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Paltos

04 de octubre de 2021
Enfermedades de poscosecha son difíciles de controlar

La antracnosis y la pudrición peduncular acechan a la palta

La antracnosis y la pudrición peduncular acechan a la palta

Los dos agentes que causan mayores complicaciones a los exportadores de palta, durante la poscosecha, son el moho peduncular o pudrición peduncular y la antracnosis. En la actualidad, existen muy pocas herramientas químicas y biológicas para hacerles frente. Por ello, conocer a estos patógenos y su forma de acción es un primer paso importante para diseñar las estrategias de control que se centrarán en un manejo integrado del cultivo.

La gran mayoría de las enfermedades de poscosecha son el resultado de infecciones en campo, que permanecen latentes y que se manifiestan posteriormente en las  etapas de almacenamiento, manipulación (selección, embalaje) y comercialización. Sin embargo, esas mismas u otras enfermedades pueden desarrollarse directamente en la poscosecha, muchas veces por golpes o heridas en la manipulación de los frutos.

En el caso particular de enfermedades de poscosecha en la palta, la ingeniera agrónoma Sylvana Soto Alvear, investigadora del Laboratorio de Fitopatología del INIA Chile, en el Centro Regional de La Platina, identifica dos principales agentes causales. La primera es el moho pedundular o pudrición peduncular (familia de Botryosphaeriaceae) y la segunda es la antracnosis, producida por el hongo Colletotrichum.

CONDICIONES PARA EL HONGO QUE ORIGINA MOHO Y PUDRICIÓN PEDÚNCULAR

El moho peduncular o pudrición peduncular está asociada a estructuras leñosas presentes en el árbol y también en el terreno donde está ubicado el huerto, debido a ramillas que quedaron tras algún manejo de poda. Este puede formar cancros en ramas o muerte regresiva en ramillas. Por tanto, las conidias que se diseminan por lluvia y viento, sobreviven asociadas a madera enferma o muerta, tanto en el árbol como en el piso del huerto.

El moho peduncular o pudrición peduncular está asociada a estructuras leñosas presentes en el árbol y también en el terreno donde está ubicado el huerto, debido a ramillas que quedaron tras algún manejo de poda. Este puede formar cancros en ramas o muerte regresiva en ramillas.

La especialista explica que Botryosphaeriaceae es un grupo gigante de microorganismos que causan este tipo de patología asociadas a cancros, muerte regresiva y pudrición peduncular en palto. Entre los identificados se encuentran Lasiodiplodia theobromae, Fusicoccum aesculi, Neofusicoccum australe, Pestalotiopsis clavispora, P. Versicolor, Diplodia mutila, B. obtusa, Dothiorella iberica y otros más.

Lamentablemente, refiere que hay desconocimiento de cuántos de estos microorganismos existen en los huertos y de cómo estos distintos microorganismos actúan frente a las medidas de control y supervivencia. “En las investigaciones aún falta un gran trabajo sobre si hay alguna especie que produce una pudrición mayor, si las hay más agresivas o con mayor resistencia a los fungicidas existentes. Tampoco se sabe si hay uno o dos o más de estos microorganismos presentes en el fundo o si hay condiciones de temperatura o humedad relativa que favorecerán a un microorganismo sobre otro”, menciona.

Lo que sí se conoce es que muchas de estas van a estar presentes en restos de leñas, pilares o en huertos aledaños donde se pueden reproducir. Generalmente, explica Soto, estas estructuras van a exudar una cantidad importante de conidias o esporas muy diminutas que se disipan a través de lluvia y viento. Cuando se habla de lluvia, indica que en realidad se refiere a follaje mojado, debido a que una neblina importante también puede generar esta diseminación de las estructuras de reproducción del hongo en el árbol o entre otros árboles. “Estas conidias están contenidas dentro de una estructura y esta al contacto del agua es capaz de liberar las conidias y esporas que pueden sobrevivir por muchos años”, indica.

