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Septiembre 2020 | Avellanos

Perspectivas del avellano europeo

Aspectos importantes de considerar en el establecimiento del huerto

En vista a los frecuentes problemas encontrados en huertos de avellano, particularmente en zonas con escasa tradición frutera, acá se analizan aspectos críticos a considerar antes o durante el establecimiento de un huerto de avellanos o al primer año de establecido. Entre otras consideraciones se analiza aspectos de clima, suelo, sistema de conducción, la importancia de la calidad de la planta, así como también principales manejos postplantación.

De acuerdo a las últimas estadísticas, en Chile el avellano europeo se cultiva en una superficie aproximadamente de 27.000 hectáreas (Cuadro 1).

Cuadro 1. Superficie y producción actual y estimada de avellano europeo en Chile.

La producción alcanzó las 27.339 toneladas en la última temporada (2019), y la estimación de la producción para la temporada 2020 apunta a 30.347 ha. (Cuadro 1). La baja productividad por hectárea (1 t/ha), se debe indudablemente a que la gran mayoría de los huertos se encuentran en fase de crecimiento y no han alcanzado la producción de huerto adulto. La tasa de plantación anual es de 3.000 ha/año, lo que representa una de las mas altas tasas de plantación de un frutal en el país.

Tanto por la tendencia de plantación de nuevos huertos de los últimos años, como por la demanda de fruta estimada por la industria para las próximas décadas, se considera que la superficie de avellano europeo en Chile será cercana a las 62.000 ha a fines de la presente década. Posicionando a esta especie como la de mayor superficie del país (Cuadro 2).

Cuadro 2. Proyección de superficie de avellano europeo en Chile.

Son diversas las razones que explican esta situación. Entre otras, los atractivos precios que ha pagado la industria por la fruta en los últimos años, las proyecciones de mayor demanda por el aumento del consumo de avellana, la muy baja necesidad de mano de obra para la operación anual, la pérdida de rentabilidad de cultivos tradicionales y las escasas alternativas frutícolas para la zona centro sur y sur del país. Ante esto, agricultores y empresarios que buscan alternativas de inversión, requieren de información acerca de qué aspectos son los más importantes al momento de iniciar una inversión en este frutal.

El presente artículo busca aportar antecedentes que incidan en el éxito productivo de un huerto de avellanos, para ayudar en la toma de decisiones y disminuir riesgo.

ASPECTOS CLAVES QUE INCIDEN EN HUERTOS ALTAMENTE PRODUCTIVOS

Los atractivos precios obtenidos por las avellanas en las últimas décadas, sumado a las ventajas comparativas que tiene este cultivo, en relación a otras alternativas frutales para la agricultura de las regiones centro sur y sur, han atraído un elevado número de interesados en incursionar en esta especie, lo que se refleja en el incremento de superficie anual. Entre los perfiles de los productores que han incursionado en el avellano, encontramos agricultores con cultivos frutales previos (berries, manzanos, cerezos, kiwi, etc.) y además agricultores de sectores tales como cereales, producción pecuaria (leche/carne) o provenientes de la industria forestal.  Además, es frecuente que empresarios, profesionales de las más diversas áreas, sin experiencia agrícola, decidan invertir en esta especie, en vista a la buena rentabilidad observada y sus proyecciones.

Huerto variedad Lewis, formado en mono eje, al tercer año de establecido.

La agricultura en que se ha basado la actividad productiva desde la nueva región de Ñuble al sur, ha sido de tipo tradicional, en base a cultivos extensivos, (excepto por los berries). En consecuencia, conceptos y conocimientos que manejan productores frutícolas de regiones más al norte, no forman parte de la información que productores de estas regiones utilizan. Por lo anterior y basado en la experiencia del autor, de casi treinta años trabajando con productores en esta especie, es frecuente observar un sinnúmero de errores cometidos, los que en gran parte se deben a falta de conocimientos. Lamentablemente, un buen número de errores se cometen al inicio de la formación del huerto. Esto implica que el productor no tendrá forma de solucionar el problema, excepto, cuando aborda un nuevo proyecto para incrementar superficie. Otros problemas, sin embargo, pueden ser solucionados o mejorados en el transcurso de los primeros años, aunque, obviamente, cualquier cambio de estrategia, manejo, etc., implica necesariamente un costo, principalmente en aspectos productivos, por lo que el flujo de caja originalmente estimado del proyecto tendrá un atraso, el que dependerá de cada situación en particular.

