Replantación: Criterios Técnicos para dar nueva vida a Durazneros y Nectarinos

Gabino Reginato, ingeniero agrónomo M.Sc., profesor de fruticultura de la Universidad de Chile es una de las personas que más sabe sobre el tema de replantación en Chile. De hecho dirigió la investigación del proyecto FIA “Diagnóstico y manejo de la replantación en frutales: acciones necesarias para la sustentabilidad futura de la industria frutícola”, que se realizó durante cinco años, y dio origen al libro “La replantación de frutales, ensayos controlados en Chile”.

–El presidente de Fedefruta manifestó a la Comisión de Agricultura del Senado que hay una obsolescencia de las plantaciones, ¿está de acuerdo?

–Definitivamente se tiene que producir un recambio de los huertos, no solo por edad, sino que pensando en los problemas que afectan a la fruticultura, donde uno de los ejes es la mano de obra. Tendremos que ir a huertos diseñados para caminarlos o para cosecha mecanizada, de manera que el rendimiento del personal aumente y sea competitivo con otros rubros. Estamos hablando de árboles más pequeños, mayor densidad, estructuras en planos, para que la fruta sea fácilmente accesible. Más que un cambio se trata de una refundación de la conducción del huerto.

–¿Cuáles son los principales síntomas de los huertos envejecidos?

–Primero, los huertos están envejecidos porque la mayoría de las variedades de duraznos y nectarinos empezaron a sufrir la crisis de no llegar en buenas condiciones para ser aceptados por el consumidor en los mercados lejanos. Eso hizo que el negocio fuera poco rentable y no ha habido un recambio en los últimos años; por lo tanto, los huertos envejecieron. Se trata de una especie de vida corta, sobre los 15 años ya empieza a mostrar un deterioro en su producción. El huerto se achica vegetativamente y ya no llena el espacio que le fue asignado.

–¿El envejecimiento tiene algún efecto sanitario?

–Se van acumulando enfermedades: brazos que se van muriendo, la planta que tiene agallas se deteriora más rápidamente. Proporcionalmente, los problemas radicales y de la madera son cada vez de mayor importancia. A diferencia de las enfermedades de la vegetación, que se previenen o controlan de manera muy eficiente, las de la madera y raíz van haciendo perder vigor a la planta. Un árbol de 20 años acumula los efectos de haber estado enfermo.

El “cansancio del suelo” es el gran tema de la replantación

En el reemplazo, además de las consideraciones económicas, existe un desafío técnico: el problema de replantación, también llamado “cansancio del suelo”. Se manifiesta como un pobre comportamiento de árboles plantados en un terreno previamente ocupado por la misma especie o por otro frutal. De acuerdo al libro de Reginato, los síntomas son inespecíficos y se traducen en una disminución generalizada del vigor de las plantas. La parte aérea muestra menor número de brotes, entrenudos cortos, hojas pequeñas. En algunos casos se ha descrito clorosis, con carencia general, pero sin llegar a la muerte de los árboles. El crecimiento de las plantas cesa antes de lo debido. En raíces se describen pardeamientos, necrosis e incluso muerte. La consecuente baja absorción genera un déficit nutricional. El problema desaparece si los frutales se retransplantan a un suelo fresco.

–Hay grupos que tienen mayor incompatibilidad –especifica el académico–: es lo que ocurre en los frutales de carozos, como los durazneros luego de ciruelos y viceversa, o los cerezos con los durazneros. En general, las especies menos emparentadas genéticamente tienen menos dificultades.

El patrón no manda solo

–¿Hay variedades especiales recomendadas para replante?

–Hoy día las variedades tienen que estar pensadas para que lleguen bien a los mercados. Es destacable el trabajo en mejoramiento genético hecho en el último tiempo en el país y, seguramente, hay también algunas variedades introducidas capaces de resistir los 30 a 40 días de viaje para llegar a destino. Los viveristas podrán orientar a los productores respecto de las mejores alternativas. Después de eso, en la condición de un suelo que el fruticultor ya conoce, viene la elección de portainjerto, sistema de conducción y densidad.

–¿Por qué todo junto?

