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Cerezos

17 de mayo de 2022
Hacia el éxito en el fundo Mantul

La ruta de aprendizaje del cultivo de cerezos en suelos arroceros

La ruta de aprendizaje del cultivo de cerezos en suelos arroceros

Obtener altos rendimientos de cerezas de buena calidad no constituye un imposible en suelos pesados. Sin embargo, se trata de un desafío exigente, que involucra el control del riego a un altísimo nivel de precisión, así como un permanente reacondicionamiento del suelo desde antes de la plantación. “La experiencia es la madre de la ciencia”, dicen, y así lo comprueba el difícil pero fructífero camino recorrido por un campo ubicado en los alrededores de Linares.

El fundo Mantul suma 1.200 hectáreas (ha), de las cuales 100 corresponden a cerezos y 10 a ciruelos D’Agen. El predio, cercano a Parral (Maule), se encuentra vinculado a Arrocera Mantul. Todavía la mayor parte de su superficie se dedica a la producción de este cereal y semilleros de distintas especies.

La primera plantación de cerezo se realizó hace 16 años en reemplazo de una antigua viña, con las variedades Stella y Lapins. A ellas se fueron sumando Santina, Sweet Heart, Regina, Kordia y Skeena. El huerto más reciente se estableció en 2020. En el presente, la cosecha va desde el 15 de noviembre al 20 de diciembre, aproximadamente. En preparación se encuentran 6 ha que recibirán variedades nuevas; luego la idea es crecer con otros frutales, como kiwi y cítricos, y seguir ampliándose con la superficie de cerezo y ciruelo.

Sergio Videla.

Tratándose de uno de los campos pioneros en la plantación de suelos pesados en la zona, el camino recorrido ha sido de aprendizaje. Inicialmente las plantas nuevas de cerezo tuvieron un buen comportamiento, sin embargo, con el correr del tiempo fueron presentando dificultades en algunos sectores. Las raíces comenzaron a sufrir por la acumulación del agua en los suelos gredosos, lo cual afectó los resultados productivos. A inicios de 2021 se realizaron cambios en la administración del área frutícola, quedando a cargo de Sergio Videla, y se tomó la asesoría del consultor Jean Paul Joublan, quien se sumó al trabajo que ya se venía realizando hace algún tiempo con los asesores José Tomás Alvear y Jordi Casas.

–¿Con qué escenario se encontraron?

–Terminadas las cosechas, los sectores del huerto más complicados se notaban golpeados, cansados, los árboles se veían tristes –testimonia Videla.

RIEGO: LA TECNOLOGÍA IMPORTA, PERO TAMBIÉN EL FACTOR HUMANO

Una prioridad para superar la difícil situación ha correspondido al manejo del riego, que se realiza por goteo con aguas provenientes del río Longaví.

Recientemente se implementó el uso de telemetría, para complementar las sondas de humedad de suelo y la estación meteorológica que ya se encontraban en el campo. Sin embargo, Sergio Videla considera que la principal herramienta de evaluación son las calicatas:

–Nuestro equipo hace calicatas todos los días, porque los suelos presentan muchas diferencias y la radiación es muy fuerte (estimo que el promedio de máximas en enero se situó alrededor de los 32ºC), por lo tanto las frecuencias de riego también varían entre sectores. Adquirimos un TDR [time domain reflectometry, para medición de humedad] con el fin de calificar esas calicatas, porque en suelos gredosos es difícil calcular solo por observación la disponibilidad de agua para las plantas.

Jean Paul Joublan.

–Se focalizó bien la elección de los lugares donde se pusieron los sensores –señala Joublan–, para que fueran representativos, pero cuando yo vengo lo normal es evaluar 3, 4, 5, 10 calicatas, buscando la mejor manera de aplicar el riego de acuerdo a lo que vamos observando.

El “factor humano” asimismo es parte de la ecuación, indica el administrador a partir de su experiencia:

–Cuando me integré a Mantul, en enero del año pasado, descubrí que el regador cuidaba la sonda más que las plantas. Imagino que le deben haber llamado la atención cuando ese instrumento indicaba problemas con los riegos. Él lo decía sin esconderlo: “yo le acomodo la línea para que la sonda esté bien mojadita”.

