icon-category icon-close icon-closequote icon-down icon-download icon-evento icon-facebook icon-instagram icon-lang icon-linkedin icon-lupa icon-menu icon-next icon-openquote icon-paper icon-pluma icon-popular icon-prev icon-send icon-share icon-twitter icon-ultimo icon-video icon-youtube share-facebook share-gplus share-linkedin share-mail share-twitter

Julio 2020 | Plagas

Entomólogo Luis Sazo en plenaria del pasado Simposio de Uva de Mesa

Actualidad de las plagas de importancia en uva de mesa en Chile

La uva de mesa chilena, cultivada casi exclusivamente para la exportación, enfrenta diversos retos fitosanitarios, nuevos y antiguos, en un contexto en que la tolerancia a residuos es cada vez más restrictiva. Sin embargo, según el entomólogo de la Universidad de Chile, es posible elaborar programas de manejo efectivos para el control de todas las plagas que enfrenta este importante cultivo de exportación, cumpliendo tanto con las exigencias cuarentenarias como de residuos de los mercados más exigentes.

Solo se va a poder resolver el problema del Burrito de manera definitiva cuando nuevamente se puedan utilizar las ‘bandas tóxicas’.

El control de plagas en uva de mesa chilena está en gran parte condicionado por el hecho de que la fruta se cultiva casi exclusivamente con fines de exportación. En un contexto en que varias de las plagas analizadas son consideradas cuarentenarias en importantes mercados de destino, esto significa que la tolerancia a la presencia de individuos de la plaga corresponde a cero. Pero, además, “la uva de mesa chilena se exporta a cerca de 80 países y así mismo enfrenta restricciones importantes a nivel de las exigencias en los residuos permitidos en la fruta, tanto en los límites máximos de cada activo, como en el número de residuos en la fruta en destino. Estas restricciones, que nos agobian a la hora de diseñar los programas fitosanitarios, pueden cambiar –no solo de país en país de destino- sino que así mismo entre supermercados, los que en ocasiones presentan una tolerancia distinta a la definida a nivel país”, señala Sazo.

PLAGAS CUARENTENARIAS Y RECHAZOS DE FRUTA

Cuando una especie es considerada cuarentenaria en un mercado, el escenario es de tolerancia cero a la presencia en la fruta de adultos, larvas y/o huevos de la especie de insecto o ácaro de esta categoría. “Basta un individuo de la especie en la fruta para generar el rechazo del lote. Por esto, muchas veces no es tan simple abordar estos problemas de manera exitosa”, indica el entomólogo.

Visita el sitio web

 

En la tabla se puede ver que la principal causal de rechazo son los Pseudococcus sp., o chanchitos blancos, entre los que hay varias especies involucradas. Sin embargo, afortunadamente, la cantidad de rechazos por esta causa ha ido bajando, hasta llegar a las 507.889 cajas de 2019. “Lo más preocupante son las cifras de rechazo que tienen como causal a Lobesia botrana o Polilla del racimo de la vid, ya que debiera ser una plaga muy simple de manejar, pero que se ha complicado por medidas que no se han implementado adecuadamente en las unidades productivas”, advierte el experto.

Tabla 1. Causales de rechazo por especie de plaga en uva de mesa.

En tercer lugar de importancia aparece la Falsa arañita de la vid (Brevipalpus chilensis), plaga que solo tiene importancia cuarentenaria y no productiva. Sin embargo, la cuarta especie que destaca en los rechazos, Naupactus xanthographus (Burrito de la vid. COLEOPTERA: Curculionidae), es una plaga que sí tiene consecuencias productivas. “El Burrito de la vid nos preocupa y nos complica todos los años, tanto por las detecciones en la fruta y los rechazos que provoca, como por el daño que puede generar en la fase productiva”, señala el investigador.

En opinión de Sazo, “los entomólogos chilenos hemos sido muy generosos con la pluma y hemos incluido entre las plagas de ácaros e insectos de la vid a más de 50 especies, pero la verdad es que de ellas, a más del 80% nunca las hemos visto presentes en las vides. Por ejemplo, está informada la llamada Escama de San José (Diaspidiotus perniciosus), pero nunca la hemos encontrado en los parrones en Chile en las varias décadas de trabajo entomológico”.

