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Febrero 2017 | Fitosanidad

Herbicidas residuales en huertos frutales: LO QUE DEBE SABER PARA SU USO ADECUADO

El experto malherbólogo, ingeniero agrónomo Juan Ormeño, explica los principales grupos de herbicidas e indica que un programa de control en frutales debe considerar el uso de aplicaciones sucesivas, tanto de herbicidas residuales como de acción foliar durante toda la temporada de crecimiento del árbol. En este artículo se detiene en las características y uso adecuado de los herbicidas suelo activos. 

>> Juan Ormeño Núñez, Ing. Agr., Ph. D. SIEL R&D SPA

Los herbicidas son compuestos exobióticos (ajenos al medio ambiente biológico) que se usan para manejar y controlar malezas, agroquímicos que cada día toman mayor importancia a medida que se aumenta la eficacia y eficiencia productiva de los productores. De estos, hay aquellos que pueden entrar más fácilmente por el follaje de las malezas y otros que lo hacen vía suelo. A los primeros se les denomina herbicidas de acción foliar y a los segundos herbicidas residuales o suelo-activos. Un programa de control en frutales debe considerar el uso de aplicaciones sucesivas de herbicidas residuales como de acción foliar durante un ciclo o temporada completa de crecimiento del árbol.

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HERBICIDAS RESIDUALES O SUELO ACTIVOS

Todas las moléculas químicas que estando en contacto con el suelo perduran durante meses de manera activa, se consideran herbicidas residuales (HR). Por su acción, estos herbicidas se deben emplear para controlar aquellas especies que provienen de semillas tanto de hoja ancha (latifoliadas) como gramíneas. Los herbicidas residuales están diseñados para controlar malezas en sus primeros estados de desarrollo, esto es, en el momento en que la epidermis de la futura planta está en su mínima expresión.

La mayoría de los HR se aplican directamente al suelo antes de la emergencia de las malezas, por lo que se les conoce como herbicidas pre-emergentes (PRE). En estas aplicaciones el herbicida forma una verdadera película en la superficie del suelo y a medida que van germinado o emergiendo las malezas, al pasar por la zona donde está depositado el herbicida, por simple contacto y difusión les produce la muerte.

Tres son los factores que inciden en la efectividad de control de los herbicidas aplicados al suelo: (1) Humedad del suelo, (2) Textura del suelo y contenido de Materia Orgánica (3) Características propias del ingrediente activo y dosis del herbicida utilizado.

1. Humedad del suelo. Los herbicidas suelo-activos se concentran solamente en los primeros centímetros del suelo y esta delgada capa superficial debe permanecer húmeda para activarlos y que de esta forma penetren a las plántulas. No olvide que los herbicidas residuales al quedar retenidos no se evaporan y que presentan una muy baja tasa de fotodegradación. Una vez incorporados al suelo (por agua o de forma mecánica), quedarán activos por meses, dependiendo de su tasa de degradación y la dosis empleada. Para distribuir bien el herbicida, el suelo deberá estar bien mojado al momento de la aplicación.

Como regla general para cuando el suelo está seco, se sugiere aplicar con volúmenes de agua >300 l/ha pero si está mojado 100 a 150 l/ha es más que suficiente. En caso de falta de lluvias se recomienda coordinar con el último riego de otoño o simplemente hacer un riego especial destinado a la aplicación de los residuales. Una vez incorporados al suelo los herbicidas se activarán (desorberán) cada vez que la tierra se moje y se sature de agua en superficie. El agua es el elemento clave para el buen funcionamiento de los herbicidas residuales ya que no solo permite que estos se distribuyan e incorporen al suelo sino que además es el agua la encargada de desorber al herbicida de los coloides.

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2. Textura del suelo y contenido de Materia Orgánica. Todos los herbicidas suelo-activos una vez aplicados y apenas entran en contacto con el suelo, quedan retenidos (adsorbidos) por la fracción coloidal, esto es por la arcilla y la materia orgánica (carbono). Estas finísimas partículas coloidales poseen cargas eléctricas por lo que compuestos cargados eléctricamente se pegan y despegan de la misma forma que lo hace un metal a un imán. Cuanto mayor sea el contenido de materia orgánica y/o arcillas en un suelo, más fuertemente adsorbido o retenido estará el herbicida.

