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Mayo 2020 | Kiwis

Un frutal que ha ido recuperando su atractivo

Christian Abud: Hay ganas de rejuvenecer los kiwis

El ingeniero agrónomo creador y director-gerente de la empresa Christian Abud y Cía. tiene una historia de larga data con el kiwi. Vivió lo que fue un precio de 3 dólares por kilo y lo vio también a 5 centavos/kg. Hoy calcula que un precio promedio de alrededor de 60 centavos no es una utopía y, en conversación con Redagrícola, verifica que se trata de un negocio atractivo al tiempo que analiza los factores comerciales y técnicos de este renacimiento.

–Como empresario técnico, investigador y comercializador, porque somos una empresa que tiene todas esas áreas –señala el entrevistado–, he defendido mucho a los kiwis. Hablo de los kiwis verdes, porque los kiwis amarillos van por otro carril, más especial, club.

–¿Cuáles son las bases de esa defensa?

Christian Abud

–Nos hemos ido reinventando. El gran drama actual es que la mayoría de los kiwis verdes tiene 25 años o más. La planta no puede ser la misma que hace dos décadas, está en un rendimiento más bien decreciente. Y a su gran enemigo, que era la muerte de brazos producida por un complejo de hongos donde resalta el plateado, se le suma la PSA [Pseudomonas syringae pv. actinidiae] con la cual debimos aprender a convivir, y la escasez del recurso agua. Y en eso el kiwi no perdona: es hidrodependiente, necesita del orden de 13.000 m3/ha año. Muchos huertos estaban con sistemas de riego por aspersión. Nos hemos ido cambiando a goteo, hemos puesto sondas, pero nos faltaba algo… Recuperar la rizósfera, porque había raíces estructurales, pero no raíces nuevas.

LA OFERTA MUNDIAL DE KIWIS SE ENCUENTRA MUY LIMITADA

–¿Y en la parte comercial, cómo se ve el panorama?

–Los volúmenes de kiwi fueron bajando. Italia, un gran productor que marca una pauta de la temporada, ya lleva varios años con eventos de heladas, excesos de temperatura, 45ºC, granizo, PSA… Sus producciones están mucho más bajas que el potencial. Y nosotros, por otro lado, con una oferta súper limitada. Además, pasó otro fenómeno. Hace 4 o 5 años quisimos con algunos clientes y en nuestros propios huertos rejuvenecer, replantar, aumentar superficie, y no había plantas. Costó un poquito lograr que el SAG se adaptara a la realidad. En ese sentido, la mesa de bacteriosis, liderada por un grupo de expertos, a la cual nosotros pertenecemos como empresa, coordinada por el Comité del Kiwi, hizo un gran aporte en el sentido de poder consensuar con el SAG unos requisitos para los viveros que no significaran destruir las plantas. Esto es como una pandemia, no se puede erradicar. Gracias a eso la producción de plantas se está reactivando y nuestra visión es súper positiva. Nuestros clientes están con ganas de rejuvenecer los kiwis. Hemos hecho grandes cambios en los manejos y vemos una recuperación de la productividad y calidad.

CON RENDIMIENTOS SOBRE 35.000 KG/HA SE TRANSFORMA EN MUY BUEN NEGOCIO

–¿La recomendación es seguir con los kiwis de 30 años o poner plantas nuevas?

–Si tienes una buena gestión de riego, un manejo de suelo bien hecho desde el punto de vista de la rizósfera, estás nutriendo bien, y a eso no hay respuesta del huerto, recomendamos arrancar. Antes fijábamos el punto de equilibrio en 30.000 kg, ahora lo estimamos en 25.000 kg. Dados los precios actuales con ese rendimiento no pierdes plata. Si llegas a los 35.000-40.000 kilos, se transforma en un buen negocio. Nuestra recomendación, primero, es tener la certeza de estar haciendo bien el manejo, porque a veces los huertos se arrancan pero el problema no es un tema de la variedad o el potencial de huerto, sino que no se ha hecho lo necesario para regenerarlo.

KIWIS CAMINAN BIEN EN COMPLEMENTO CON LOS CEREZOS

–A modo de referencia, ¿el kiwi puede competir con uva de mesa, por ejemplo, en términos de rentabilidad?

Sin duda. El kiwi, controlando la PSA y haciendo un manejo de lo que nosotros llamamos defensa de la ecuación productiva, o sea dejar un poco más de yemas en invierno para cuidarse, sin duda que puede competir. Porque también es bastante más sencillo que la uva de mesa; hay que evaluar el riesgo, ¿no es cierto?

–¿Y comparado con la nuez, con la cual comparte tal vez más zonas que con la uva?

–Hay un tema con los perecibles y no perecibles. En especies de vida corta o que requieren de una contraestación es más fácil navegar, creo yo, que los frutos secos, donde hay otros factores. Es lo mismo que pasa con el vino, un caso emblemático por la influencia del stock. Y yo separaría también el negocio de los cultivos mecanizados respecto de los no mecanizados. Son mundos distintos, con ventajas y desventajas. Por ejemplo, para competir con nogal tienes que pensar en un mínimo de 50 ha y quizá un poco más. Pero tú con 15 ha de kiwi puedes hacer una unidad económica rentable.

–¿Y respecto de la cereza?

–Aquí existe la cereza y después toda la fruticultura normal. Es demasiado atípica. Me tocó ver partir el kiwi con 3 dólares el kilo y también llegar a 5 centavos/kg. Son los ciclos que obedecen a una lógica económica; si ante una mayor oferta no creas más demanda o generas un producto distinto, obviamente se afecta el precio. Pero en la cereza confluyen factores culturales, sociales, religiosos que han hecho que esta especie nos siga sorprendiendo todos los años. Pero también es un cultivo muy complejo, muy difícil. Es mejor no compararse y pensar que se vayan complementando para mantener la masa crítica de personal que permita llevar adelante las labores esenciales y que requiera de una actividad no tan estacional. Ahí los kiwis con las cerezas caminan muy bien, no se topan, se complementan.