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Cerezos

15 de septiembre de 2022
Con la misión de dejar atrás su momento más complejo

Los desafíos de la cereza sureña de cara a la próxima temporada

Los desafíos de la cereza sureña de cara a la próxima temporada

Vienen saliendo de una temporada en la que los retornos estuvieron, en muchos casos, bajo los costos de producción. Y el adelantamiento del Año Nuevo Chino proyecta una próxima campaña difícil para la fruta tardía. A pesar de ello, los productores de cerezas del sur del país, confían en que saldrán adelante y la receta para hacerlo consiste producir cerezas de calidad y diversificar los mercados. Ramiro Poblete, Coordinador del GTT Cerezas del Sur, analiza las opciones de este cultivo de cara al corto, mediano y largo plazo.

Por Jorge Velasco Cruz

“Fue la temporada más difícil de todas las que nos ha tocado vivir”, afirma Ramiro Poblete, ingeniero agrónomo y coordinador del GTT Cerezas del Sur, que agrupa a 15 productores de cereza ubicados en las regiones de Los Lagos y de Los Ríos, con predios que van desde las 4 a las 60 hectáreas (ha) plantadas. Si bien esta agrupación se formó a finales de 2018, la experiencia de algunos de sus integrantes se remonta hasta más de una década atrás. Y nunca les había tocado algo así.

La llegada del Covid-19 en 2020 y el impacto logístico en el transporte marítimo y en la operación en los puertos de destino, principalmente de China, llevó a que la última campaña fuese especialmente difícil, sobre todo para la cereza tardía. De alguna forma, la idea de llegar con cereza para abastecer al mercado chino entre febrero y marzo, se transformó en una pesadilla para los productores del sur del país.

“Tuvimos un año de muchas complicaciones, principalmente en los fletes marítimos, gracias a lo cual nuestra fruta permaneció más tiempo en la cadena de traslado. Hubo un tema logístico y que está aparejado a una gestión comercial de las distintas exportadoras. En prepandemia, lo normal era que la cereza fuera consumida o estuviera en el anaquel del supermercado hasta los días 35 a 40. Pero en esta temporada pasó que en ocasiones llegamos a los 50 días. Eso, claramente, afectó a la condición y a la calidad de la fruta por un tema ajeno al productor, que entregó fruta de primera calidad”, explica Poblete, quien es jefe de la Unidad de Frutales de Cooprinsem, cooperativa que agrupa a 400 agricultores en todo el país.

Esto provocó, en suma, que los retornos al agricultor estuvieran, en muchos casos, bajo su costo de producción. Considerando las 300 ha de cerezo que agrupa el GTT, Poblete estima que algunos agricultores obtuvieron liquidaciones de US$0,9/kg mientras que, en el mejor de los casos, otros alcanzaron los US$3,5/kg.

LO QUE SE BUSCA. Además del color ‘rojo caoba oscuro’, el desafío es obtener cerezas de buen sabor y calibre.

MANTENER LA CALIDAD Y DIVERSIFICAR MERCADOS

Esta temporada 2022/23 varios de los huertos del GTT están entrando en régimen productivo, aunque la mayoría de estos ya tiene cuatro años o más, con producciones que oscilan entre las 6 t/ha y 10 t/ha. Ramiro Poblete estima que la cosecha 2022/2023 rondaría los 1,5 millones de kilos, siendo conservador y considerando una producción promedio de 5 t/ha.

En este contexto, el adelantamiento del Año Nuevo Chino para el día 22 de enero de 2023 no es una buena noticia para los productores tardíos. “Nos aleja más del ‘peak’ del consumo de la cereza. Mientras más nos alejamos, la demanda cae y, por lo tanto, bajan los precios”, sostiene el coordinador del GTT.

Así, la próxima campaña implicará una serie de retos productivos y comerciales para los productores sureños. Entonces, ¿qué pueden hacer para enfrentarla en buen pie? Incorporar tecnologías para adelantar la cosecha entre una semana y diez días podría ser una opción, pero los altos montos necesarios lo harían prohibitivo para muchos. Con un costo promedio de inversión inicial de $ 80 millones/ha, después de una mala temporada anterior y con vistas a otra llena de incertidumbre, “dificulto que el agricultor se atreva a seguir invirtiendo más”, advierte Poblete. “Creo que, más que pensar productivamente en adelantar una curva y esforzarnos para caer en una curva comercial siempre en China, lo lógico es que los esfuerzos estén en seguir produciendo como lo hacemos, muy bien, pero que busquemos los mercados que son los correctos”, sostiene.

DIFERENTES PREDIOS. Los huertos de este GTT suman unas 300 ha, con campos que van desde las 4 a las 60 hectáreas.

Teniendo esas dos premisas en la cabeza, ya asoman ciertos destinos para la cereza producida en la zona sur, entre los que se cuentan Corea del Sur, Taiwán, EE UU y Países Bajos que, aunque no demandan grandes volúmenes, sí han ido creciendo fuerte en los últimos años. Destaca, en este sentido, el rol que deben desempeñar las exportadoras, que alcanzan a media docena en la zona sur, la Asoex y organismos de gobierno como ProChile.

El objetivo para la nueva campaña de la cereza sureña consiste en buscar retornos sobre los US$ 4 para el productor. “Si se manejan los costos directos anuales, idealmente a menos de US$ 2/kg, y nos enfocamos en entregar fruta de primera, a un rango de 12 a 15 toneladas por hectárea, el negocio sigue siendo muy atractivo para la zona sur”, explica, sobre una fruta que debiese cumplir con ciertos requisitos de calidad: calibres sobre 30 mm., con dulzor sobre 18º Brix, firmeza durofel de más 80 unidades y color ‘rojo caoba oscuro’.