Visita el sitio web

 

PLAGAS INCCIDENTES EN EL ESTABLECIMIENTO DEL HUERTO

Dos son las principales plagas que afectan a las vides en Chile en las primeras etapas del cultivo. “El Burrito de la vid y el ahora famoso Ácaro de la yema de la vid, Colomerus vitis, del que se ha informado y analizado in extenso. Plaga antes considerada secundaria, pero que todavía nos sorprende con situaciones incómodas”, puntualiza Sazo.

COLEOPTERA: Curculionidae N. xanthographus (Germar)

EL BURRITO DE LA VID

Esta corresponde a una plaga clave que, según Sazo, definitivamente puede limitar el desarrollo del cultivo. “Este es un problema que se origina absolutamente de una infestación remanente del cultivo anterior. En nuestro medio es frecuente que se eliminen cultivos, especialmente frutales, por haber estado fuertemente infestados por esta plaga y luego esa misma unidad productiva es replantada rápidamente con parrones de uva de mesa.

¿Pero, se hizo algún manejo previo del suelo? Eventualmente, algunos productores lo hacen, pero con resultados solo parciales. Esto porque no obstante se elimine una planta leñosa, potencialmente habrá raíces hasta 1,8 metros de profundidad, las que se mantendrán vivas por algún tiempo. Pero así mismo en el suelo habrá larvas activas, las que posteriormente afectarán a la planta recién establecida”, determina el especialista.

Otra posibilidad es que se produzca una infestación directa desde el entorno ya que esta especie tiene los élitros soldados (alas no funcionales), por lo que solo camina. “Para evitar la entrada al huerto, frecuentemente instalamos ‘bandas tóxicas’ en los bordes de las unidades productivas de uva de mesa, de modo de que los ejemplares que ingresen al parrón no se establezcan exitosamente. Si no se hace de esta forma, luego se tendrá que abordar el problema considerando un área de control bastante mayor”, señala.

El daño característico y más importante que causa esta plaga en vides consiste en la destrucción del sistema radical por las larvas de la especie. “El mayor impacto de la plaga se encuentra bajo el suelo, en las raíces de las plantas. Lo primero que destruyen las larvas son las raicillas, para luego pasar a las raíces secundarias y finalmente a las raíces suculentas. La especie tiene el potencial de causar daños mayores, lo que pueden llevar finalmente a terminar con el cultivo”, explica. Por su parte, el daño aéreo provocado por los adultos, es  marginal excepto en brotación en lugares de alta infestación donde incluso puede destruir el racimo.

Un aspecto que muchas veces desorienta a los técnicos y a los productores, es que cuando miran el parrón no ven ejemplares adultos, en un contexto en que el daño en el follaje es casi imperceptible. Solo pequeñas mordeduras en forma de semicirculo en el borde de las hojas. “El problema es que una hembra de esta especie que sobreviva y continúe su ciclo es capaz de oviponer hasta 800 huevos en condiciones de laboratorio. Supongamos que a nivel de campo oviponga el 25% de lo que se observa en laboratorio, lo que equivale a 200 huevos, y que el 75% de las larvas neonatas muera en las primeras etapas. Aun así, podemos inferir que al suelo bajarán 50 larvas neonatas a partir de una hembra, las en que el plazo de 2 semanas podrán enterrarse hasta 70 cm de profundidad”. Según Sazo, ese es un problema que en ocasiones pasa inadvertido a productores y técnicos, o al que no se le da la importancia que debiera, por lo que después las unidades productivas sufren consecuencias que lamentar.

Entre las estrategias de manejo de preplantación el entomólogo recomienda rotar el suelo un par de temporadas con cultivos anuales antes de plantar. “De esa forma se reduce efectivamente la población de larvas en el suelo. Antes utilizábamos trigo, o maiz, pero ahora en el contexto de sequía, habrá que buscar otras herramientas. Fumigar el suelo es otra de las opciones que se plateaba, lo que en parte puede ser una estrategia exitosa, pero solo para un sector del perfil de suelo muy definido (60 o 70 cm de profundidad)”. Sin embargo, como mencionó el experto, se puede encontrar larvas activas hasta profundidades de 1,8 metros.

