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Noviembre 2020 | Plagas

Mantener a raya los residuos químicos

Manejo integrado de plagas biointensivo en hortalizas

La metodología que reduce al mínimo las aplicaciones de plaguicidas sintéticos se encuentra disponible. Su aplicación, eso sí, exige un trabajo y un conocimiento mayor por parte de los productores, mayoritariamente pequeños en este rubro de la agricultura. Se traga de algo totalmente posible, según demostró un proyecto con participación de INIA, FIC e INDAP, del cual se resumen las principales herramientas utilizadas. Para masificar el MIP Biointensivo, parece, falta profundizar en los estímulos con que el mercado premie el esfuerzo adicional involucrado.

Antecedentes de la Red de Información y Alertas Alimentarias de la Agencia Chilena para la Inocuidad y Calidad Alimentaria evidencian que en hortalizas ocurre la mayor cantidad de notificaciones por plaguicidas sobre los límites máximos de residuos (LMR) según la norma chilena (sobre 70% de las muestras evaluadas, en 2017), como se ha publicado en Redagrícola (diciembre de 2019). Diversos estudios apuntan en la misma dirección, entre ellos un trabajo de INIA en lechuga, espinaca y acelga, el cual determinó que casi un tercio de estas hortalizas que salen al mercado no cumple con las exigencias de inocuidad química de la normativa nacional, y planteó la necesidad urgente de implementar programas de manejo integrado de plagas (MIP) con el fin de revertir la situación.

De hecho, la factibilidad técnica de hacerlo a nivel de productores medianos y pequeños quedó demostrada en un proyecto liderado por Natalia Olivares, ingeniera agrónoma, M.Sc., investigadora de INIA La Cruz. Se trató del “Programa de apoyo territorial a pequeños y medianos productores en el manejo biointensivo de plagas, para una producción de hortalizas libres de residuos de plaguicidas en la Región de Valparaíso”, financiado por el Fondo de Innovación para la Competitividad del Gobierno Regional de Valparaíso, FIC-2015.

ANÁLISIS DE RESIDUOS COMPARADOS PRUEBAN LAS DIFERENCIAS

La publicación “Manejo de plagas en repollo, tomate y lechuga” (disponible en http://biblioteca.inia.cl/medios/biblioteca/boletines/NR40758.pdf) da cuenta de cinco experiencias exitosas en parcelas demostrativas de dicho proyecto. El trabajo se realizó sin interferir en el sistema productivo diseñado por los propios agricultores en sus explotaciones de agricultura familiar campesina. Los cultivos, establecidos al aire libre o bajo invernadero, se ubicaban en las provincias de Marga Marga y Quillota, región de Valparaíso. Se contó en cada predio con una superficie promedio aproximada de 2.000 m2. En todos los casos el número de aplicaciones de plaguicidas sintéticos disminuyó de manera considerable, y los análisis de residuos efectuados en muestras de las hortalizas producidas comprobaron que se encontraban muy por debajo del límite fijado por la norma, o sencillamente no se detectaron. Los cuadros muestran una síntesis de los manejos puestos en práctica.

Las mediciones de residuos se compararon con muestras de material cosechado por agricultores convencionales que no estaban participando del programa, donde sí los LMR fueron sobrepasados.

CASOS DE FRACASO Y DE ÉXITO: LA DIFERENCIA ESTÁ EN EL COMPROMISO DEL AGRICULTOR

–¿En qué se diferencia el MIP biointensivo del MIP tradicional?

–Ambos comparten el reunir diversas herramientas para el control de plagas –responde Natalia Olivares–, sobre la base del monitoreo, tratando de minimizar el uso de plaguicidas. El MIP biointensivo se distingue por ser proactivo, diseñando el entorno antes de la plantación. Otra práctica proactiva corresponde a las labores culturales con la cuales se logra eliminar parte de las plagas que están presentes.

Barrera física: trampa amarilla pegajosa.

La investigadora subraya que estos sistemas son más exigentes para el agricultor que la aplicación de productos químicos, por lo tanto dependen de su interés y su capacidad real de llevarlos a cabo.

–Uno de los participantes del proyecto –pone por caso–, no se dedicaba 100% a la agricultura, entonces no mantenía un ambiente adecuado para los plaguicidas biológicos, como Bacillus thuringiensis, o los enemigos naturales. Llegaba el día sábado y aplicaba un plaguicida convencional, haciendo fracasar el uso de las otras herramientas. Inversamente, tuvimos el caso de un productor de tomate que no solo ejecutó al pie de la letra las recomendaciones, sino que empezó a replicar la metodología en otra de sus parcelas, con aplicaciones de jabón potásico, bandas amarillas para detectar el vuelo de moscas blancas, monitoreo con trampas de feromona para Tuta absoluta, aplicación de Bacillus thuringiensis para el control de T. absoluta y las demás prácticas.

