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Abril 2017 | Avellanos

IRTA de Cataluña

Avellano europeo: Soluciones para los rebrotes y para mejorar la polinización

A diferencia de otros frutales, en avellano no se producen grandes innovaciones. Por ello es que un trabajo desarrollado por investigadores del IRTA de Cataluña puede resultar decisivo para renovar este cultivo en diferentes zonas productoras del planeta, acabando con uno de los mayores problemas de esta especie: los rebrotes. La industria chilena también está pendiente de ello, aunque no es el único desafío que debe enfrentar si desea seguir creciendo.

Los rebrotes son un verdadero dolor de cabeza para los productores de avellana de todo el mundo. Y también son un dolor para sus bolsillos. Eso, porque cada temporada se deben arrancar, una labor que, dependiendo del tamaño de la campo, necesitará más o menos mano de obra.

Ante una situación como ésta, los investigadores del Institut de Recerca i Tecnología Agoalimentària (IRTA), de Cataluña, decidieron tomar las riendas del asunto, emprendiendo un trabajo con ‘Negret’, la variedad más cultivada en la región. La ‘Negret’, de fruto ni tan grande, ni tan pequeño, es del gusto del consumidor común y corriente, y también de la industria chocolatera, que la prefiere por su gusto y porque una vez tostada es fácil de pelar. Tras un trabajo de prospección iniciado a mediados de los años 80, los investigadores lograron seleccionar diferentes clones sobresalientes de esta variedad para quedarse finalmente con el N-9, que destacaba por producción y por las características comerciales del fruto, además de estar libre del Apple Mosaic Virus (ApMV).  Varios años después se empezó a comercializar como IRTA N-9, pero a pesar de que las características del clon eran mejores que la ‘Negret’ estándar, seguía teniendo poco vigor debido a que el cultivo en Cataluña se realiza en suelos calcáreos y alcalinos. A ello se sumaba la gran cantidad de rebrotes que presentan los árboles, al menos 20 cada año.

Había que mejorar el cultivo del avellano en Cataluña. ¿Cómo se lograría que éstos fuesen más productivos? ¿De qué forma se podría acabar definitivamente con los rebrotes? Tras analizar varias opciones, la solución de los investigadores del IRTA se orientó al uso de portainjertos, una técnica que sólo se había empleado en países de la Europa del Este, aunque a nivel de ensayos, algo similar a lo que se hacía en Estados Unidos. El objetivo de los expertos del IRTA era hacer pruebas en campo para después iniciar una etapa comercial.

Para realizar este trabajo, los especialistas escogieron varios portainjeros, entre los que se encontraban las selecciones de la Universidad de Oregon ‘Dundee’ y ‘Newberg’, el primero de los cuales logró los mejores resultados con ‘Negret N-9’. El cambio fue radical, y “desde un comienzo los rebrotes se redujeron en casi un 100%, porque se trata de un portainjerto no rebrotante. El hecho de pasar de 20 rebrotes por árbol todos los años a uno, dos o tres es todo un cambio para los productores. Hemos  visto que los primeros años puede haber más rebrotes. Eso ocurre porque cuando se injerta, el pie es tan vigoroso que debe reventar por algún sitio y, según como haya ido el injerto, revienta por los rebrotes. Pero una vez que el árbol está equilibrado, con mucha copa y la parte aérea bien desarrollada, ya no aparecen rebrotes”, explica Mercè Rovira, investigadora del IRTA. El otro beneficio es que con este portainjerto se obtienen árboles más vigorosos y productivos. En los ensayos del IRTA, la producción de ‘Negret N-9’ injertado sobre ‘Dundee’ incrementó un 59% la producción de ‘Negret N-9’ en sus propias raíces.

En un cultivo donde se innova poco en todo el planeta, éste es el trabajo más innovador que ha desarrollado el IRTA. “Los primeros años los productores estaban reacios y escépticos de lo que pudiera pasar, pero una vez que ven los resultados todo es diferente. El hecho de que no aparezcan los rebrotes es muy importante para los productores”, afirma la especialista. Y la mejor prueba es que hoy existen tres huertos comerciales que han incluido ‘Negret N-9’ sobre ‘Dundee’ y la demanda de plantas aumenta. Se estima que sólo para Cataluña se venderán 7.000 plantas en 2014, cifra que irá en aumento los próximos años.

“La buena noticia es que ‘Dundee’ es un portainjerto que se puede usar en cualquier variedad”, afirma Rovira. “La otra buena noticia es que es un portainjerto que está liberado y no se debe pagar un royalty por él”, continúa. Quizás eso ha sido decisivo para que haya surgido el interés en productores italianos y chilenos. Claro que cada sector lo utilizará en las variedades que dominan la superficie cultivada. Así, en Chile, el interés puede venir para emplearlo en las variedades ‘Barcelona’ y ‘Tonda di Giffoni’. “También ha habido interés por usar ‘Negret N-9’ sobre Dundee”, precisa la investigadora, pero en este caso sí se debe pagar un royalty, al tratarse de un clon seleccionado por el IRTA.

