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Septiembre 2021 | Symborg x RA360 | Empresas

Symborg introduce un cambio de paradigma

BlueN, aporte biológico de nitrógeno en frutales

Un microorganismo, Methylobacterium symbioticum, es capaz de instalarse en las hojas y aportar nitrógeno en función de la demanda de los árboles. Cuando el mercado chileno enfrenta una baja disponibilidad en el stock de fertilizantes nitrogenados, los cuales se han encarecido, esta revolucionaria solución biológica gana adeptos entre quienes, además, buscan superar los problemas de calidad y postcosecha asociados a excesos de nitrógeno. Apto para producción convencional y orgánica, el producto garantiza efectividad sin perjuicios ambientales.

BlueN es un producto basado en la bacteria Methylobacterium symbioticum, patentada por Symborg, la cual aporta nitrógeno (N) a la planta en forma biológica. La bacteria penetra a través de los estomas de las hojas, instalándose en las células de los vegetales. Allí utiliza el sistema enzimático de la nitrogenasa para primero reducir y luego fijar el N atmosférico. Este se convierte en amonio, de modo que la planta lo asimila en forma constante para generar aminoácidos y, por consiguiente, proteínas, a través de otros procesos enzimáticos. Aproximadamente el 80% de la atmósfera terrestre está compuesta por N, que ahora puede ser aprovechado.

Symborg es una multinacional de biotecnología agrícola especializada en biofertilizantes y bioestimulantes, dedicada por años a una exitosa investigación de alternativas biológicas para la fertilización de los cultivos.

BlueN llegó a Chile a finales de 2019 y aunque en un principio se pensó que su principal mercado serían los cultivos tradicionales de alto consumo de nitrógeno, paralelamente surgió un gran interés de parte de productores de fruta, quienes pidieron también tener acceso al producto.

Gala García, Manager Symborg Latam.

–Sí que hubo personas muy interesadas en probarlo para condiciones concretas –plantea Gala García, Manager Symborg Latam–, por ejemplo, por problemas de salinidad en su suelo, por ineficiencia en los sistemas de riego, o porque eran productores orgánicos y las fuentes de nitrógeno resultaban caras. Así surgieron los ensayos iniciales en fruticultura, ya a partir del primer año de ingreso del producto en este país.

EXPERIENCIAS POSITIVAS EN DIFERENTES FRUTALES EN EL NORTE Y EN LA ZONA CENTRAL

Las evaluaciones partieron en la región de Coquimbo, precisamente donde hay restricciones productivas debido a la salinidad.

–Sucedió lo mismo en Symborg hace 7 u 8 años cuando lanzamos en Chile Glomus iranicum var. tenuihypharum, nuestro hongo formador de micorrizas, y los regeneradores de suelos –recuerda García–. En la zona norte están muy expectantes ante las herramientas que les solucionen las difíciles condiciones que enfrentan. Entonces comenzamos con especies como cítricos, paltos, almendros y olivos. En la zona centro y sur un buen número de productores demandaban soluciones que mejoren el desarrollo de la planta y la calidad de la fruta.

En ese sentido, desde Symborg se inició un estudio en 2019 de la mano de los asesores Sebastián Ochoa y Andrés France en el sur de Chile, en el cultivo de arándano en la variedad Legacy. En el mismo, se ha podido comprobar con diferencias estadísticas y durante dos temporadas consecutivas, que la aplicación de BlueN consiguió aumentar de forma estadísticamente significativa la firmeza de los frutos en el momento de cosecha, por lo que se logra un impacto positivo también en la conservación de la fruta y en su vida útil en postcosecha. Adicionalmente a la mejora en la firmeza, se han observado aumentos cuantitativos de elementos como calcio y manganeso, implicados directamente en la calidad de los frutos.

Además de las especies ya mencionadas, se han efectuado evaluaciones en cerezo en las regiones Metropolitana y de O’Higgins. Asimismo, se ha probado en huertos orgánicos y convencionales de nogal, arándano y manzano, con excelentes resultados.

