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Julio 2019 | Arándanos

Roberto Vargas / Presidente de ProArándanos

“Vamos a seguir creciendo, pero no al ritmo de las campañas anteriores”

El futuro de la industria peruana del arándano se está construyendo hoy. Ya se pusieron los cimientos, se comenzó a producir a gran escala y campaña a campaña sigue expandiéndose. ¿Qué falta? La consolidación definitiva. La última campaña fue de record, con envíos que superaron, en valor, los US$590 millones. ¿Seguirá ese crecimiento? Sí, así lo asegura el presidente de Proarándanos, Roberto Vargas, aunque sería menos pronunciado. Y si bien los márgenes se tenderán a ajustar, la ventaja de Perú es su ventana comercial, que hoy es más extensa, predecible y de buenos arribos.

Gabriel Gargurevich Pazos

Director de Agrícola Santa Azul, donde producen y exportan arándanos, y de Agrícola Norsur, donde hacen lo propio con mandarinas, Roberto Vargas asumió el año pasado la presidencia de ProArándanos, la asociación de productores de arándanos del Perú. Con más de 6800 ha cultivadas, los asociados de esta institución representan el 95% del total de la producción peruana de arándanos.
Roberto menciona que en la campaña pasada hubo un crecimiento fuerte, definitivamente. Y asegura que este crecimiento será el más fuerte que tendrá este cultivo. “No creo que vuelva a tener esa crecida porcentual ni de volumen”, asegura.


–¿Por qué ocurrirá eso?
–En la campaña 2017/18 se exportaron 48,000 toneladas. La campaña en Perú es de julio a marzo. En la campaña 2018/19, de julio a marzo, las exportaciones llegaron a 78,000 toneladas. Ese es un incremento de casi 62%. Reitero: no creo que Perú vaya a tener un incremento porcentual tan fuerte como el que ha tenido, porque el crecimiento en áreas no ha sido tan fuerte. Si bien siguen creciendo, no será un crecimiento tan fuerte como el de la temporada pasada. La campaña pasada creció mucho porque entraron muchas áreas nuevas de segundo año, de ahí el mayor crecimiento.

–¿Dónde crees que está el techo productivo y exportador del Perú? ¿Habremos llegado ya al techo?
–Vamos a seguir creciendo, pero no al ritmo que hemos estado creciendo en campañas anteriores. En todo caso, todavía no hay estimados oficiales de esta campaña. Yo creo que deberán estar a finales de mayo, cuando los tengamos, ya como gremio podríamos sacar un primer estimado para la campaña 2019/20.

–¿El negocio seguirá siendo rentable cuando, como se pronostica, en 2021 habrá 12,000 ha de cultivo?
–Es complicado saberlo y también asumir que con más volumen los precios deberían caer, ya que la demanda sigue creciendo. Pero lo que si veo en el Perú es que, a diferencia de otros orígenes, cuenta con una ventana bastante larga. Nuestras cosechas comprenden casi nueve meses del año, a diferencia de otros orígenes, donde las cosechas bordean los dos meses. Lo que puede saturar mercados es el volumen que se saca durante una determinada semana, Perú tiene una campaña bastante larga y las áreas agrícolas que tenemos como país, le permiten sacar la fruta en diferentes semanas. También contamos con buena diversificación de mercados. A esto hay que añadirle que la ventana es predecible lo que permite ordenar mercados y programar ventas previo a la temporada. Muchas veces la falta de planificación y programas es lo que puede bajar el precio. Varias de las operaciones de Perú son grandes con una logística integrada de campo hasta punto de venta final.

DIVERSIFICANDO LOS MERCADOS DE DESTINO

 –¿A qué mercados debería apostar la fruta peruana?
–Los principales mercados de Perú son Estados Unidos y Europa. También China, que abrió hace dos años. Para este año, esperemos que se abra Taiwán e India, mercados interesantes para la campaña 2019/20. También estamos trabajando para, en un mediano plazo, abrir Corea y Japón, dos mercados muy interesantes.

–Si se abren estos mercados, ¿de qué manera vamos a crecer? ¿Será un impacto positivo sí o sí?
–De todas maneras. Mientras haya más mercado, será más beneficioso para nosotros, pues significa más alternativas para poder colocar nuestros productos. Y eso también beneficia a los diferentes países, pues así pueden recibir una fruta como el arándano, que es altamente nutritiva y muy beneficioso para la salud, en meses que anteriormente no la consumían.

–¿Es pertinente que Perú se concentre solo en la ventana de septiembre-octubre?
–Como mencioné anteriormente, Perú produce desde finales de julio hasta marzo. Entonces, tiene una ventana bien amplia. En algunos sectores y dependiendo de las variedades y área geográfica, se puede atrasar o adelantar la fruta. Perú puede estar en los mercados con volúmenes considerables de setiembre a marzo.

–¿Hay esa posibilidad?
–Sí.

–¿Cómo se afronta esta nueva campaña? ¿Con qué superficie y producción se espera cerrar 2019?
–Estimados de producción todavía no tenemos. Pero, hay una superficie que debe estar rondando las 7,500 hectáreas en Perú.

