icon-category icon-close icon-closequote icon-down icon-download icon-evento icon-facebook icon-instagram icon-lang icon-linkedin icon-lupa icon-menu icon-next icon-openquote icon-paper icon-pluma icon-popular icon-prev icon-send icon-share icon-twitter icon-ultimo icon-video icon-youtube share-facebook share-gplus share-linkedin share-mail share-twitter

Julio 2021 | Uva de mesa

Estrategias de control para prevenir su formación en uva de mesa

Botritis en uva de mesa: aprendizajes de la temporada anterior

La experiencia de inicios de 2021 fue amarga para la uva de mesa. Luego de una “pacífica” primavera y comienzos de verano, las lluvias que cayeron en plena temporada de cosecha desataron el furor de Botrytis cinerea (en adelante botritis). La fitopatóloga Marcela Esterio se refiere a las lecciones aprendidas y repasa la estrategia que no se debe olvidar para estar siempre listos ante lo imprevisible.

–¿Cuál es el balance de la temporada pasada en cuando a botritis? 

–La temporada pasada iba igual a la anterior, que había sido seca, sin botritis. Se hicieron programas de control más livianos, generalmente más baratos. Se aplicó poco en flor, con programas oidicidas-botriticidas (mucho tebuconazole). Como resultado de esto quedó más infección latente en la flor, no controlada (el porcentaje de infección en flor determina cómo va a ser la infección final). Luego, con las lluvias de invierno en verano (último fin de semana de enero 2021), esta botritis se activó con las consecuencias que ya todos conocemos.

Marcela Esterio, fitopatóloga.

Para enfrentar esta situación se efectuaron muchas aplicaciones, tratando de compensar lo que no se había hecho antes y frecuentemente no con el producto más apropiado sino con el que se encontró y que cumplía con los límites máximos de residuos (LMR) exigidos por los principales mercados de destino. Una gran cantidad de fruta no se pudo cosechar, por los daños. Numerosos parrones se cayeron, sobre todo parrones nuevos que no tenían un anclaje firme y que estaban aún cargados con la producción. Con todo esto, quedó mucho inóculo en el parrón y en el suelo. Algunos productores tomaron la delantera e hicieron algún tipo de aplicación en el periodo de postcosecha en campo, tratando de controlar los aislados sensibles y resistentes. Aquí la resistencia adquiere mayor importancia, porque se aplicó mucho y la presión de selección que se ejerció fue alta. Por lo tanto, es esperable que la mayoría de las poblaciones que quedaron sean más resistentes a las moléculas fungicidas que preferentemente se pueden aplicar en precosecha y que el control para el inicio de la temporada 2021/22 (floración) sea más complicado.

–¿Qué enseñanza dejó lo ocurrido? 

–No podemos pensar que todas las temporadas van a ser iguales ni presumir que no vamos a tener botritis. En otoño-invierno hay tres momentos de aplicación para controlar el inóculo que quedó del hongo, tanto de poblaciones sensibles como de resistentes. El primero es en postcosecha en campo, cuando es posible aplicar a la parte aérea un producto incluso sin registro, y al suelo formulados basados en Trichoderma spp. En este caso es importante esperar al menos unas tres semanas post tratamiento fungicida antes de aplicar los antagonistas biológicos para que el producto químico no los inactive.

El segundo momento, en invierno, prepoda y postpoda, en donde el foco de protección son los hongos de la madera y a la vez eliminar parte de la botritis que quedó, antes de que se formen los esclerocios. Para ello lo ideal es aplicar un fungicida multisitio de amplio espectro (como DMIs-IBEs, un prochloraz, difenoconazole, tetraconazole, u otro similar…  o fluazinam que es un desacoplador de la fosforilación oxidativa). En ambos casos, en estudios efectuados en varias temporadas, se ha demostrado que se reduce el inóculo del predio y el efecto se puede observar al inicio de la floración siguiente e inclusive hasta la precosecha de esa misma temporada. Por otro lado, cuando se trata de mezclas potentes de Trichodermas, la acción de estos formulados afecta a los esclerocios ya formados, los cuales esporulan débilmente o no esporulan. Por lo general la pulverización del fungicida multisitio se dirige a la parte aérea y el chorreo controla hacia abajo, y el formulado biológico se dirige al suelo, teniendo la precaución de considerar el desfase de tiempo de la aplicación entre el fungicida de síntesis y el biológico.

