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Abril 2020 | Avellanos

Experiencia en Vilches, Región del Maule

Apuesta pionera por avellano europeo orgánico

Dedicado por décadas a diseñar y levantar desde cero proyectos de Berries en Chile, México y Perú, el ingeniero agrónomo Ismael Fernández emprende hoy un proyecto familiar, involucrando a su esposa y cuatro hijos. En la localidad de Vilches, a 40 km de Talca, ha decidido apostar por un cultivo ‘desconocido’ hasta ahora para él: el Avellano Europeo, de manejo 100% orgánico, un proyecto quizás sin precedentes en Chile y el mundo.

Sole Simeone e Ismael Fernández.

Los amigos les decían que estaban locos, que esas tierras no servían para cultivar nada y que, con suerte, podrían lotearlas. Pero bastaba echar un vistazo a ese terreno pedregoso para poder creer que allí era posible desarrollar un proyecto frutícola. Así, Ismael Fernández y Sole Simeone estaban decididos a llevar a cabo, el que se transformaría en el proyecto de sus vidas. Ese, al menos era el deseo de ambos, cuando en 2010 concretaron la compra de un campo cordillerano en Vilches, a poco más de 40 km de Talca hacia la cordillera.

“Cuando éramos jóvenes tuvimos unas pocas hectáreas de frambuesas, pero fue un proyecto con el cual no tuvimos una buena experiencia”, recuerda Ismael, un agrónomo que ha pasado las últimas dos décadas dedicado a diseñar y levantar desde cero proyectos de berries en Chile, México y Perú; pero según dice, “llegó el momento de bajar las revoluciones, porque la energía no es la misma que cuando tenía 20 años”. Así es como junto a su esposa decidió involucrarse en otro proyecto desde cero, pero esta vez en un cultivo menos intensivo y en el que Ismael no tenía experiencia previa: el avellano europeo. “Un buen desafío”, dice. Pero no era el único, porque el deseo de ambos era realizar agricultura orgánica, condición que en avellano europeo ellos desconocen si hoy realmente existe otra unidad como tal, en Chile o el mundo.

La aventura arrancaba el 2010 con una modesta inversión que incluía una cadena y un candado que cerraba el portón del predio, “y muchos planes en la cabeza”, apunta Sole, así después de casi seis años y con los recursos económicos suficientes, a fines del 2016 se formó Agrícola El Avellano Ltda., que dio inicio al desarrollo del proyecto predial, y luego, con el levantamiento topográfico en la mano, se diseñó finalmente el huerto. Tras ello, una empresa especializada se encargó del diseño del sistema de riego tecnificado, se construyeron pozos profundos y un tranque de acumulación como reservorio de agua para riego.

Ahí es cuando se dieron cuenta  ‘in situ’ que este no era un terreno pedregoso más. “Era muy pedregoso”, subraya Ismael. Tanto así, que cuando pensaron en un nombre para el predio lo bautizaron como ‘Fundo La Piedra’, principalmente por  una roca de gran tamaño que encontraron en un sector del campo. “La quisimos trasladar y dejar en la entrada, pero ni un bulldozer pudo con ella, así es que la dejamos en medio del campo”, cuenta el agrónomo.

Vista del predio de Vilches, el que hoy está plantado con tres variedades de avellano europeo: Tonda di Giffoni, Yamhill y Jefferson. Actualmente, hay 50 ha instaladas.

En caso de escasez hídrica, un tranque de acumulación con capacidad de 10.000 m3, descarga agua gravitacionalmente a una cisterna, donde un equipo de bombeo lo impulsa al sistema de riego para que se pueda continuar regando.

El diseño del huerto, para respetar el equilibrio con la flora nativa, consideró dejar islas arbustivas dentro del área productiva del predio.

EQUILIBRIO ENTRE EL CULTIVO Y LA VEGETACIÓN NATIVA

“El objetivo desde un inicio era poder conservar gran parte de la vegetación nativa que hay en el predio”, cuenta Ismael. “Determinamos aquellos sectores que iban a ser intervenidos, a fin de tocar lo menos posible la flora nativa”. Tras dos años de trabajos, donde se contruyeron los caminos y se delimitaron los sectores productivos, recién pudieron plantar los primeros árboles en agosto del año pasado. Aunque antes de decidirse por el avellano europeo habían sondeado al cerezo. Pero lo descartaron. “Si bien hoy es altamente rentable, demanda una mayor inversión y trabajos que, responsablemente, no estamos en condición de asumir en nuestro proyecto de vida” afirma Ismael. “Además, como es un proyecto familiar, todo lo queremos hacer nosotros, buscábamos un cultivo que pueda convivir a la perfección con la vegetación del lugar, porque como familia queremos respetar la naturaleza, convivir con ella y poder hacer agricultura de forma responsable y saludable”, apunta Sole.