–¿Qué aspectos crees que deba trabajar la industria peruana para posicionarse como un gran jugador global?
–El Perú tiene bastantes puntos a favor; tiene una campaña amplia que permite cubrir programas por casi ocho meses del año. Y esta es una industria que está afincada hacia el marítimo, lo que permite prever los volúmenes y darle orden a los envíos, en comparación a los envíos aéreos.

–¿En algún momento crecerán los envíos aéreos?
–No lo creo, ahora los envíos de Perú son más del 90% por vía marítima y deberían mantenerse así. Dependiendo de situaciones comerciales o de calidad de fruta se puede optar por más aéreo. Podemos llegar vía marítima sin problemas.

–Especialistas dicen que un reto productivo es trabajar en el sabor, ¿qué se debería hacer para mejorar esa condición?
–En general el sabor del arándano peruano viene mejorando a pasos agigantados en las últimas temporadas. Conforme agarremos más experiencia en Perú en el manejo del arándano, se podrán usar diferentes técnicas agronómicas para la mejora del sabor. Pero, en general, viene mejorando campaña a campaña. En particular, dependerá del manejo de cada empresa y las variedades que se adapten mejor a cada área. A esto hay que sumarle la buena condición en destino de nuestra fruta, lo que permite a los clientes planificarse para poder vender la fruta sin problemas, y a los exportadores cumplir con sus compromisos de volumen.

–¿Crees que a futuro el negocio del arándano será un negocio de variedades como está sucediendo, por ejemplo, con la uva?
–Por ahora, vienen bien las variedades sembradas.

–Por lo pronto no ves un ‘boom’ de nuevas variedades…
–Hay variedades buenas que están funcionando acá en Perú, cada vez vamos encontrando variedades que se adaptan mejor a nuestro clima. Hay que recordar que es una industria joven, que ha crecido muy rápido. Las diferentes variedades de arándanos se adaptan de manera diferente al clima de cada país.

CHAVIMOCHIC: UNA ZONA MODELO EN MANO DE OBRA

–Uno de los desafíos de la industria es la gestión de la mano de obra y la productividad de esta en época de cosecha, ¿cuál es tu opinión al respecto?
–Ese es uno de los desafíos que vamos a tener; y va a ser bueno para el país, pues se trata de emplear a más gente. En efecto, uno de los problemas del arándano es la cantidad de mano de obra que se requiere, que supera a la de cualquier otro cultivo a gran escala en el Perú.

–¿Hay alguna zona “modelo” en relación a la gestión de mano de obra en arándanos?
–Sí, el valle de Chavimochic.

–¿Cómo así?
–Por la manera en que han podido formar diferentes pueblos y ciudades alrededor de la agroindustria, creando empleo formal y mejorando la economía de la región y la calidad de vida de sus pobladores. Algo similar debería suceder en Olmos conforme siga aumentando su producción de arándanos y otros cultivos.

1,000 NUEVAS HECTÁREAS EN 2018

–¿Se vislumbran nuevas inversiones en el sector arandanero? ¿dónde? ¿qué zonas crecen y a qué ritmo?
–El crecimiento principal se está dando en la zona de Chavimochic y Olmos. También hay otras zonas de Perú que vienen creciendo.

–¿Cuántas hectáreas al año se está creciendo?
–El año pasado se sembraron alrededor de mil hectáreas más. Este año se crecerá, pero todavía no tenemos un número exacto.

SE APUNTA AL FRESCO, PERO PODRÍA CRECER EL CONGELADO

 –¿Le ves futuro al negocio de los congelados? ¿Se está haciendo en Perú?
–Hay una diferencia fuerte de precios entre fresco y congelado; la mayoría de la industria apunta enviar como fresco todo lo que tenga la calidad idónea. Pero el congelado debería crecer y con el incremento de volumen que hemos tenido esperamos que sea un negocio que crezca cada vez más y que más empresas se sumen a la exportación de arándano congelado. Sí, tiene futuro para una parte importante de la producción nacional, entre el 5% y 20% por empresa se podría destinar para congelado, son volúmenes grandes.

–Podrías definirme, puntualmente, en una frase, el presente y futuro de los siguientes mercados: Estados Unidos, Europa y China. Estados Unidos, primero.
–Es un mercado donde el arándano peruano se ha vuelto un jugador importante y cubre la contra estación de la producción local. EE.UU. es el mayor consumidor y productor del mundo y Perú ya es uno de los principales proveedores, lo que permite a los consumidores ya poder contar con arándanos las 52 semanas del año. Esto va ayudar a crecer el consumo.

–¿Europa?
–También cubrimos la contra estación de la producción local. Todavía no tiene un consumo tan alto como EE.UU., pero viene creciendo a doble dígitos año a año. Se han sembrado áreas importantes dentro de la UE en los últimos años y junto con la entrada de Perú ya los consumidores tienen arándanos todo el año.

–¿China?
–Es un mercado interesante, el cual va a crecer en consumo. Perú llega con buenos volúmenes, justo después de que termina la producción local ahí y antes de que empiecen los arribos de Chile. China siempre demanda una calidad superior y el calibre grande que caracteriza a la fruta peruana. Al igual que en Europa, el consumo viene creciendo. Estamos prontos a abrir más mercado dentro de Asia.