DIFERENCIA DE PRECIO EN EL PODER COMPRADOR ES UN ESTÍMULO FUNDAMENTAL

Otro aspecto incidente es la valoración comercial de la sanidad del producto. Sin duda el contar con un poder comprador que premie este aspecto, reflejándolo en el precio, es un estímulo para el productor.

–Tenemos la experiencia de un agricultor que aprovecha la ubicación de su parcela junto a la carretera –cuenta Natalia Olivares (ver recuadro en p. 38)– y allí puede explicar que sus hortalizas están limpias porque trabaja bajo un sistema de manejo integrado de plagas biointensivo, usando productos biológicos.

–¿Variedades comerciales como el tomate larga vida pueden ser manejadas en MIP biointensivo?

–Sí, puede ser manejado así. No existe una merma en la calidad del producto. Sin embargo hay un mayor trabajo, hay que hacer monitoreos y mantener el sistema más alejado del uso de los plaguicidas convencionales, y ante esa situación los agricultores dudan. Y si las poblaciones de la plaga suben en un momento, resulta fácil aplicar el plaguicida convencional semana tras semana.

AMPLIA VARIEDAD DE ENEMIGOS NATURALES VERSUS ESCASA OFERTA PARA LIBERACIONES

La profesional de INIA indica que los agricultores aprenden sin inconvenientes a identificar las plagas, aunque para un monitoreo detallado donde se identifican las poblaciones de los distintos estados (huevos, larvas, pupas y adultos) requieren de apoyo profesional. Lo anterior es relevante pues de ello depende la decisión respecto de la oportunidad de uso de las diferentes herramientas de control: físico, cultural, biológico y químico, entre otros.

Existen muchas especies de enemigos naturales, por ejemplo en la publicación sobre manejo de plagas en repollo, tomate y lechuga, mencionada anteriormente, se citan 10 para la polilla del tomate y 15 para el pulgón de las crucíferas. En el proyecto se realizaron liberaciones del depredador Chrysoperla y del parasitoide Trichogramma nerudai, porque estaban disponibles comercialmente.

Cuadro 1. Repollo al aire libre, parcela demostrativa El Melón, Nogales.

Cuadro 2. Tomate Eliseo, Attiya y Cherry bajo invernadero: parcela demostrativa Las Garzas, Quillota.

–¿Cuál es la disponibilidad comercial de enemigos naturales para el productor?

–Es acotada la gama de enemigos naturales para el control de plagas en hortalizas en la oferta de las empresas de control biológico en Chile, que además son muy pocas. Adicionalmente a Crysoperla y Trichogramma, hay Encarsia (parasitoide), Tupiocoris (depredador) y Goniouzus (parasitoide). Es una dificultad para un manejo más ecológico. En otros países se dispone de una mayor variedad y también de productos biológicos. Cabe destacar que tanto las empresas biológicas como químicas están haciendo desarrollo en estos últimos.

Un aspecto a considerar: las empresas de control biológico trabajan con organismos vivos, deben preparar su stock con anticipación. Por lo tanto en la planificación inicial de manejo del cultivo se debe considerar qué plagas tienen mayor probabilidad de aparecer, revisar los productos biológicos existentes en el mercado y los enemigos naturales. Los pedidos tienen que hacerse con bastante anticipo.

La presencia de organismos benéficos de manera natural se ve favorecida por la diversidad de cultivos en el sistema productivo. Asimismo ayuda la disminución de plaguicidas químicos.

–Uno de los agricultores hacía aplicaciones quincenales en lechuga –recuerda la entomóloga de INIA La Cruz–. Le pedimos que esperara, porque así como llegaban pulgones también estábamos viendo estados larvarios de chinitas que se alimentaban de ellos. Lo hizo así y se dio cuenta de que sus lechugas se llenaban de enemigos naturales, la población de pulgones decrecía y no había daños, sin que fuera necesaria una aplicación química. Esto va de la mano con el monitoreo, porque si sabes identificar las poblaciones de la plaga y sus enemigos naturales, te vas a dar cuenta cuando no necesitas aplicar.

Cuadro 3. Tomate Pomarola bajo invernadero: parcela demostrativa San Pedro, Quillota.

