Huertos con daño de hasta un 80%

Declinación de granados en la zona centro

Un equipo de la Universidad de Chile, encabezado por el fitopatólogo Dr. José Luis Henríquez S., al visitar huertos de granado para estudiar el problema conocido como corazón negro de la granada, observó una situación que los alertó en las plantaciones de la zona central, donde encontraron muchas plantas muertas o que se estaban muriendo.

“Se informaba de muertes tanto total como parcial de plantas por lo que visitamos siete huertos ubicados en las regiones V y Metropolitana”, explica Henríquez. “De las plantas enfermas, continúa el investigador, tomamos material sintomático para análisis de laboratorio. En general obtuvimos micelio de asco y basidiomycetes y con la ayuda del laboratorio de micología del SAG procedimos a realizar una secuenciación de ADN ribosomal para identificar las especies de hongos asociados al problema” (Figura 1).

LA SITUACIÓN EN LOS HUERTOS

En la primavera de 2011 se observó mortalidad total y parcial de plantas en huertos de la zona central, daño que podía llegar al 80% de la plantación. “Encontramos plantas parcialmente muertas con rebrotes desde la base (Figura 3), lo que significa que las raíces estaban vivas. Además, en algunos casos el follaje quedaba adherido a la planta lo que significa que esta partió brotando en primavera pero luego murió”, precisa Henríquez.

“En estas dos hectáreas se perdió prácticamente toda la parte superior de las plantas y en la mayoría de ellas se observa un rebrote intenso desde la base. Tanto en este huerto como en otros comenzamos a sospechar que los causantes eran patógenos y, de hecho, en nuestros análisis se aisló Verticillium. Los síntomas eran muy parecidos a los de verticilosis observada en otros frutales, con muerte de la parte aérea y rebrotes fuertes desde la base, lo mismo que se aprecia en olivos, por lo que tenía sentido, pero además se observaba un manchado importante en la madera”, señala el fitopatólogo.

En otro huerto más al norte, en la zona de Huechún, provincia de Chacabuco, un huerto de bastante más edad, pese a mostrar síntomas, presentaba una incidencia bastante menor. “En este caso, apunta Henríquez, en general observamos muerte parcial de ramas en los árboles más pequeños y una que otra planta totalmente muerta”.

También visitaron una plantación ubicada en la zona de La Vega en San Felipe, cuya situación era bastante más caótica. “Era un huerto de 2 ha que cuando llegamos ya se había replantado la mitad y la mitad que quedaba mostraba los síntomas (Figura 3). Ese huerto fue definitivamente eliminado. Así mismo en el sector de Hijuelas visitamos otro huerto donde observamos una que otra planta con los mismos síntomas encontrados en el resto de los huertos. Sin embargo, en el sector de María Pinto encontramos una situación muy seria a la que se sumaba una labor de poda bastante drástica, que debió causar un gran estrés a los árboles. Observamos un gran manchado de la madera (Figura 4) y abundante rebrote. Pero en otros dos huertos en el sector de María Pinto encontramos una que otra planta con problemas en huertos que se podrían considerar sanos”, puntualiza el fitopatólogo.

En algunos huertos se observaron síntomas de plateado, por ejemplo en uno ubicado en el sector de Paine. “En este último encontramos la clave para comenzar a entender el problema. La sintomatología principal era la clorosis generalizada de árboles, que la temporada anterior ya mostraban clorosis, pero los que estaban cloróticos la temporada anterior ya se habían muerto. Este año aparecieron más plantas cloróticas y ya no solo en un extremo del huerto sino que en una gran parte del mismo”. Para dilucidar si las plantas aparentemente sanas continuaban amarillándose observaron las plantas verdes y encontraron que todas las plantas, tanto verdes como amarillas, tenían heridas en la base del tronco.

Con un cuchillo levantaron la corteza y por debajo encontraron pardeamiento interno. “Nos terminó de quedar claro que en todos los casos las plantas habían sufrido daño físico. En algunos casos habían tenido problemas importantes de helada y en otros, daño en los troncos. “Los síntomas de muerte de ramas, entonces, son provocados por hongos -patógenos secundarios- que penetraron por el tejido muerto de plantas estresadas”, puntualiza Henríquez.

En las identificaciones a partir del ADN de los hongos aislados se pudo determinar la ocurrencia de Bjerkandera adusta, Stereum sp. y Biscognauxia sp. Todas especies de hongos oportunistas que colonizaron las plantas.

DAÑOS FÍSICOS EN LAS PLANTAS

En algunos casos los daños habrían sido provocados por heladas y en otros corresponderían a daño por elevadas temperaturas en el cuello del tronco por el uso de bolsas plásticas -u otros elementos- utilizadas para resguardar las plantas de aplicaciones de herbicida o de daño por conejos. “En el caso del huerto de Paine todos los árboles presentan el daño en la misma orientación, en la zona en que reciben el sol durante la tarde”, apunta el experto. “En un huerto nuevo protegido con bolsas plásticas negras, continua, al bajar la bolsa se encontraba humedad y los rebrotes ya tenían las puntas quemadas, negras, debido al calor” (Figura 6).

Un aspecto interesante, según José Luis Henríquez, es que este mismo fenómeno o similar se está produciendo en California. La diferencia es que allá no tienen el manchado interno de la madera y han aislado otros tipos de patógenos. “Creemos que el granado es un cultivo de zonas un poco más áridas y que en muchos casos está en condiciones subóptimas, que lo llevan a un nivel de estrés que lo hacen mucho más susceptible dañarse con eventos tales como heladas y por ende más susceptibles al ataque de microorganismos”.

EL GRANADO EN CHILE

En Chile en un principio se pensó desarrollar el granado como materia prima para la agroindustria de jugos y de arilos, pero finalmente el negocio más interesante está en su exportación como fruta fresca. Esto ha llevado a cambiar las decisiones de manejo y al mismo tiempo ha provocado un incremento de la superficie plantada, principalmente hacia el interior de los valles de las regiones de Atacama y Coquimbo.

Figura 1
Figura 2
Figura 3
Figura 4
Figura 5
Figura 6