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Julio 2020 | Innovación

Modelo mejora la calidad y eficiencia productiva del fruto

Demuestran que los cerezos aumentan su calibre con uso de cobertores plásticos de baja densidad

Mediante una iniciativa sostenible apoyada por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) del Ministerio de Agricultura, después de tres años de investigación y a fin de optimizar la forma de afrontar el cambio climático, mejorar la calidad y eficiencia productiva del cerezo en Chile; se comprobó que esta fruta aumenta su calibre al usar cobertores plásticos de baja densidad.

Este modelo entrega al productor un paquete tecnológico que le permita diferenciarse y mejorar su posición en relación con el nivel de producción y costos reflejado en el ingreso total del huerto, haciéndolo más competitivo en el mercado internacional, principalmente asiático.

RESULTADOS OBTENIDOS

Luis Ahumada, coordinador del proyecto y director del área de I+D+i, de C. Abud & Cia, empresa ejecutora de la investigación explicó que al utilizar cobertores plásticos de baja densidad en huertos de cerezas, lo que vieron, es que aumenta el peso de la fruta en 1.0 a 1.5 gr, desplazando la curva de la producción en al menos un calibre. “Esta innovación es muy importante ya que si se mantienen los rendimientos y se aumenta el calibre, generará un incremento en los ingresos de los productores”, argumentó.

El segundo resultado fue la protección efectiva de los cobertores plásticos ante eventos climáticos adversos como heladas o granizos. Al respecto, Ahumada señaló que los cobertores son como un seguro ante estas situaciones que con el cambio climático son más frecuentes.

“Por ejemplo, en la segunda temporada de estudio hubo una granizada de gran magnitud en el sector de Graneros: La producción de los árboles que se encontraban sin cobertores fue afectada drásticamente, perdiendo casi la totalidad de la fruta. En cambio, los árboles que se encontraba bajo cobertor no presentaron grandes pérdidas, permitiendo su cosecha de forma normal”, resaltó.

MODELO EN PROCESO

Para llegar a esta conclusión, se monitoreó durante tres años el comportamiento de tres parcelas experimentales de una hectárea ubicadas en las comunas de Graneros, Sagrada Familia y Teno. En cada una de ellas se establecieron cuatro tratamientos: sin cobertor (testigo); uso de cobertor plástico de alta densidad (rafia) entre agosto y cosecha; cobertor plástico de baja densidad entre agosto y cosecha y, finalmente, el mismo cobertor plástico de baja densidad, pero desde agosto hasta marzo. Cada uno de estos tratamientos fue establecido con 5 repeticiones compuestas por 48 árboles cada una.

El director ejecutivo de FIA, Álvaro Eyzaguirre, sobre la aplicación de tecnología que se logró comprobar comentó: “Como Fundación buscamos jugar un rol promovedor de todas aquellas iniciativas que sean clave para nuestro sector y para el mundo. Y en este sentido qué duda cabe que la producción de cerezas en nuestro país es de suma importancia para nuestro sector agrario”.

RESPUESTA Y PROSPECCIÓN

Esta iniciativa buscó solucionar una problemática que hace muchos años se presenta en la agricultura nacional: el uso de la rafia para prevenir la pérdida de producción generada por la alta variabilidad de eventos climáticos provoca la pérdida de calidad presentando una disminución de los niveles de firmeza (ablandamiento). Este efecto negativo también se observó en la fruta bajo cobertor plástico de baja densidad, sin embargo, un correcto manejo del huerto bajo esta condición puede atenuar esta disminución.

Ahumada explicó que la investigación también permitió confirmar que la inversión del uso de cobertores plásticos en huertos de cerezos se logra financiar con creces por el aumento en los calibres de la fruta cosechada. “Si bien el plástico de baja densidad lo habíamos probado para el control de una enfermedad en kiwis (PSA), no había una respuesta clara en cerezos: hoy la tenemos y es favorable”, subrayó.