Lo importante es que el despegado o desorción de los coloides se produce por medio del agua y una vez “liberados” en la solución-suelo, recién pueden entrar a los tejidos de plántulas emergentes en el momento mismo que pasan por la zona donde está el herbicida en solución. Apenas el suelo deja de estar saturado con agua el herbicida vuelve a pegarse al coloide, fijándose de nuevo. Cada vez que un suelo se sature en superficie (incluso un rocío fuerte en primavera), el herbicida va a volver a despegarse y podrá entrar a las malezas y cada vez que se seque la superficie, éste volverá a adsorberse.

3. Características propias del ingrediente activo y dosis del herbicida utilizado. La mayoría de estos HR son de baja solubilidad, factor que, de por sí, los hace muy poco móviles en el suelo. Pero es su capacidad de adsorción a los coloides el factor que va condicionar el grado de movilidad en el perfil de suelo. Este valor que es propio de cada molécula y que se mide y establece en el laboratorio, se denomina Constante de Adsorción o Koc. Este coeficiente es una relación inversa entre la cantidad de herbicida que está en la solución suelo versus la cantidad que queda adsorbida a los coloides del suelo. A mayor valor, mayor es la retención en el suelo.

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Lamentablemente la actual normativa nacional de agroquímicos todavía no obliga a publicar esta información en las etiquetas de los productos a pesar de estar en la información técnica requerida para su registro. Todos los herbicidas una vez en contacto con el suelo comienzan a degradarse. Muchos lo hacen mediante simples reacciones químicas pero la mayoría se descomponen a través de la acción de los microorganismos (fundamentalmente bacterias que lo usan como sustrato). Algunos se degradan rápidamente, otros tardan más tiempo, pero todos lo hacen a una tasa muy lenta al principio, aumentando rápidamente en las fases finales.

La medida básica de persistencia en el suelo se llama Vida Media o DT50 y corresponde al número de días necesarios para reducir a la mitad la dosis aplicada. La tenacidad misma que presente una molécula a la degradación así como la dosis del herbicida empleada, juegan un papel clave en la persistencia o duración de un herbicida en el suelo. Si un herbicida tiene un DT50=30 días y se aplicó a 2,0 l/ha, luego de 30 días en el suelo habrá 1,0 litro y luego de 60 días 0,5 litros y así sucesivamente. Al igual que con el valor Koc, consulte a los técnicos ya que en la normativa nacional el valor DT50 tampoco aparece en las etiquetas y/o manuales para usuarios.

La dosis y las características químicas del herbicida en términos de adsorción a los coloides determinarán la permanencia activa del herbicida en el suelo. Pero en este punto comienza a influir el tipo de suelo de cada potrero. El Koc indica el grado de cohesión (adsorción) del herbicida al suelo donde a mayor valor, mayor es la “retención” de las moléculas. Suelos con menos coloides como son los arenosos y limosos, retienen con menos fuerza los herbicidas al momento de saturar con agua, produciéndose una liberación masiva del herbicida en superficie. Esto va a significar un mejor control ya que las malezas van a absorber los herbicidas masivamente desde la solución suelo. Pero también va existir una mayor probabilidad de entrada a las raicillas superficiales de los árboles.

La mayoría, por no decir todos los casos de fitotoxicidad observados en el campo, se deben a herbicidas con Koc de valores medios o bajos en suelos con bajos contenidos de arcilla y especialmente de MO. Por otro lado y de manera opuesta, la mayoría de las fallas de control o de baja persistencia de un herbicida se deben a que se les ha atribuido una vida media mucho mayor de la que realmente posee o bien a que el suelo tiene tan alto contenido de arcilla y/o MO, que las dosis empleadas fueron insuficientes al quedar gran parte del herbicida retenido en el suelo. Este es el caso de las fallas de control observadas en suelos volcánicos del sur de Chile u otros suelos de tipo lacustre (lagunas drenadas) en la zona central. En la zona norte del país, la variedad de suelos, salinidad y falta de agua, han hecho que los HR sean casi un tabú y los agricultores han quedado prácticamente huérfanos desde el punto de vista técnico.