Lo primero que se observa como síntoma es la típica zona necrosada o cristales medios blancos que es una respuesta de la planta para aislar el patógeno. Igualmente, se observa en un inicio el llamado nudo peduncular, es decir que solamente se observa el micelio que se está desarrollando en la cicatriz de la fruta, producto del corte de la cosecha, y que a veces solo se concentra allí, sin compromiso de la pulpa. “Otras veces este hongo va a ser capaz de ingresar y comprometer la pulpa, originando una maceración del tejido o pudrición. Cuando la fruta se enfrenta a la temperatura propia de la etapa de comercialización, esa pudrición va a ser capaz de avanzar rápidamente y deteriorar el producto comercial”, advierte.

LA TEMPERATURA Y HUMEDAD RELATIVA MÁS FAVORABLE

En el laboratorio de La Platina, comenta que han podido aislar a Botryosphaeria spp. y Diaporthe spp. y se han hecho inoculaciones dirigidas para poder determinar las características de las pudriciones que provocan. Lamentablemente, indica que en general no hay grandes diferencias en la patogenicidad o en las pudriciones. Igualmente, se hicieron estudios para entender cuáles son los momentos críticos en los cuáles estos hongos van a diseminar  rápidamente las conidias. Para ello, se colocaron en la temporada 2019-2020 trampas con esporas, ubicadas aleatoriamente al interior de la canopia en tres huertos comerciales de diferentes zonas agroclimáticas en Chile: zona costera (Santo Domingo, Región de Valparaíso), zona intermedia (Melipilla, Región Metropolitana) y zona interior (Cabildo, Región de Valparaíso); todos con antecedentes de pudrición pedúncular.

En frutos inoculados artificialmente con Botryosphaeria spp. y Diaporthe spp. presentan sin-tomatología muy similar en ambos patógenos.

Las primeras luces indican que existe una mayor cantidad de capturas de esporas cuando la humedad relativa está por encima de 80 o 90% -que ocurre con mayor facilidad en la zona costera- y con temperaturas que están entre los 10 y 20 grados. Cuando comienza a subir la temperatura y bajar la humedad relativa, la captura de estas esporas comienza a bajar y esta información puede ser útil para diseñar medidas de control.

“Como conclusión, estas esporas van a estar en el huerto  y se pueden instalar en donde hubo un daño mecánico o herida. Estos hongos son capaces de degradar la madera tanto en forma saprófita o parasítica, es decir que pueden hacer daño en el tejido que está vivo o muerto, pero también puede desarrollarse en forma endófita, permaneciendo en estado latente sin que se pueda ver la manifestación real de estos microorganismos. Una vez que se dan las condiciones medioambientales de humedad relativa y temperatura templada, el hongo podrá diseminarse en la canopia y en los distintos árboles”, explica.

Además, puede pasar que solo un árbol estaba enfermo pero  al utilizarse en la poda una sola tijera puede contaminarse el resto de árboles de la plantación. “Muchas veces la herida se cicatriza rápidamente pero ya está comprometida la planta y se desarrollará el moho pedúncular. Seguidamente, a través de  los haces vasculares, va a poder colonizar el fruto y este fruto va a tener una serie de cambios, como el aumento de etileno, que dará señales al patógeno de que puede alimentarse del fruto”, explica.

Por lo señalado anteriormente, la experta resalta la necesidad de la limpieza de las herramientas de poda e incluso de los mismos árboles cada cierto tiempo para ir disminuyendo la diseminación del patógeno, pues no solo se deja las conidias en la herida del pedúnculo sino en la rama que queda adherida al árbol, luego de la cosecha. Además, recomienda que las condiciones medioambientales en la cosecha deben ser lo más secas posible, aunque reconoce que hay muchos países donde eso es poco posible, por las condiciones climáticas.

ANTRACNOSIS: MANCHAS Y DEPRESIÓN DEL FRUTO

La antracnosis es producida el hongo Colletotrichum, el mismo que está presente en muchas subclases, como gloesporium y acutatum. Como síntomas se observan en el fruto ya maduro manchas de color pardo oscuro de forma circular y con una depresión en el fruto. Otra característica importante es que el tejido que está enfermo se desprende fácilmente del tejido sano. Colletotrichum también es capaz de entrar por la zona peduncular pero va a tener una consistencia distinta, más dura, si se compara con los daños de los microorganismos del grupo de Botryosphaeria spp.

