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Diciembre 2020 | Uva de Mesa

Actores de la industria californiana analizan la temporada

Lecciones que deja la campaña de uva de mesa en California

Zonas donde se ha cosechado el 60 y 75% del potencial de fruta, ha marcado una campaña de California que, se presume, cerrará en torno a los 100 millones de cajas. Con precios oscilantes, se espera que la temporada acabe bien, en cuanto al valor de la fruta. La uva de mesa californiana ha sorteado bien una campaña marcada por el Covid19. Temporada que -de cara al futuro- señala un cambio notorio: el aumento de la venta ‘on line’ de fruta fresca.

Rodrigo Pizarro Yáñez

Estable. Así es como se puede definir la producción de uva de mesa californiana durante las últimas cinco campañas, y que, en promedio, ha rondado entre los 110 millones de cajas de 19 libras. Sin embargo, la de este 2020 viene con una baja productiva. Si bien las últimas estimaciones de la California Table Grape Commission (CTGC) cifran la producción en 104 millones de cajas, los propios actores de esta industria estiman que rondaría los 100 millones. Y los pronósticos más pesimistas proyectan incluso una producción bajo esos 100 millones.

La merma productiva se explica por varios hechos que han ocurrido este 2020. Así, a inicios de temporada hubo una caída de producción de uvas verdes, específicamente de Sugraone. Esta es una variedad que, en un año normal, representa entre 5 y 6 millones de cajas, pero que, en 2020, y con suerte, llegará a los 3 millones.

David Espinoza, gerente de exportaciones de Hronis.

“En un inicio, estuvimos cortos de variedades verdes y ello hizo que todas las variedades de este tipo fuesen cosechadas en cuanto estuvieron listas. Ello hace que se tenga menos volumen de verdes. Además, en uvas rojas ha habido un atraso de las variedades, pero también se ve volumen importante de variedades tempranas como Flame y Scarlet Royal. Solo dos variedades producen más de 25 millones de cajas, de los 60 millones que se producen anualmente de uva roja sin semilla. Esas dos variedades fueron muy influyentes en el inicio de la cosecha. El resto de las variedades se fueron quedando atrás y atrasando. Eso ha significado que, en el reporte de uva de guarda, a finales de octubre, se muestra 1 millón menos de cajas de variedades rojas y un millón más de variedades verdes, pero eso es un menor volumen respecto a la misma fecha del año pasado. La caída en el volumen de variedades verdes se notará a finales de octubre y el aumento de variedades de rojas tardías también se notará en esas fechas”, explica David Espinoza, vicepresidente y COO de IFC y gerente de exportaciones de Hronis, una empresa californiana dedicada hace 75 años a la producción y exportación de uva de mesa, produciendo anualmente unos 8 millones de cajas.

ATRASO. Esta campaña 2020 hubo, según los especialistas, un atraso en algunas variedades rojas.

John Pandol, director de proyectos especiales de Pandol Bros, añade que la excepción fue la uva de Coachella, un valle donde tradicionalmente se cosechan entre 5 y 6 millones de cajas, pero que este 2020 solo se contabilizarán entre 3 y 4 millones de cajas, “debido al extremo calor, se cosechó el 60% del potencial de un año normal”, precisa. Sobre el desempeño de Sugraone, sostiene que en el Valle de San José, se cosechó un 75% de lo que se cosecha en una campaña normal. “Muy pocos productores tuvieron un comportamiento por encima de un año normal”, remarca y sostiene que, a nivel general, un 90% de la fruta se había cosechado antes del 7 de noviembre, cuando cayeron las primeras lluvias (12 mm).

Mauricio Calvanese, gerente comercial de Five Diamond.

“En nuestros campos hemos tenido algunos problemas puntuales de color y eso puede atrasar un poco la producción de fruta, pero, en general, estuvimos más adelantados que el año pasado. A inicios de noviembre terminaremos con casi todo el volumen de uva, en cambio, en 2019 terminamos a mediados de noviembre. Y no debemos ser los únicos que estamos terminando antes la temporada”, cuenta Mauricio Calvanese, gerente comercial de Five Diamonds, una empresa dedicada a la producción y exportación de uva de mesa en California, que se caracteriza por exportar el 95% de su producción, principalmente a Centroamérica y Asia.

Y es que, al analizar el escenario productivo en California, las primeras cinco o seis semanas corresponden a Coachella, que compite con México y que hoy en día produce cerca de 3 millones de cajas, pero hace diez años producía 5.5 millones. El golpe grande de volumen viene entre julio y diciembre, donde el mayor volumen, un 69%, se mueve entre los meses de septiembre y diciembre y un 24% entre noviembre y enero.

MENOS FRUTO. Durante la campaña 2020 en las zonas productivas de California ha habido un descenso productivo.

“En 2019, las variedades top, en cuanto a volumen producido, fueron Scarlet Royal, que es variedad roja sin semilla perteneciente al desarrollo varietal de USDA; Autumn King, que es una variedad verde sin semilla también de USDA; Flame;  Allison, que este año debiese pasar los 7 millones de cajas; Sugraone; Ivory, que es verde sin semilla; Blanc Seedless; que es también conocida como Pristine; Timco o también nombrada Cerise, licenciada con ese nombre a la familia Hronis y que, antes de que Sheehan la bautizara como Timco, esta empresa la nombró Cerise”, explica Espinoza.