CHILE, EL ÚNICO PAÍS DONDE CRECE LA SUPERFICIE CULTIVADA

El trabajo realizado en Cataluña podría ser beneficioso para diferentes países, incluido Chile, donde a diferencia de España o Turquía, la irrupción del cultivo ha sido reciente. Y la superficie plantada ha aumentado rápidamente, determinando que un importante número de los huertos está en etapa de formación o aún no llegan a la plena producción.

Lo cierto es que la producción de avellano en Chile está dando que hablar en todo el mundo, porque es el único lugar donde crece la superficie cultivada. Y ese crecimiento está ocurriendo a un ritmo acelerado, cerca de 1.500 nuevas hectáreas al año. “Las 13.000 ha que existen hoy en el país, sitúan a Chile como el país que más crece en el mundo en el cultivo del avellano”, explicaba hace un tiempo a Redagrícola el investigador del INIA, Pablo Grau. “Pienso que Chile podría llegar a las 35.000 ha en los próximos diez años”, añadía.

Lo que está ocurriendo en Chile hoy, no pasa en ninguna parte del planeta. En España, algunos productores están arrancando huertos debido a las bajas rentabilidades; los productores italianos no pueden crecer en superficie debido al alto valor de la tierra; en EE UU, el ataque de un hongo ha desincentivado las nuevas producciones; mientras que la calidad de las avellanas turcas tiene en jaque a las producciones.

Al tratarse de plantaciones jóvenes, sólo el 30% de ellas está en plena producción, y el futuro se presenta más que prometedor. Sin embargo, el presente pasa por mejorar los rendimientos productivos de la especie. Según el último informe de la Oficina de Estudios y Políticas Agropecuarias (Odepa), los rendimientos han sido menores a los esperados, llegando poco más de las 2,5 toneladas/ha, algo menor a lo que logran los productores en Italia o Estados Unidos, generando alguna incertidumbre respecto al manejo del cultivo. Asimismo, tras el tercer año de producción se ha constatado una caída importante de la producción que, en algunos casos, llega a 1 tonelada/ha.

EL DISEÑO DEL HUERTO DEBE CONSIDERAR LOS POLINIZADORES

Teniendo en cuenta estos antecedentes, ¿cuál es el diagnóstico de esta alternancia productiva? “Creo que uno de los problemas del avellano en Chile son los polinizadores”, afirma Rovira. Para la investigadora, ésta es la razón de que las producciones, de una temporada a otra, presenten altibajos productivos y sean heterogéneas, con bajones, en algunos casos de hasta 1 ton/ha. En países donde la introducción del avellano ha sido tardía, “los huertos deben pensarse sobre la base de los polinizadores. Un buen diseño del huerto es fundamental, y ese buen diseño debe incluir sí o sí polinizadores. Hemos concluido que un 12% de los árboles en un huerto deben ser polinizadores”, continúa.

El avellano depende de una serie alélica de un locus ‘S’ de esterilidad. “Por ello es que se necesitan polinizadores en un huerto de avellano. Y su ausencia podría ocasionar alternancia de las cosechas y bajas productivas”, sostiene Rovira. Y estos polinizadores deben coincidir en la época de floración con la variedad que se desee producir, “pero aparte de que coincidan en la época de floración, deben ser compatibles, ya que hay fenómenos de interincompatibilidad varietal. En mi opinión, faltan estudios para aclarar cuáles son los mejores polinizadoras para las variedades que están plantadas en Chile, y no sé si se han realizado suficientes estudios de compatibilidad”, indica la investigadora.

Esos estudios de compatibilidad los ha realizado el IRTA de Cataluña, para las variedades que están plantadas en la región, y para huertos establecidos en otros países. En el caso de la variedad ‘Barcelona’, de la que en Chile hay más de 3.400 ha plantadas, la incompatibilidad está determinada por un gen con dos alelos, “que en este caso es S1 S2. Por lo tanto, Barcelona tendría que recibir polen de una variedad que no tuviera el alelo S1 o S2 como dominante y además deben coincidir en las épocas de floración. Si esto no ocurre no podrán fecundar. En el caso de ‘Tonda di Giffoni’, por ejemplo, ésta es S2 S23, entonces se deberá buscar variedades que coincidan en floración, pero que no tengan como alelos dominantes ni S2 ni S23”, explica Rovira. El IRTA ya ha determinado qué polinizadores, van bien con ‘Barcelona’, pero lo ha hecho para las condiciones de Cataluña, “creo que trabajar el tema de la polinización es fundamental en un cultivo como el avellano y es algo que en Chile se debiera trabajar más en profundidad”, recomienda.

