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Agosto 2016 | Hortalizas

Maquinaria Agrícola J. Quijada

Los beneficios de cultivar sobre camellones

El ingeniero agrónomo Jaime Quijada conoció los beneficios del cultivo de hortalizas sobre camellones en Estados Unidos y decidió replicar la tecnología para que pudiera utilizarse en nuestro país. En este artículo explica las ventajas de esta técnica.

En Estados Unidos llevan más de siete décadas aplicando técnicas de preparación de suelos y sistemas de siembra bajo riego, que en Chile todavía no se utiliza en forma masiva. Fue a comienzos de los años noventa, en un viaje a Nampa, Idaho, que el ingeniero agrónomo las conoció y se dio cuenta de las ventajas de la siembra sobre camellones.

Quijada tiene un posgrado en Alemania sobre producción de semillas de remolacha y trabajó 25 años en este cultivo para la empresa Segenta, actual KWS Chile. Después de un paso por Semillas Pioneer -con quienes se especializó en maíz- recaló en Shell como especialista en producción de semillas, primero de remolacha y después de alfalfa. Para conocer mejor cómo se cultiva esta última, viajó a Nampa, donde tomó contacto con la empresa ABI Alfalfa, una productora de semillas del holding de la compañía petrolera. Ahí le enseñaron las técnicas para cultivos bajo riego gravitacional, que eran toda una novedad para Chile.

Quijada quedó sorprendido por sus beneficios. “La base de todos los cultivos es la siembra. Si cambiamos el antiguo sistema de siembra en suelo plano por el uso de camellones, sólo habrá ventajas”, dice el agrónomo. La preparación de suelo con el uso combinado de elementos reduce las pasadas de maquinaria entre un 30 % y 50 % y, en consecuencia, los costos. Además, al sembrar cultivos escardados sobre camellones (montículos entre 12 y 15 cm de altura que forman las hileras de siembra), mejoran los rendimientos: el suelo gana en temperatura (es entre 2 y 3 grados mayor que en el surco), hay mejor drenaje de aguas lluvias, la altura disminuye el riesgo de exposición a hongos y malezas, se optimiza el uso de fertilizantes, se evita la aporca, se minimiza el problema de costra y el riego es más fácil. Cuando se cultiva en otoño sobre camellones, la siembra se puede adelantar hasta en un mes y así obtener mejores precios por cosecha más temprana, menores costos de secado y una rápida descomposición del rastrojo.

Por otra parte, al sembrar cultivos de alta densidad (trigo, empastadas, arvejas) en corrugado -camellones más bajos-, el suelo drena en época de lluvias y así se evitan los aposamientos dañinos para los cultivos. Para implementar este sistema, explica Quijada, se debe realizar una buena preparación de suelo en plano, se siembra, se pasa el rodillo y de inmediato se corruga.

Implementos agrícolas fabricados en Chile

En 1993 Jaime Quijada volvió muy optimista con los nuevos conocimientos adquiridos. Shell, sin embargo, cerró su sección agrícola y se quedó sin trabajo. Trató, entonces, de importar las máquinas que permitieran incorporar la técnica de cultivo en camellones en Chile, pero los costos eran muy elevados. Por eso decidió fabricarlas y fue así que fundó la empresa Maquinaria Agrícola J. Quijada, con la que se dedicó a fabricar implementos que permitieran preparar suelo y hacer sistemas de siembra sobre camellón. No contaba con matrices; sólo ideas y nociones que guardaba en su cabeza. “Son aparatos similares a las de EEUU, pero más chicas. No soy mecánico pero traté de replicar lo que vi allá. Me fijé cómo eran los aparatos y así me guié”, explica. En octubre de 1993 hizo su primera venta. A partir de ahí, ha realizado otros siete viajes a EEUU para aumentar sus conocimientos y perfeccionar la técnica.

Actualmente fabrica las unidades en una maestranza de su hijo. Las vende a través de su sitio web (www.maquinasquijada.cl) y de la empresa Mainsa, ubicada en San Bernardo. Pese a que el negocio no ha ido con la velocidad esperada Quijada ha tenido varios éxitos. Hoy ofrece catorce modelos de implementos. Entre ellos están el rodillo rastrojero (que se engancha a la rastra de discos), el rodillo arador (que se engancha al arado), el vibro pesado que rastrea, nivela y termina la preparación del suelo, una rastra de clavos rígida, un melgador para formar camellones, un botador de camas para preparar las camas de semillas, una arrancadora de porotos, un aireador, un descostrador, una cultivadora hortalicera y una enterradora de cintas de riego. “Todos los implementos que fabrico son exclusivos, salvo el melgador. Se encuentra, pero no es normal hallar un melgador de cinco cuerpos y con guía”, dice Quijada. Los costos de las diversas unidades oscilan entre $1,5 millones y 5,5 millones más IVA, aproximadamente.

Entre sus clientes figuran entidades como el INIA La Platina y medianos y grandes productores ubicados entre Copiapó y Los Ángeles. Gracias al empleo de estos aparatos, algunos de ellos han mejorado el rendimiento en semillas de soya en un 18% respecto al plano, aumentos de hasta 20% en la producción de remolacha y reducción de once a cinco pasadas de tractor por hectárea en un fundo hortalicero.

Pero lo que más satisfacciones le ha dado a Quijada ha sido su rodillo moldeador de camellones. Gracias a él, en 2007 fue galardonado en el concurso Gerdau Mejores de la Tierra -el más prestigioso de América del Sur relacionado con maquinaria e implementos agrícolas- en la categoría Destacado-Especial.