–El año pasado hubo un cambio de paradigma, la gente comenzó a buscar este tipo de alternativas. Y hoy en día, más todavía, porque los agricultores ven que las fuentes de nitrógeno están muy caras e inciertas, y lo que se buscan es disponer de una fuente segura, eficiente y económica.

En olivos se aprecia una clara mejora en el almacenamiento y calidad del aceite; en almendro, un mejor llenado de pepa y mayor calidad. En cítricos y paltos se ha trabajado en plantaciones nuevas con problemas de sales en suelos, y también con plantas ya en producción. En plantas nuevas, BlueN es capaz de conferir un 10% de crecimiento vegetativo por sobre los testigos, tanto en huertos orgánicos como convencionales, indica la Manager Symborg Latam. Las diferencias son importantes en suelos muy pobres con alta concentración de sales, añade.

La aplicación de BlueN ha traído consigo una respuesta positiva en el color de los frutos (1) frente a las plantas no tratadas (2).

LA BACTERIA TRABAJA A DEMANDA DEL CULTIVO

–Había productores con temor –constata la entrevistada– de que el aporte de nitrógeno a través de la bacteria pudiera tener un efecto en el color e incluso en la floración, fenómenos que los han llevado a suspender el uso N en ciertos periodos. Pero no ocurrió en absoluto, todo lo contrario. Como se aprecia en las fotos, la aplicación de BlueN también ha traído consigo una respuesta positiva en el color de los frutos frente a las plantas no tratadas. La bacteria trabaja a demanda del cultivo, no va a fijar si no existe una necesidad y por tanto nunca va a tener una consecuencia negativa sobre la fruta.

–¿Qué han visto en cerezo?

–Como te digo, más que sustituir una parte del N químico, los productores han buscado la mejora en el desarrollo de la planta y en la calidad de la fruta. Los resultados se han observado en aumentos de calibre, calcio ligado y contenido de materia seca. Su contenido mejora, no porque los esté aportando la bacteria, sino porque la planta obtiene una nueva vía para absorber N, las hojas y las raíces aumentan su capacidad de tomar los diversos nutrientes.

Para descomponer el nitrógeno mineralizado, las plantas tienen que trabajar duramente e invertir mucha energía. Con BlueN el nitrógeno atmosférico se fija directamente en las hojas, gracias a que las bacterias lo toman del aire y lo entregan en forma de N amoniacal sin que el árbol tenga que realizar ningún proceso. Conseguimos un aporte de nitrógeno más eficiente y constante, haciendo que el frutal pueda gastar su energía en otros procesos biológicos.

VENTAJAS POR SU EFICIENCIA BIOLÓGICA, ECONÓMICA, AMBIENTAL

“Esto supone un importante ahorro energético para los cultivos y un ahorro económico para los agricultores”, explica Félix Fernández, experto en microbiología y Jefe de Vigilancia Tecnológica e Inteligencia Competitiva de Symborg.

BlueN está pensado para aportar N en forma eficaz y sostenible en todos los escenarios y modelos de producción agrícola, especialmente en aquellas zonas o cultivos con restricciones en el uso de este nutriente.

Al ser una solución 100% biológica, da respuesta a la demanda de sustentabilidad, sanidad y respeto al ambiente por parte de la industria agroalimentaria y los mercados. Puede ser usado incluso en áreas protegidas.

Evita lixiviación de nitratos y ayuda a prevenir la degradación de los suelos.

Permite que el N esté disponible durante todo el ciclo productivo del frutal de acuerdo a sus necesidades.

El producto cuenta con certificación orgánica en multitud de países, incluyendo EE.UU. Japón, China y Europa.

–Este uno de nuestros principales focos –afirma Gala García–, dado que las fuentes nitrogenadas para agricultura orgánica son caras. BlueN la verdad es una herramienta óptima y hoy deja a los agricultores orgánicos mucho más tranquilos, porque además del costo menor hay una aportación mucho más continua.

GARANTÍA DE CONTAR CON NITRÓGENO A BAJO COSTO

–¿A qué se debe el mejor comportamiento que se logra frente a la salinidad?