ASPECTOS CRÍTICOS A CONSIDERAR ANTES DE ESTABLECER UN HUERTO DE AVELLANOS Y AL PRIMER AÑO DE ESTABLECIDO

CONSIDERACIONES DE CLIMA

El proyecto puede comenzar con un predio ya disponible o con la búsqueda y adquisición de uno. En ambos casos, es indispensable considerar la condición climática y de suelo del predio. El clima está determinado por la ubicación del este. Si bien el avellano presenta un comportamiento adecuado en un amplio rango de condiciones climáticas, en comparación a otras especies frutales, razón por la que se puede desarrollar en zonas más al sur que otras especies frutales. Sin embargo, debe evitarse establecer huertos en zonas altas de precordillera, con temperaturas muy bajas en primavera (agosto/septiembre), cercanas a 0°C. Se puede señalar que no debiera establecerse a una altura superior a 300 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m).

Planta de variedad Tonda di Giffoni, al segundo año de establecida, se eliminó el eje central que intentaba restablecerse.

El avellano presenta una característica muy particular, que lo diferencia de la mayoría de otras especies frutales, esto es la diferencia en tiempo entre la floración y la fecundación. Mientras que en la mayoría de los frutales la fecundación se produce con diferencia de horas o días desde floración, en el avellano este evento se produce aproximadamente cuatro meses después. La floración se produce entre los meses de mayo a julio/agosto, sin embargo, la fecundación ocurre en los meses de noviembre a diciembre.

En lo referente al clima el momento más crítico en los frutales es la fecundación, esto porque la ocurrencia de una baja temperatura puede ocasionar el aborto del proceso y la pérdida de la flor. Es precisamente esta particularidad la que permitió que el avellano europeo encontrara un nicho geográfico/climático en la zona centro sur y sur de Chile; dado que la susceptibilidad a bajas temperaturas -en el momento de floración- es menor a otras especies frutales, y que además, la floración es mucho más extensa que en otros frutales. O sea, ante la ocurrencia de un evento de baja temperatura (0°C), en una especie de floración corta (veinte días), el daño puede alcanzar fácilmente el cincuenta por ciento de las flores, sin embargo, en una condición de floración de dos meses de duración, un evento daña solo un mínimo porcentaje de las flores.

Sin embargo, el proceso de fecundación -que ocurre entre la segunda quincena de noviembre y diciembre- tiene así mismo requerimientos críticos de temperatura. Durante ese período la media máxima no puede ser inferior a 21 °C durante diez días consecutivos y, además, las medias mínimas deben ser superiores a 11°C, igualmente durante un período consecutivo de diez días. Finalmente, desde agosto a mediados de septiembre, la temperatura no debe ser inferior a -1.5 a -2°C, debido a que, durante el proceso de brotación, en el estado de tercera hoja, es sensible a la temperatura señalada.

Otro aspecto importante respecto del clima es la elección de un terreno con una protección del viento en sentido sur/poniente. El avellano es una especie muy sensible al viento durante el período de primavera/verano. Durante ese período el viento sur/poniente es el predominante, por lo que es preferible elegir un terreno que presente alguna protección (bosque, cerro etc.), aunque en un período de tiempo cercano -tres a cuatro años- el bosque se tale. Sin embargo, durante el primer período de establecimiento del huerto, este elemento permitirá proteger a las plantas en la etapa más crítica, cuando aun no logran un desarrollo suficiente como para que se protejan entre sí.

