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Noticias

21 de octubre de 2021
También incluye educación ambiental acerca ese material vegetal

Implementan programa de preservación de especies nativas y su integración en Atacama, Coquimbo y Valparaíso

Implementan programa de preservación de especies nativas y su integración en Atacama, Coquimbo y Valparaíso

Como parte de un programa de reforestación e integración de flora nativa, más de 100 mil plantas autóctonas de 34 especies nativas diferentes serán parte del ecosistema de las regiones de Atacama, Coquimbo y Valparaíso.

El plan es fruto de una alianza entre ISA Interchile y los Centros Regionales del Instituto e Investigaciones Agropecuarias (INIA) La Cruz e Intihuasi. Está proyectado a cinco años y podría continuar otros cinco más. Algunas de las especies que se plantarán son: peumo, litre, quillay, espino. También huayacán, huingán, baccharis; roble de Santiago, algarrobo y colliguay. Además, el programa incluye trabajo de investigación, conservación y educación. Para la región de Valparaíso se prevé reforestar 70 mil individuos.

imgPara implementar el programa, se habilitaron modernas instalaciones en el centro regional La Cruz. Incluyen una serie de viveros y un laboratorio con todo el equipo necesario para perfeccionar técnicas de recolección y propagación vegetal. Lo que se busca es lograr la germinación y el crecimiento de las plantas sanas, para que se establezcan con éxito en sus ambientes naturales.

Los centros regionales de Inia en Vicuña y Valparaíso, ha dispuesto sus grupos de investigadores y experiencia para actuar como red en las tres regiones donde tienen influencia. Y a través del trabajo colaborativo, han logrado buenos resultados en todas las etapas realizadas hasta ahora. Una de las características del proyecto es que permite complementar visiones y técnicas entre los investigadores con el equipo ambiental de Interchile, dice Ana María Sandoval, integrante del equipo del Banco de Semillas del INIA Intihuasi. Incluso, la experiencia obtenida trabajando con flora nativa, la comparten con los investigadores del centro regional La Cruz.

imgTRABAJO EN VIVERO

Conservar especies vegetales nativas en un vivero requiere mucho rigor científico, pues implica simular los procesos que tendría la especie (desde la semilla hasta la planta) como si estuviera en condiciones naturales. Ello no es sencillo, porque cada semilla tiene requerimientos específicos para una germinación exitosa. Por lo mismo, los equipos de INIA y el área ambiental de Interchile han intercambiado trabajo y conocimientos para lograr métodos lo más parecido posible a los del ecosistema real.

Además, al ser especies nativas, no se producen a escala comercial (de manera masiva) y no se sabe mucho acerca de su reproducción. Sin embargo, para Juan Pablo Rubilar, especialista ambiental de Interchile, esa particularidad es uno de los principales aportes del proyecto. “Son especies complejas, difíciles, que tienen un rol ecosistémico único y súper relevante en la naturaleza. Entonces, las tengo que mandar a hacer, aunque suene extraño”. Esto implica generar investigación, aprender cómo reproducirlas; colectar las semillas y simular efectos específicos. Por ejemplo, la semilla del litre en la naturaleza, el zorro se alimenta de ella permitiendo su diseminación y reproducción. Para reproducirla en un vivero, se debe usar un poco de ácido, para simular el tracto digestivo del animal, explica.

imgLABORATORIO, EL PRIMER ESLABÓN

El proceso de propagación comienza en el laboratorio. Mediante análisis, se identifican y clasifican las semillas, en base a parámetros óptimos para la germinación y propagación. Así explica Victoria Muena, encargada del proyecto en la propagación de plantas nativas. Los fines de esa caracterización son dos: uno es evaluar la calidad del material que ingresa al laboratorio mediante colectas programadas. En base a eso, proyectan la cantidad de individuos posibles de propagar. Además, calcular la viabilidad y la condición de ese material.

imgA continuación se realiza el trabajo de propagación in vitro de las semillas, del cual se obtienen individuos clonales. Es decir, a partir del mismo material genético resulta un individuo igual al otro. Este método es una opción para especies nativas, debido a sus características: son difíciles de propagar por semilla, demoran mucho tiempo y el material disponible es escaso.

Todo este proceso no se limita a crear conocimiento nuevo para las especies con las cuales trabajan. “También abrir todo un ámbito de las especies nativas que necesitamos resguardar como material de germoplasma, de un patrimonio de nuestra flora nacional, agrega Victoria Muena.

EDUCANDO ACERCA DE FLORA NATIVA

Además, de la investigación y preservación de especies, el plan considera un trabajo de educación ambiental. Es decir, enseñar acerca de las características de la flora nativa y transferir conocimientos acerca de ella. Patricio Fuenzalida, director del INIA La Cruz, explica que la iniciativa “tiene un área muy importante de transferencia hacia los colegios, porque serán los jóvenes quienes a futuro conocerán de los atributos de nuestra flora nativa para mejorar la producción frutícola”.

Para el director de Sostenibilidad de ISA Intechile, Mauricio Rebolledo, “es fundamental que las nuevas generaciones conozcan más de sus ecosistemas, aprendan a identificar las especies, empiecen a valorarlas en su rol ecosistémico y a cuidarlas”. Por eso, se espera recibir a colegios para recorran el centro, identifiquen las especies y conozca el entorno.

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