La antracnosis es producida por el hongo Colletotrichum, el mismo que está presente en muchas subclases, como gloesporium y acutatum. Como síntomas se observan en el fruto ya maduro manchas de color pardo oscuro de forma circular y con una depresión en el fruto.

Este patógeno se favorece en climas templados y lluviosos, con alta humedad relativa, en cualquier momento del desarrollo del fruto. Asimismo, se puede desarrollar en las hojas donde se observarán acérvulos, una masa comprimida de micelio donde se producen conidias. Entonces, este hongo va a llegar a la superficie de la fruta, hojas y ramas, siendo capaz de infestar a través de los espacios intracelulares. Seguidamente, empezará a deprimir o comprimir el tejido que está afectado, pero no va a ser una maceración como en el caso de Botryosphaeria spp. en que el tejido estará completamente destruido. Lo que hace el hongo es consumir la pulpa sin comprometer las paredes celulares, por tanto, empieza a compactarse y deprimirse.

Asimismo, este hongo puede mantenerse en estado de latencia a la espera de las mejores condiciones en el fruto o de su madurez (etileno, cambio de composición del fruto, etc.), que le adviertan que está disponible para ser atacado. “El fruto se puede contaminar en cualquier momento de su desarrollo y además, algo que también pasa en otros frutales tropicales o sub-tropicales, es que empieza a generar una serie de capas de cera que, incluso, pueden proteger a las lenticelas que están contaminadas con el hongo. Por eso, es tan difícil de poder controlarlo; no basta con una buena aplicación poscosecha, porque voy a tener a este hongo instalado en el interior”, destaca.

Con la antracnosis, una vez que se pela la fruta puede verse unos cráteres propios de la infección de las esporas.

Según lo que observa la especialista, en Colletotrichum existe una asociación entre la lluvia y la posterior aparición de las conidias que serán esparcidas con el agua libre que se mueve en la planta. A diferencia de la anterior enfermedad que podía estar en rama o en el piso del huerto o ingresar en la herida que se genera a la hora de la cosecha, la puerta de entrada para este hongo va a ser la lenticela del fruto en cualquier momento de su desarrollo. Por eso, la especialista recomienda estar muy atento, sobre todo, cuando hay precipitaciones que pueden conllevar a una contaminación de los frutos.

La especialista añade que, cuando a un fruto maduro y contaminado se le quita la piel se podrá observar como cráteres en el fruto, que representa a cada espora que logro ingresar y colonizar con éxito, en especial si además se dieron las condiciones favorables de lluvia.

EVALUACIÓN DE LA INCIDENCIA DE LAS PUDRICIONES

En un ensayo realizado en conjunto con el área de la unidad de post cosecha y el Laboratorio de Fitopatología del INIA La Platina se evaluó en distintas condiciones agroclimáticas las incidencias de pudriciones, durante almacenamientos prolongados. Para ello, se cosechó en varios huertos fruta con una materia seca adecuada que se mantuvo durante 45 días a 5°C y todo en aire regular. Posteriormente, esa misma fruta se mantuvo en tiempo de vitrina, simulando condiciones de madurez comercial, en momentos en que estaba recién quebrando su madurez. Luego, se dejaron siete días posteriores a ello, para tener una madurez avanzada, para ver cómo iba a llegar esa fruta al consumidor final.

Las enfermedades poscosecha son aquellas que se desarrollan durante la cosecha, almacenamiento, manipulación (selección, embalaje) y comercialización.

Lo observado fue que algunos huertos presentaban cierto porcentaje de antracnosis. Sin embargo, cuando se esperaba la madurez plena de consumo, es decir, cuando ya estaba blanda, se observó cómo aumentó de manera exponencial -incluso en aquellos huertos que no habían manifestado síntomas- la cantidad de pudriciones, principalmente de moho peduncular. “Esto nos da la primera señal de que el tiempo de vitrina para las pudriciones pedunculares son clave para que se manifiesten. Esos siete días a temperatura ambiente hicieron que hubiera un rápido desarrollo de este patógeno”, resalta.

