Melón y Sandía en cultivo Forzado bajo plástico: Inversiones iniciales para salir primero

por unidad al productor. Un objetivo alcanzable, de acuerdo al agrónomo Agustín Aljaro Uribe, postgraduado de la U. de Edimburgo, Escocia.

Lograr melones a fines de noviembre mediante el uso de túneles puede significar retornos de hasta $1.000

La cobertura plástica es clave, pero su potencial solo se expresa si se integra con otros manejos de alta tecnología. Invitamos al profesional a conversar sobre el tema y a estimar algunos valores de referencia en la etapa inicial del cultivo.

–En primer lugar –apunta– hay que asegurar la viabilidad de las plantas. Si falla una de cada 10, para un rendimiento de 40.000 melones por hectárea, a un precio de venta de sólo $200 significa un menor retorno de $800.000/ha.

El precio de la semilla de un híbrido superior de melón va de $30 a $40 por unidad y el de sandía, de $50 a $60. Agustín Aljaro recomienda además entregar la semilla a un viverista o plantinero, para que prepare los plantines dentro de invernaderos o áreas protegidas. El costo del servicio se sitúa alrededor de $20/unidad, lo que para una densidad de 12.500 plantas de melón/ha y 8.000 de sandía/ha da un valor de $250.000 y $160.000 respectivamente. Si se suma lo pagado por la semilla, la inversión/hectárea en este ítem se sitúa entre $625.000 y $750.000 para melón y $560.000 a $640.000 para sandía.

¿Qué semilla recomienda?

–Las semillas recomendables varían según lo que el productor pretenda y de acuerdo al clima en donde se cultiven. En el caso del melón tipo cantaloupe o calameño, más corto en su ciclo de vida que el de tipo tuna, destacan los nombres de Crusier, Gigante Nitro y Navegator. En los tunas vale mencionar, entre otros, al tradicional Early Dew, además de Sun Dew y Nun de Miel. En sandías, la variedad más conocida es Santa Amelia, pero cabe señalar otras de buen rendimiento y calidad, como Delta y Catira. Las semilleras internacionales sacan constantemente nuevos productos comerciales. Estos suelen tener corta vida, ya que son reemplazados por semillas aún mejores. Por otra parte, hay que estar atento a lo que demanda el mercado. Sugiero, en un mismo campo, poner al menos dos variedades, porque la única desventaja, si se pudiera llamar así, de las semillas superiores, es el ser idénticas, prácticamente gemelas. Si algo afecta a una planta, por ejemplo una enfermedad o una contingencia climática, todas se van a ver afectadas de la misma manera. 

La plantación se realiza de fines de julio a comienzos de agosto, de manera que la semilla elegida se manda al viverista hacia mediados de julio.

Como se trata de un cultivo forzado, se necesita tratar a la planta de manera que responda bien a esas condiciones. Antes del trasplante la preparación de suelos debe ser cuidadosa, considerando la aplicación de humus, guanos secos u otra materia orgánica, que favorezca las condiciones físicas para el desarrollo de la raíz.

¿Y los plásticos?

–Literalmente, se debe disponer de una “frazada” en el suelo, que es el mulch o acolchado de polietileno, y un “techo”, que es el túnel de plástico. Eso da calefacción a la tierra para que las raíces trabajen, y una temperatura aérea para el crecimiento de las hojas y brotes, de modo que la planta dé sus yemas y flores. La inversión en plástico y mano de obra para instalarlo se sitúa en el orden de $600.000/ha, según sea el grosor, perdurabilidad, color, aluminización, tratamiento protección rayos ultravioleta y otras variables.

También se requiere de una línea de goteo: $500.000 adicionales/ha. Se aconseja cambiar las cintas todos los años.

De acuerdo al especialista, si el cultivo tradicional de melones cuesta en promedio unos 2 a 3 millones/ha, esta opción de cultivo forzado al que además hay que sumar el uso de insumos superiores como fertilizantes y fitosanitarios, podría acercarse fácilmente a unos 5 millones/ha, incluyendo la cosecha. Pero se puede producir unos 40.000 melones, lo que a un precio de venta medio de 250 pesos por unidad, significa ingresos brutos por unos 10 millones/ha.

¿Qué localidades son adecuadas?

–En la zona central, los lugares de clima más benigno, lejos de la cordillera, donde no hay heladas o estas son menos intensas y escasas: Limache, Olmué, Quillota, Curacaví, María Pinto, son sectores de excelencia. Hacia el sur destacan también algunos microclimas benignos de invierno y primavera, como Peumo, San Vicente, Zúñiga, Quinta de Tilcoco, Guacarhue. Se debe reconocer, eso sí, una fuerte competencia del valle de Azapa y La Serena.