COMPORTAMIENTO DE LOS PRECIOS

En cuanto a los precios, estos han tenido una tendencia a la baja, respecto de 2019, cuando fueron mucho más altos que en 2018. “A la fecha (finales de octubre), debiéramos andar muy parecido a los precios del 2017, porque 2018 fue un desastre en términos de precio, mientras que 2019 tuvimos un repunte. Este año, versus el año pasado, estamos un tanto más bajos”, sostiene Espinoza.

John Pandol, gerente de proyectos especiales de Pandol Bros.

Para Pandol, el primer tercio fue bueno, ya que las uvas se enviaron con prontitud. El tercio medio fue más lento, debido a que casi todos los mercados de exportación tomaron menos fruta, por lo que el volumen debió quedarse en el mercado doméstico o ir a la agroindustria.  “Entre septiembre y noviembre son nuestros grandes meses de exportación. A inicios de noviembre solo tenemos estadísticas de septiembre y confirma lo que todos sentimos, el volumen es menor que en otras temporadas. Supongo que la mitad de las uvas se venden por debajo del costo de producción. En esta fecha de la entrevista (9 de noviembre) hay entre 10 y 15 millones de cajas que, potencialmente podrían recolectarse y hasta 30 millones para comercializar. Durante el mes de octubre vi en el ‘retail’ fruta con menos de 30 días, pero ahora estamos viendo fruta ‘más vieja’ en las tiendas. Los precios de noviembre siguen siendo bajos, pero la fruta sana debería mejorar en diciembre y la mayoría de las ventas estarán por encima del punto de equilibrio”, analiza Pandol.

A inicios de noviembre, en el último reporte de almacenamiento, había una diferencia de un 5% respecto de la campaña pasada. “Por ejemplo, ha habido una baja de 250.000 cajas de Autumn Royal, pero también hay un incremento importante de variedades nuevas como Autumn Crisp y Grape Green, de casi 500.000 cajas cada una de ellas. Eso es un gran aumento. Hay que recordar que, como variedades nuevas, la superficie de estas comienza a crecer y al ser campos más ‘maduros’, algunos de ellos están llegando a plena producción o llegarán a hacerlo en un par de años más”, precisa Calvanese. En cuanto a las variedades rojas, precisa que caerán aquellas más antiguas, como Allison y Scarlet Royal, mientras que las negras están más contenidas, aunque con una caída de 250.000 cajas respecto 2019.

Para el asesor, especialista en uva de mesa, Óscar Salgado, desde el punto de vista comercial, en esta campaña de California se ha visto una consolidación de aquellas variedades con un mejor potencial de calibre y crocancia e incluso de sabores en algunos casos. “Los estándares de los consumidores han ido mutando por una mejor oferta, la que ha sido más ‘production drive’ que ‘market drive’”, sostiene.

CONSUMO DE UVA EN TIEMPOS DEL COVID-19

Óscar Salgado, asesor, especialista en uva de mesa.

En cuanto al consumo de esta fruta, “inicialmente ha sido bueno. Tal vez, la menor cantidad de fruta ha mantenido un buen y manejable nivel de ‘stocks’. Además, el traspaso de las producciones de Chile, México y California fue muy ordenado, lo que hizo que no se acumulase ‘stock’”, analiza Salgado.

En EE UU la fruta se compra en grandes superficies. Eso es lo que considera un estudio de Placer Labs, que resalta que sobre el 60% de consumidores en los estados de mayor densidad como Florida, California y otros del Medio Oeste, lo hacen en Kroger, Safeway y Publix. Un 46% va a Walmart o Target, mientras que los ‘farmers market’ son preferencia de un 28% de los consumidores. “Algo que cambiará a partir del próximo año serán las compras ‘on line’. Veremos un aumento significativo. Si en 2019 un 74% de los consumidores decía que no compraba fruta ‘on line’ con regularidad, eso seguramente cambiará a partir de este año”, subraya Espinoza.

Participación de variedades sin semilla en la industria californiana de uva de mesa (2019).

Pero durante la pandemia y concretamente en el mes de abril, la gente dejó de ir a los supermercados. Si bien estados como Texas y Florida fueron más relajados en cuanto a prohibir a la gente ir a las tiendas, “en California se notó la baja de compras en el supermercado, y también en zonas de la costa este y oeste”, apunta el gerente de exportaciones de Hronis y añade que el comportamiento de los consumidores ha sido diferente, ya que hoy permanecen más tiempos en el supermercado. “Aquí en EE UU no es común hacer la compra semanal o mensual, sino que pasan usualmente todos los días al supermercado”, precisa.

Incluso en momentos de incertidumbre el programa del USDA ‘Coronavirus Food Assistance Program’ ha permitido a los productores a vender un porcentaje de su fruta. “Este es un programa para alimentos, que incluye fruta, carne y lácteos, donde se destinan US$3.000 millones para la compra de alimentos que se destinan a ‘bancos de alimentos’, que ayudan a empresas que se dedican a la exportación y que no han podido exportar como en años anteriores”, explica Calvanese.