HERBICIDAS EN FRUTALES: ATERRIZANDO CONCEPTOS

A nivel mundial la fruticultura es un mercado pequeño para la mayoría de las empresas de agroquímicos que generan nuevas moléculas. Es así que estas empresas focalizan sus ventas a otros mercados masivos como son el trigo, arroz, maíz, soya, entre los principales. La inmensa mayoría de la información técnica se genera en estos cultivos y sólo mínimamente para frutales.

En términos generales se puede señalar que para suelos con más de 25% de arcilla y 2,0% de MO, el programa debiera comenzar con aplicaciones de residuales de alta persistencia como Terbutilazina o Diurón (DT50 >100 días) a dosis máxima a la banda de plantación. Para prolongar el efecto residual, se recomienda parcializar esta dosis con una aplicación temprana en otoño y otra a fines de invierno o inicio de primavera para prolongar el control. La banda de plantación debe estar libre de malezas durante todo el año, particularmente en el momento de mayor demanda por crecimiento de los árboles (primavera y verano).

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Para el caso de suelos con menos de 20% de arcilla y 1,5% de materia orgánica (MO), se debe emplear la mezcla pendimethalina+oxifluorfén 4,0+2,0 a 5,0 l/ha. La materia orgánica (ácidos orgánicos húmicos y fúlvicos) es mayor adsorbente que la arcilla montmorrillonita por lo que un suelo con 15% de arcilla y 5% de MO también permitiría usar dosis máximas de un herbicida. Suelos que tengan sobre 30% de arcilla y 5% de MO, permitirían usar dosis máximas de los herbicidas con mayor DT50 del cuadro 1.

EL MITO DE LOS 3 AÑOS 

La mezcla pendimethalina+oxifluorfén tiene los valores más altos de Koc por lo que se puede utilizar en cualquier especie frutal y en cualquier época, siempre que se aplique inmediatamente después de realizada la plantación, cubriendo las plantas para que no les llegue el pulverizado. La mayor dosis de ambos herbicidas permite aumentar la residualidad de la mezcla. Esta mezcla se emplea frecuentemente en cultivos hortícolas, entonces, por qué no en frutales.

El mito de los 3 años de espera está profundamente arraigado ya que viene incluso avalado por no poca información foránea. Simazina fue por largo tiempo el herbicida residual más usado en la fruticultura chilena y son muchos productores -de las más diversas especies- los que nunca han observado síntomas fitotóxicos con este herbicida residual. Sin embargo, Simazina -por su bajo Koc (140)- sí es aplicado en suelos arenosos (baja arcilla) y con baja MO y en situaciones donde el suelo en primavera ha permanecido saturado en superficie por un tiempo prolongado, de modo que las raicillas superficiales absorbieron grandes cantidades produciendo síntomas fitotóxicos en plantas más débiles. Aunque hay casos reportados a nivel nacional que avalan esto, la inmensa mayoría de los frutales no ha presentado síntomas directamente atribuibles a herbicidas y la mayoría de las veces corresponden a deficiencias nutricionales.

EL MITO DE LA HOJARASCA COMO BARRERA PARA LA LLEGADA DE HERBICIDAS RESIDUALES AL SUELO

La presencia de hojas viejas en el piso, especialmente sobre las hileras de árboles en receso NO es un problema. La razón principal es que la hojarasca en descomposición tiene una muy baja capacidad de adsorción de los herbicidas y pueden ser fácilmente lavados con lluvias o con riego. Las moléculas solo al llegar al suelo van a ser retenidas y desde ahí no son lavadas. Por otro lado, si al momento de la aplicación de residuales de larga vida ya hay malezas emergidas, se recomienda emplearlos en mezcla con glifosato y si además hay presencia de hoja ancha, fortificarlo con oxifluorfén. También se puede usar un hormonal (MCPA o 2,4-D) con árboles que comienzan el receso a inicio caída de hojas, hasta 15 días antes de brotación en primavera. El herbicida residual tiene una baja capacidad de penetración foliar y cuando la hoja muera y el follaje entre en contacto con el suelo va a comenzar a actuar al momento de adsorberse a los coloides del suelo.

Si va a usar herbicidas residuales es imperativo realizar análisis texturales de suelo, determinar el contenido MO, así como pH y conductividad eléctrica de los principales cuarteles en los diferentes sectores del campo. Solo una vez que se disponga de un mayor detalle de cada cuartel de plantación, se podrá ajustar/aumentar las dosis exactas en cada herbicida residual a cada caso en particular.