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Septiembre 2018 | Carozos

Experiencia en Agrícola Río Peumo

Estrategia de riego y nutrición para estabilizar rendimiento y mejorar calibre de ciruela seca

A través del riego deficitario controlado y la fertilización sobre la base de la extracción de nutrientes de los frutos, el equipo técnico de Agrícola Río Peumo, liderado por Andrés Olivos, está logrando sus objetivos de producir más de 10 toneladas por hectárea y al mismo tiempo aumentar el tamaño promedio de la ciruela deshidratada. Adicionalmente se ha logrado un importante ahorro en energía eléctrica.

Chile debe ponerse la chapa de mayor exportador mundial de ciruela deshidratada y dentro de poco tiempo muy probablemente también la de mayor productor, plantea Andrés Olivos, M.Sc., Ph.D.(c), gerente técnico de Agrícola Río Peumo. Y eso, según todas las señales, significa responder al desafío de mejorar calibre, asimilándose a lo que logran otros países.

Las estrategias a nivel de productor, para lograr calidad, pasan por los manejos del huerto y por los procesos de postcosecha. Entre los aspectos más importantes por perfeccionar se encuentran riego, fertilización, poda, raleo, cosecha y secado, recalca Olivos, dando cuenta de su experiencia durante los últimos años.

Figura 1. Estrés hídrico temporada 2014/15.

Agrícola Río Peumo se encuentra en Popeta, cerca de Rengo en dirección a la cordillera, región de O’Higgins. Cuenta con 160 hectáreas (ha) productivas y 20 en formación, de ciruelo D’Agen sobre portainjerto Mariana 2624, con 519 plantas/ha. El riego se efectúa con goteros de 3,5 L/hora, en doble línea, para toda la superficie; el 50% opera en forma gravitacional por diferencias de presión y la otra mitad requiere de energía eléctrica. La totalidad de la fruta se seca en túneles a gas.

En primavera del año 2014 el equipo técnico del campo elaboró una estrategia con el objetivo de lograr al menos 10 t de ciruelas secas por hectárea, mejorar el calibre promedio 75 que obtenían y romper con el añerismo, así como con la tendencia a tener calibres buenos en años de bajo rendimiento y fruta chica en temporadas de gran producción.

UN SALTO AFUERA DE LA ZONA DE CONFORT

Para hacerlo, decidieron salir de su “zona de confort”, cambiando la forma de hacer las cosas: pasaron a un sistema de riego deficitario controlado (RDC), a un tratamiento nutricional basado en la extracción por parte de la fruta y a una orientación de manejo de campo de acuerdo a sectores homogéneos.

El RDC es ya bastante antiguo, los primeros ensayos en ciruelo deshidratado se hicieron en 1992, informa Olivos. Hoy existen guías, como la que sintetiza el cuadro 1 (página 78) correspondiente a un manual de la Universidad de California donde se indica cómo aplicar esta técnica en ciruelos. En él se señala el nivel adecuado de estrés hídrico para las distintas etapas de desarrollo del cultivo.

Cuadro 1. Guías para interpretar las mediciones del potencial hídrico del xilema (SWP, stem water potential) en ciruelo. *Traducción realizada por Redagrícola. Entre corchetes se indican los meses equivalentes en el hemisferio sur. Fuente: Using the pressure chamber for irrigation management in walnut, almond and prune. Table 10. University of California. Division of Agriculture and Natural Resources. ANR publication 8503, May 2014.

El monitoreo resulta fundamental en el RDC para responder a las preguntas ¿cómo?, ¿cuándo? y ¿cuánto?, “en ese sentido lo que uno tiene que hacer es tratar de involucrarse al máximo en el huerto”, reflexiona el productor. Un instrumento esencial para lograr este objetivo ha sido la bomba de presión (bomba de Scholander), “una tecnología del año 65, muy intensa en mano de obra, pero que funciona muy bien. También se utilizan sensores de suelo, de los cuales existen distintos tipos en el mercado, y la estación meteorológica en situación de referencia, aspecto muy importante para la validez de los datos de evapotranspiración. Finalmente, también se emplea un medidor de caudal en cada equipo de riego “probablemente uno de los instrumentos menos usados, pero de los más útiles”.

NO SOLAMENTE MENOS AGUA, TAMBIÉN MENOS COSTO ENERGÉTICO

La figura 1 (página 77) grafica lo realizado en la primera temporada de aplicación de esta estrategia. Mientras más negativo el potencial hídrico representado en ella, más estresada se encuentra la planta. La línea azul representa el potencial hídrico que deberían tener las plantas con el riego normal; las líneas rojas corresponden a las mediciones de lo ocurrido realmente en campo. “Se puede ver claramente cómo al principio nos mantuvimos muy cerca de la línea de referencia y posteriormente se fue aplicando la restricción hídrica para generar estrés. Tratamos de no estresar durante la primera parte del cultivo, en que la fruta está en crecimiento, más o menos hasta fines de diciembre, lo que puede variar dependiendo del huerto y de las condiciones de la temporada”.

Figura 2. Agua aplicada por sector, temporada 2014/15.

