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Junio 2021 | Noticias

El genoma de la ciruela contiene varias copias de los genes MYB10

Científicos logran identificar el pigmento antioxidante que da color a las ciruelas

Un equipo investigador del Centro de Investigación en Agrigenómica (Crag) y el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (Irta) ha encontrado el gen que determina el color de la piel de la ciruela japonesa. Dicho estudio se convierte en una herramienta muy eficiente para la selección temprana de frutas coloreadas y no coloreadas en los programas de mejora de ciruela japonesa.

Según el portal Chile Alimentos, el estudio proporciona un eficiente marcador molecular para la selección temprana de ciruelas coloreadas y no coloreadas en programas de mejora, el cual podría aplicarse potencialmente en otras especies de rosáceas. Además, destaca que la presencia y acumulación del pigmento antioxidante antocianina define el tono de las ciruelas.

En el estudio que fue publicado en la revista científica Frontiers in Plant Science, el equipo de científicos revela que el genoma de la ciruela contiene varias copias de los genes MYB10, y que las variaciones del ADN en una de estas copias hacen que las ciruelas tengan antocianinas en la piel (mostrando un color de azul a rojo) o no (presentando un tono amarillo o verde).

«Estudios previos en especies de rosáceas muestran que la síntesis y la acumulación de antocianinas están reguladas por los genes MYB10. En consecuencia, el análisis de estos genes en múltiples variedades de ciruelo japonés ha demostrado ser un excelente modelo para comprender cómo se determina el color de la fruta», indica Arnau Fiol, estudiante de doctorado en el Crag y primer autor del artículo.

Por su parte, Maria José Aranzana, investigadora del Irta en el Crag a cargo de este trabajo agrega que, «en este estudio, hemos examinado los genes MYB10 de un panel de variedades de ciruelo japonés y hemos constatado que son muy variables. Sorprendentemente, hemos descubierto que algunos cultivares tienen tres copias de uno de los genes MYB10, lo que añade todavía más dificultad al ya complejo análisis de la variación del color de la ciruela».

Además, Aranzana añadió que estudiando cómo se heredan estas variantes genéticas, pudieron  identificar qué combinaciones de variantes están asociadas con las coloraciones de la piel de la fruta con antocianina (de rojo a azul) y sin antocianina (verde o amarillo).