En el caso de antracnosis, no hubo un aumento de incidencia e, incluso, la afectación de la enfermedad no tiene comercialmente algún impacto negativo, porque son pequeñas hendiduras, que incluso por el color negro, no se notan. En cambio, la pudrición peduncular es la que debe preocupar, durante el tiempo de comercialización. “Nosotros le estamos pidiendo a esta palta que se conserve, pese a que está en senescencia, muriendo, entonces, empiezan a aparecer estas pudriciones”, precisa.

Cuadro 1. Ensayo por tipo de almacenamiento.

Cuadro 2. Eficacia de aplicaciones de productos cúpricos en control de antracnosis y moho peduncular.

RESULTADOS DE ALGUNOS TRATAMIENTOS

También mencionó que realizaron un análisis factorial según los tipos de almacenamiento de la fruta: la atmósfera controlada y el aire regular independiente y su afectación en la fruta en cuanto a moho peduncular (afectación del rudimento del pedúnculo), pudrición peduncular (compromiso de la pulpa con maceración de tejido) y antracnosis (ver cuadro 1).

La especialista recomienda siempre cosechar la fruta dejando un rudimento de pedúnculo, para evitar una mayor contaminación.

Los resultados fueron bastante dispares, puesto que la antracnosis y el moho peduncular mostraron una mayor prevalencia en aire regular que en atmósfera controlada; mientras que la pudrición peduncular fue mayor en aire controlado. En todo caso, explica la especialista, la tecnología de poscosecha permite comercializar en más tiempo la fruta, pero a la vez está permitiendo a estos hongos a desarrollarse bajo condiciones medioambientales favorables para su desarrollo.

Por tanto, destaca que es importante entender que si se tiene un huerto que históricamente ha presentado problemas por pudriciones pedunculares, no se puede extender sobremanera el tiempo de vitrina de la fruta porque perderá calidad rápidamente. En tanto, si el huerto tuvo poca incidencia de pudriciones pedunculares y más bien el principal problema es la antracnosis, entonces, la atmósfera controlada puede disminuir la incidencia de la enfermedad.

Evaluaciones con cobre y Prochloraz

Para el control de antracnosis y moho peduncular en poscosecha, Sylvana Soto menciona que se realizaron distintas aplicaciones con productos principalmente a base de cobre durante el desarrollo del fruto. En especial, se aplicaron tratamientos con hidróxido de cobre, después de una lluvia de 80 mm, y a la vez otros tratamientos con aplicaciones periódicas, independiente de si lloviera o no lloviera. Además, se dejó otro lote sin tratamiento alguno a modo de testigo.

En el caso de antracnosis o pudriciones laterales por Colletotrichum, informa que no hubo grandes diferencias con las aplicaciones de cobre, pero en las pudriciones pedunculares, con aplicaciones periódicas de una vez por mes, se logró bajar la carga de inóculos (ver cuadro 2).

Asimismo, menciona algunos ensayos con Prochloraz, que es uno de los productos que se usan principalmente en poscosecha. Como parte del procedimiento, la fruta fue inoculada con conideas de Botryosphaeria  y se logró al 100% la infección de los mismos. Cuando se usó Prochloraz, la incidencia disminuyó en forma importante, de tal manera que de 100 frutos solamente se enfermaron 40. En tanto, la severidad el daño que se produjo también fue bastante menor en este porcentaje de frutos enfermos. “Es una alternativa, sobre todo, para el control peduncular. Lamentablemente, hay pocas herramientas para controlar estas enfermedades, una de ellas es este fungicida”, destaca pero también agrega que hay que evitar generar resistencia lo que suele ocurrir cuando existen pocas opciones de control químicas.

“Estos hongos tienen ciclos de vida, en general, que son completos, es decir que tienen un estado asexual, pero también una parte que es sexual donde hay una recombinación genética entre dos individuos de la misma especie, y eso, por supuesto, trae variabilidad y mayor oportunidad que se generen estas resistencias. Además, estos hongos tienen, al igual que todos los microorganismos, la capacidad de mutar“, explica.