El reto de desarrollar agricultura orgánica para Ismael era grande, ya que si bien conocía de cerca huertos de berries orgánicos, la experiencia en avellano europeo era nula. Pero esos huertos, hoy orgánicos, antes fueron plantaciones convencionales. “Quitar a las plantas las prácticas agronómicas convencionales de la noche a la mañana, y reemplazarlo por un manejo orgánico produce, sin duda, un efecto y detrimento en la producción, pero luego con el tiempo, esas plantas repuntan”, explica Fernández y afirma que sí se puede realizar agricultura orgánica a una escala mayor, con las practicas agronómicas adecuadas. “Lo que nosotros quisimos cambiar es la visión, es decir, respetar y convivir con la vegetación y fauna nativa existente en un lugar”, añade. Por ello, para cumplir con el objetivo de mantener lo mas posible un equilibrio, dejaron todo el perímetro del campo con vegetación nativa (boldo, maitén, quillay, rosa mosqueta, litre…), y también otras zonas en las que decidieron no intervenir los árboles, constituyendo islas arbustivas nativas dentro del huerto.

“No sabemos qué sucederá de aquí en unos años cuando los árboles estén más grandes y puedan ser más atractivos para las plagas, que la misma vegetación nativa. Cuando eso ocurra, habrá posiblemente daños económicos”, sostiene Fernández. Hoy en día están en una etapa de aprendizaje, ya que a poco más de un año de haber plantado, estas no han presentado el ataque de plagas ni tampoco hay daños por enfermedad. “No sabemos cuánto tiempo más estarán así, pero esa condición obviamente puede cambiar”, subraya.

UN ENTORNO PROPICIO PARA EL DESARROLLO DE AGRICULTURA ORGÁNICA

Los vecinos que colindan con el campo se dedican principalmente a la ganadería menor de secano (ovejas) y a praderas de riego. Si bien siempre hay riesgos de que, por deriva, les llegue alguna aplicación de un campo vecino, el productor frutícola más cercano está a 4 km. Y a unos 7 km del fundo hay otro productor de avellanos, pero con manejo convencional.

Pero, ¿esta es una buena zona para el cultivo del avellano? “Climáticamente hablando, sí”, responde Ismael. “De hecho, lo demuestra el buen crecimiento que tienen las plantas en poco más de un año”, añade. Y lo han visto también en un campo cercano, el cual visitan a menudo para ver el progreso productivo y la incidencia de plagas, de un huerto que ha sido plantado con las variedades Barcelona y Tonda di Giffoni.

En cuanto al suelo, es un poco más complejo. Al ser un suelo a pie de cordilleras, se presenta como franco arcilloso y pedregoso en superficie, de hecho está clasificado en su mayor proporción como clase VI, pero es muy adecuado para el avellano. “Es una especie bastante rústica que a demostrado un buen desarrollo en suelos dearcillas y piedras, y así vemos que nos está acompañando muy bien en el crecimiento de las plantas”, cuenta.

La primera cosecha comercial se ha programado para marzo del 2021, comenzando con Yamhill, luego Tonda di Giffoni y finalizando con Jefferson, que es la más tardía de las tres variedades.

Con el objetivo de mantener lo más posible un equilibrio, dejaron todo el perímetro del campo con vegetación nativa (boldo, maitén, quillay, rosa mosqueta, litre…).

AgriChile, empresa con la que está comprometida la producción, no hace diferenciación de precio entre avellanas convencionales y orgánicas. “Como en todo proyecto de inversión, obviamente el precio de la fruta es esencial para la continuación del negocio, y eso se debiera considerar en el corto plazo por producir un producto mucho mas saludable”, explica Fernández.