ASPECTO SUELO

La planta de avellano tiene un sistema radical muy superficial, que penetra poco en el perfil. Sin embargo, estamos asumiendo que el sistema de riego a implementar en el huerto será por goteo. A pesar de que en la mayoría de los países donde se cultiva el avellano, este no se riega, sino que se abastece de agua mediante precipitación natural, en Chile no es posible cultivar avellano sin implementar el riego.

Huerto variedad Barcelona, formado en multi eje, al sexto año de establecido.

Algunos productores en localidades del sur han establecido huertos sin sistemas de riego tecnificado, sin embargo, el potencial de rendimiento así como el riesgo de pérdidas en años de sequías, no hacen recomendable optar por esta alternativa. Cuando la planta de avellano cuenta con riego tecnificado, desarrolla un sistema radical proporcionalmente muy inferior al desarrollo de la canopia (follaje). Esta condición permite utilizar suelos con cierta limitación en profundidad, hasta un metro y medio, circunstancias en que otro frutal no hubiera prosperado (foto). Aparentemente el avellano no requiere explorar el perfil de un suelo, ya sea tanto en profundidad como lateralmente, por el hecho de que el agua y los nutrientes son aportados superficialmente (bulbo mojado). Lo contrario ocurre, sin embargo, cuando no hay aporte de agua de riego en forma periódica. En ese caso, la planta debe explorar el perfil del suelo en profundidad. Motivo por el que la raíz alcanza una profundidad superior a los dos metros o incluso más.

Lo anterior permite trabajar en un suelo en que la profundidad no es un factor de descarte, que sería descartado en especies como el nogal. Esto no significa, sin embargo, que no deba realizarse un buen trabajo de preparación de suelo.

El propósito de la preparación es –primero- soltar el suelo, lo que permite oxigenar el perfil en el cual se desarrollarán las raíces y además proporcionar un estanque adecuado, para recibir el exceso de agua de las lluvias de invierno. El oxígeno es fundamental para el crecimiento y desarrollo de las raíces y para mantener la planta sana y productiva. La falta de oxígeno en un suelo constituye un factor frecuente de resultados negativos en cuanto a producción, enfermedades y pérdida de plantas.

Como fue indicado más arriba, los huertos de avellano en la zona centro sur, están ocupando suelos que fueron utilizados por muchos años en producción extensiva (trigo, praderas, forestal, etc.). La presencia de pie de arado y compactación es la norma en ese tipo de suelos. Entre los elementos importantes de considerar, previo a establecer un huerto, la preparación de suelo es de importancia trascendental, ya que es uno de los principales manejos que no puede remediarse posteriormente.

Hay una diversidad de maquinaria y equipos para efectuar la preparación de suelos. Arados subsoladores, Jympa, bulldozers, garra, etc. Asimismo, en lo que respecta a la cobertura del suelo, desde solamente la hilera de plantación hasta la superficie completa. Es decisión del productor el tipo de maquinaria elegido para realizar este trabajo, en función a su costo asociado. Sin embargo, es necesario destacar que el costo de la preparación de suelo debe considerarse como una inversión, la que se tendrá que amortizar en el número de años productivos del huerto.

El drenaje es otro aspecto de gran importancia en la etapa de preparación y adecuación de suelos. Así como se estableció que la oxigenación del perfil es vital para el buen desarrollo de las plantas, la ausencia de exceso de humedad en las raíces es fundamental. Estos dos factores están muy ligados ya que el exceso de humedad en el perfil de suelo, desplaza el oxígeno del mismo, causando un estrés por la incapacidad de respiración de las raíces. Esta es una de las principales causales de que las plantas no desarrollen compuestos de defensa ante los patógenos del suelo, provocando pérdida de plantas por enfermedades como la causada por Phytophthora. La planta de avellano es muy sensible a este hongo y cualquier medida de adecuación del suelo, previo a la plantación, va a permitir plantas más sanas, productivas y longevas.

Plantas de dos años con laterales formados, listas para plantación.