El manejo del agua en Mantul no se puede estandarizar en frecuencia ni carga hidráulica, horas de riego, goteros ni caudal, afirma Joublan.

–Si regamos todo igual habrá sectores con falta de agua y otros con exceso. En este mismo paño [señala un sector del huerto], si administras la cantidad necesaria en la parte alta, abajo se forman verdaderas lagunas, por el lomaje, por la diferencia de la textura, porque abajo el hardpan [capa densa de suelo] se encuentra más superficial…

El diseño de los sectores de riego de las primeras plantaciones no consideró esa condición variegada. Para manejar las diferencias de un mismo sector –“un dolor de cabeza que tenemos todavía”, en palabras de Videla–, se decidió designar como jefe de riego al ingeniero agrónomo Gonzalo Sepúlveda, quien ha optado en esos casos por ir regulando el caudal a nivel de cada válvula y ajustando las llaves de paso para equiparar la presión del agua en sectores altos y bajos.

–Más que una persona que opere el equipo de riego, el ideal es contar con una persona que lo maneje –sentencia Joublan.

–Debe tener capacidad de análisis –complementa Videla–, que pueda resolver problemas complejos, que sea capaz de cambiar estrategias; a veces el mismo desafío no tiene la misma solución en zonas distintas.

Hoy se está programando cambiar a goteros autocompensados en los cuarteles con mayor pendiente. Además, se está invirtiendo en la reestructuración del diseño del riego, lo que tiene un costo importante. Se comenzó por adecuar la caseta de riego, la cual estaba subdimensionada para el número de hectáreas actuales, incluyendo cambio del equipo de filtros y bomba. El paso siguiente es poner matrices, submatrices y terciarias de acuerdo al nuevo diseño.

En la operación diaria, el control en detalle del funcionamiento del sistema resulta vital.

–Tener un 10 a 20% de goteros tapados –ejemplifica Joublan–, parece algo “normal” después de años de funcionamiento. No obstante, dos o tres goteros tapados son capaces de afectar severamente a una planta, generando heterogeneidad en el huerto.

El difícil escenario que se enfrenta en los sectores más complejos

Una estrata superficial que al secarse impide la infiltración del agua, secando la parte superior del sistema radicular, combinada con una capa de hardpan a los 40-50 centímetros que constituye una barrera infranqueable para las raíces, sobre la cual se acumula un exceso de humedad. Esa es la situación que han debido enfrentar en los sectores más complejos del fundo Mantul.

–Las raíces se secan por arriba y se pudren por abajo. Es el peor de los mundos –afirma lapidario Jean Paul Joublan–. La gran ventaja de un suelo arenoso es que si lo riegas de sobra no tienes más problema que la pérdida de agua. Aquí, si no riegas en forma precisa puedes debilitar los árboles.

PRÁCTICAS PARA DESCOMPACTAR LOS SUELOS: OJALÁ USARLAS TODAS

El manejo de suelos ha sido la otra gran estrategia para enfrentar los problemas de los árboles. Una medida consistió en la incorporación de materia orgánica, con el fin de enfrentar la gran compactación en los camellones.

–En las zonas más complicadas, a los 30-40 cm había un déficit hídrico desde primavera, allí se situaba la mayor cantidad de raíces, que se encontraban deshidratadas e incluso muertas, no operativas –describe Joublan–. Por lo tanto, nos focalizamos principalmente en ellas.

–Por nuestra cercanía con Arrocera Mantul –comenta Sergio Videla–, utilizamos capotillo de arroz, que es un subproducto de la industria. Al secarse, las gredas tienden a hacerse impermeables y la infiltración del agua se ve dificultada. Con Jean Paul Joublan desarrollamos una herramienta utilizando desechos de máquinas viejas, una especie de garra con dos puntas de cincel que penetra unos 20 cm y se pasa para romper la costra en el camellón e ir distribuyendo el capotillo en la sobrehilera.

Capotillo de arroz, materia orgánica disponible y de bajo costo para contribuir a la descompactación de los suelos.

–Esa costra es impresionante –añade Joublan–, le pegas con un chuzo y rebota. El agua tiene un efecto compactador; al secarse deja un efecto permanente.

