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Agua

22 de diciembre de 2016

Glaciares de montaña: “Desconocemos aporte hídrico de glaciares a los ríos”

Por fin se están inventariando los glaciares de montaña que dan origen o que regulan los caudales de los principales ríos de la zona de riego de Chile. Como veremos en esta entrevista al principal experto glaciólogo de nuestro país, Cedomir Marangunic, Director de la empresa Geoestudios, estas formaciones naturales prestan un servicio inestimable a la agricultura bajo riego al acumular agua en invierno y liberarla en verano.

El glaciar Universidad es la formación de hielo más grande desde Campo de Hielo Sur, en Patagonia. Esto es sorprendente ya que esta mole, cuna congelada del río Tinguiririca, se ubica a pocos kilómetros al sur de Santiago, a entre 1.900 y 3.500 msnm, en la cordillera sobre la ciudad de San Fernando. A ojo, pero de experto, ese glaciar tiene una superficie de 20 km2 y se calcula que su espesor o profundidad media es de 80 m. Según esa estimación el Universidad contendría alrededor de 1.600 millones de metros cúbicos de hielo (o agua). Pero, lo más extraordinario es que el Universidad se comporta hidráulicamente igual que un embalse de regulación, almacenando agua que se deposita como nieve en invierno para liberarla durante los meses de verano, en el período de máxima demanda de agua para riego. Este fenómeno se repite, en términos generales, en cada uno de los miles de glaciares de montaña que salpican nuestra cordillera.

El celebrado clima Mediterráneo de la zona central de nuestro país supone un desfase entre la demanda hídrica –mayor en primavera y verano- y la mayor oferta hídrica que se manifiesta en invierno, por las lluvias en las zonas bajas de los valles, y por la nieve que cae en la alta cordillera. Debido a esto, el servicio que prestan los glaciares de montaña a la agricultura, al moderar este desfase, los convierte en elementos clave para nuestros sistemas productivos bajo riego.

La consultora Geoestudios se adjudicó un proyecto licitado por la Dirección General de Aguas (DGA) por el que se le encomendó catastrar y monitorear el comportamiento de los glaciares de las cuencas de los ríos Aconcagua, Maipo, Rapel (Cachapoal y Tinguiririca) y del río Maule. Es decir, los ríos más importantes para la agricultura bajo riego en Chile. Geoestudios invitó a Redagrícola a participar de una expedición de captura de datos y mantenimiento de una estación meteorológica instalada en pleno glaciar Universidad, invitación que aceptamos con entusiasmo.

Ahora, en primera persona, autorizados por las muchas horas de agotadora caminata de montaña, podemos afirmar que el glaciar Universidad es un espectáculo sobrecogedor y un testimonio de la portentosa naturaleza de nuestro país, causa primera y soporte final de nuestra pujante agricultura. ¿Conocen los agricultores de la zona central de Chile las fuentes primarias de los ríos que riegan sus cultivos? ¿Saben los fruticultores si dispondrán a futuro de los recursos que hoy aportan estos generosos reservorios de agua, de los que dependen sus onerosas inversiones? Bueno, hoy por fin se están estudiando los glaciares que alimentan a nuestros ríos clave para generar los conocimientos que nos permitirán entenderlos, cuidarlos y modelar su comportamiento a futuro. ¿Saben los regantes del Limarí cuánta agua tienen en sus embalses? –Obvio que sí.

El doctor en glaciología, Cedomir Marangunic, socio y líder científico de la empresa consultora Geoestudios, realizó el primer inventario de glaciares en Chile (hasta hoy el único completo), el que se llevó a cabo en los años 70’ en la extensa cuenca del Maipo. Marangunic nos explica la importancia de los glaciares de montaña como reguladores de los caudales de los ríos; que existen glaciares blancos, que retroceden varios metros al año, y glaciares de roca, que son mucho más estables.