El tercer momento, es 25 a 20 días antes de flor, en donde habría que implementar un programa de control del inóculo que logró formar esclerocios y también del inóculo esporulante que logró sobrevivir en restos de tejidos en descomposición y malezas, y que van a ser las potenciales fuentes generadoras de inóculo para la próxima floración 2021. Los formulados biológicos en base a Trichoderma spp., Bacillus spp. o mezclas de ambos son la alternativa a utilizar en esta etapa. Una vez que estos antagonistas han colonizado el nicho (7 a 14 días según condición climática), otra opción hasta antes de flor sería fluazinam que otorgaría protección para botritis, mildiú y Phomopsis, y que según registro puede aplicarse hasta antes de flor.

Posteriormente llega el momento de aplicar un fungicida registrado de amplio espectro de acción, ojalá con efecto oidicida-botriticida, por ejemplo algunas de las mezclas de estrobilurinas + IBEs o bien algunas de las mezclas de carboxamidas de última generación tales como fluopiram & pyrimethanil o adepidyn & fludioxonil. Las tres primeras etapas descritas apuntan a evitar que los esclerocios presentes en el suelo generen conidias, lo cual tiende a ocurrir al inicio de caída de caliptra. Además, es importante considerar la eliminación de todo el inóculo que quede en postcosecha y en postpoda.

–¿Basta con una de esas aplicaciones o se hacen todas? 

–Yo haría las tres, para asegurarse. Pero si ya no se hizo alguna, se puede iniciar el proceso desde la siguiente.

–¿Y luego qué viene? 

–La flor es sin lugar a dudas uno de los periodos críticos de infección más importantes. Si la protegemos con las moléculas más eficientes y bien posicionadas, vamos a tener menos botritis y el resto del programa va a ser más fácil. Después de flor, lo hemos repetido muchas veces, se deben eliminar los restos florales para evitar que se mantengan al interior del racimo y generen infecciones en envero y precosecha. Por otro lado, se debe tener en cuenta que la botritis posee una alta capacidad de adaptarse al manejo agroecológico al que es sometida. Por eso es que ha generado resistencia a la mayoría de las moléculas acción botriticida a las que ha sido inadecuadamente sometida.

–¿Cuáles son? 

–Las de mayor uso en periodos críticos, la mezcla cyprodinil & fludioxonil, las carboxamidas (boscalid, fluopiram, adepidyn) y las hidroxianilidas (fenhexamid) y aminopyrazolinonas (fenpyrazamine). El empleo de estos fungicidas debe ser cuidadosamente planificado para mantener su nivel de eficacia. Las poblaciones de botritis sabemos que son dinámicas y reaccionan frente a un manejo inadecuado generando resistencia, lo cual es consecuencia de cambios genéticos en el punto de acción de un determinado fungicida (mutaciones). En el caso de fenhexamid y de boscalid se han detectado distintas mutaciones en botritis que presentan un distinto costo metabólico en el hongo (figura 1).

Figura 1. Mutaciones asociadas a pérdida de sensibilidad a fenhexamid y a boscalid en poblaciones de botritis en Chile. La composición de la población de botritis en un predio determinado puede variar, presentándose distinta frecuencia de sensibles y mutantes resistentes.

Por lo tanto, la diversa proporción en que esos genotipos se encuentran en los huertos implicará cambios en la respuesta a los programas de control, y por ello es importante conocer la composición de las poblaciones de botrytis resistentes predominantes a nivel local-predial. Por ejemplo, en estudios recientes efectuados en España, se detectó resistencia de botritis a fluopiram en frutilla, pero, solo en poblaciones que presentaban una determinada mutación (N32I) (Fuente: Fernández Ortuño, D. et al. 2017). Afortunadamente, esta mutación aún no se ha detectado en las poblaciones en uva de mesa en Chile. Por lo tanto, debemos proteger estas moléculas, posicionándolas estratégicamente solo en las épocas más críticas (muy al inicio de flor), para mantener su eficacia y cumplir con los LMR requeridos por los principales mercados de destino.