Los trabajos de drenaje deben ser realizados en la temporada previa a la plantación de manera que el suelo pueda ser posteriormente preparado. Existen tubos de drenaje que permiten evacuar el agua excesiva de un lugar del potrero, para lo que debe existir una cota que permita el drenaje de las aguas. La capacidad de drenaje del suelo debe observarse al menos un año antes de la plantación, en invierno, y en las horas posteriores a una lluvia de al menos 30 milímetros. Lo esencial es observar, mediante una calicata de al menos 1,5 metros de profundidad, el comportamiento del agua en el suelo. Se debe medir el tiempo en que el agua se infiltra en el perfil inferior, desde el momento en que termina la precipitación.

Si el drenaje del perfil es bueno, a medida que transcurre el tiempo el agua irá bajando hasta desaparecer en la calicata. De modo de que al cabo de uno o dos días no debiera haber agua en la calicata. Lo anterior indica que el drenaje es el adecuado y que los trabajos de drenaje efectuados fueron idóneos. Si a pesar de los trabajos de drenaje la humedad no logra ser eliminada en su totalidad del perfil, existe la alternativa de plantar sobre camellones, que son estructuras de tierra formadas en el sentido de la hilera, para subir el piso sobre el que se establecerán las plantas. Es preferible no utilizar el sistema de plantación en camellones, principalmente porque generarán inconvenientes para la cosecha. Sin embargo, hay situaciones en las que el camellón es la única solución para utilizar un suelo, que de otra manera no hubiera sido posible de cultivar. El resultado en el aspecto productivo y de sanidad, es sin duda muy superior a no hacerlo.

Los aspectos mencionados forman la base sobre la cual se ha decidido el suelo y clima en el cual se establecerá el huerto.

CONDUCCIÓN: SISTEMA MULTIEJE O MONOEJE

Son prácticamente solo dos las principales configuraciones que se utilizan en el país para formar la planta de avellano, el multieje y el monoeje.  La diferencia entre ambos, como lo indica la palabra, consiste en que en el caso del multieje, son varios ejes que constituyen el eje primario, generalmente entre 4 y 6. Mientras que, en el monoeje, es solo un eje.

Como es frecuente al existir diversas alternativas de manejo de plantas frutales, existen opiniones diferentes, con argumentos que justifican un tipo de manejo u otro. Uno de los argumentos señalados, que justifican el uso del sistema mutieje, se basa principalmente en que es el método mas utilizado en las diferentes zonas productoras, por ejemplo, en países como Italia. Sin embargo, en países como Estados Unidos el monoeje es el principal método empleado.

Sin duda que el monoeje es de más fácil manejo, por ejemplo en el control de malezas, de sierpes y a cosecha. Por otra parte, el principal argumento que puede justificar el empleo del multieje se refiere a que al ocurrir un daño en un eje, provocado por insectos del suelo en el sistema radical, por ejemplo, se puede eliminar el eje dañado y no se requerirá eliminar la planta completa. Sin embargo, el daño al sistema radical en una planta, afecta al sistema completo (es una planta, aunque sean varios ejes), de manera que inevitablemente compromete a la planta entera.

Otra de las razones que justificaron el no empleo del multieje es que, el emplear plantas de calidad deficiente, por ejemplo con poco desarrollo radicular y aéreo,  será más largo el tiempo necesario para iniciar la producción comercial. En consecuencia los carbohidratos serán destinados a la formación de la estructura de la planta (raíz y copa) y no a la fruta. El costo de lo anterior será una más tardía entrada en producción comercial, en comparación a una planta de alta calidad formada en monoeje.