Glaciares y calentamiento planetario

El investigador señala que los glaciares se están derritiendo desde hace al menos 15 mil años. “Los glaciares están en retroceso desde el momento peak de la última glaciación, o se que se están achicando. Sin embargo no ha sido un proceso lineal. Por ejemplo, hubo lo que se conoce como ‘pequeña edad de hielo’ entre los años 1300 y 1800, en que los glaciares prácticamente se estancaron. De hecho en terreno se pueden observar varios de estos estancamientos… En todo caso, estimamos que en la actualidad la tasa de retroceso de los glaciares no es muy diferente a la tasa de retroceso que han mostrado en los períodos más desfavorables de estos 15.000 años”.

-Pero si miramos con lupa el gráfico de esos 15.000 años para observar de cerca los últimos 100 años, ¿qué se puede decir de la tendencia en la temperatura?
-Se observa una aceleración en el aumento de las temperaturas. Más o menos desde el año 1940 se aprecia que la curva se hace mucho más ascendente, lo que claramente indicaría un efecto antrópico. Sin embargo, eso no es tan obvio, ya que existen registros de que en el pasado se han producido diferencias de temperatura global de dos o tres grados en lapsos de solo 10, 15 o 20 años. Ese tipo de registros, en una escala de hasta 400 mil años atrás, se encuentra en el hielo glaciar de la Antártida. Es muy difícil distinguir o aislar los reales efectos de la acción humana.

-¿Cómo se explica que recién ahora se estén estudiando estas fuentes estratégicas de agua?
-Creo que se erró la prioridad. Se partió, por ejemplo, haciendo un inventario de Campo de Hielo Sur. Un área muy interesante y bonita pero que para efectos de solucionar problemas de recursos hídricos no tiene ninguna relevancia. Allá sobra el agua. En cambio no se hizo algo realmente importante como es un inventario de los glaciares de las cuencas críticas: Copiapó, Huasco, Aconcagua… y así mismo está siendo crítico más al sur. De a poco la DGA se fue metiendo en los inventarios de glaciares en las cuencas críticas, pero con limitaciones de presupuesto. Hace unos años nos pidieron que identificáramos los glaciares de rocas de la cuenca de Aconcagua hacia el norte y aparecieron mil y tantos glaciares de roca. Lo importante de inventariar los glaciares es que, entre otras cosas, se define la superficie glaceada, de lo que se puede derivar cuánto es el aporte hídrico de los glaciares. Por ejemplo se ha dicho que el glacial Echaurren es la fuente de agua de Santiago, lo que es ridículo ya que su aporte es mínimo a la cuenca del Maipo. Pero esto es un ejemplo que revela el desconocimiento que existe de la relación de los glaciares con los recursos hídricos. Junto a otros estudios necesarios, con el inventario de glaciares, aportaremos a completar el conocimiento del ciclo hidrológico de estas cuencas.

-¿Se han visto avances tecnológicos en los últimos años que faciliten el conocimiento de los glaciares de montaña?
-En realidad no. Se puede aplicar un poco más de tecnología para hacer los inventarios de glaciares, por ejemplo utilizando imagen satelitales. Pero eso no siempre es posible debido a la presencia de nubes y diferentes sombras. Finalmente siempre se enfrenta la necesidad de revisar a mano el programa computacional que resulta del inventario para ver si realmente está todo lo que se quiere determinar. Cuando se quiere identificar los glaciares de roca la tecnología remota no sirve. Cuando se hace un inventario se trabaja con imágenes y planos y se termina con una superficie de nieve y hielo. Pero se debe conocer las causas que realmente provocan la transformación de hielo o nieve a agua. Eso implica un conocimiento de glaciología bastante acabado y nos falta mucho conocimiento básico.