–La densidad y sistema de conducción elegidos apropiadamente regulan que el patrón no resulte excesivamente vigoroso o con pobre desarrollo para una condición determinada. Un cambio en cualquiera de esas variables modifica las otras dos. Por lo tanto, se debe decidir qué quiero hacer con el huerto: ¿voy a mecanizarlo, voy a manejarlo con una plataforma, quiero que sea caminable? Así, un huerto caminable, donde prácticamente el 90% de la fruta se cosecha desde el suelo, implica tener árboles bajos, pero que llenen espacio para obtener buen rendimiento.

Labores de manejo antes de replantar

La principal amenaza en la replantación es que el huerto no tenga el desarrollo esperado. Para reducir el riesgo, debe sacarse el máximo de raíces de los árboles antiguos. También se requiere una muy buena preparación física, para eliminar la compactación del suelo, lo que puede hacerse con un subsolado o una remoción profunda del suelo, con excavadora.

La corrección química es fundamental, porque en el huerto probablemente se han ido acumulando algunos elementos, por décadas de aplicaciones cúpricas o de ácido bórico. A la inversa, otros elementos han disminuido, por consumo. Se necesita un buen análisis de suelo, una adecuada interpretación, y una adición sobre todo de aquellos elementos más difíciles de corregir después, como podrían ser fósforo y potasio.

Las acciones indicadas favorecerán el crecimiento. Aun así subsiste el riesgo, porque parte del problema puede originarse en organismos patógenos o microflora desarrollada normalmente en las raíces.

–¿Qué pasa si hay exceso de algunos elementos químicos?

–De partida debe asegurarse que no estén en un nivel tóxico. Luego, prever el manejo futuro, ya que niveles excesivos de un elemento pueden generar problemas en el aprovechamiento de otros o interacciones inadecuadas a nivel catiónico. Por ello, al corregir, es necesario garantizar la ausencia de desequilibrios importantes.

Fumigación: primordial para enfrentar los factores bióticos

El tema sanitario es fundamental. Dos formas de enfrentarlo son el uso de portainjertos con características de resistencia o tolerancia, y la fumigación del suelo. Como el bromuro de metilo se bate en retirada, actualmente se recurre a productos basados en ingredientes como 1,3-dicloropropeno (1,3D) o cloropicrina.

–La experiencia de nuestros ensayos –indica el especialista– muestra que, aplicados adecuadamente, con los contenidos de humedad y temperatura necesarios, aminoran o eliminan el problema de la replantación.

Hay patrones que muestran un buen comportamiento; en la investigación conducida por Reginato, en durazneros, fue el caso de GxN 15, de alto vigor, poco afectado por el problema de replantación.

–No obstante, ha mostrado una alta sensibilidad a agalla del cuello, por lo que debe estar producido en el vivero en condiciones muy buenas, para no generar un problema grave en el huerto, que luego de plantado no podrá erradicarse. Adicionalmente, en condiciones de mucho vigor para las plantas, estas atrasan su desarrollo hasta tarde en la temporada y llegan con mucha actividad al otoño, lo cual se ha asociado a problemas de cáncer bacterial (Pseudomonas syringae) y enfermedades de la madera. En tales casos es necesario manejar la planta para que llegue “frenada” al otoño y entre en receso antes de adquirir estos problemas.

–¿El problema puede ser resuelto solo con patrones?

–La experiencia de los ensayos mostró que la mayoría de los patrones son afectados por los problemas de replantación, y que la mayor parte de lo indicado como “tolerancia”, por la literatura o la experiencia, corresponde a diferencias de vigor. Hay varios ejemplos de esto en el libro que escribimos y que resume los 5 años de ensayos.

Respecto de la presencia de nematodos, el experto señala:

–Hay que hacer un análisis para verificar si constituyen un riesgo. Sin embargo, en algunas experiencias de replantación aplicamos nematicidas y los problemas se manifestaron igual.

A diferencia de las vides, donde los nematodos pueden ser muy graves en replantación, en duraznero Reginato propone preocuparse pero no concentrarse en ellos. El tema central es la depresión del crecimiento originado en “causas desconocidas, por así decirlo”, entre las cuales están las posibles alelopatías (efecto inhibitorio de ciertas plantas sobre las que crecen a su alrededor o sobre sus residuos) y la presencia de microorganismos del suelo que, aunque no patogénicos, estarían generando parte del problema.