Por lo mencionado, reitera la importancia del manejo integrado para un eficiente control sobre estos patógenos. “El control químico se puede utilizar en los momento adecuados, y siempre acompañados de estrategias integradas que nos permitan de cierta manera proteger estas moléculas que tienen un buen accionar. En el caso del control biológico, quizás no hay estudios tan promisorios, pero siempre es una buena alternativa que mantengamos una biodiversidad tanto en el suelo, sobre el follaje, sobre las ramas, que pueda colonizar estos tejidos, y que de cierta manera no le den la chance a ser colonizados por estos patógenos.

EL NECESARIO MANEJO INTEGRADO

La investigadora del INIA Chile destaca que los productores tienen que regirse a la producción de alimentos de alta calidad e inocuidad, por tanto, es necesario disminuir la dependencia a los agroquímicos y buscar productos que tenga bajos residuos. “No podemos dejar todo al control químico”, destaca. Entonces, el manejo integrado debe contemplar el control cultural, químico y biológico.

Por ello, explica que las medidas de control cultural van directamente relacionadas a dos grandes temas: la reducción de fuentes de inóculo y el evitar condiciones medioambientales predisponentes. Sobre el primer punto, indica que se debe asegurar que las plantas que vienen del vivero no estén contaminadas, así como controlar la maleza que pueda generar el microclima debajo de la canopia y con ello las condiciones para estos patógenos. Un punto súper importante que destaca es la eliminación de todos los restos de poda o limpieza, como rastrojos y ramas afectadas. Incluso, todo ello debe ser retirado del huerto si es madera evidentemente comprometida, puntualiza.

Sobre el segundo punto, refiere que es vital una buena nutrición, porque aquellas plantas que tengan una mala relación calcio-nitrógeno, principalmente, tendrán paredes más débiles y será una puerta de fácil ingreso de estos patógenos.  Otro tema importante, más que la distancia entre cultivos, es cómo orientar la canopia, para que frente a la neblina o lluvia, esa agua seque lo más rápidamente posible, ya sea porque se ubica a favor del viento o entra más luz. “Los paltos no tienen muchas veces una permeabilidad adecuada de luz y viento, y pueden permanecer la lluvia por mucho tiempo, y eso favorece la aparición de enfermedades”, destaca.

Otros aspectos importantes están relacionados al manejo del riego, la elección del suelo y a mantener una microbiota lo más rica posible para que puedan ser contenidos los patógenos.

De igual importancia, resalta la necesidad de asegurar medidas eficientes para una cosecha cuidadosa con el fin de evitar heridas, abolladuras y otros daños que pudieran servir como puntos de entrada a los patógenos. Si la cutícula y la epidermis son rasgadas, las esporas encuentran nutrientes y humedad ideales para su germinación y colonización.

EL CONTROL DE TODA LA CADENA DE PRODUCCIÓN

“Las tecnologías de poscosecha van a influir también sobre los patógenos de manera positiva, en algunas ocasiones, y en otras, de manera negativa. Entonces, desde el punto de vista de cómo enfrentamos estas enfermedades poscosecha, vamos a tener que tomarlo de una manera muy integral, que involucra al fin y al cabo, todos los procesos de la producción”, advierte.

Además, la experta sostiene que se debe tener en cuenta que las bajas temperaturas no destruyen a los patógenos, pues no tienen un efecto fungicida, sino más bien fungiestático, donde se detiene la evolución del fruto, pero también el desarrollo de los hongos. Sin embargo, una vez que la fruta es llevada a temperatura ambiente, mediante la comercialización o cámaras de pre madurado, estos hongos también se van a activar. La experta es clara en señalar que todas las estrategias para controlar las enfermedades dependerán de lo que se haga no solo durante el packing y la comercialización, sino en toda la cadena, con el adecuado control cultural, manejo de la canopia y follaje, el manejo de la fertilidad, el manejo del riego, y además hay que tener una cosecha muy cuidadosa, para evitar golpes o heridas en la fruta.

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