Hoy el riego tecnificado es clave para alcanzar el potencial productivo del nogal

Conversando con algunos de los principales expertos chilenos nos sorprendió la enorme importancia que en la actualidad se le asigna al riego en el cultivo del nogal. Si bien la tecnología de monitoreo de humedad es aún relativamente básica (por lo general tensiómetros y calicatas), a nivel de los sistemas de aplicación de agua -la tendencia- en particular de Rancagua al sur, es a invertir como nunca antes en emisores de riego localizado, tanto en número como en calidad de los mismos

Como lo mencionamos en un artículo anterior, hoy en los huertos se instalan sistemas de riego con 3, 4 y hasta 5 líneas de goteo o en otros casos, se prefiere usar microjets. Incluso, en algunos proyectos los sistemas de goteo se instalan enterrados (riego subsuperficial) con el fin de mantener despejado el suelo a cosecha. Riego, preparación de suelo y nutrición hoy son manejos considerados clave en el éxito del negocio nogalero.

Para Vittorio Bianchini la preparación de suelo es crucial en el cultivo del nogal ya que, junto a la uniformidad de riego, incide en la homogeneidad del huerto, “parámetro clave para conseguir buenos rendimientos por hectárea”, señala el experto. “Para mi el subsolado es una ley. Aunque digan que el suelo está en buenas condiciones siempre vamos a encontrar zonas de más o menos compactación y de esa forma se tendrán problemas con el riego. En las zonas de mayor compactación el agua no va a penetrar y las plantas de ese lugar van a mostrar un menor potencial productivo. Por otra parte, el uso de camellones en suelos más complicados es una tremenda herramienta y hay que considerarlo dentro de la inversión. No se debe plantar un suelo pesado a nivel de superficie pensando en evitar complicaciones con la maquinaria de cosecha. Primero hay que conseguir las nueces y después solucionamos la cosecha”, afirma Bianchini.

¿Cómo es que hoy se usan 3, 4 o más líneas de goteo o en su defecto microjet?

Según el profesional, en la actualidad se busca homogenizar los huertos para alcanzar el potencial productivo completo del nogal. “Con riego gravitacional no se puede lograr todo el potencial productivo. Uno de los factores más importantes es que no se puede fertirrigar y además, al no ser nuestros suelos parejos como los de California, al avanzar el agua por un surco se va encontrando distintas velocidades de infiltración a pocos metros de distancia y así se tienen nogales con exceso de agua y nogales con falta de agua. En cambio, con los sistemas presurizados, con los que se controla la carga de agua por superficie, podemos homogenizar la aplicación de agua y conseguir que la planta trabaje más cerca de su potencial. Con riego gravitacional podríamos asumir que la planta trabaja a un 70% en tanto que con un riego localizado podría llegar a un 90-95%”, explica Bianchini.

Los riegos por aspersión, opina el profesional, a pesar de que según la teoría deberían ser mucho más adecuados, en la práctica son bastante más difíciles de manejar que el riego por goteo. “Con aspersión encontramos que el viento provoca que se moje distintos lugares del suelo y no se puede regar con mucho calor porque la gota es muy chica y se evapora provocando que se pierda el 30% del agua. Encuentro ciertas limitaciones prácticas tanto en la microaspesión como en el microjet”.

Los mejores resultados, entonces, según Bianchini, se están obteniendo con goteo. “El problema del goteo es el bajo volumen de suelo mojado y es por eso que los proyectos se están implementando con tres o cuatro líneas de goteo, y hasta con 5 en suelos más arenosos”.