Existe una condición que justifica el empleo de una planta en multieje. Esto debido a la alta sensibilidad al viento que presenta la planta de avellano. Si por efecto de la topografía del predio, no es posible establecer el huerto en un sector con reparo, el utilizar plantas formadas en sistema multieje, efectivamente permite a la planta defenderse de mejor manera del viento, comparado con una planta monoeje. La planta formada en monoeje, con laterales expuestos al viento distribuidos en una reducida zona, provocando un estrés hídrico muy fuerte en las hojas, causando un desarrollo muy lento de la planta, además de una curvatura no deseable del eje y las ramas laterales (foto…..) La planta formada en multieje, sin embargo, al enfrentar al viento con un mayor volumen de ejes, laterales y por ende de follaje, ofrece una mayor resistencia al viento, evitando una deformación de la planta, y asimismo, un atraso en el desarrollo. Lo anterior no implica que la planta formada en multieje, sea la forma óptima de llevar un huerto, sino que es la mejor estrategia a utilizar solo ante las circunstancias señaladas.

LA IMPORTANCIA DE LA CALIDAD DE LA PLANTA

Otro aspecto de trascendental importancia, que no se valora adecuadamente hasta cuando se ven los resultados en años posteriores, es el aspecto calidad de plantas. Sin duda que fue la poca experiencia de los productores nuevos en esta especie la causa de los errores ocurridos. Este concepto reúne una serie de factores que en conjunto se definen como calidad de planta. Un aspecto clave es la calidad agronómica de la planta, es decir, el desarrollo aéreo y su relación con el aparato radical.

En la actualidad, la mayoría de los productores utiliza plantas de dos años para establecer los huertos. Lo anterior debido a que es una planta con un mayor desarrollo aéreo y radical. Es esta mayor área radical la que permite a la planta soportar un manejo deficiente del riego, un error frecuente durante el primero y segundo año por exceso o defecto. Una planta de un año es mucho más sensible a un manejo inadecuado del riego, y la consecuencia será un menor desarrollo y/o muerte de plantas.

La planta de dos años debe tener una presencia de laterales (al menos cuatro), bien formados, que constituirán las estructuras productivas sobre las cuales comenzará la formación de las ramas secundarias. Esta planta formada con laterales en ángulos adecuados (lo más cercano a 45°), va a iniciar su formación desde la plantación y comenzará a producir a partir del segundo año de establecido. Una planta adecuada inicia la producción comercial al segundo año de establecido el huerto, alcanzando 600 kg/ha.

Otro aspecto de vital importancia en el concepto de calidad de planta son los polinizantes correspondientes a cada variedad. El avellano es autoinfértil y requiere de polinizantes específicos, los que tienen compatibilidad genética y fenológica con la variedad principal. La forma mas obvia de conocer la calidad de los polinizantes y de su funcionalidad es visitar huertos establecidos y en producción, para conocer el rendimiento, de manera que no exista duda acerca de su comportamiento en el área en que se establecerá el huerto.

La última característica de calidad implica a la condición sanitaria de la planta, es decir, la ausencia de enfermedades y/o plagas en los vegetales. Sin duda, una planta de óptima calidad lleva a un huerto con producción temprana, a un huerto longevo y de alta productividad. La importancia de este aspecto amerita analizar una frecuente discusión, en cuanto a que productores con poca experiencia en frutales, frecuentemente con recursos limitados, prefieren plantar una mayor superficie y ahorrar en el precio de la planta. En este aspecto es importante hacer un simple análisis. Una diferencia entre plantas de diferente calidad que alcance la cifra de aproximada de US$1,8 (diferencia exagerada). Analizado en términos de kilos de fruta, considerando a US$2,5/kilo, significa 720 gramos de fruta. Es decir, con delta por planta de 720 gramos de fruta la diferencia es cero. La experiencia ha demostrado que una planta da alta calidad permite una entrada en producción más temprana, es más rendidora durante la vida productiva, es más sana y el huerto más longevo. Es decir, no debiera siquiera considerarse la alternativa de ahorro en lo que respecta a la calidad de la planta, si la decisión es lograr el mejor resultado de la inversión.

ELECCIÓN DEL SISTEMA DE RIEGO Y ESTABLECIMIENTO DEL HUERTO

Huerto de avellanos de tres años, sin control de maleza.