–¿Cuáles son los fungicidas que mejor controlan esas mutaciones?

–Los estudios han comprobado que el producto con mayor capacidad de controlar los mutantes resistentes a boscalid es fenhexamid. Y el que controla más eficientemente los aislados resistentes a fenhexamid es una carboxamida, como boscalid, fluopiram, isofetamida y adepidyn. Entonces son muy buenos socios.

–¿Por qué no estudiamos al Switch? –continúa Marcela Esterio–, porque sigue siendo esta mezcla muy eficiente y no presenta resistencia, debido a su amplio rango de acción, ya que el ciprodinil por su acción más sistémica tiene efecto sobre la elongación del tubo germinativo, formación del apresorio y sobre el micelio ya penetrado, tanto intercelular como intracelularmente, y el fludioxonil revienta las conidias e inhibe su germinación. Muchos cometen el error de aplicarlo al final de flor, cuando las infecciones no controladas por otros fungicidas prosiguieron su curso. Aplicaciones de esta mezcla al término de flor no van a tener el efecto esperado. El control de botritis debe ser siempre preventivo. Para diseñar el programa hay que conocer muy bien si los productos que se utilizarán son preventivos, curativos o erradicantes, lo cual está determinado por dónde impactan al hongo: destruir las conidias, impedir la germinación de esporas, afectar la elongación del tubo germinativo, incidir en el inicio del crecimiento o controlar en un estado de desarrollo avanzado como preesporulación o esporulación (figura 2).

Figura 2. Posibles focos de acción de los fungicidas en un patógeno fungoso.

La fitopatóloga sintetiza los instrumentos disponibles en el programa de control:

–Las herramientas con las que contamos son hidroxianilidas (fenhexamid), amino-pyrazolinones (fenpirazamina), carboxamidas (boscalid, fluopiram, isofetamida, pidiflumetofen (adepidyn), anilinopirimidinas (cyprodinil, mepanipirim, pirimetanil) y phenylpirroles (fludioxonil), solas o en mezclas. La lista debe completarse con móleculas que yo llamo “alternativas no residuales”, las cuales ayudan a mantener la eficacia de los programas y recuperar la sensibilidad de los fungicida de síntesis.

Luego chequea los fungicidas de síntesis de alta eficacia, que pueden tener acción también sobre otros hongos, como oídio (o), mildiú (m) y algunos agentes fungosos asociados a pudrición ácida (pa), etc.:

Boscalid: afecta la germinación conidial, elongación del tubo germinativo, formación de apresorio y también algo de crecimiento miceliar. Como ya se mencionó, tiene gran efecto sobre mutantes resistentes a fenhexamid y también un efecto oidicida y sobre algunos agentes fungosos asociados a pudrición ácida. Por lo tanto, si en el predio se utilizó demasiado fenhexamid en precosecha y puede haber problemas de resistencia, es posible partir con una carboxamida de última generación muy al inicio, casi previamente a floración, o bien partir en inicio de flor con la mezcla cyprodinil & fludioxonil y después aplicar boscalid en 30 a 50% de floración, también es alternativa para precosecha, por su amplio registro y LMR.

Fenhexamid: actúa sobre la elongación del tubo germinativo y sobre el micelio, inhibe la enzima 3 keto-reductasa. Ejerce gran efecto sobre mutantes resistentes a boscalid. No tiene efecto sobre la germinación de las conidias, por lo tanto, posicionarlo en flor no sería adecuado. El control debe comenzar antes, debemos impedir que esas conidias germinen, por ello no debería utilizarse en esa etapa fenológica. Aunque, es el botriticida específico por excelencia, no tiene efecto sobre oídio ni mildiú como tampoco sobre agentes asociados a pudrición ácida. Cuenta con un amplio registro de LMR que posibilitan aplicarlo muy cercano a la cosecha. En consecuencia, es una importante herramienta en precosecha, y por ello resulta clave mantener y recuperar su eficacia.

Fenpirazamina: su acción es muy similar a la de fenhexamid, botriticida específico. Un muy buen producto, cuya aplicación corresponde al término de floración. No se utiliza cerca de la cosecha dado que se arriesga superar los LMR en algunos de los mercados de destino.