Hay que tomar todos los hilos posibles

–¿Es recomendable usar herbicidas para inactivar los restos de árboles anteriores?

–Esa recomendación provenía de un especialista californiano. Evaluada en nuestras condiciones no reportó beneficios, aunque toda la lógica indicaba que debería haber funcionado.

–¿Conviene aplicar productos que mejoren la biología del suelo?

–En las pruebas que hicimos con algunos componentes orgánicos, específicamente compost, nunca eso fue determinante. Yo partiría de la base de que no va a solucionar el problema de la replantación, si bien podría mejorar la condición de desarrollo.

–¿Valdrá la pena realizar ciertas prácticas aun cuando no tengan un resultado demostrado en Chile?

–Este es un problema tan grave, que hay que tratar de tomar todos los hilos posibles.

–Ustedes también probaron dejar el suelo descansando por varios años.

–Lo hicimos con fines de investigación, al igual que la alternativa de hacer una rotación de cultivos. No obstante, la persona quiere replantar, no esperar; porque se dedica a la fruticultura, no a los cultivos. Por otra parte, da la impresión de que los años de descanso requeridos no son pocos. En duraznero, en Antumapu (RM), después de cuatro temporadas todavía el problema de replantación se mantenía.

–¿Cómo predecir si tendremos el problema?

–No es diagnosticable, pero se puede hacer un análisis in situ, viendo diferencias de desarrollo de plantas en suelos tratados, o no, con fumigación. Sin embargo, esto significa dejar pasar al menos una temporada. Fumigar el suelo reduce la alta incertidumbre, al eliminar gran parte de los elementos que provocan el problema. El uso de un patrón más vigoroso, en un diseño del huerto que considere la condición de replantación y la del portainjerto, también puede ser una buena “apuesta”. La dificultad estará en estimar el grado de problema de replantación en esa condición particular, pues situaciones similares pueden presentarlo en mayor o menor intensidad.

Opciones disponibles cuando el problema ya se presentó

–Si ya replanté y mi huerto no anda bien, ¿qué hago?

–Desde el inicio, en la primavera-verano del primer año, es posible notar que las plantas no crecen como debieran, y siempre será una opción paliativa el estimular el desarrollo haciendo un manejo óptimo. Esto puede no ser suficiente, por lo que también es posible intercalar más árboles, revisando si conviene usar otro patrón, de acuerdo a la evolución del huerto. La decisión puede tomarse en el año 2 o en el año 3, cuando ya se aprecia que los árboles no van llenar el espacio asignado. El objetivo es adicionar plantas que capten la luz desperdiciada.

–Por todo lo mencionado, el éxito al replantar es difícil.

–Sí, es cierto si no se toman acciones para prevenir el problema. Pero a favor se tiene la especialización del agricultor, quien cuenta con la infraestructura, la experiencia, la cadena de comercialización, el clima; posee todo para esa especie, por lo que no es llegar y cambiar. Eso sí, la gente a veces es muy confiada al pensar con lo que está lidiando, y la replantación es un tema para tomarlo seriamente. Solo en suelos excepcionalmente fértiles, con una muy buena preparación, solucionados todos los problemas químicos y con una alta tecnología de riego, es posible que el huerto replantado se desarrolle en forma normal. Para los demás casos se debe considerar la fumigación, el cambio de patrón y las demás prácticas reseñadas.

REPLANTE PARA OTRAS ESPECIES DE FRUTALES

Los interesados en obtener mayores antecedentes sobre replantación en manzano, peral, ciruelo, cerezo, nogal, vid, palto y, desde luego, durazneros, pueden revisar el libro ya citado en el texto. En sus once capítulos analiza los antecedentes internacionales y nacionales disponibles, pero, más importante, se presentan los resultados de ensayos bajo condiciones locales, correspondientes a predios de productores, viveros, exportadoras y centros experimentales de la Universidad de Chile, desde la IV a la VII región.

Si piensa replantar, vale la pena consultarlo.

Gabino Reginato: “la gente a veces es muy confiada al pensar con lo que está lidiando, y la replantación es un tema para tomarlo
Prueba in situ, con árboles de cerezo en suelo de replantación fumigado (izquierda) y sin fumigar (derecha).
Es importante una muy buena preparación física del suelo, con una remoción profunda.