DOS VARIEDADES DE OREGON ACOMPAÑAN A TONDA DI GIFFONI

En el proyecto de Ismael y Sole se decidió incluir la variedad Tonda di Giffoni en un 50% del huerto, y apostaron en el otro 50% por dos nuevas variedades de la Universidad de Oregon: Yamhill y Jefferson. Las primeras 42 ha se plantaron en agosto de 2018 y el resto en agosto de del 2019, completando una superficie de 50 ha, en alta densidad (1.000 plantas/ha), muy superior a los huertos tradicionales, que rondan como máximo las 666 plantas/ha. “Creemos que con estos árboles, que debieran presentar un menor volumen en estructura, en términos de tamaño, podremos conseguir un mayor volumen de produccion los primeros años”, sostiene Fernández y precisa que la decisión de incluir las dos variedades de EE UU fue por un tema de rendimientos ya que, al menos en el papel, se dice que son más productivas que la variedad italiana.

Al tratarse de un proyecto pionero en el país, y si bien la producción está comprometida con AgriChile, esta empresa hoy por hoy no hace diferenciación de precio entre avellanas convencionales y orgánicas, como sí lo hay en otros rubros productivos. “Ellos están dispuestos en recibir una fruta que ha sido producida de la forma más ecológica posible. Pero hasta ahora, no sabemos si recibiremos un sobreprecio al momento de nuestra primera cosecha. Como en todo proyecto de inversión, obviamente el precio de la fruta es esencial para la continuación del negocio, y eso se debiera considerar en el corto plazo por producir un producto mucho mas saludable”, explica. Sin embargo, tras reunirse con ejecutivos de AgriChile, quienes conocieron más en detalle el proyecto de Agrícola El Avellano, anunciaron recientemente que esa firma también instalaría un huerto de avellano orgánico. “Nos alegró mucho esa decisión, no solo por el hecho de que existe la posibilidad cierta de producir fruta orgánica, respetando el medio ambiente, sino que eso puede generar el interés de otros productores para que se unan a esta forma de producción”, cuenta el agrónomo sobre una iniciativa que está pronta a recibir la certificación orgánica de manos de la certificadora Ecocert.

LA PRIMERA COSECHA SE PRONOSTICA PARA 2021

Agrícola El Avellano  tiene proyectada la primera cosecha comercial a partir de marzo del 2021, comenzando con Yamhill, luego Tonda di Giffoni  y finalizando con Jefferson, que es la más tardía de las tres variedades. “Aún no tenemos claro cuál será la fecha de cosecha exacta de esta última, porque los huertos que tienen Jefferson están mucho mas al sur. Aquí en Vilches, la referencia más cercana de la producción de avellano europeo es nuestro vecino, que cosecha entre marzo y abril”, explica. Hasta el momento, el comportamiento en campo ha sido similar, salvo que Jefferson ha tardado más en brotar. “Mientras Tonda di Giffoni y Yamhill ya tenían ramas, hojas y brotes; Jefferson era un palo, hasta que despertó mas tarde y ha alcanzado un crecimiento similar a las otras. Incluso creímos que las plantas venían con problemas desde el vivero, pero no, es una variedad que, bajo las condiciones de Vilches, tarda más”, precisa.

En la preparación del terreno se incorporó guano rojo en los camellones que, según cuenta el agrónomo, fue una ayuda fundamental en la primera etapa del cultivo. Tras ello, se instaló un ‘groundcover’ sobre el camellón a objeto de tener las malezas bajo control y eficientar tambien el uso del agua de riego, añadieron ‘chips’ en la base de las plantas para evitar la aparición de ciertas malezas y también para mantener la humedad lo más posible. Esos ‘chips’ provienen de material arbustivo del propio campo. “Lo decidimos así porque si lo comprásemos a otros campos podría venir contaminado con larvas o insectos, por ejemplo”, precisa. Además, y previendo de tener una maquinaria completamente limpia, decidieron la compra de una maquina chipeadora nueva.

En cuanto a las plagas, lo que más afecta al avellano europeo son los gusanos de suelo, sobre todo en la primera fase de la plantación. En la parte aérea casi no hay plagas de importancia, limitándose solo a algunos daños por hongos. Como no existe aún un protocolo o estrategia de control en avellano europeo orgánico, se reunieron con una empresa especializada en insumos para el control biológico (BioNativa), con la cual generarán en el tiempo la información de campo para establecer una adecuada estrategia de manejo. “Hemos establecido ya ensayos iniciales y esperamos que tras un par de temporadas, tengamos ya la informacion base de un plan integrado de control de plagas y enfermedades más adecuado”, explica Ismael.

Un camión aljibe ante cualquier emergencia

– ¿Usted es el interesado?, preguntó un hombre de bastante edad que conducía los camiones de la Compañía de Bomberos de Catillo.

