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Marzo 2017 | Empresas

BioPacific: Nuevos bioinsumos para la agricultura

Profesionales jóvenes están detrás de una empresa que desarrolla productos biotecnológicos para la agricultura basados en Trichoderma spp. y Bacillus spp., cuya principal característica es tienen alta viabilidad sin refrigeración. Su introducción en el mercado ha sido exitosa y ya preparan un nuevo desarrollo: un controlador biológico de nematodos. 

Una alianza entre la Universidad de Chile y un grupo de inversores fue el punto de partida para que en 2008 naciera Biopacific y así, dar vida a una plataforma de desarrollo biotecnológico originada con el respaldo de los laboratorios de la universidad, y que pudiese penetrar en la agricultura del país. Desde entonces están a la búsqueda de microorganismos con efectos biocontroladores, principalmente de bacterias y hongos nativos.

“La investigación y desarrollo de nuevos productos la hacemos en nuestras instalaciones y todo el respaldo de nuestro trabajo se realiza mediante pasantías y tesis de investigación en la Universidad de Chile, pero además hemos realizado trabajos con la Universidad Autónoma”, explica Romina Almasia, sub gerente de I+D de Biopacific, sobre el desarrollo de productos que posteriormente son distribuidos por Agropuelma en diferentes zonas de producción del país.

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Dos líneas de productos 

Y ese trabajo se resume en dos líneas de productos a base de Trichoderma spp. y Bacillus spp. Actualmente, Biopacific cuenta con una importante colección de cepas identificadas mediante herramientas de biología molecular: 15 cepas nativas de Thrichoderma spp. analizadas en la Universidad de Viena por el ingeniero Gabriel Pérez y con 113 cepas nativas de Bacillus spp analizadas en la Universidad de Chile por el biólogo Pedro Castillo. “Ellos son la base de nuestros productos y por eso nuestras instalaciones están divididas en dos áreas, una para cada uno, subdivididas además en una zona de laboratorio y otra de producción”, precisa.

Allí es donde han desarrollado cuatro productos: Trichoforte, Trichofruit, Baciforte y Bacifruit.

Trichoforte proporciona una excelente respuesta en el control biológico de hongos fitopatógenos como Botrytis cinerea, Fusarium spp. y Phytophtora spp. Está desarrollado a base de Trichoderma atroviride cepa TC y T10 y Trichoderma harzianum cepa TF y TA. Todas ellas colonizan los tejidos superficiales de la planta generando una inducción de resistencia sistémica, que estimula los mecanismos propios de defensa de la planta y mejora la resistencia a estreses abióticos.

Trichofruit es un biocontrolador preventivo desarrollado a base de Trichoderma atroviride cepa TC y T10, y su uso está recomendado para el control de Botrytis en uva de mesa (desde flor a pinta) y arándanos, pero que también se puede emplear en otros cultivos.

“Otras empresas tienen trichodermas líquidos y nosotros hemos apostado por un producto sólido y estable, que tiene una mayor vida útil y que no necesita de refrigeración”, explica Simón Navarrete, sub gerente técnico.

La línea de productos a base de Bacillus spp. está compuesta por:

Baciforte, un biocontrolador preventivo para el control de bacterias fitopatógenas como Pseudomonas syringae, Clavibacter michiganensis y Xanthomonas. Está desarrollado a base de la cepa nativa de Bacillus subtilis C55. “Se está usando principalmente en tomate”, cuenta Almasia. 

Bacifruit es el otro producto de esta línea, específico para el control de enfermedades fúngicas aéreas como Botrytis y pudrición ácida, tanto en cosecha y poscosecha. Bacifruit lo han desarrollado a base de la cepa nativa de Bacillus subtilis C110. “Ha demostrado su efectividad y hoy estamos realizando ensayos con máquinas electrostáticas para su aplicación en postcosecha, a través de las cuales hemos visto muy buenos resultados”, adelanta Navarrete.

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Un controlador de nematodos para fines de 2016

Del contacto diario con los agricultores la empresa va escuchando sus necesidades y generando nuevas ideas. “El departamento técnico de Agropuelma también es importante para desarrollo de productos. Constantemente estamos explorando nuevas líneas de trabajo, una de ellas puede ser para el control de pudrición ácida en carozos”, explica Navarrete. Además planean el desarrollo de un producto para control de nematodos que se llamará Nemaforte. “Se hacen aplicaciones en suelo previas al cultivo, una o dos semanas antes y también al inicio del cultivo”, subraya. Es un desarrollo que nace desde la Universidad de Chile, con financiamiento de Fondef-VIU, obtenido por un alumno de la universidad. “Ya tenemos ensayos en invernaderos y este año haremos ensayos de campo. Seguramente a finales de año el producto esté listo para su lanzamiento”, adelantan. 

En poco tiempo Biopacific se ha hecho un espacio en el cada vez más competitivo sector de los bioinsumos agrícolas. Todos sus productos, antes de llegar al campo son analizados por el equipo de profesionales y respaldado por la Universidad. “Nuestra señal de identidad es la característica propia de nuestros productos, que no se refrigeran y son de alta viabilidad”, precisa la sub gerente de I+D de una empresa que hoy también está apoyando proyectos startup enfocados al desarrollo de bioinsumos. “Estamos apoyando, aunque aún en una etapa muy inicial, una startup que trabaja en la solubilización de fosfatos”, confirma e indica que el futuro de este tipo de productos es promisorio, sobre todo en la agricultura convencional.

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