El diseño del sistema de riego es realizado por empresas de riego, que tienen la experiencia en recomendar en aspectos técnicos tales como capacidad de la bomba, necesidad de litros por segundo de la fuente de agua, tipo de emisores, etc. La gran mayoría de los huertos de avellano en el país usan sistema de riego por goteo. Este sistema es muy bueno en cuanto a la eficiencia en el uso del agua y permite el aporte de los elementos fertilizantes en forma periódica y localizada. Generalmente se utiliza doble línea y goteros de 4 litros/hora. Independiente del origen del agua en el predio (pozo profundo o agua de canal) se emplea un tranque acumulador con el propósito de almacenar el agua, desde el cual se bombea al sistema de filtros y posteriormente de fertirrigación.

En los meses previos a la plantación y después de los trabajos de subsolado y acondicionado del suelo, se realiza un muestreo de suelo, con el propósito de conocer la condición de los nutrientes presentes y deficitarios. Las muestras representativas de toda la superficie a plantar se envían a analizar en un laboratorio autorizado de suelo. La recomendación de fertilización resultante, consiste en un conjunto de dosis y productos para la plantación y para cada etapa de desarrollo, durante la primera temporada de crecimiento.

Posteriormente corresponde realizar la plantación del huerto. Las plantas a raíz desnuda generalmente son entregadas a los productores durante los meses de junio y julio. Si el productor y/o el personal del predio no tiene la experiencia necesaria, es preferible que recurra a una empresa contratista, las que existen en las diferentes zonas y que tienen la experiencia para hacer el trabajo de manera rápida y eficiente. Es fundamental, sin embargo, que el productor tenga la capacidad para supervisar que los trabajos sean realizados adecuadamente. Es un trabajo muy importante y un error de un par de personas significa que todos los árboles que son plantados por esas ellas, quedarán mal plantados; posteriormente es muy difícil cambiar las plantas. Por ejemplo, la aplicación del fertilizante, la profundidad de colocación de las raíces, el acomodar las raíces a la casilla de plantación, no doblar en círculo las raíces, ni enterrar más de la profundidad adecuada las raíces, son factores demasiado importantes como para que no sean vigilados por el productor y al menos tres a cuatro supervisores de su confianza.

La colocación del fertilizante al momento de la plantación ha sido otro de los errores frecuentemente encontrados entre los nuevos productores. Cuando los productos químicos son aplicados en mezcla en el hoyo de plantación, en su estado comercial natural (potasio, fósforo, magnesio etc.), nunca deben ser aplicados en contacto directo con las raíces. Las raíces son estructuras muy frágiles, que no pueden exponerse a concentraciones altas de sales y/o químicos. Por lo anterior, siempre se recomienda mezclar completamente los diferentes productos con una cantidad suficiente de tierra extraída del hoyo de plantación, y esta tierra enriquecida con los fertilizantes distribuirla en forma homogénea debajo, por los lados y sobre las raíces, bien extendidas de acuerdo a su tamaño. Este proceso de plantación es extremadamente importante y la celeridad requerida para finalizar en un tiempo prudente es causa frecuente de dificultad en la adecuada supervisión de las cuadrillas de plantadores.  Afortunadamente existen productos fertilizantes que gracias a su formulación, con elementos que permiten una lenta liberación de los nutrientes, permiten que puedan ser localizados directamente en contacto con las raíces sin causar daño (Multicote, Basacote etc.). Ante la posibilidad de que la supervisión del proceso no será adecuada, la recomendación es utilizar estos productos de menor riesgo.