–Cuando tienes problemas de salinidad las raíces nuevas se van atrofiando, pero sigues aplicando nitrógeno aun cuando el sistema radical no está absorbiéndolo en forma eficiente. El aporte foliar de BlueN no soluciona la salinidad del suelo ni entrega agua para enfrentar un estrés hídrico, su beneficio se origina en que la planta puede seguir incorporando nitrógeno pese a los problemas de la raíz.

–¿Cómo son los costos comparados con las formas tradicionales de fertilización nitrogenada?

–BlueN contribuye a una producción más rentable gracias a su aporte de nitrógeno de forma continua y biológica al cultivo durante todo su ciclo. Por lo tanto, BlueN ayuda a que el productor pueda diseñar su programa de fertilización de una forma más eficiente y disminuir la dependencia del coste en fertilizante convencional.

“UNA FÁBRICA DE NITRÓGENO” EN LAS HOJAS DEL CULTIVO

BlueN requiere de una sola aplicación foliar por temporada. Se trata de una bacteria endófita, se reproduce dentro de la planta y se mueve por el floema y el xilema. Methylobacterium symbioticum trabaja mientras la planta está realizando la fotosíntesis. Sin embargo, como resultado de la poda, el envejecimiento de las hojas y la pérdida de las mismas durante el invierno, su población se reduce hasta desaparecer.

–¿Esto también ocurre en especies de hoja perenne, como paltos y cítricos?

–Sobreviven algunas poblaciones –aclara la entrevistada–, pero no alcanzan para dar el aporte que se está buscando. Estas especies renuevan su follaje continuamente y también están sujetas a podas de aireación o renovación, que reducen la permanencia de la bacteria. Por eso también se han de hacer aplicaciones todos los años para introducir nuevamente poblaciones en las brotaciones jóvenes. El momento adecuado de aplicación es con las hojas aún jóvenes y cuando hay un buen desarrollo de la copa del árbol. Piensa que BlueN es como poner una fábrica de nitrógeno en la hoja de nuestro cultivo; si a la fábrica le falta gente obviamente no va a ser tan productiva.

–¿Cómo se aplica la bacteria?

–Su aplicación es bastante sencilla, se hace de forma foliar y el producto ya viene preparado con su surfactante para que no sea necesario incluir nada más.

La receptividad de la planta es otro aspecto muy relevante de considerar. Debe estar con los estomas abiertos ya que la bacteria ingresa a través de ellos. Por consiguiente, se recomienda efectuar las aplicaciones a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde, cuando las hojas se encuentran en mejores condiciones para la entrada del microorganismo.

El uso de bioestimulantes resulta favorable, añade la gerente para Latam, puesto que Methylobacterium symbioticum trabaja más mientras más activa se encuentre la planta.

AMPLIA COMPATIBILIDAD CON AGROQUÍMICOS Y BIOESTIMULANTES

BlueN es compatible con la mayoría de los herbicidas, fungicidas e insecticidas, raramente tiene restricciones en ese sentido.

–Nosotros en Symborg siempre decimos que nuestro objetivo no es que los agricultores se adapten a mis productos, sino que los productos se adapten a sus manejos. Buscamos cepas altamente resistentes porque queremos que las aplicaciones sean lo más fáciles posibles. Al tratarse de un ser vivo, hemos de vigilar la conductividad eléctrica en el tanque de aplicación y el contenido de cloro, pues aguas con más de 1 o 2 partes por millón (ppm) pueden matar a la bacteria. Respecto a la compatibilidad con agroquímicos, BlueN es compatible con muchos de los productos más habituales en protección de cultivos.

–¿Cómo se accede a BlueN?

–Se distribuye a través de Martínez y Valdivieso, empresa con la cual hemos trabajado en el desarrollo del producto en el país. Adicionalmente, en Symborg contamos con un equipo propio de ingenieros agrónomos en Chile, quienes apoyan a los productores para sacar el máximo partido de nuestros productos.

 

www.symborg.cl