Aporte glaciar: Agua para hoy y sed para mañana

-¿Los glaciares de montaña en Chile se comportan de manera semejante. Es decir, se puede hablar de ellos caracterizándolos de la misma forma?
-No se puede meter a todos los glaciares en un saco porque cada glaciar está en su ambiente climático propio, muy especial y muy especifico. Dependerá de su orientación en la montaña, si está cubierto dependerá de si la cubierta de detrito es delgada o gruesa, de la pendiente, etc. Las características de cada glacial son muy especiales. Sin embargo, se pueden hacer estimaciones generales y dentro de esta generalidad seguramente los errores no serán demasiados grandes. Con lo que se conoce de glaciares ya es posible hacer estimaciones bastante buenas.

-¿En ese sentido qué se puede decir sobre el aporte de los glaciares a los caudales de los ríos?
-Ese es un aspecto crítico. Cuando un glaciar está en equilibrio no aporta agua ya que recibe tanta nieve como después libera agua. Un glaciar en equilibrio, que no está retrocediendo ni avanzando, recibe nieve por una parte y el equivalente en agua lo libera como agua de fusión, evaporación, etc. Lo que si produce es un efecto regulador, tal cual un embalse, en el sentido que recibe nieve y la va fundiendo lentamente de manera que no hay una crecida violenta sino que se produce un escurrimiento que puede ser relativamente durable en las estaciones secas.

-¿Pero en qué situación se encuentran en general los glaciares de montaña de la zona central?
-La gran mayoría de los glaciares de la zona central de Chile están retrocediendo, lo que significa que han estado aportando agua, más allá de las precipitaciones de las cuencas. Parte del agua de los ríos proviene de esta reducción de tamaños de los glaciares, pero así mismo su aporte también se va a ir reduciendo hasta la extinción. Un glaciar relativamente chico se extinguirá en 30 años. Entregará agua hasta que extinguirse y en ese proceso el aporte de agua de ese glaciar también se irá reduciendo hasta llegar a cero. Un porcentaje del agua de nuestros ríos proviene de glaciares que están en lenta extinción y en algún momento se va a acabar. Parte de esa agua no es permanente, no es relacionable con las precipitaciones y va a ser cada año menor.

-¿Tiene algún dato preliminar que sirva como ejemplo para hacerse una idea de la importancia de este fenómeno?
-En la cuenca del Maipo por ejemplo, el aporte de los glaciares por efecto de su reducción (no de la regulación), es del orden del 5% de la escorrentía media del río Maipo.

Los glaciares se comportan como embalses naturales

-Entonces, el efecto regulador de los glaciares consiste en que reciben agua en forma de nieve en invierno y luego la liberan en verano. ¿En qué meses liberan agua?
-La mayor tasa de fusión ocurre alrededor de año nuevo. Fines de diciembre primeros días de enero. Son los caudales más altos provocados por fusión de hielo-nieve. Sin embargo durante todo el verano subsiste un aporte originado en la reducción de los glaciares.

-¿Se podría reemplazar la función que cumplen de forma natural los glaciares mediante la construcción de embalses de regulación?
-Indudablemente que sí. Los embalses son en términos generales la solución. Es ridículo que habiendo agua en un río en momentos en que no se requiere se permita que esta agua se pierda en el mar.

-¿Qué sería lo más novedoso de los resultados preliminares de estos estudios?
-En primer lugar los glaciares de roca. Algo que no ha estado en los inventarios parciales es la existencia de una gran cantidad de glaciares de roca. Los glaciares de roca constituyen un porcentaje importante de la masa de hielo. El 30, 40, 50 o 60% del hielo que existe corresponde a glaciares de roca. Estos glaciares tienen un núcleo de hielo, igual que un glaciar blanco, pero además tienen una cubierta de detrito y rocas. Cubierta que los protege de las condiciones meteorológicas adversas a la existencia de hielo (radiación, alta temperatura, etc.). La taza de fusión media de los glaciares de roca, hasta donde hemos medido, es del orden de 14 a 16 cm al año versus una taza de fusión de los glaciares blancos que pueden ser de algunos metros al año. Eso indica que el aporte hídrico de los glaciares de roca es comparativamente menor al de los glaciares blancos pero así mismo significa que van a permanecer protegidos de las condiciones adversas por mucho tiempo.

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