ACARINA: Tenuipalpidae Brevipalpus chilensis Baker

FALSA ARAÑITA ROJA DE LA VID

Brevipalpus chilensis o Falsa arañita de la vid está en el tercer lugar de las detecciones en las inspecciones fitosanitarias que provocan rechazo a la exportación de la uva de mesa. Sin embargo, esta es una plaga que solamente tiene consecuencias desde el punto de vista cuarentenario, en mercados con tolerancia cero a la plaga. “Los principales problemas productivos se reportan en viñas, pero no así en uva de mesa, en la que es considerada como plaga secundaria. Muchas veces este problema también se origina en el entorno, en algunas especies frutales o no frutales ubicadas en la periferia de la unidad productiva, en dirección favorable del viento.

La estrategia de manejo consiste en control químico en etapa de brotación, ya que es más fácil controlar esta especie cuando hiberna como hembra adulta, cuando se expone tempranamente en el brote. Lo importante es anticipar la ocurrencia del evento y cuánto tiempo se dispone para completar un control efectivo. En general se hacen dos aplicaciones en las que las alternativas químicas corresponden a acequinocyl, acrinatrina, bifentrin y espirodiclofeno. “Además, desde hace varias décadas, hemos usado aceite mineral parafínico -al 2%- con muy buenos resultados. Si bien esta arañita tiene enemigos naturales, como   (McGregor), este no sería efectivo porque muestra escasa preferencia por esta presa.

La recomendación del entomólogo es controlar adultos con insecticidas -en la parte aérea- durante la fase de establecimiento. Advierte que pese a que pareciera haber una gama de insecticidas bastante amplia, los que controlan la plaga de manera efectiva, son los menos. Entre estos menciona dos de los ingredientes activos que se utilizan con mayor frecuencia, indoxacarb y acefato. Este último es un insecticida muy efectivo, pero que, según Sazo, ha sido maltratado. “Lo tengo que decir con fuerza. Se pensaba que era uno de los de mayor impacto ambiental y de los más tóxicos, con etiqueta roja; pero la verdad es que tiene etiqueta azul y  su impacto ambiental es la mitad del que presenta cualquiera de los insecticidas convencionales que se usan habitualmente en el manejo de las plagas”. 

Entre las opciones para el futuro, el entomólogo afirma que el control biológico es una alternativa que puede complementar el control de adultos al follaje, ya que es efectivo en controlar larvas en el suelo. “Recientemente terminamos un estudio donde evaluamos dos poblaciones de nematodos entomopatógenos (Steinernema feltiae), una cepa importada y otra local. Las evaluamos en el suelo y para ello introdujimos cilindros de pvc rígido de 70 cm de largo para no alterar la estructura del suelo. Luego sembramos alfalfa en su interior y finalmente, infestamos con larvas neonatas provenientes de una crianza artificial. Dos semanas más tarde inoculamos con nematodos. Ha resultado ser una herramienta bastante interesante y un aporte al control de esta plaga”.

Acarina: Eryophiidae Colomerus vitis Pgst

ERIOFIDO DE LA YEMA DE LA VID

Esta es otra plaga que ha sorprendido porque siempre se la ha considerado como  secundaria, ya que en las condiciones de Chile solo ha mostrado importancia productiva en la etapa del establecimiento y formación de los parrones. “Cuando empezamos a conocer la dificultad que presentaban algunas de las nuevas variedades de uva de mesa, con problemas de crecimiento y de brotación, lo primero que analizamos fue la identidad de la especie que aparecía como sospechosa de ser la causante. Concluimos que se trataba de la misma especie que ha estado siempre presente en las vides. Personalmente, la conozco desde hace más de 40 años por lo que no es una novedad encontrar a C. vitis en los parrones de uva de mesa. Se han observado enormes poblaciones, especialmente en esta última década, pero principalmente en la etapa de establecimiento del parrón. A veces decenas de individuos, pero otras veces varios cientos de individuos por yema, los que tienen la capacidad de dañar la yema y limitar el crecimiento del brote”, describe Sazo.