La profundidad a que se colocan las plantas es un factor muy frecuente de errores y es un problema prácticamente imposible de solucionar posteriormente. La planta debe colocarse en el hoyo de plantación, de manera que el suelo, luego de tapado, no quede sobre el cuello de la planta, más allá de una pulgada de altura. La profundidad máxima a plantar está indicada por la marca de tierra que tiene desde el vivero. Asimismo, hay otro aspecto de estrés frecuente durante la plantación. Las plantas que fueron colocadas en un sector del predio, desde cuando llegaron desde el vivero, son sacadas a medida que son plantadas en el huerto. Es muy importante no sacar mas plantas de las que pueden ser plantadas en un período de tiempo acotado, para que las plantas no permanezcan más de un par de horas en el suelo. Lo anterior es para evitar que las raíces se deshidraten demasiado, ocasionando un estrés inadecuado al momento de plantar. Los meses de invierno, cuando se realiza la plantación, son frecuentemente días de baja temperatura, sin embargo, pueden darse días calurosos y ventosos, con el potencial de causar mucho estrés en las plantas. Las raíces son muy frágiles y se debe evitar al máximo un estrés con el propósito de que, luego de ser plantadas en el menor tiempo posible, comiencen a crecer y desarrollarse.

LABORES POST PLANTACIÓN

Planta de 9 años con sistema radical superficial y muy acotado.

Inmediatamente luego de plantación corresponde iniciar la poda de formación de las plantas. Como se indicó mas arriba, las plantas de dos años (en monoeje) ya están con los laterales formados, sin embargo, las plantas continúan emitiendo laterales, como así también intenta continuar desarrollando el eje central. El manejo en este momento debe consistir en eliminar el brote que desde las yemas más apicales (cercano al corte realizado en vivero), esta intentando reemplazar el eje central, inicialmente eliminado al formar la planta. Asimismo, siendo cuatro el número de laterales óptimos, idealmente orientado hacia puntos equidistantes y en 45 grados respecto al eje central, se debe eliminar los laterales que sobrepasen este número, seleccionando siempre los mejor ubicados, de mejor ángulo y más robustos. Por tanto se deberá descartar los más débiles o con ángulos más abiertos ya que estos laterales terminarán muy cerca del suelo y deberán ser eliminados posteriormente.

Todos los brotes que se desarrollen en el eje más abajo de los cuatro mencionados deben ser eliminados, como así también se deberá desyemar el eje hasta el suelo. De esta manera se evita tener que cortar -en los meses sucesivos- ramillas que sean emitidas por estas yemas en el eje. En este momento no debiese haber sierpes desarrolladas en la base de la planta, por cuanto las plantas de vivero fueron limpiadas de sierpes, sin embargo, dependiendo de la duración del período de plantación, es posible que haya sierpes presentes. Estas sierpes deben ser controladas, manualmente, con tijera o algún otro método mecánico. Evitando hacer algún daño al tronco.

CONTROL DE MALEZAS

Como se indicó, el sistema radical del avellano europeo es muy superficial, lo cual tiene implicancias directas en diversos aspectos, uno de ellos, es la competencia con las malezas. Desde el establecimiento del huerto, el control de malezas debe ser una preocupación primordial, por cuanto las malezas presentes alrededor de las plantas estarán consumiendo los nutrientes y el agua que debieran estar disponible solo para la planta de avellano.

Phytophthora en planta de un año producto de exceso de humedad y deficiente control de malezas.

La cercanía de las raíces de las malezas con las de la planta de avellano provoca una gran competencia, en la que la maleza se beneficia más que la planta de avellano. Obviamente, durante la primera temporada, el sistema radical ocupa una superficie acotada, sin embargo, la tasa de crecimiento de las raíces durante esa temporada es muy alta y las malezas deben estar ausentes en una banda al menos de cincuenta a sesenta centímetros en la sobrehilera. La presencia de malezas en la entrehilera no debiera preocupar por cuanto el desarrollo de las raíces no alcanza esa zona. Por esta razón debe darse mucha importancia a la ausencia de malezas en la sobrehilera, sector donde las raíces se desarrollan y captan nutrientes y agua. Como fue indicado, el control de sierpes en la primera temporada se realiza con medios mecánicos (tijera podar, corta setos, etc.) y el control de maleza mediante productos químicos (herbicida). Lo importante es mantener libre de malezas toda la banda de la sobrehilera.

