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Uva de Mesa

02 de agosto de 2022
Con variedades licenciadas

El necesario recambio de Thompson Seedless en Chile

El necesario recambio de Thompson Seedless en Chile

De representar la mitad de los cultivos de uva de mesa de hace una década, esta clásica uva blanca y sin pepa pierde participación en los campos y en las exportaciones. Expertos y productores dicen que sufre un lento pero ineludible recambio ante nuevas variedades que presentan menores costos operativos y mayores rendimientos y calibres.

Por Miguel Patiño A.

Thompson Seedless está en jaque. Esta variedad, que fuese incluso llamada ‘la reina de las variedades’ por su posición dominante entre los productores chilenos, está tendiendo a desaparecer de los campos chilenos.

Sus altos costos de producción, debido al trabajo de ‘artesanía’ que necesitan sus racimos en el parrón y en el empaque, abrieron un flanco de competitividad ante la irrupción de nuevas variedades. A eso se suma un menor rendimiento por hectárea y del tamaño sus bayas, ante un creciente interés del consumidor por mayores calibres.

“Hace un tiempo le llamaban la reina de las variedades y se decía que nadie la iba a destronar, pero salieron princesas más jóvenes”, dice Óscar Salgado, asesor internacional, quien recuerda que Chile llegó a ser el principal productor de esta variedad en el planeta, cuando la ausencia de su semilla la hacían una de las favoritas en los supermercados. “La Thompson va a desaparecer del país. Ha pasado en California, en Sudáfrica, y está empezando a pasar en Chile”.

Este ocaso ya se refleja en números. En la temporada que terminó a mediados de 2021, la exportación de uva Thompson Seedless fue de 53.088 toneladas del total de 536.248 toneladas de uvas exportadas por el país. Apenas un 9,9% del total. En la campaña anterior, se habían exportado 87.079 de la variedad, representando un 14% del total. En 2015, el 22% de toda la uva exportada era Thompson Seedless.

Una de las causas de este lento, pero constante retroceso está en la creciente preferencia de la demanda por tamaños más grandes para la uva. “Las nuevas variedades tienen casi todo lo producido sobre 22 mm, mientras que en Thompson Seedless cuesta mucho llegar a calibres superiores a 18 mm”, dice Rolando Donoso, director en la exportadora Acograpes. Agrega que hoy las variedades nuevas, preferentemente de programas genéticos, alcanzan mejores precios no porque sean más ricas, sino porque el mercado cambió y con ello los consumidores que “han sido bombardeados por variedades de calibres grandes”.

LAS VARIEDADES DE REEMPLAZO

El proceso de disminución de la Thompson se hace evidente en los campos. De acuerdo a datos de Odepa, en 2020 había 9.179 ha de Thompson Seedles, un retroceso de 45% en relación a 2007. Si bien sigue siendo la variedad blanca más plantada, con el 20% del total, está muy lejos de las cifras de hace una década cuando representaba la mitad de los cultivos de uva de mesa.

Una tendencia que se ve reflejada en un importante productor de uva de mesa de la Región Metropolitana, en la comuna de Buin: la productora y exportadora Agrícola Convento Viejo. De las 300 ha que maneja esta empresa, hace cinco años, la mitad eran de Thompson Seedless. Hoy mantiene 90 ha de la variedad, algo que seguirá bajando según confirmó a Redagrícola el gerente general de Convento Viejo, Enrique Turri.

“Thompson está en un proceso de salida”, dice Turri. Explica que el principal problema es que es una variedad muy difícil de producir. “Desde el punto de vista del productor, es quizás la variedad más cara, lo que es una desventaja frente a la aparición de variedades nuevas, que tienen un concepto más ‘grower friendly’, son mucho más amigables para el productor”.

El también fundador de Convento Viejo destaca que gran parte de este cambio está siendo liderado por variedades como Autumn Crisp y Sweet Globe, “que han tenido una gran aceptaciónven los mercados de afuera, son más productivas, y tienen menos requerimientos de mano de obra, además de muy buen sabor”.

Este escenario que enfrenta Thompson se complica aún más por los altos requerimientos de mano de obra “que ya no solo significa costos, sino también problemas de disponibilidad”, señala Turri, frente a la crisis de trabajadores que ha enfrentado la agricultura en este segundo año de pandemia. “Ya no planto Thompson desde hace mucho tiempo, porque creo que hoy es muy difícil competir con esta variedad dada la escasez de la mano de obra y el alto costo que tiene”, agrega.

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