“En mi opinión esta continúa siendo una plaga secundaria, con importancia solo en etapa de establecimiento y formación. Muchos de los productores que han tenido el problema al principio, cuando ya han entrado en etapa de producción comercial, se han olvidado del asunto. Si se les pregunta cómo evolucionó la infestación, resulta que las producciones han sido normales y la plaga para ellos ya es historia. Lo importante, entonces, es enfrentarla en su momento y eso es en la etapa de establecimiento y formación”, explica Sazo. Es así que esta plaga no tendría gran importancia en los parrones en etapa de producción, no obstante pueda detectarse su presencia en las plantas.

Advierte el especialista que el problema de Eriofidos claramente se origina en los viveros, ya que los individuos prácticamente no se desplazan. La plaga es de difícil detección en el campo y los  principales  síntomas  corresponden a la reducción de crecimiento de brotes, entrenudos cortos y follaje pálido. Lo que incluso ha llevado a algunos técnicos a pensar que se trataba de un problema nutricional.

Durante el invierno los individuos de la especie se localizan en el interior de las yemas, pero durante brotación se localizarán en la base del brote, confinados en la zona de inserción del mismo, en el tejido lignificado, que es hasta donde se debe llegar con el agente de control. Los síntomas son necrosis del tejido y debilitamiento del brotes.

Si bien es una especie que se puede encontrar en la mayoría de las plantaciones recientes, solo algunas yemas presentan eriófidos y la densidad de individuos por lo general es baja, en tanto que solo causa daño cuando existen cientos de individuos por yema. “Hemos recibido material de distintas zonas del país y  analizado miles de yemas de diferentes variedades, algunas de ellas incluso señaladas como las más sensibles, pero la verdad es que hemos encontrado de todo. Por ejemplo, Flame y Thompson con muchos individuos, Krissy con bastantes, pero los hemos encontrado en todas las variedades. O sea, no es un problema exclusivo de un grupo de variedades en particular. Así mismo la densidad poblacional es variable y hemos concluido que el 80% de las yemas no tiene presencia de la plaga y que, probablemente, solo el 1 o 2% de ese 20% restante, presentará varios centenares de ejemplares, lo que sí impactarán en el crecimiento. Una cantidad de yemas presentará niveles variables, los que muchas veces serán inferiores a 20 o incluso inferiores a 10 individuos por yema. Una población realmente baja, que no tendrá importancia a nivel productivo”, determina.    

Sin embargo, advierte el especialista que hay síntomas que se asocian con C. vitis, pero que  no corresponden a C. vitis. “La pasada temporada, en la Región Metropolitana, hicimos algunos ensayos de eficacia en un parrón de la variedad Thompson, la que presentaba síntomas muy similares a C. vitis, por ejemplo, brotes que no crecían normalmente. Pero llevamos muestras al laboratorio de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, las revisamos en forma minuciosa y definitivamente el problema no era causado por eriófidos”, señala el entomólogo.

En opinión de Sazo, las estrategias más eficaces de manejo de esta plaga son químicas. “No hemos observado un impacto del controlador natural, pese a que hemos encontrado presencia de Neoseiulus californicus, depredador asociado a las arañitas. Sin embargo, pensamos que la solución se debe orientar al uso de algunos plaguicidas, entre los que destacan acefato, acrinatrina y acetamiprid (datos no publicados). El control químico debe se debe enfocar en la etapa de brotación (brote de 8-12 cm), con una o 2 aplicaciones”, precisa.

“Realizamos un estudio bastante sólido, en el que contamos miles de individuos en un parrón comercial que tenía los síntomas, llegando a la conclusión de que con algunas de las moléculas mencionadas lográbamos entre 50 y 80% de control. Si se incorporan estas herramientas en un programa convencional, normal para las plagas que regularmente tenemos que enfrentar, resultará suficiente para resolver el problema provocado por estos ácaros”, señala Sazo. Afirma además que este no debiera ser un problema cuando se aborda en el momento oportuno y con las herramientas antes mencionadas.