Un elemento adicional de beneficio, ya que evita la presencia de malezas alrededor de la planta, consiste en mantener el cuello de la planta sin humedad. Las malezas alrededor de la planta proporcionan un ambiente húmedo aun en verano, debido a la formación de rocío en las hojas, producto de la disminución de la temperatura durante la noche (punto de rocío). Esta condición húmeda proporciona el ambiente ideal para la presencia de hongos patógenos de suelo (Phytophthora), especialmente si ocurre alguna otra deficiencia, como exceso de agua de riego, proporcionando un estrés adicional a las plantas y predisponiendo al ataque del patógeno.

FERTIRRIGACION

Planta intoxicada por aplicación de fertilizante directo en las raíces.

Luego de la plantación y cuando la condición de humedad del suelo lo requiera, se comienza con el riego del huerto de acuerdo al programa de fertilización recomendado por el especialista. Los análisis de suelo, previos a la plantación, indican diferentes combinaciones de fertilizantes, de acuerdo al período de crecimiento y la época del año. Durante el período de riego, es muy importante mantener una permanente supervisión del sistema de riego, controlando un adecuado suministro de la cantidad de agua establecida en el diseño original, en cuanto al funcionamiento de los goteros, líneas, válvulas etc. Es frecuente que se presenten problemas en goteros, válvulas, líneas, coplas, uniones etc.

En esta etapa es importante el suministro adecuado de agua a la planta (junto a los nutrientes), debido a que, el sistema radical de la planta recién establecida, tiene un volumen acotado, comparado con una planta más adulta. Es decir, una falta de agua en el primer año causa más daño en las plantas que en años posteriores, cuando ya tienen un volumen mayor de raíces y, en consecuencia, explorando un área mayor de suelo con una adecuada humedad.

PRESENCIA DE PLAGAS Y/O ENFERMEDADES

Pulgón del avellano, Myzocallis coryli, en el envés de la hoja.

Durante el primer año, es muy poco probable la presencia de problemas fitosanitarios. Es posible la presencia del pulgón del avellano (Myzus coryli). Este insecto chupador se localiza en las hojas, preferentemente el envés de las mismas, en donde succiona la savia y secreta una mielecilla azucarada. Esta mielecilla es colonizada por un hongo (Fumagina), el cual se alimenta de esta mielecilla. Por esta razón, las plantas que son atacadas por el pulgón, frecuentemente presentan un aspecto de hojas y ramillas ennegrecidas, esto producto del hongo Fumagina. El control de pulgón se realiza mediante aspersión foliar con insecticida para control de pulgón. En general, pueden presentarse de dos a tres generaciones de pulgón en una temporada, por lo cual se puedan requerir igual número de aplicaciones. El control de pulgón es necesario, por cuanto, el efecto del pulgón, al succionar savia, reduce los carbohidratos generados por la planta para realizar los procesos fisiológicos necesarios para crecimiento y desarrollo. Además, la presencia del hongo sobre las hojas y el consiguiente ennegrecimiento de la lámina foliar, produce una disminución considerable de los procesos que realiza la hoja (fotosíntesis, intercambio gaseoso, etc.), provocando una disminución de la funcionalidad de éstas, y un deterioro en su desarrollo y acumulación de reservas.

PRODUCCION AL PRIMER AÑO DE ESTABLECIDO Y SIGUIENTES

Al primer año, es posible lograr algunos frutos, (febrero a abril del año siguiente), sin embargo, prácticamente no hay producción. En la temporada siguiente, planta de un año luego de establecida, la producción recién comienza. Frecuentemente es posible lograr aproximadamente 15 a 20 kilos/ha. Para la temporada subsiguiente, es decir, cuando la planta tiene dos años de establecido el huerto, se alcanzan aproximadamente 600 kg/ha.  Desde ese momento en adelante, la producción comienza a aumentar en un factor 1,5 anual. Es decir, al séptimo año del huerto desde su establecimiento, la producción estará en los 4.500 kg/ha.