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25 de julio de 2022
Estudios en dos variedades de tomate:

Expertos desarrollan estudios para mejorar la tolerancia de los tomates al estrés

Expertos desarrollan estudios para mejorar la tolerancia de los tomates al estrés

El grupo de investigadores está trabajando en aumentar la tolerancia del fruto a la salinidad y falta de agua, uno de los problemas que más afectan su producción.

Equipo Redagrícola

Actualmente, la salinidad de los suelos es uno de los estreses abióticos más importantes que afectan la productividad y calidad en cultivos como el tomate y sus efectos podrían reducir en un 50% su rendimiento. Las prácticas agrícolas como la fertilización inadecuada o el riego con aguas de un elevado contenido de sales, acentúan el problema.

Por esto, investigadores del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) La Cruz, La Universidad de Chile y la Universidad Arturo Prat, están trabajando en diversas formulaciones para aumentar la tolerancia de tomates a la falta de agua o a la salinidad, dentro del proyecto Anillo de Investigación en Ciencia y Tecnología “PASSA” de Conicyt. 

El Dr. Juan Pablo Martínez, investigador de INIA La Cruz, Región de Valparaíso, especialista en Fisiología y Biología Molecular Vegetal, comenta que “las cantidades excesivas de sal en el suelo producen un efecto adverso sobre el crecimiento y desarrollo de las plantas donde procesos biológicos como germinación de la semilla, vigor, crecimiento vegetativo, floración y desarrollo del fruto son afectados”.

DISTINTAS FORMULACIONES

Dentro de las formulaciones que considera el estudio, existe un biomodulador con compuestos naturales, principalmente ácido lipoico y carotenoides. Otra formulación incluye el uso de rizobacterias obtenidas de plantas que crecen en el desierto de Atacama y que según estudios de la Universidad Arturo Prat, confieren resistencia a la salinidad. Asimismo trabajarán con moléculas químicas que han mostrado resultados prometedores en investigaciones previas de la Universidad de Chile.

Michael Handford, co-director del proyecto PASSA e investigador de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, explica que “en el caso del ácido lipoico y carotenoides, son dos fuertes antioxidantes que se encuentran presentes en las plantas. Debido a que el estrés por sequía y salinidad causan a su vez un estrés oxidativo en las células, es de esperar que al aplicar de manera foliar estos antioxidantes, las plantas puedan amortiguar estos efectos”.

Paralelamente, INIA La Cruz trabaja con promotores del crecimiento de plantas a partir de rizobacterias nativas provenientes del Banco Microbiano de INIA. Los experimentos han demostrado que al ser aplicadas en tomate bajo condiciones de invernadero favorecen el crecimiento en condiciones de salinidad.

CONSORCIOS DE MICROORGANISMOS

Otros ensayos son los consorcios, que corresponden a diferentes cepas de bacterias que actúan en conjunto. Actualmente trabajan en dos estudios de este tipo: uno con cepas de bacterias Pseudomonas y el otro con distintas cepas de Staphylococcus. El propósito de estos estudios es observar el efecto de esta combinación de microorganismos en el estrés salino. 

Los microorganismos del consorcio del norte provienen de selecciones que viven en ambientes salinos y corresponden a rizobacterias obtenidas de plantas que crecen en el Desierto de Atacama. Por otro lado, las del INIA vienen del Banco de Recursos Genéticos Microbianos y se verificó que se trataba de una cepa tolerante a condiciones de salinidad.

ENSAYOS EN DOS VARIEDADES DE TOMATE

Los ensayos se están llevando a cabo en dos variedades de tomate: una variedad comercial (tomate híbrido indeterminado) y una variedad local Poncho Negro, típico del Valle de Yuta, Azapa, región de Arica y Parinacota, que se cultiva en la zona norte de Chile. El ensayo cuenta con un control y otro experimento donde se aplica más sal para generar el estrés.

Según Juan Pablo Martínez, “el uso de rizobacterias podría contribuir positivamente en la mejora de la productividad agrícola y la solución de problemas ambientales ocasionados por los métodos utilizados en la agricultura actual”. Además, destaca que son una alternativa amigable con el medio ambiente.

El investigador subraya que las interacciones entre las bacterias y las raíces de las plantas han sido determinantes para la adaptación y productividad de las especies vegetales a través del tiempo. “Diversos estudios indican que las rizobacterias mejoran el crecimiento, la producción y la salud de las plantas”, indica.

BIOINSUMOS Y PRODUCCIÓN LIMPIA

El valor de esta investigación está en que se adapta tecnológicamente al agricultor chileno, ya que se estudia qué se tiene que aplicar y en qué cantidad. “En un año más se tendrá información más exacta de esta iniciativa y va a quedar disponible una formulación para que el agricultor la pueda utilizar”, indica Martínez.

Los bioproductos son una alternativa sustentable para los productores agrícolas, pero es necesario desarrollar más estudios de formulación para garantizar su efectividad y seguridad. El especialista concluye que se va a requerir vías alternativas con aplicación de productos biológicos, y en este caso, las rizobacterias y los consorcios del norte de microorganismos estarían adaptados a condiciones de aridez y sequía.

El uso de rizobacterias podría reducir en parte la utilización de productos químicos porque va en la línea de producción limpia. “Es una vía muy factible de ocupar y va a tener un mercado ya que los agricultores están tratando de utilizar en menor cantidad los productos químicos y no compatibles con el medio”, destaca el equipo de expertos a cargo de esta iniciativa.

 

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