PLAGAS DE IMPORTANCIA EN ETAPA DE PRODUCCIÓN

El experto no duda en afirmar que en la etapa de producción el ya mencionado Burrito de la vid es la especie más importante. Pero si bien el control químico permite manejar la plaga a nivel de follaje, no ocurre así a nivel de suelo. “En nuestro laboratorio tamizamos varias toneladas de terreno para evaluar alternativas de control químico contra larvas de Burrito, pero los resultados mostraron que esta estrategia es poco efectiva. Por esto, el control químico debe orientarse a los adultos de la parte aérea, para lo que hemos usado acefato, ya que es la alternativa más efectiva, tiene registro en Chile y se puede aplicar sin problema hasta floración”, afirma el especialista. En tanto que para el control en el suelo, la estrategia más efectiva sería el descrito control biológico en base a nematodos entomopatogenos.

Según Sazo, solo se va a poder resolver este problema de manera definitiva cuando nuevamente se puedan utilizar las ‘bandas tóxicas’, como las que usamos tan efectivamente por décadas. “Mediante su aplicación, en solo dos temporadas lográbamos resolver el problema de forma permanente, para luego solo mantener una barrera en la periferia, la que buscaba evitar que los individuos reingresaran a la unidad productiva. En el corto plazo, esta puede ser una herramienta muy determinante y nuestro equipo de trabajo ha colaborado en la evaluación de una nueva banda, la que estará pronto disponible para vides. Así también para otros frutales, como el cerezo, cultivo que ha sido fuertemente afectado por esta especie”, anticipa el investigador.

Entre las pocas especies de chanchitos blancos asociadas a la vid, la principal corresponde a P. viburni.

HEMIPTERA: Pseudococcidae Pseudococcus viburni (Signoret)

CHANCHITO BLANCO DE LA VID

Como se vio, esta sigue siendo la principal causal de rechazo de la uva de mesa y corresponde a una plaga de primer orden porque también tiene importancia productiva, ya que afecta la calidad de la fruta. Entre las pocas especies de chanchitos blancos asociadas a la vid, la principal corresponde a P. viburni (otras especies son P. cribata, P. longispinus). Entonces, además de provocar rechazo de fruta, así mismo genera pérdida de valor comercial del racimo por presencia de individuos, ovisacos y/o mielecilla.

“La principal fuente de infestación del huerto son las malezas de las especies Convolvulus arvensis, Modiola caro liniana, Malva nicaensis, entre otras; en las que los individuos de la plaga se hospedan en el sector de la corona, donde se reproducen para luego ascender a la copa de las parras. Esto ocurre particularmente cuando se hace un tratamiento herbicida, ya que se destruye su hábitat, por lo que luego se deberá enfrentar la plaga en el cultivo. También, la infestación puede provenir desde especies arbóreas de la periferia (Robinia pseudoacacia, por ejemplo)”, señala el experto. Por otro lado, este grupo de especies además es indicado como vector de enfermedades virosas.

 

OTROS CHANCHITOS BLANCOS

Pseudococcus cribata. Descrito por el fallecido entomólogo Roberto González. “El registro data de febrero del 2015 y la plaga está más extendida de lo que creímos al principio. Es una de las especies más fácil de identificar porque carece de los filamentos laterales en dos segmentos del cuerpo y porque es una especie que produce mucha mielecilla”.

Pseudococcus longispinus. Corresponde al Chanchito blanco de cola larga, el que se asocia también a otros frutales, entre los que se cuentan los cítricos, donde así mismo aparece con frecuencia.

