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Nutrición

29 de marzo de 2017
Experto Samuel Román analiza la nutrición vegetal en uva de mesa:

“La poscosecha es mucho más que fertilizar”

Según el especialista en nutrición vegetal, Ingeniero Agrónomo M.Sc. Samuel Román, la poscosecha es el inicio del año entrante ya que es cuando se produce la inducción y diferenciación de yemas para la siguiente temporada. “Son las primeras fichas del año que viene”, dice.

Asimismo, afirma que “la fertilización es una herramienta para potenciar a la planta pero no se saca nada con fertilizar si se riega mal, si el parrón está lleno de fruta de descarte colgando o si el follaje está deteriorado”.

Para Samuel Román la poscosecha es mucho más que fertilizar e incluso, en muchos casos, la fertilización puede ser algo casi secundario en función de los problemas que tenga el parrón. Es así que Román define parrones en tres situaciones diferentes o tres grupos de parrones con características comunes. Parrones nuevos o juveniles, parrones adultos o en plena producción y parrones viejos o geriátricos (ver recuadro).

La poscosecha dependerá del individuo con que estamos tratando

“Los parrones nuevos, o grupo 1, son los que están empezando su vida productiva, segunda, tercera y hasta cuarta cosecha. Vigorosos, con mucha energía y mucha raíz y por tanto, con mucha capacidad para absorber nutrientes y agua del suelo y generar hormonas de crecimiento. Así mismo, el suelo está menos desgastado y presenta menor carga de plagas. En este caso la planta termina muy bien luego de su, por ejemplo, cuarta cosecha. Los parrones adultos, o grupo 2, son de alta productividad y cuando son bien manejados están en buenas condiciones y sin deficiencias crónicas de algunos micronutrientes. Los parrones geriátricos ó grupo 3, por su parte, son parrones que pueden presentar problemas por nematodos, haces vasculares obstruidos, pocas raíces, baja producción de hormonas, baja producción en kilos, entrenudos cortos, uva de mala calidad y además presentan follaje deteriorado, el que se quema fácilmente en verano debido a que sufre procesos oxidativos acelerados”, explica el ingeniero agrónomo.

-Tomando el caso más complicado, ¿cuáles son las prioridades en los parrones geriátricos?

– La prioridad número uno es retirar toda la fruta apenas se termina la cosecha. Muchas veces ocurre que a un parrón desgastado se le deja colgando los pámpanos hasta por dos meses. Eso es un desgaste tremendo para la planta, la que se comporta como una madre y sigue alimentando a sus racimos hasta el final. Estos pasan de 16 ºBrix, a 18, a 22, incluso hasta 24 ó 25 ºBrix. En ocasiones quedan cargas de 5.000 o 10.000 kg. He visto hasta 30.000 kg colgando después de cosecha debido a problemas de color o de calibre, uva que se pasó de madurez u otro problema; la cual se deja colgada en el parrón.

En segundo lugar es importante regar muy bien, sobre todo cuando son variedades tempranas (Prime, Perlette, Flame), las que en los valles del norte de Chile ya están cosechadas en noviembre o diciembre. Esto coincide con un alza de las temperaturas y de la evapotranspiración, sin embargo, muchas veces a los parrones que se cosecharon temprano se les baja el agua. De una recuperación de bandeja cercana al 100% se les baja, por ejemplo, al 60% o menos. Regar bien en esta etapa es tan importante que incluso, en el caso de parrones con una sola línea de riego, es recomendable regar con doble línea para ampliar el área de mojamiento y lavar las sales en esta etapa. Esto se hace juntando consecutivamente dos líneas de riego hilera por medio y luego se hace lo mismo con los camellones que no se regaron.

En tercer lugar, cuando un parrón está débil resiste menos la radiación y a los parrones viejos, muy deteriorados o dañados por el sol, las hojas se les jaspean, se les vuelven opacas o hasta se queman. En los últimos 4 años hemos observado quemazones importantes en vides viníferas y de mesa. Es nefasto cuando las hojas que deben fabricar los azúcares para que la planta se reabastezca se nos dañan antes de tiempo. Para prevenir este daño aplicamos protectores foliares, los que en su mayor parte corresponden a caolinas, resinas de pino e incluso carbonato de calcio muy finamente molido. En el mercado hay varios tipos de productos que funcionan muy bien.

-Volviendo al riego, ¿incluso hay productores en los valles del norte que luego de cosecha les cortan el agua a los parrones de modo de mantenerla embalsada para la temporada siguiente?