Isofetamida: carboxamida de última generación, viene sola, no en mezcla. Actúa como boscalid. Como la mayoría de las carboxamidas, tiene también un efecto oidicida y sobre algunos hongos asociados a pudrición ácida. Su posicionamiento es floración. Aparentemente, tanto en el caso de isofetamida como de las otras carboxamidas en mezclas, se van a ampliar los registros para tener LMR en importantes mercados de destino, lo que permitiría considerarlas en épocas más avanzadas del crecimiento del racimo, por ejemplo en envero.

Pirimetanil / mepanipirim: las anilinopirimidinas son una importante herramienta y es por ello que algunas de estas formulaciones se agotaron en la temporada pasada pues tienen la capacidad de controlar micelio ya en crecimiento. Así, luego de las lluvias de enero 2021, fue un instrumento importante en el control de la infección avanzada. Además, tiene un efecto sobre pudrición ácida, particularmente sobre Penicillium.

Fludioxonil: es un buen partner en el programa. Inhibe la germinación conidial y también revienta las conidias por acumulación de glicerol. La generación de resistencia a esta molécula genera un costo metabólico muy alto para botritis, de modo que los aislados resistentes no sobreviven. Sin embargo, es importante señalar que se han detectado, en una muy baja frecuencia, aislados resistentes outlier, que escapan al comportamiento normal de la población y sobreviven frente a este fungicida. Lo anterior debe ser considerado por quienes lo utilizan en un mayor número de aplicaciones durante la temporada.

Esterio luego se refiere a los botriticidas en mezcla:

Adepidyn + fludioxonil: adepidyn es una carboxamida de última generación con muy buen efecto en oídio y botritis y también sobre pudrición ácida. La mezcla inhibe la germinación conidial y la elongación del tubo germinativo e inicio de crecimiento miceliar, y revienta las conidias. El posicionamiento en el programa va a estar determinado por los LMR y los mercados de destino.

Cyprodinil + fludioxonil: revienta las conidias, e inhibe la germinación conidial, elongación del tubo germinativo y controla micelio en crecimiento por lo que si la infección se nos escapa, es capaz de controlarla. A nivel mundial, su eficacia continúa siendo estable. También tiene efecto sobre pudrición ácida. Debido a ello su posicionamiento es clave en floración, particularmente en las etapas iniciales (inicio o plena flor) y en envero o precosecha.

Fenhexamid + fludioxonil: actúa en la germinación conidial, elongación, etapa inicial de crecimiento y también reventaría conidias. Su posicionamiento sería entre envero y precosecha. Además de tener el efecto botriticida específico, por fludioxonil tiene efecto controlador sobre algunos hongos asociados con pudrición ácida.

Fluopiram y pyrimethanil: afecta la germinación, la elongación, crecimiento miceliar y tiene una gran sitemicidad. Se debe poner atención a la probabilidad de residuos en el destino final. Fluopiram es una carboxamida de última generación, con gran efecto sobre botritis y en el control de oídio y de pudrición ácida.

Otras mezclas doble propósito empleadas principalmente contra oídio (o), con efecto sobre mildiú (m) y hongos asociados a pudrición ácida (pa), que presentan un cierto efecto sobre botritis (b) son:

Pyraclostrobin + boscalid (o/m/pa/b): germinación conidial, elongación del tubo germinativo y efecto antiesporulante.

Azoxystrobin + difenoconazol (o/m/pa/b): germinación conidial, elongación, crecimiento miceliar y efecto antiesporulante.

Kresoxim methyl + boscalid (o/m/b/pa): germinación conidial, elongación, crecimiento miceliar y efecto antiesporulante.

Trifloxystrobin + tebuconazol (o/m/b): germinación conidial, elongación, crecimiento del micelio y efecto antiesporulante.

Trifloxystrobin + pyrimethanil (o/m/b/pa): germinación conidial, elongación y crecimiento miceliar.

–¿Y que pasa con los productos “naturales”? 