 

Según el entomólogo, son escasas las posibilidades de control natural, por lo que las estrategias de manejo, particularmente de la especie P. viburni, se deben orientar a medidas culturales, como la remoción de racimos apoyados en brazos en la zona de la corona y remoción de la corteza suelta del tronco y brazos, entre otras y al control químico. “Hemos sido enfáticos al indicar que no se conoce tratamiento químico efectivo de los racimos apoyados en los brazos en la zona de la corona. Cuando el productor observa los bonitos racimos que están en ese sector, se imagina muchas cajas y muchos dólares, pero lo que no imagina es que por una detección puede quedarse fuera de un mercado importante. En casos excepcionales hemos llegado a remover la corteza de las parras para bajar la presión de la plaga y hacer una aplicación en ese momento. Principalmente la corteza de la zona de la corona y de los brazos y aun más excepcionalmente, de la zona del tronco”, apunta.

Luis Sazo también es enfático en lo que respecta a la oportunidad del control químico. “Desde mi punto de vista, temprano en postcosecha es el período en que mejor control se puede obtener durante la temporada. Es cuando no hay restricciones en los productos de control y las poblaciones aún están expuestas. Por qué no hacer una o dos aplicaciones en ese período, en vez de esperar hasta que la plaga se establezca en el racimo a la siguiente temporada, lo que obliga a tener que controlar en la fruta. Luego de ese control de postcosecha debe ser complementado con un control en primavera, en base espirotetramato (1ª) y sulfoxaflor (2ª), activos que originalmente se pensó que competían entre sí, pero que nosotros consideramos productos complementarios, los que además cuentan con tolerancia y registro en los diferentes mercados”. El especialista también señala que el acetamiprid, dirigido al control de Thrips de California o Lobesia botrana, tiene efecto parcial sobre esta plaga.

TYSANOPTERA: Thripidae Frankliniella occidentalis (Pergande)

THRIPS DE CALIFORNIA

Esta especie está oficialmente en Chile desde el año 1996, a pesar de que hay registros previos. “Es una plaga clave, que causa daño cosmético en la fruta, en tanto que la infestación proviene del entorno, desde malezas y plantas con flores vistosas. No conozco ninguna planta con flores vistosas que no sea hospedero de Thrips de California. Esta es una especie que se desplaza cientos de metros y hasta cientos de kilómetros”, asegura el entomólogo.

Thrips de California “Es una plaga clave, que causa daño cosmético en la fruta, en tanto que la infestación proviene del entorno, desde malezas y plantas con flores vistosas”.

Según el experto, la intensidad del daño es variable y dependerá en gran parte de la temporada, pero se acentúa en períodos de sequía, ante la falta de vegetación natural. En lo referente al control químico, el número de aplicaciones dependerá de la duración del período de floración y del nivel de infestación de la plaga. Entre los activos que presentan efectividad están spinosad, spinetoram, acetamiprid y bifentrin, moléculas que cuentan con registro y tolerancia en los mercados de destino. “El control químico está dirigido hacia los adultos. La floración es uno de los períodos críticos, por lo que es importante controlar desde 10 a 15% de flor hasta baya de 5 a 7 mm, para evitar sorpresas. El daño en floración es causado por ovipostura (‘halo spot’). En temporadas con mayor número de racimos provenientes de yemas secundarias se deberá extender el período de control. En variedades sensibles como Italia y situaciones excepcionales, hemos llegado a contar 8 oviposiciones promedio por baya, en todas las bayas, de todos los racimos”.

La otra etapa en que se controla corresponde al período que va de cierre de racimo a pinta (Estadio 77 -81, BBCH), especialmente en variedades blancas. Explica Sazo que los individuos se refugian en los racimos porque rehúyen la luz. En ellos causan daño entre cierre de racimo y pinta, pero recién se podrá apreciar ese daño por alimentación entre pinta y cosecha, cuando aumentan los sólidos solubles en las bayas y se expresará la conocida ‘mancha anular’. “En los ensayos que hicimos en la Universidad de Chile nos dimos cuenta de que todas las aplicaciones de pinta a cosecha no tenían ningún impacto en la plaga, la que ya se había desarrollado; aunque excepcionalmente se puede hacer una o dos aplicaciones en ese período”, señala. 