El trabajo de polinización no sólo pasa por encontrar los polinizantes adecuados para cada variedad y para cada condición de cultivo. Otro aspecto que se debe tener en cuenta es la distancia que debe haber entre la variedad polinizante y aquella que se dominará el huerto. La especialista del IRTA recomienda que éstas no deben estar a menos de 25 metros, y que los polinizadores se deben plantar en filas completas, “facilitando, de esta manera, una mejor recogida de los frutos, separando aquellos de las plantas polinizantes”, explica.

Y la polinización asistida, ¿podría ayudar? “No hace falta en un cultivo como el avellano –afirma-, porque en una especie como esta, la polinización se realiza con la ayuda del viento. Es decir, basta que el huerto esté en una zona de vientos durante la época de floración porque el polen es muy ligero y basta un solo grano de polen para que fecunde”.

Si el diseño del huerto, pensando en la polinización es primordial, también lo es el marco de plantación y éste dependerá del vigor de la variedad que se desee plantar. “Aquí no ocurre como en otros frutales que se diseñan huertos intensivos o súper intensivos”, afirma Rovira. Los marcos de plantación en el avellano no han cambiado con el tiempo, empleándose desde 6×3 hasta 7×4, es decir, entre 550 y 350 árboles/ha. “Lo más importante es compaginar una cómoda cosecha mecanizada con una elevada producción”, precisa la investigadora. Para lograrlo, se requiere que los árboles cuenten con la luminosidad óptima, evitando la competencia entre ellos cuando están en edad adulta.

Las entre hileras sí han sufrido modificaciones. La tendencia de hoy en día es mantenerla siempre verde, en vez de labrarla, como se hacía tradicionalmente. Así, todo este material se reincorpora como abono, favoreciendo al crecimiento del árbol. “Lo que no está tan claro es que esto favorezca a las plantaciones jóvenes, porque puede que extraiga algunos nutrientes que necesita el árbol –explica la investigadora-. Y en algunas plantaciones que se diseñaron así desde el inicio hemos visto que los árboles no acaban de tirar y podría ser debido a cierta competencia de la cubierta verde”.

La poda es otro aspecto a tener en cuenta. “Deben iniciarse una vez que se ha establecido la plantación. Nuestra recomendación es dejar estructuras tipo vaso, con 3 o 4 ramas principales. Más que nada es una poda de formación”, explica Rovira. Y los sistemas de conducción más usados en las nuevas plantaciones de avellanos en Estados Unidos, Italia y Francia, son en un solo pie, dejando atrás aquellas plantaciones tradicionales que aún quedan en Turquía, España e Italia, de varios pies o en mata, de acuerdo a la tendencia natural del crecimiento arbustivo del avellano. “El sistema de conducción en un solo pie es lo que estamos proponiendo para Cataluña, pero que también están empleando en otros países. Es más económico ya que facilita el control de los rebrotes y la cosecha mecanizada”, finaliza.

NUEVOS USOS PARA LA AVELLANA

En la industria chocolatera, en la producción de cereales, en las heladerías, en la fabricación de productos lácteos… El avellano es la única especie frutal de nuez cuyo mayor volumen se destina al procesamiento y, en menor medida, se consume como ‘avellana de mesa’. Esa sigue siendo la tendencia de un negocio que hoy mueve unas 750.000 toneladas cada temporada y que tiene a Turquía como el principal país productor, seguido de Italia y Estados Unidos.

Un megaproyecto europeo sobre el germoplasma del avellano en el continente, permitió conocer los comportamientos varietales y manejos productivos en distintas zonas de producción. En el estudio participaron investigadores españoles, portugueses, franceses, italianos, griegos y eslovenos, y podría dar pie a un nuevo proyecto que se centraría en las propiedades nutritivas del fruto. “En el trabajo anterior hemos visto mucha diversidad en el contenido de proteínas, de minerales o de materia grasa de las diferentes variedades- explica Mercè Rovira-. Lo interesante es que toda esa información de las variedades podría ser usada para buscar nuevos usos para la avellana”. La idea es no meter a todas las variedades en el mismo saco. Así, por ejemplo, una variedad que tenga mucha fibra podría ser interesante para la industria de los cereales. “La idea es buscar nuevos usos y no tener una o dos variedades que cubran una determinada demanda”, precisa.

Con la avellana de mesa también pasa lo mismo. “En Bélgica hay mercado para la avellana fresca, que se recoge con el involucro, pero en otros países no existe esta forma de consumo. Como vimos esta necesidad de los consumidores, hicimos un ensayo y recogimos avellanas frescas que luego se vendían en las playas que están repletas de turistas belgas. Y el resultado no pudo ser mejor: se agotaron”, cuenta la investigadora. Lo otro pasa por explorar nichos de mercados, como puede ser la producción orgánica, algo a lo que están tendiendo algunas empresas del sector.