¿NUEVOS ENVASES, NUEVAS EXIGENCIAS?

Un tema que dio un giro drástico hace cuatro años fue el embalaje de la fruta. Mientras en 2015 esta se embalaba en diferentes tipos de bolsas, hubo una transformación un año más tarde. “Desde ese año, se ha mantenido un 77% en ‘pouch’ y un 14% en clamshell”, precisa Espinoza. Pero, tras la aparición del Covid-19, ¿habrá más embalaje de uva de mesa en clamshell? “Lo dudo, porque California embala en bolsa y hasta ahora los compradores no nos han pedido otro tipo de embalajes durante la temporada de California. No creo que esto suceda durante la contraestación. Lo que sí podría suceder es que supermercados que usan el formato clamshell como Costco, Amazon Fresh, BJ’s, Traders Joe y otros, posiblemente, vendan más volumen y eso significará que desde Chile aumente el formato clamshell. Pero eso no significará que una cadena como Walmart, por ejemplo, que vende el 90% de su uva en bolsa, vaya a pedir que se las envíen en clamshell”, analiza el gerente de exportaciones de Hronis.

BAJO CUBIERTA. A fines de octubre ya se extienden las cubiertas plásticas sobre los huertos de uva de mesa, ya que a partir de esas fechas se esperan las típicas lluvias de la temporada.

Los expertos sostienen que esa alza en las compras ‘on line’ traerá consigo nuevos requerimientos, en términos de condición y calidad de fruta. Pero Espinoza sostiene que no han visto requerimientos adicionales. “Los productores californianos han seguido trabajando con el estándar de calidad normal de los supermercados”, afirma. Así, por ejemplo, Publix demanda fruta de cierto diámetro, color y sabor, y eso hay que cumplirlo. “Es lo que hacemos todos, porque el mercado es muy simple: el productor embarca en el camión al supermercado, llega al centro de distribución. Allí es tomada por un supervisor de control de calidad, quien la inspecciona. Y lo que esa persona dice es ley y no hay nada que decir ni hacer. Y el costo de manejar reclamos con los clientes es muy alto. Los productores cosechan y embalan la fruta de acuerdo a los requerimientos de la tienda. Cuando manejamos programas decimos esta bolsa, que va este programa”, añade.

Además, se espera una mayor demanda a finales de año, “ya que se estima que la gente se quedará en casa y no saldrá como en años anteriores. Debería haber una demanda mayor en las casas. El ‘food service’ y la hotelería están parados y eso no ayuda al movimiento de fruta en el país. Creo que con la uva será distinto en las próximas semanas, sobre todo porque se la relaciona como un alimento beneficioso para la salud humana”, finaliza Calvanese.

¿CÓMO DEBERÍAN ENFRENTAR CHILE Y PERÚ SUS PRÓXIMAS CAMPAÑAS?

“Es curioso lo de Perú. No hace mucho tiempo, a los peruanos no les interesaba el mercado estadounidense. Enviaban sus Red Globe a Rusia o Asia porque el negocio era mejor en esos mercados.  Ahora Estados Unidos es el mercado más grande de Perú. Es asombroso cómo cambian las cosas en solo cinco años. Y Chile volverá a una cosecha de 80 millones de cajas. No creo que Chile vuelva a hacer 100 millones, aunque la mayoría de los especialistas cree que es posible estar entre 80 y 90 millones de cajas. El mayor desafío hoy es vender el 100% de la cosecha. Durante los últimos años, hemos visto un aumento en el rendimiento de las variedades y otras tecnologías, e incluso capital internacional que busca proyectos ‘escalables’ en la agricultura, por lo que encontramos que cualquier negocio de frutas que sea bueno, se supera rápidamente”, explica John Pandol.

DISPONIBILIDAD DE MANO DE OBRA EN TIEMPOS DE COVID-19

“La disponibilidad de mano de obra es un problema, que se ha agravado debido al Covid-19. Sin embargo, no hemos visto ninguna cosecha abandonada en el campo por falta de mano de obra. Las plantas de mosto y vino, que reciben el resto de uvas, han tenido volúmenes normales o un poco inferiores”, explica Pandol.

TOME NOTA: 4 PUNTOS CLAVE DE LA UVA EN CALIFORNIA

Según John Pandol: “La introducción de nuevas variedades ha provocado un exceso de oferta, antes de que ‘desaparezcan’ las variedades antiguas».

“A pesar de la introducción de nuevas variedades de uva en los últimos 10 a 20 años, el consumidor de EE UU sigue teniendo un consumo per capita de 4 kg, sin cambios en los últimos 20 años”.

“La compra de uvas no es tan robusta, tanto en tiendas como ‘on line’. La compra de uva no se planea, es más bien impulsiva. Entonces, ¿cómo impulsamos la compra impulsiva ‘on line’?”

“Nuestro gran desafío en el futuro será la previsión de la demanda ya que, ni en los mercados de oferta excesiva, es suficiente la oferta”.