-Es muy mala práctica cortarle el agua a la planta en el momento en que debe recuperarse y que coincide con el aumento de la temperatura. Eso provoca un daño en la planta y en la producción del próximo año porque en ese período se produce la diferenciación de yemas para la temporada siguiente. Además se produce un estrés por sales, sobre todo en los valles de norte ya que cuando se disminuye el aporte de agua comienzan a entrar las sales en el área radicular, se llena de sales las vacuolas de la planta y comienza un estrés hídrico por el aumento de la presión osmótica. La planta se deteriora justo en el momento en que está induciendo y diferenciando las yemas del ciclo siguiente. Luego nos preguntamos ¿por qué salieron tan chicos los racimos? o ¿por qué la planta no crece? Bueno, es porque cuando tuvo que inducir y reabastecerse la parra lo pasó muy mal.

Indicadores para decidir qué aplicar

-¿Cuáles son los principales parámetros para decidir los manejos y el aporte nutricional?

-Desde el punto de vista estrictamente nutricional existen 4 ó 5 indicadores que nos ayudan a definir los fertilizantes que vamos a aplicar. Como primer elemento de diagnóstico tenemos el análisis foliar que se realiza en pinta (envero, ablande). El segundo elemento de diagnóstico es el volumen de producción, si fue alta o baja, de buen calibre de mal calibre, ºBrix, etc., y como calza esa producción en la producción histórica o tendencia. Un tercer indicador corresponde a un buen diagnóstico de raíces ya que es posible que a la poscosecha necesitemos incorporar un enraizante y un nematicida. En poscosecha, cuando la temperatura todavía acompaña, la planta genera un segundo flash de crecimiento de raíces. El que es muy importante porque no se consigue nada al aplicar una gran cantidad de nutrientes si la planta está con sus raíces en mal estado. La poscosecha es la mejor instancia para aplicar el enraizante porque ya la raíz no compite con la fruta. Como cuarto indicador, desde hace 4 ó 5 años, con varias exportadoras, estamos trabajando con análisis de fruta. Los análisis de materia seca y el contenido mineral en el fruto, nos han enseñado mucho sobre calidad de la misma. En base al análisis foliar, a la producción y su tendencia, al diagnóstico de raíces y al análisis de fruta comenzamos a definir los nutrientes.

-En general, ¿qué aplican y por qué vía para apoyar a la planta en poscosecha?

-Normalmente nutrientes minerales pero en algunos casos también extractos de algas y aminoácidos. Estos últimos nos han funcionado muy bien en la recuperación de parrones del grupo “geriátrico” y mantención del grupo “adulto”. Al suelo aplicamos NPK más algo de magnesio y normalmente al follaje aplicamos extractos de algas, aminoácidos y -en las zonas donde no hay exceso- aplicamos boro para ayudar a la lignificación de la madera y a mejorar las condiciones de terminación de los tejidos. Así mismo vía foliar y según sea la situación, apoyamos con magnesio.

-¿Qué es lo que se busca conseguir?

-Es importante lograr que durante el verano la planta siga fotosintetizando lo mejor posible. No solo activamos el follaje a través de nutrientes minerales o aminoácidos vía riego sino que también apoyamos directamente al follaje. El extracto de algas, que contiene fitohormonas, hace que la planta se recupere muy bien, así mismo los aminoácidos. En el fondo promovemos que la actividad fotosintética continúe a pesar de lo drástico que es el sol durante enero y febrero. Cuando las parras botan las hojas muy temprano es un mal síntoma. Hay que luchar porque la parra pierda el follaje lo más tarde posible.

-¿Hasta cuándo es tiempo de hacer aplicaciones foliares (Ej. antes de amarillamiento de las hojas)?

-Las aplicaciones foliares tienen sentido básicamente en las primeras 4 ó 5 semanas luego de terminada la cosecha ya que el objetivo es defender a la planta en los meses más drásticos del verano. En variedades tardías tales como Red Globe y Crimson, que en la zona central se cosechan hasta abril, no tiene mucho sentido la aplicación foliar de postcosecha. En esos casos lo que hacemos es reforzar muy bien la fertilización al suelo en el último tercio del parrón. La fertilización al follaje la orientamos principalmente a variedades precoces e intermedias. En las variedades tardías, normalmente las últimas seis semanas antes de cosecha abastecemos muy bien de nutrientes a la planta, sobre todo de nutrientes como potasio, calcio, magnesio e incluso boro, para que nos colabore a la terminación de la fruta y lignificación de la madera. A esa altura el nitrógeno (N) ya va a la baja. No usamos N para no competir con la fruta.

-¿Qué ocurre con las variedades injertadas, por ejemplo se dice que los patrones son malos tomadores de magnesio?