–Las moléculas alternativas no residuales tienen un gran rol, protegen a los fungicidas de síntesis claves del riesgo de resistencia, junto al logro de fruta más sana con menor cantidad de residuos. Aparte de los usos ya indicados en postcosecha, pre y postpoda, y muy antes de floración, se deberían aplicar inmediatamente antes de flor, entre postfloración y cierre de racimo, y entre envero y cosecha. Las investigaciones han ido comprobando sus beneficios. Por ejemplo, Melaleuca alternifolia y extractos de Quillaja saponaria tienen efectos interesantes porque no solamente actúan a través de metabolitos primarios sobre botritis, sino que también por metabolitos secundarios que activan mecanismos de defensa y de resistencia sistémica adquirida (SAR) en la planta. Lo anterior significa que 48 o 72 horas después de utilizado el producto, su efecto protector puede ser incluso más potente que al momento mismo de la aplicación. Por otra parte, este tipo de moléculas de extractos de plantas demuestran un efecto secante sobre pudrición ácida, que tuvo alta incidencia en la última temporada. En esta categoría también se encuentran varias formulaciones en base a Bacillus spp., que tienen efecto principalmente sobre botritis. En pudrición ácida mezclas de Trichodermas + Bacillus han demostrado tener un buen efecto secante en pudrición ácida. Se debe tener en cuenta que generalmente en precosecha para prevenir pudrición ácida se utilizan algunas mezclas de extractos de cítricos con cobre o productos en base a sales de cobre, y que el uso de cobre afecta los Bacillus.

–¿Cómo se arma el programa completo a partir de floración? 

–En síntesis, se debe posicionar las moléculas fungicidas de alta eficiencia en periodos críticos de oídio, botritis y pudrición ácida. En flor y desde envero a precosecha se necesita controlar todos los estados infectivos: productos que revienten las conidias, inhiban su germinación, impidan la formación de apresorio y tengan efecto sobre el micelio que ya penetró. El cuadro 1 (página 46) presenta programas de referencia.

Cuadro 1. Programas tipo según condición del predio. a) predio resistente a fenhexamid y a boscalid; b) predio resistente a fenhexamid y sensible a boscalid; c) y d) son dos alternativas a aplicar entre envero a cosecha según sean condiciones de la temporada. Asimismo el total de aplicaciones en cada época variará según las condiciones de la temporada.

–¿Cómo puede saber un productor el nivel y tipo de mutantes resistentes que tiene en su viñedo? 

–Bueno llevamos trabajando en botritis muchos años, desde 1978. En 2021 el Laboratorio de Fitopatología Frutal y Molecular de la Universidad de Chile, en su área molecular, cumple 21 años. Sus investigaciones han generado relevante información para un manejo óptimo, sustentable, de este y otros patógenos, y técnicas que permiten a los productores conocer su población con respecto a la sensibilidad ante los botriticidas. Hasta ahora el proceso de análisis desde la colecta de muestras hasta obtención de resultados demora aproximadamente 18 a 23 días, y se realiza mediante técnica molecular de PCR en tiempo Real (qPCR-HRM) desarrollada por la Universidad de Chile (Proyecto FIA 2018). Es mucho tiempo y no da la posibilidad de cambio del programa en la misma época e incluso en la misma temporada. O sea, es poco oportuno, porque los productores requieren saber ahora lo que deben aplicar mañana. Por ello es que con el apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria y el de importantes empresas de agroquímicos, exportadoras y Fedefruta, estamos trabajando en el desarrollo de una nueva metodología que permitirá entregar resultados en solo 48 horas (proyecto FIA “Diagnóstico rápido desde tejido vegetal de mutaciones en Botrytisspp. asociadas a resistencia a hidroxianilidas y carboxamidas mediante qPCR-HRM”, código: PYT-2020-0208). Yo creo que esto va a ser realmente un gran logro; la técnica se está implementando ahora, se validará en la temporada 2021/22 y el servicio podría estar disponible para la industria de uva de mesa en la temporada 2022/23.

Finalmente, subraya Marcela Esterio, es importante siempre tener en cuenta que, además de considerar la aplicación de un óptimo programa de control, para tener el éxito esperado en el manejo de botritis, es fundamental realizar un buen manejo agronómico del parronal que favorezca la ventilación, la luminosidad y la formación de racimos no apretados.