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Julio 2017 | Empresas

Cultivo de arándanos

El valor de un seguro ante heladas

Fotos tomadas por Juan Guajardo en su campo de Ocoa.

El 2016 dos heladas afectaron de manera importante al cultivo de arándanos en la V y VII región. Sin embargo, los agricultores que contaban con seguro recuperaron el dinero invertido en esas frutas que nunca pudieron cosechar, aquí sus experiencias.

Jaime Madrid, socio y liquidador oficial de Ziel Liquidadores de Seguros, cuenta que en septiembre y octubre de 2016 dos heladas afectaron diversas zonas productoras de arándano.
Fueron más de 50 siniestros, con superficies desde un cuarto de hectárea hasta casi 40 hectáreas.
Las heladas no sólo afectaron la producción de arándanos, sino que también a otras especies como, uva, pera, manzana, kiwi, todas las que se encontraban susceptibles en ese momento, en flor o con fruta ya cuajada en crecimiento.
Para Jaime, gracias a los seguros, algunos productores pudieron seguir funcionando. “Si bien el seguro cubre costos de producción y no el precio de venta final, gracias a estar asegurados, no salieron con números rojos. Hay agricultores que no tenían seguro y perdieron todo. Y el arándano tiene altos costos comparado con otros frutales”.
Como liquidador, Jaime Madrid, recomienda a los asegurados ser precisos al momento de suscribir la póliza. “Hay que tener una visión muy completa del huerto, mientras más detallada la información que manejes al momento de la suscripción, más te queda el traje a la medida”, señala.

 

SEGURO AGRÍCOLA BERRIES

Los arándanos y frambuesas son frutos delicados, que pueden sufrir daños considerables ante eventos climáticos. El Seguro Agrícola permite recuperar el trabajo realizado en esos cultivos en caso de resultar dañados por heladas y granizos.
¿Cuánto puede cubrir el seguro?
La cifra varía de acuerdo a las características de cada predio, por ejemplo:
Para un agricultor propietario de 10 hectáreas (ha) de arándano, un rendimiento esperado de 10 toneladas (t) por hectárea, con un costo unitario de producción de US$1.000 t/ha, el costo por hectárea será de US$10.000. Como son 10 ha, el monto completo asegurado alcanzará los US$100.000. En caso de pérdida total por granizo o helada, el seguro indemnizará US$80.000 (100.000 dólares menos el deducible de 20% sobre el valor asegurado), o sea unos 53 millones de pesos al valor de mayo de 2017.
El costo va de 4 a 9% del monto asegurado, variando según la zona y la especie. Para tomar la póliza al sur de Chillán, el huerto debe contar con un sistema de control de heladas. Existe un apoyo estatal para el copago desde un 40 a un 70% del costo neto de la prima, con un límite de 80 UF por póliza (poco más de 2 millones de pesos al valor de mayo de 2017).

EL APRENDIZAJE QUE DEJÓ LA HELADA POLAR DE 2013

La fuerte helada polar que afectó el 2013 a Ocoa, V región, permanece en la memoria de Juan Guajardo, de Bell Hill, quien perdió el 93% de su producción de arándanos.
Según cuenta, “estaba por terminar un crédito que tenía de cuando empecé la plantación, y le tuve que sumar 5 años más para poder seguir caminando”. Desde entonces que Juan Guajardo cuenta con un seguro agrícola.
En la última temporada de 2016 volvió a sufrir una helada, la cual, aunque no tuvo la misma dimensión que la de 2013, provocó daños importantes.
“Luego de avisar, el liquidador vino 3 o 4 veces. Fue contando flores, yemas, frutos, hay un cuento bien matemático ahí. Evaluó una pérdida de 25 a 30% en un huerto de 12 años con una producción de 75 toneladas. Fue muy ajustado a lo que realmente ocurrió, y después el pago se basó en eso. El seguro en sí cubre lo que uno gasta para producir cada kg de fruta perdida”, explica Juan, quien además destaca que la póliza tiene validez para presentarla al banco cuando se solicita capital de trabajo y subraya la ventaja del subsidio.
“En mi caso, el seguro cuesta 4 millones 990 mil pesos, IVA incluido, y yo pago la mitad y la otra mitad el Estado. Lo que sí hay que cumplir siempre con las fechas que a uno le indican”, advierte.

LA SALVACIÓN FRENTE A UNA VERDADERA CATÁSTROFE

Joel Ortega, maneja la parcela 109 en Romeral, VII Región, propiedad de su padre. Cuenta con 3 hectáreas de arándanos Bright well, Tifblue y un poco de Duke.
Relata que tomó por primera vez el seguro en 2015, asociado a un crédito de INDAP, y no quedó muy conforme con el resultado ese año. Pensó en no suscribirlo nuevamente, pero sus asesores lo convencieron de hacerlo.
“El 8 de octubre hubo una helada bastante fuerte. Avisamos a la asesoría técnica, ellos se contactaron de inmediato con la aseguradora por medio de INDAP. Igual se sacó producción, pero no se pudo embalar porque había fruta con daños. Se vendió en otros precios en otras compañías; a IQF, congelado. Vino el liquidador y vio la catástrofe. Después volvió a hacer la última visita. Fue una indemnización de 15 millones 30 mil pesos, nos salvó harto, porque era mucha pérdida”.
Ortega destaca que el seguro tampoco resulta caro, “El Gobierno ayuda harto. A nosotros nos costó aproximadamente 90 mil pesos por hectárea”.

Jaime Madrid, socio de Ziel Liquidadores de Seguros y Joel Ortega, Parcela 109, Romeral.

¡DESPUÉS DE LA HELADA LLEGÓ EL GRANIZO!

El campo El Rosal, de Carmen Gloria Valdés, ubicado en Cauquenes, VII Región, no solo fue uno de los afectados por la helada de octubre, sino que posteriormente sufrió una fuerte granizada.
Carmen Gloria Valdés, cuenta que fue el 2016 el primer año que contó con el seguro, “el 2015 me lo habían ofrecido y creí que no era tan importante. Pero tuve un problema de helada y entonces con mi marido decidimos tomarlo, pensando en todos los estudios del cambio climático y lo que hemos podido comprobar los agricultores”, explica.
La helada, afectó mayormente a las variedades tempranas, como la Mayra, que se cosecha desde la última semana de octubre.
“La plantamos en 2015 y ese mismo año obtuvimos 2.000 kg/ha. Nuestra proyección para 2016 era sacar 5.000 kg, pero la pérdida fue enorme y obtuvimos los mismos kilos que en la temporada anterior”, cuenta Carmen Gloria, quien está muy satisfecha con el seguro tomado.
Contar con un seguro “fue una decisión muy acertada porque, aunque no devuelve lo que hubiera significado comercializar la fruta, sí cubre lo que se gastó, que es un costo súper alto. Cuando lo tomé, no tenía muchas expectativas, pero finalmente yo quedé fascinada y lo volví a tomar. Siento que funciona”, finaliza.