LEPIDOPTERA: Tortricidae Lobesia botrana (Denis & Schiffermüller)

POLILLA DEL RACIMO DE LA VID

Es una plaga de importancia cuarentenaria para China, USA y países asiáticos, excepto Japón, y varios latinoamericanos, pero que salvo en situaciones excepcionales,  tiene baja incidencia productiva en el contexto de la uva de mesa, a diferencia de lo que ocurre con las vides para vino. Esta plaga proviene de fuentes de infestación externas, en muchos casos desde vides silvestres o domésticas ubicadas en las cercanías de las unidades productivas. Pero localizadas a no más de 80 metros de distancia de la periferia del huerto. En un estudio, el grupo del investigador determinó que el 90% de los individuos no vuelan más allá de 100 metros.

Adultos de Lobesia botrana atrapados en una trampa.

En el caso de la uva de mesa, la mayor incidencia de la Polilla del racimo de la vid ocurre con la tercera generación de la temporada.

Advierte el especialista que uno de los errores es que primero se cosecha la fruta con calidad de exportación, pero queda colgada la fruta que no se exporta, siendo que la polilla está presente en el sector y puede infestar los racimos remanentes, lo que tendrá como efecto una mayor presión de la plaga la siguiente temporada.

En el caso de la uva de mesa, la mayor incidencia ocurre con la tercera generación de la temporada (precosecha, cosecha y postcosecha). “Esto ocurre porque en el entorno de la unidad productiva la polilla ya no tiene alimento. De acuerdo a nuestras observaciones, en los parrones caseros la primera generación remueve cerca del 90% de las flores, ya que la larva aglutina flores formando un glomérulo, lo que provoca dicho raleo. La segunda generación destruye bayas, las que posteriormente serán colonizadas por botritis (Botrytis cinerea), por lo que la tercera generación ya no tendrá sustrato en ese lugar y migrará a los parrones comerciales”, describe Sazo.

La tercera generación provoca lesiones abiertas en zonas internas del racimo, las cuales son colonizadas por Botritis. Para la foto de daño por polilla del racimo se retiraron bayas para exponer el daño ya que externamente solo se observaba una baya con botritis.

ESTRATEGIAS DE MANEJO

Según el entomólogo, las medidas culturales en el entorno son uno de los aspectos clave de control de la plaga. Entre las más importantes entre estas, menciona la detección y eliminación de plantas de vides silvestres en los alrededores y el control de la plaga en los parrones caseros del entorno. Esto último involucra la eliminación de corteza suelta en invierno, la eliminación de racimos en su momento y la instalación de emisores de feromonas (1 por cada 5 m2).

En tanto que las medidas de manejo dentro de la unidad productiva varían dependiendo de si se trata de la primera, segunda o tercera generación. El control químico se realiza en función a las generaciones de la plaga, las que ya están claramente definidas. La aplicación contra la primera generación se hace 70 días grado después de la aparición del racimo y se repite a los 15-18 días. Para la segunda generación se aplica 70 días grado después del inicio del primer vuelo y se repite a los 15-18 días. “La aplicación para la tercera generación es la más importante en uva de mesa porque es con la que se debe blindar el racimo de modo de asegurar su protección. Todo esto se debe complementar con el uso de trampas de monitoreo, para la detección oportuna de la plaga, y para la evaluación del programa de manejo, puesto que la trampa es un sensor que nos indica lo que está pasando en la unidad. No se puede esperar hasta la cosecha para descubrir el daño”, define el experto. Vale destacar que el grupo de trabajo de la Universidad de Chile de Luis Sazo fue el que primero que detectó e informó oficialmente la presencia de Lobesia botrana en Chile y que posteriormente el entomólogo colaboró con el exitoso grupo de trabajo de California que logró erradicar la Polilla del racimo del territorio norteamericano. 

Si bien el panorama fitosanitario en la uva de mesa chilena se ha complicado con la entrada de esta nueva plaga, así como por la emergencia de otras que han incrementado su importancia, según el entomólogo Luis Sazo aun es posible elaborar programas de manejo efectivos para el control de todas estas plagas, cumpliendo de paso las exigencias cuarentenarias y de residuos de los mercados más exigentes.