De la misma forma el riego tecnificado puede hacer una gran diferencia en un huerto tradicional regado por gravedad. “En un huerto con riego tradicional es muy difícil pasar de los 4.000 kg/ha. Si embargo, con solo cambiar el sistema de riego, no en la misma temporada pero a la temporada siguiente, es posible superar los 5.000 kg/ha y se puede llegar a los 6.000 kg. Hoy 1.000 kg de nueces son US$4.400 y un equipo de riego muy bueno cuesta cerca de $US2.600/ha. La inversión se paga al año siguiente y el resto es ganancia”. El cambio de sistema de riego, según Bianchini, se puede hacer sin ningún problema y el beneficio es inmediato ya que en la misma temporada se ve a la planta en mejores condiciones.

En opinión de varios profesionales consultados, en la medida en que el cultivo del nogal se desplaza hacia el sur se va necesitando de suelos con cada vez mejor drenaje. Es así debido a que en una zona con –por ejemplo- 600 mm de pluviometría y suelos de mal drenaje las raíces pasan anegadas todo el invierno.

Riego de nogales en el sur

El asesor Jean Paul Joublan, experto de la zona sur quien además es socio de Riego Frut (empresa de riego), explica que trabaja con distintos sistemas de riego, incluyendo microjet. “La elección dependerá de las condiciones de suelo y de las características climáticas y topográficas del lugar. Si el suelo tiene un porcentaje importante de arcilla -desde franco arcilloso-, o tiene bastante retención de humedad, me oriento a los sistemas de goteo ya que presentan varias ventajas, aunque así mismo algunas desventajas. Entre las ventajas está su mayor eficiencia en el uso del agua, algo importante si se dispone de poca agua; que se simplifica el control de malezas; que consume menos energía; y en ciertas circunstancias, que permite regar superficies mucho más grandes disminuyendo los tiempos de riego generales. Lo que con mi socio en la empresa de riego llamamos ‘Riego Total’, es decir, bajos volúmenes de agua pero por más tiempo. Eso implica considerar por lo menos 3 ó 4 líneas de goteo por hilera”.

Según Joublan en las condiciones sureñas el riego es mucho más importante que en el norte ya que el nogal, así como otros frutales, presentan un gran crecimiento radicular, sobre todo en primavera (octubre, noviembre y diciembre). En esas condiciones, señala el asesor, si luego se restringe el sistema de raíces al volumen mojado por solo una o dos líneas de goteo, se está matando a casi todas las raíces que logró crear el árbol. Entonces, “se disponía de un macetero de un metro cúbico y se lo achica a 0,3 m3. De ese modo se gatillan mensajes de estrés (ácido absísico) y las plantas más complicadas se bloquean”. Lo anterior ocurriría sobre todo en la variedad que más se está plantando en el sur, Chandler, la que es bastante poco vigorosa.

Nunca microaspersión pero sí microjet

Para Joublan hay grandes diferencias entre regar con microaspersor y regar con microjet. “En el sur la variable viento es muy incidente y un microaspersor presenta un patrón de mojamiento muy heterogéneo. En un riego se humedece un pan de suelo y al siguiente se humedece otro y después otro porque el viento es una variable muy importante y la gota del microaspersor es muy pequeña. El jet, si bien es cierto tiene un alcance menor, en definitiva siempre riega en el mismo lugar. En el sur es muy importante tener un riego estable en cuanto a la superficie y el volumen de suelo que se humedece. Porque es allí donde desarrollé raíces”, dice el agrónomo. Sobre la incidencia de Phitophtora cuando se riega con microjet, explica Joublan que este emisor permite regar en ángulos de 300 grados, por lo que el humedecimiento de la zona del cuello del árbol puede ser casi nulo.

Por otra parte afirma Joublan que el riego por goteo enterrado se justifica en el sentido de que despeja el terreno para la cosecha mecanizada, pero dice que es mejor ‘ver para creer’ puesto que los goteros pueden sufrir la intrusión de raíces, lo que se debe controlar mediante la permanente aplicación de químicos (ej. trifulina) a través del riego. Además, esos sistemas –que utilizan goteros antidrenantes- requieren de un alto nivel de mantenimiento para evitar taponamientos u otros problemas.