– Sí, contestó Ismael Fernández, quien había ido hasta allí porque le habían pasado el dato que se vendía un viejo camión que tenía un estanque aljibe en la parte trasera.

– ¿Lo quiere probar?

– ¿Cómo?, le preguntó. ¡Claro! Pero, ¿parte?

– No solo parte, sino que vamos a ir a dar una vuelta en él.

Así, se subieron y fueron a probar el camión. Todo perfecto. Llegó a un acuerdo en el precio y se lo trajo al campo. Pero, ¿dónde nace la idea de comprar un camión aljibe? Todo partió cuando hace poco más de dos años un gran incendio forestal estuvo a pocos metros del campo de Vilches. “Estuvimos muy nerviosos con lo que podría pasar y lo vimos como una inversión absolutamente necesaria”. Hoy el estanque aljibe está listo y dispuesto en el campo ante cualquier emergencia para amagar un incendio. Claro que el rojo original del estanque fue cambiado por el verde y amarillo, colores del tractor que lo tiraría en caso de emergencia.

EL RIEGO, CLAVE PARA EL ESTABLECIMIENTO DEL CULTIVO

En cuanto al manejo del riego, el diseño del sistema está hecho para conseguir el aporte hídrico y nutritivo a todas las plantas por igual. Una completa batería de filtros de grava y anillas les asegura no tener problemas de taponamiento en los goteros. De hecho, la primera temporada de riego no tuvieron taponamientos en los goteros, “consiguiendo asi que todos los nutrientes aplicados llegaran perfectamente a las plantas. Teoricamente todas las plantas consumieron la misma cantidad de nutrientes que les entregamos a través del programa de fertirrigación que hemos implementado”, explica Fernández. Ese programa del que habla está compuesto unicamente  por productos orgánicos, un fertilizante como base diaria 100% natural que aporta macro y micro elementos  y que se complementa con un activador de raíces a base de extractos de algas marinas y otro fertilizante orgánico de apoyo, a base a plantas acuáticas de agua dulce.

A simple vista podría parecer que el sistema de filtrado de riego esexagerado para el tipo de cultivo y por la calidad del agua existente, pero en este proyecto no han dejado nada al azar, con tal de que a las plantas les llegue la calidad de agua y los nutrientes que necesitan. El agua ingresa al huerto a través de un canal que colinda directamente con el predio. Son aguas bastante limpias que vienen del río Maule y que han complementado con aguas de pozos profundos. A este sistema hídrico, se añadió la construcción de un tranque de acumulación con capacidad de 10.000 m3 que, en caso de escacés hídrica, descarga agua gravitacionalmente a una cisterna, donde un equipo de bombeo lo impulsa al sistema de riego para que se pueda continuar regando.

A inicios de primavera se regaba día por medio,  mientras que avanzada la estación hacia verano ya se estaba regando diariamente. Hoy en día que las plantas están pequeñas, se aplica alrededor de 2.500 a 3.000 m3/ha/año de agua, pero cuando los árboles estén adultos se espera incrementar el aporte de agua entre los 3.500 y 4.500 m3/ha/año. “Tenemos en mente implementar en el predio una estación agrometeorológica y sondas de capacitancia en el mismo huerto, que estén interconectados a todo lo que es el sistema de riego para, con la información que nos entreguen, afinar aún más los tiempos de riego y con ello la justa entrega de fertilizantes”, cuenta Ismael.

Mientras, hoy solo resta seguir aplicando agua y nutrientes en la justa medida que lo necesiten las plantas, además de continuar con los ensayos con controladores biológicos e identificar si en algún momento ingresan plagas al huerto. Todo, para llegar a la primera cosecha en 2021 de la mejor forma posible y entregar un producto de calidad. “Para nosotros, lo orgánico ya no es más una moda. Es un estilo de vida por lo sano, por lo natural. Eso es lo que queremos dejar a nuestros hijos”, apunta Sole. “Hay gente que dice: voy a producir de forma orgánica porque pagan un 20 o 30% más. Pero me gustaría escuchar cada vez más: voy a producir orgánico porque quiero producir algo más saludable para las personas, independiente de si ganará mas con esa producción. Ese es nuestro proyecto, es cosecharun producto  beneficioso para la salud de los consumidores y también amigable con el medio ambiente, y si esas condiciones generan mayor rentabilidad tanto mejor!”, finaliza Ismael.