–¿Si no se seca, o sea si se riega bien, no se produce ese efecto?

–Al mantener un riego homogéneo –responde Sergio Videla– se evita que la arcilla se seque, porque al secarse genera esta especie de hidrofobia que hace que el agua no infiltre en la sobrehilera y termine en la entrehilera, provocando problemas para el paso de la maquinaria. Es otra razón para llevar un estricto registro de los riegos, lo cual solucionamos implementando el sistema de telemetría en todo el huerto.

–¿Cuánto capotillo se recomienda?

–Entre más, mejor –contesta el administrador–. Incluso en las plantaciones recientes, que se sitúan en un suelo más franco, incorporamos la materia orgánica antes del establecimiento, ya que la capa superficial es arcillosa. Mediciones de la tensión del suelo verificaron este hecho: la compactación del suelo ocurre en la capa superficial, a medida que se avanza en profundidad el problema va desapareciendo.

También aplican carbono orgánico y ácidos húmicos, estos últimos 40 días antes de los flashes radiculares de primavera, luego de la cosecha y antes de dormancia. Pero recomiendan ser cuidadosos al elegir el producto, ya que algunos tienden a tapar goteros por la alta concentración de huminas, cuanto no tienen una formulación adecuada.

Joublan propone utilizar los ácidos húmicos en forma localizada en el bulbo de riego, con el fin de que los pequeños volúmenes que se apliquen no diluyan su efecto en el gran volumen del suelo. Las leonarditas, indica, son una buena opción, que puede aplicarse incluso con el yeso.

–A través de estos productos y de la materia orgánica –especifica el asesor– se separa o flocula las arcillas, mejorando su permeabilidad. Hay muchas prácticas que apuntan a ese fin. ¿Cuál vas a ocupar? Ojalá todas.

De hecho tienen programado adicionalmente aplicar yeso en mezcla con cal poco antes de que comiencen las lluvias de invierno para que las precipitaciones ayuden a que se infiltre en el terreno.

–Estos suelos son fácilmente compactables, de manera que hay que tomar medidas de corto, mediano y largo plazo como las que indicamos anteriormente –concluye Joublan.

Uso de diatomea como protector solar. Su contenido de silicato tiene efectos benéficos adicionales.

UN PROBLEMA ADICIONAL A ENFRENTAR: EL ATASCAMIENTO DE LA MAQUINARIA

La pluviometría tiene su lado negativo cuando los suelos son pesados. Avanzado el invierno, cuando ocurren precipitaciones importantes, se complica entrar con maquinarias en algunos sectores del campo. El año pasado ello ocurrió a partir de junio, aun cuando no fue una temporada de grandes precipitaciones.

Para hacer aplicaciones como las de cobre, por ejemplo, han probado con drones y avión. Este último dio mejor resultado, aunque todavía deben perfeccionar el mojamiento para los productos de contacto. Probarán ahora una doble pasada de cobre.

–El avión es fantástico en varios sentidos –estima Sergio Videla–. En 4 horas aplicamos sobre 80 hectáreas, y los costos no son excesivos. Nos cobran $25.000/ha más el producto. Si uno calcula el costo de operario, tractor, petróleo, equipo, etc., no es tanta la diferencia. El barro va destruyendo de a poco la maquinaria: los tractores patinan, el embrague empieza a sufrir… Desde que llegué hemos cambiado dos embragues.

Recientemente compraron cuadrimotos con nebulizadoras, para evaluar su comportamiento en las condiciones descritas, especialmente pensando en las aplicaciones de cianamida a salidas de invierno. “El año pasado en algunos sectores no pudimos aplicarla porque era imposible ingresar” comenta el administrador. Se trata de un producto para el cual el avión no sirve como alternativa, no solo por la justeza requerida en la dosis, sino también por el riesgo ambiental y para la salud humana.

OTROS ASPECTOS: PORTAINJERTOS, LLUVIAS DE COSECHA Y CONTROL DE HELADAS

En Mantul tienen la gran mayoría de los patrones más utilizados: Maxma 14, Gisela 12, Gisela 6, CAB 6 y Colt. Maxma definitivamente no anda bien en suelos pesados, sentencia Sergio Videla.