-Hay que diferenciar la postcosecha de plantas francas con el de plantas injertadas. En los portainjertos hemos visto que hay una menor eficiencia en la absorción de cationes, no solo de magnesio. Lo que ocurre es que los portainjertos en general provocan un vigor mucho mayor y tienden a generar una planta mucho más “nitrogenada”, más suculenta. No es que tomen tan mal el magnesio si no que toman muy bien el N y se produce un desbalance. Por esto hay que presionar con bastante magnesio (Mg) y no solo vía riego si no que en el caso de las plantas sobre patrón también es útil la aplicación de Mg vía foliar una vez finalizada la cosecha. Hacemos un par de aplicaciones de magnesio floable concentrado de buena calidad durante las primeras 4 semanas después de cosecha. Este también es el caso de los parrones francos jóvenes, que al ser muy vigorosos presentan en mayor proporción trastornos fisiológicos tales como “palo negro”, “baya acuosa”, “fiebre de primavera”, “pudriciones tempranas de raquis”, etc. Estos parrones, en sus primeros tres años de vida, también tienden a ser muy vigorosos y puede ser muy útil la aplicación de Mg vía suelo y dos o tres aplicaciones foliares para ayudar a la planta a procesar el N que absorbe tan abundantemente.

Qué forma de nitrógeno utilizar

Román recomienda tener cuidado a la hora de decidir la fuente de N a utilizar ya que algunos productores aprovechan la poscosecha para usar las fuentes más baratas. “La gente tiende a simplificar la postcosecha, al nivel de decir “échale 100 kg de urea” y se acabó la poscosecha. Eso está muy lejos de ser una poscosecha profesional. Claro que la urea es más barata y que los productores se ven tentados a usarla pero qué pasa con un parrón que tiene un nivel alto de N foliar, que tuvo problemas de “fiebre de primavera” o que perdió fruta por “palo negro” o “baya acuosa”, cuando se le aplica nada más que urea. La consecuencia es que se mantiene el desbalance. Es posible que ese parrón necesite poco nitrógeno, o una relación N-nítrico/N-amoniacal más favorable al nitrato (70-30%) y una muy buena concentración de cationes (potasio y sobre todo magnesio) para controlar los desórdenes fisiológicos provocados por el exceso de nitrógeno. Yo casi no utilizo urea en los programas nutricionales para fruta de alta calidad y de viaje largo. Solo en casos en que el productor está con problemas económicos serios lo hacemos”. Afirma Samuel Román que en general, en los parrones “geriátricos” que han ido recuperando o en los parrones de alta producción y de fruta de alta calidad la urea casi no tiene lugar como fertilizante.

PARRONES JUVENILES: Son parrones de entre 1 y 5 años de edad. En condiciones ambientales favorables de plantación y calidad de planta se caracterizan por su abundancia de raíces y de hormonas de crecimiento, haces vasculares limpios, en ocasiones muestran exceso de vigor y emboscamiento y frecuente presencia de “fiebre de primavera”, “palo negro”  y “baya acuosa”, entre otros desórdenes, en especial en variedades blancas sobre portainjertos vigorizantes.

PARRONES ADULTOS: Son parrones de entre 5 y 10 años con raíces y madera con algún síntoma de desgaste, menor producción propia de hormonas de crecimiento, pero con producciones normales y a veces muy altas. Es un parrón más “equilibrado”. Los haces vasculares pueden estar ya en parte obstruidos y el alto vigor se mantiene solo en las variedades naturalmente vigorosas (ej. Crimson). En general se observa un menor crecimiento de brotes, menor calidad de cargadores y alejamiento de la fruta de  la corona.

PARRONES GERIÁTRICOS: Por lo general los parrones geriátricos superan los 10 a 15 años de edad y sus raíces presentan muy claros síntomas de desgaste. Tienen muy baja población de raíces y baja producción propia de hormonas de crecimiento (citoquinina y giberelina). Sus haces vasculares están obstruidos, puede presentar enrollamiento clorótico, tienen un vigor claramente menor, pobre crecimiento de brotes, cargadores débiles a muy débiles, fruta muy alejada de la corona, fruta ámbar en variedades blancas, deficiencias nutricionales acumuladas y baja productividad.

LOS AMINOÁCIDOS

“Si el parrón quedó muy débil en postcosecha, los niveles de nitrógeno están bajos y la planta muestra poco crecimiento, la poscosecha es la oportunidad para que la planta almacene nutrientes. Cuando se aplica N a una planta el 70% que finalmente absorbe se transforma aminoácidos. Cuando la planta sufre de algún tipo de estrés -por viento, sales, falta de agua, nematodos, etc.- y se le aportan aminoácidos, a la planta se le permite ahorrar varios días y mucha energía a la hora de construir sus propios aminoácidos y posteriormente sus tejidos. Además, al almacenar un pool de aminoácidos, va a poder utilizarlos en la brotación de la siguiente primavera en forma directa. Para fabricar un aminoácido la planta necesita el N que absorbe por las raíces y los azúcares que sintetiza en el follaje. Los aminoácidos se pueden aplicar con éxito vía foliar y especialmente vía riego tal como se aplican los fertilizantes solubles”.

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