Cuadro 2. Consumo y costo energético.

Cuadro 3. Consumo y costo energético.

La figura 2 muestra el agua aplicada anualmente, donde se aprecia una marcada variabilidad entre los sectores de riego. El volumen total de agua aplicada al cultivo alcanza a 8.340 m3/ha. “Esta era la cantidad de agua que hubiéramos repuesto con la estrategia tradicional, pero ahora regamos con 4.676 m3, esto quiere decir un 44% de reducción del agua usada”.

Un análisis muy interesante resultó la comparación del consumo energético de las bombas con y sin estrés. El cuadro 2 muestra la diferencia mensual en kWh entre el RDC y el riego según la evapotranspiración del cultivo, así como el ahorro en términos de costos. Se debe tener en cuenta que en este caso solamente la mitad de la superficie (84 ha) utiliza energía para el riego presurizado, de manera que el ahorro es de $41.180/ha. Si todo el campo (180 ha) requiriera de electricidad, el ahorro total sería de $7.413.135 por temporada. “Si pensamos que un huerto va a producir 10 años (aunque puede durar más), son 74 millones de pesos, una cifra no despreciable”, enfatiza Olivos.

CAMBIO EN LA INFORMACIÓN NUTRICIONAL MEJORA LA OPORTUNIDAD DE APLICACIÓN

El manejo nutricional se realizaba sobre la base de análisis foliares. Generalmente se aplicaba un 30% durante la temporada y un 70% en postcosecha. “Muchas veces los sectores de menor producción eran los que recibían una mayor fertilización”. El equipo técnico se cuestionó hasta qué punto este modelo lograba representar la situación del huerto y en qué medida permitía reaccionar, ya que los números “eran bastante erráticos”. Concentrándose en dos de los nutrientes claves, nitrógeno (N) y potasio (K), el gerente plantea:

“Como es sabido, los análisis foliares se hacen a mediados de enero, cuando ya los fertilizantes están aplicados en un 80%. Permiten saber cómo estamos, pero no posibilitan saber cuánto hay que aplicar en caso de deficiencia”.

Figura 3. Agrícola Río Peumo: rendimiento y calibres promedio, por año.

En consecuencia se decidió incluir otro antecedente, la extracción de nutrientes de los frutos. Con ese fin se envían frutos a análisis justo antes de la cosecha. El razonamiento es que si se multiplica la extracción de nutrientes del fruto por el rendimiento, se puede determinar los kilos de N y K extraídos por hectárea. La implementación de esta metodología significó cambiar la aplicación desde un 20-30% en primavera-verano hasta el 70-80%, bajando -por otro lado- a un 20-30% en la postcosecha, según la producción por hectárea. “La ventaja es poder ajustar de acuerdo a la demanda cuando ya tengo los resultados”. Los datos de Río Peumo en la temporada 2016/17 expresados como kg de nutriente por tonelada (t) resultaron coherentes con informaciones de otras fuentes: UC Davis (2015) y productores chilenos que facilitaron sus antecedentes (cuadro 3). “Asumiendo que vamos a producir 10 t de fruta por hectárea, estamos hablando del orden de 200 a 230 unidades de K/ha y 120 a 190 unidades de N/ha”. 

 

PRUNOVA

Andrés Olivos se refirió a la formación de Prunova y llamó a productores, asesores, exportadores, viveristas, investigadores y socios de Chile Prunes a hacer un trabajo conjunto en el desarrollo y difusión de información técnica. Prunova, a través de su mesa de trabajo, ha fijado cuatro temas globales para abordar:

– Metodología de estimaciones e información fidedigna.

– Aseguramiento de cuaja, regulación de carga y potencial productivo.

– Avances en mecanización, en aspectos como poda y otros.

– Manejo de postcosecha y secado.

Entre las materias que ya se están abordando en investigación/desarrollo, mencionó las siguientes:

– Uso de túneles para secado al sol.

– Rentabilidad de cosecha mecanizada en 2 o más pasadas, considerando la dispareja maduración de la fruta.

– Costos y efectos de la poda mecanizada.

– Agricultura de precisión vía web, con el fin de dar respuesta a la variabilidad del huerto.

– Mejoramiento de suelo y sistema radicular.

– Uso de reguladores y promotores metabólicos naturales.

-Uso de información biometeorológica.

BUENOS DIVIDENDOS HASTA LA FECHA

Las respuestas en el caso de los frutales no son instantáneas, advierte Andrés Olivos, y los frutos definitivos de la estrategia implementada probablemente se podrán ver al cabo de unos 5 años desde su implementación. No obstante, ya se han detectado avances importantes, pues se rompió la tendencia en la cual a mayor producción se producía una baja en la calidad (calibre). Así, en 2016 se produjeron 8.935 kg secos/ha con un calibre 72,1 mientras que en 2017 no solo se alcanzó el objetivo de rendimiento, con 10.300 kg secos /ha, sino que además se hizo mejorando el calibre promedio a 67,8.

Andrés Olivos le asigna una gran utilidad a la bomba de presión en el manejo con riego deficitario controlado.

Estación meteorológica situada en referencia.