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Junio 2020 | Innovación

Investigadores de la Universidad de Concepción

Desarrollan un dispositivo para medir la firmeza de los arándanos

La propuesta de innovación se formalizó recientemente con la firma del contrato de licencia entre la Universidad de Concepción y la ‘startup’ TRION Soluciones de Ingeniería, que se encargará de la validación y comercialización de esta nueva tecnología dirigida al sector agrícola. Se trata de un instrumento portátil, capaz de identificar la calidad de frutas del tipo bayas, especialmente firmeza de arándanos, creado en la Facultad de Ingeniería Agrícola de la Universidad de Concepción, campus Chillán.

Esta tecnología se creó en el equipo del Laboratorio de Robótica de campo, liderado por el Dr. Christian Correa Farías, académico de Ingeniería Agrícola, especialista en robótica y automatización para la agricultura, quien junto a sus estudiantes inició las primeras pruebas de la innovación. Al respecto, el docente manifiesta que los agricultores locales y empresas productoras y exportadoras les plantearon que necesitaban instrumentos portátiles para determinar la calidad de la fruta en terreno, a bajo costo, para medir firmeza y daño interno.

Correa explica que esto es porque una dificultad presente en el mundo agrícola es determinar los efectos de heladas, golpes u otros eventos. “Tomamos esos requerimientos, que se repetían cada vez que teníamos una visita con empresas y empezamos con algunos ensayos durante dos temporadas, lo que nos permitió tener un tener un prototipo más robusto, que postulamos al Concurso de Patentamiento de la Universidad”, cuenta el investigador.

En 2016 se solicitó una patente para la nueva tecnología, la que fue concedida en 2018, y gracias a la curiosidad de Muriel Sandoval Latif, gestora tecnológica de la Oficina de Transferencia y Licenciamiento (OTL UdeC), se dio una nueva vida al proyecto. “El año pasado comencé a hacer el levantamiento de información de las tecnologías nacidas en el Campus Chillán de la Universidad. Entonces encontré esta patente y me llamó la atención. Le pregunté al profesor Correa si había empresas interesadas, y me dijo que sí, que habían preguntado por la tecnología, pero a nivel usuario”, recuerda.

De esta forma, Muriel vio un mercado potencial de la innovación, pues para los productores de berries es clave garantizar la calidad de sus frutos. Pero para llegar a los agricultores faltaba que alguna empresa que pudiera encargarse de la fabricación, validación y comercialización de los dispositivos.

No tuvo que mirar tan lejos para encontrar la respuesta. Tres ex alumnos del profesor Correa, Alan Vera Muñoz, Fernando Bolaño Pacheco y Pablo Velásquez Cisterna, habían formado en 2018 la empresa TRION Soluciones de Ingeniería SpA, una startup que basada en la investigación, ofrece soluciones a necesidades de la agricultura. Muriel cuenta que si bien al principio tenían dudas, porque son una empresa que está comenzando, finalmente logró convencerlos.

PROPUESTA DE INNOVACIÓN EN CAMINO

Con el apoyo del equipo OTL UdeC, se iniciaron las negociaciones para generar el acuerdo de licencia, que permitiría transferir la tecnología a la novel empresa. La presencia sistemática de gestores tecnológicos de la OTL en el campus Chillán durante el año 2019 dio sus frutos, levantándose, entre otros, numerosos resultados de investigación con aplicación en el sector agrícola. Esta propuesta de licenciamiento a la startup TRION fue presentada y aprobada por el Comité de Propiedad Intelectual de la Universidad en diciembre de 2019.

A pesar de la situación sanitaria en la que todo el mundo está envuelto desde marzo, Sandra Araya Tapia, Directora Ejecutiva de OTL UdeC relata que continuaron trabajando para lograr formalizar los acuerdos alcanzados con la empresa. “Finalmente, se ha logrado cumplir este primer hito que, al igual que en una posta, implica entregar el testimonio a TRION para que continúe con el trabajo que resta para llegar a la comercialización del producto”.

Al mismo tiempo, Muriel propuso a Alan Vera, representante de TRION SpA, postular juntos al concurso Súmate a Innovar. En marzo de 2020, el proyecto “Desarrollo y validación de un dispositivo portátil para determinar calidad de fruta” se adjudicó los fondos solicitados, que permitirán rediseñar el sistema electrónico del dispositivo, con el fin de aumentar la autonomía y evitar la influencia de variables como temperatura o el movimiento del equipo al realizar mediciones.

Se espera, además, implementar algoritmos de filtrado para lecturas de medición de fuerza, un software para gestionar la información recolectada y diseñar un encapsulado que facilite su uso en terrenos con altas temperaturas. Tras estas mejoras, se espera validar el funcionamiento del dispositivo en huertos de arándanos.

TECNOLOGÍA QUE SE PUEDE ADAPTAR PARA OTRAS FRUTAS

Sobre las proyecciones de la tecnología, Alan Vera Muñoz, explica: “Este es un proceso largo, es un camino muy difícil. Es bonito crear algo nuevo, pero no basta con tener una buena idea, porque tienes que evaluar si será bien recibida, si le servirá a la gente del agro. Este sector es muy tradicional, ya tiene sus herramientas, por lo que es muy importante mostrarles algo que no sea solo una idea, sino también poder dar a conocer sus ventajas, los beneficios que podrían obtener y la versatilidad que ofrece”.

Las posibilidades de esta innovación tecnológica no se agotan aquí. Aunque pensado originalmente para medir la firmeza de los arándanos, es posible adaptar el dispositivo a otras frutas, como uvas o cerezas. Para el sector frutícola, es clave mantener parámetros de calidad como apariencia, color sabor y firmeza de las frutas desde su cosecha hasta su consumo, siendo una variable crítica la determinación del momento en que los frutos están listos para ser recogidos.

En conclusión, gracias a esta licencia, la tecnología UdeC podría llegar a los productores facilitando la toma de decisiones en terreno de forma rápida y precisa, sin necesidad de apretar o destruir la fruta, evitando pérdidas por pudrición, deshidratación, acción de hongos o rechazo por apariencia blanda. Se trata de una tecnología de gran impacto, que podría beneficiar al sector exportador nacional e internacional.