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13 de julio de 2022
Científicos israelís estudian su impacto:

El brocoli podría ser clave en el futuro de los antibióticos

El brocoli podría ser clave en el futuro de los antibióticos

La doctora Karina Goldberg, del departamento de ingeniería biotecnológica de la Universidad Ben Gurion, es una de las líderes de la investigación del diindolilmetano del brocoli, cuyos resultados en cerdos fueron publicados en la revista científica Pharmaceuticals.

Un químico que se encuentra en esta y otras hortalizas puede acelerar la cicatrización de heridas al romper una microcapa de bacterias que se forman en ellas. El descubrimiento, dicen sus investigadores, podría abrir una nueva era en tratamientos microbianos y que podría dejar atrás los antibióticos tradicionales.

Equipo Redagrícola

Una pomada producida con una sustancia obtenida del brocoli está generando interesante resultados en un campo de cerdos en Israel. Un equipo de científicos de la Universidad de Ben Gurion (BGU), demostró que las heridas que estos animales tenían cicatrizaban en la mitad del tiempo que aquellas que no la recibían. El estudio, publicado en la revista revisada por pares Pharmaceutics, evidencia que las heridas tratadas con un antibiótico tradicional tardaban 10 días en cerrarse completamente como media, mientras que las tratadas con esta pomada lo hacían en cinco días.

La sustancia sobre la que se produjo esa pomada es diindolilmetano (DIM), la cual se encuentra en el brócoli, así como en la coliflor y otras verduras. Los científicos lo han estado estudiando como mecanismo para combatir un fenómeno preocupante en la gestión hospitalaria: el aumento de las bacterias resistentes a los antibióticos, lo que hace que las enfermedades se generalicen e impide que las heridas se curen.

El equipo del profesor Ariel Kushmaro y la doctora Karina Goldberg, del departamento de ingeniería biotecnológica de la BGU, explicó la relevancia de esta investigación: “Los antibióticos matan la capa de bacterias que está en la herida. Cuando empieza a cicatrizar, crece una capa de nuevo tejido, pero también permanece tejido y bacteria sin vida. El DIM no mata las bacterias, y, por lo tanto, no deja una capa de bacterias ni tejido muertos, así que la cicatrización es más rápida”.

Los expertos indican que es porque, por un lado, los patógenos desarrollan constantemente micro capas que los protegen de los antibióticos para garantizar su supervivencia, al tiempo que cada vez se investigan y desarrollan menos tipos de antibióticos.

Para romper esta dinámica, el equipo israelí investigó el fitoquímico DIM que se deriva de ciertas verduras que es capaz de romper esa micro capa que protege a las bacterias, y cuyo análisis publicado en la revista mencionada, tras experimentar en cerdos con varias heridas que fueron tratadas con antibiótico o con una forma sintética de DIM.

El objetivo de la investigación es probar el funcionamiento de la pomada en humanos y abrir así una nueva manera de hacer medicina. “Este es un nuevo concepto de tratamiento antimicrobiano”, dice Kushmaro. Y si bien se trata de una aproximación totalmente diferente de la de los antibióticos, podría convertirse en cabeza de lanza en la lucha contra las bacterias en el futuro y hasta sustituir a los antibióticos, indicó.

El DIM interfiere en la comunicación entre las bacterias, tal y como lo hace un bloqueador de señal con las comunicaciones por radio o teléfono móvil. Según explican los expertos, las bacterias se comunican usando señales químicas y al bloquearlas se interrumpe la comunicación y, así, la bacteria queda aislada y más vulnerable, detalla el comunicado.

El equipo investigador espera recibir aprobación de su producto para uso animal en cinco años. El DIM se usa ya en algunos tratamientos oncológicos pero la aprobación para un nuevo uso llevará tiempo.

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