–¿Y cuál es el que se comporta mejor en esa condición?

–Colt –afirma–, por tratarse de un portainjerto vigoroso y por su mayor tolerancia al exceso de humedad.

Ventiladores para combatir las heladas.

Otro aspecto importante en la zona, considera el administrador, corresponde al control de heladas. En Mantul disponen de dos ventiladores y piensan incorporar un par adicional.

Respecto del uso de techos, el tema se ha analizado, aunque desde la primera plantación solo ha habido una lluvia importante que afectó la fruta. Por lo tanto, se ha dado prioridad a seguir plantando en lugar de proteger lo plantado contra un riesgo que se estima bajo.

RECOMENDACIONES IMPORTANTES DE TENER EN CUENTA

Todos los problemas descritos han significado un gran aprendizaje. De hecho las últimas plantaciones han sido muy exitosas, gracias al cuidado en la elección del terreno más adecuado. Se seleccionó un sector homogéneo, plano, franco arcilloso, con una profundidad mayor, al cual se le realizó una esmerada preparación del suelo.

Jean Paul Joublan resume las principales medidas necesarias para sacar adelante, desde el punto de vista técnico, un proyecto de cultivo de cerezo en suelos arroceros:

-Iniciar la descompactación de suelo antes del establecimiento de los árboles, agregando la mayor cantidad de materia orgánica que sea posible, con el fin de modificar la estructura para una mejor aireación e infiltración. Repetir todas las veces que se pueda, aprovechando las fuentes más cercanas y económicas: restos de maíz, guano, capotillo de arroz, como en el caso de Mantul, etc.

-Utilizar una herramienta, subsolador, garra u otra, para descompactar profundamente el suelo. Esta labor debe realizarse en verano, con el suelo seco, para ser efectiva.

-Intervenir el suelo para mejorar su estructura. Aplicaciones de yeso ayudan a su estructuración. En condiciones como las de Mantul son aconsejables adiciones anuales de yeso, ya que penetra menos de 5 cm/año hacia abajo en el suelo.

-Usar camellones para aumentar la distancia de las raíces al hardpan característico en vastas áreas de Linares a Bulnes.

La altura de los camellones puede aumentarse considerablemente para dar homogeneidad a los suelos.

-Utilizar riego por goteo. Antes de instalar el sistema, probar en el mismo terreno aspectos prácticos tales como distancia y caudal de los goteros, evaluando con calicatas las distintas alternativas.

-Diseñar el riego para las características edáficas preponderantes en cada sector. Adaptar en lo posible los suelos que no responden a esas características; por ejemplo, aumentando la altura de los camellones en esas áreas: “el camellón puede ser tu macetero”. Suele ser más fácil homogeneizar los suelos que hacer una compleja sectorización del riego.

-Determinar la frecuencia y el caudal de agua de los riegos guiándose por lo que se observa en cada sector, más que por los principios teóricos.

Pedro Montero, Jefe de Operaciones y Gonzalo Sepúlveda, Jefe de Riego.

Recomendable:

-Donde sea posible, nivelar suelos para establecer una pendiente suave que facilite el escurrimiento del agua.

-Establecer drenajes en sectores críticos en los cuales de otra manera se acumulará demasiada agua.

-Utilizar la telemetría. Constituye un gran instrumento de referencia cuando el riego está siendo excesivo o deficitario, para saber lo que está ocurriendo a distintos niveles de profundidad de suelo, y por las alarmas cuando algo falla en el sistema. Adicionalmente, se registran todos los riegos de manera automática.

-Emplear coberturas vegetales entre y sobre las hileras, con especies que toleren excesos de humedad. Sus raíces ayudan a la oxigenación, por una parte; por otra, “la mejor manera de incorporar materia orgánica es fabricándola en el mismo sitio”, y además disminuye la compactación por el paso de la maquinaria. Pueden usarse distintas especies, por ejemplo, la avena es relativamente barata, rústica, compite bien con malezas, y da buenos resultados.

–¿Algún otro producto que sea necesario aplicar?

–El producto más importante es el criterio –remata Joublan.

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