REUNIONES PERIÓDICAS. Las reuniones entre los productores del GTT sirven para intercambiar experiencias y se van realizando en los huertos de los integrantes.

“Más que pensar productivamente en adelantar una curva y esforzarnos para caer en una curva comercial siempre en China, lo lógico es que los esfuerzos estén en seguir produciendo como lo hacemos, muy bien, pero que busquemos los mercados que son los correctos”.

CUATRO AÑOS DE MUCHO APRENDIZAJE PARA AFINAR LOS MANEJOS

Cuando se formó el GTT en 2018, muchos huertos estaban en formación, había poco conocimiento del cultivo y alcanzar estos estándares era un gran desafío. “Se necesitaba tener conocimiento entre agricultores acerca de los manejos, las labores, los rendimientos de las personas, la demanda de recursos humanos, los costos, los manejos agronómicos y sus efectos en las plantas. Había tanta necesidad de poder dominar este cultivo nuevo, que cuando se hizo la invitación a formar parte de este grupo para transmitir experiencias, fue muy bien recibida”, explica Ramiro Poblete.

Constituido en la actualidad por 15 productores, tanto locales en busca de diversificar y/o mejorar la rentabilidad de sus cultivos, como de otros inversionistas provenientes de la zona central, que vieron en el sur un lugar para acceder a nuevas oportunidades productivas y comerciales, la forma de funcionamiento del GTT (ver recuadro) les brindó un ‘know how’ y una experiencia que los han llevado a ofrecer una cereza con altos parámetros de calidad y condición. “Los controles de calidad del producto que estamos entregando, han demostrado que es de primera. Existen informes duros que dicen que es bueno. Nuestra mejora tiene que ir por mantener lo que estamos haciendo”, sostiene el ingeniero agrónomo de Cooprinsem.

Transferencia de Conocimientos a Toda Prueba

El GTT Cerezas del Sur se formó al alero de Cooprinsem en octubre de 2018, para agrupar a una serie de 15 productores de cereza de las regiones de Los Lagos y de Los Ríos. El objetivo era transmitir y compartir información técnica y experiencia que les permitiera conocer mejor a este frutal, mejorar sus prácticas y objetivos productivos, dadas las particularidades del sur del país.

“Tenemos un clima totalmente distinto a la zona central, con una pluviometría más pronunciada y heladas. Nos golpean muy fuerte enfermedades causadas por patógenos, fundamentalmente la Pseudomonas syringae, que causa el cáncer bacterial, pero también tenemos serios problemas con hongos como el Chondrostereum purpureum, que provoca el plateado, y la Phytophtora”, explica Ramiro Poblete, coordinador del GTT desde sus inicios.

Desde entonces, se siguió una metodología de trabajo que consiste en compartir 10 reuniones anuales, en las que se cerca de 25 a 30 integrantes realizan visitas a terreno de un agricultor del grupo.

Tras casi cuatro años de funcionamiento, Poblete valora la formación de este grupo heterogéno que ha ido mejorando su nivel de asociatividad. “La transferencia de conocimientos y de experiencias y la fraternidad que se ha logrado entre los productores es a toda prueba. Se prestan maquinarias y se compran insumos entre ellos. Si alguien tiene un problema y, por ejemplo, necesita un tractor o una plataforma, rápidamente se le facilita, muchas veces a costo cero. Eso permitió que productores con niveles tecnológicos bajos a medios se equiparen hacia arriba con los que tienen un nivel medio o alto. Por lo tanto, hoy todos obtienen una cereza pareja, lo que tiene un valor tremendo en el mercado”, comenta Ramiro Poblete.

Sobre el desarrollo de nuevas variedades en el mediano plazo, que ayuden a tener una mejor poscosecha en condiciones adversas, el representante del GTT, apunta que ello podría ser de ayuda. “Sin embargo, esa innovación tiene que ir de la mano de quienes corresponde: los genetistas, los viveristas, universidades, institutos de investigaciones, FIA y otros organismos de gobierno. Lo que no puede suceder es que los agricultores tengan que asumir la adaptación de tecnologías sin validar. Eso tiene un costo muy alto si es que  no funcionan”.

Así y todo, confiesa que en la actualidad nada pueden hacer como productores si la fruta sufre demoras en el destino. “Dificulto que naturalmente se le pueda exigir a una cereza, de la variedad que sea, o a una fruta de consumo fresco, que mantenga todas sus condiciones organolépticas y de calidad y condición por un tiempo más allá del límite. Le estás exigiendo que casi a los dos meses de sacada de la planta, tenga la misma condición y sabor. Eso no lo lograremos nunca con la tecnología que tenemos. No culpo a la genética, sino a que estamos pagando las consecuencias de un mundo que se ha complejizado”, subraya.

LA NECESIDAD DEL PLÁSTICO. Huertos bajo coberturas plásticas, la herramienta necesaria en los huertos de la zona sur.

El complejo escenario económico interno y logístico internacional de los mercados, han llevado a los productores del GTT y del sur de Chile a congelar sus inversiones y suspender proyectos para aumentar la cantidad de hectáreas de cereza. “He hablado con viveristas y ha habido una caída muy fuerte en la compra de plantas”, afirma Ramiro Poblete. Según el Coordinador del GTT, esto ha llevado que el precio de algunas plantas haya bajado de los $ 5.000 + IVA por unidad hasta los $ 3.000 + IVA, aproximadamente.

Sin embargo, a pesar de las dificultades, los productores tienen claro que se puede pasar página y volver a ser competitivos en una ventana tardía que ha sido atractiva en condiciones normales. Están trabajando para ello, para cosechar la mejor fruta y ponerla en los mercados, ya sea China u otros donde haya requerimientos.

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