Cuadro 4. Tomate Altamira bajo invernadero: parcela demostrativa Los Maitenes Bajo, Limache.

Cuadro 5. Lechuga Victoriosa al aire libre, parcela demostrativa El Melón, Nogales.

CALIBRACIÓN DE LOS EQUIPOS, OTRO ASPECTO RELEVANTE

Otro punto relevante en el éxito del MIP biointensivo corresponde a la calibración de los equipos de aplicación, sin distinción de tamaño.

Liberación de parasitoides: Trichogramma.

–Los pequeños agricultores usan las mochilas, a las cuales raramente se les hace mantención. Si aplicas un Bacillus thuriengiensis, por ejemplo, o un producto convencional, necesitas asegurar la salida del volumen correcto del equipo y que cubra bien al vegetal. Hay que medir el caudal que lanzan las boquillas y cambiarlas cuando corresponde. Si usas productos convencionales y biológicos, ojalá no utilices la misma mochila o al menos lavarla muy bien, y cambiar las boquillas después de las horas de uso que recomienda el fabricante. Entre los productores más grandes, que ocupan pulverizadores hidroneumáticos, los errores de calibración también son un tema frecuente, aunque en los últimos años ha habido una evolución positiva.

Toma de muestras y monitoreo de hojas.

En síntesis, el MIP biointensivo no es la solución más fácil de control de plagas, pero sí una de las mejores en términos de garantizar un producto saludable. El punto es que para masificar su aplicación se requieren dos condiciones: en el mercado deben cerrarse los espacios de comercialización de hortalizas que no cumplen las normas chilenas sobre residuos, por una parte, y, por otra, se requiere un margen económico mayor para un importante segmento de agricultores dispuestos a hacer las cosas bien.

Figura 1.Herramientas de MIPB disponibles para tomate, repollo y lechuga.

Omar Madrid, productor de hortalizas

“UN CONTROL MUY EFICAZ Y SUSTENTABLE”

Omar Madrid

Productor de tomate, lechuga, pimentón, ají y alcachofa, Omar Madrid Peña fue uno de los participantes del proyecto de MIP biointensivo de plagas. En su parcela Quilamapu, ubicada a la orilla del camino Quillota-Valparaíso, vía aeropuerto, implementó con rigor total las recomendaciones de los especialistas para lograr una producción de hortalizas libre de residuos de plaguicidas.

En sus invernaderos instaló malla antiáfido, trampas de feromona y trampas pegajosas, logrando “un control muy eficaz y sustentable”. Aprovechando la ubicación de su predio, ha maximizado los beneficios de contar con una producción de este tipo:

“Estamos desarrollando proyectos de cultivos limpios, los cuales son comercializados en la misma parcela saltándome el intermediario y haciendo llegar mis productos desde la tierra a la mesa de los clientes. Han venido familias completas a cosechar a la parcela. Yo los dejo retirar el fruto para que gocen y vean el modo de cosechar sano y observen cómo realmente se puede cultivar sin pesticidas”.

MIP BIOINTENSIVO EN ISLA DE PASCUA

Los productores de Rapa Nui se han comprometido con el MIP biointensivo.

Desde 2018 se ejecuta el proyecto “Manejo integrado de plagas biointensivo con productores familiares de Rapa Nui”, apoyado por FIA e Indap. Se han establecido parcelas demostrativas con agricultores líderes en la isla, acompañados por especialistas de INIA en coordinación con el profesional de campo Ignacio Ahumada, radicado en la localidad.

Los cultivos abordados son camote, banano y la variedad pascuense de piña, muy apreciada por su color, dulzor, sabor y aroma. Un hito relevante ha sido la liberación de 2.000 chinitas de la especie Cryptolaemus montrouzieri, depredador de los chanchitos blancos que afectan a la piña. Con esas chinitas se espera mantener reducidas las poblaciones de la plaga. Otro aspecto importante fue la implementación de ensayos para la obtención de plantas de banano libres de la plaga picudo del banano Cosmopolites sordidus. Adicionalmente, se instalaron 15 trampas de feromona en diferentes sectores de la isla para atraer individuos adultos y lograr capturas masivas.

Por otra parte, se diagnosticó que la acción del picudo del camote, Euscepes postfasciatus, provoca una pérdida de más del 50% de la cosecha debido a muerte de plantas y deterioro de la calidad de los camotes. Actualmente los agricultores ya reconocen la plaga y han logrado mitigarla con medidas de manejo.