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Julio 2018 | Uva de mesa

Experiencias en la zona central de Chile

Uso de cubiertas plásticas en uva de mesa

Por Carolina Salazar-Parra1; Gabriel Selles1; Bruno Defilippi1 Camila Montano1; Alexis Vergara1; Valeria García2; Gabriel Marfan2

1 Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA. Centro de Investigación La Platina. Santa Rosa 11610. La Pintana, Santiago. Chile.2 Exportadora Subsole S.A. Av. Luis Pasteur 5655. Vitacura, Santiago. Chile

 

Las cubiertas plásticas se han desarrollado con fuerza en Chile los últimos 8 años. Su masificación se debe principalmente a la necesidad de proteger las frutas frente a las inclemencias climáticas y asegurar el flujo productivo en el largo plazo. Adicionalmente el aumento de las exigencias de calidad y sanidad del producto, como también la necesidad de producir fruta con menor presión de pesticidas, ha incentivado su uso.

Las cubiertas usadas en uva  se agrupan principalmente en: Mallas (monofilamento) para control de viento, exceso de radiación y control de pájaros o insectos. Las rafias (tramado de polietileno de alta densidad), que se usa principalmente para proteger la fruta de la lluvia por periodos cortos de tiempo ya que limitan la radiación en el mediano plazo. Los films de polietileno de baja densidad, que cumplen con proteger de la lluvia y granizo, heladas en primavera, viento y radiación excesiva.

En la zona centro-sur de Chile la tecnología más utilizada es el film de polietileno de baja densidad (LDPE). El espesor de la lámina varía desde las 70 micras hasta espesores mayores a 150 micras. La elección de la lámina deberá permitir siempre el paso de la mayor radiación posible (sobre el 85% al inicio).

En cuanto a los parámetros ambientales el uso de cubiertas plásticas disminuye la radiación total, lo que puede ser beneficioso en zonas donde es muy alta. La calidad de la luz también se modifica aumentando el porcentaje de luz difusa. El viento disminuye fuertemente lo que es beneficioso, pero puede hacer más lento el secado del follaje frente a condiciones de agua libre. La temperatura ambiental al interior de la cubierta tiende a aumentar al inicio de la temporada, con poco follaje presente. Al final de la campaña tiende a ser más baja si el vigor es alto y se produce sombra. La humedad relativa (%) por lo general es menor al inicio de la temporada y tiende a aumentar a medida que la temporada avanza. Si el diseño es correcto se mantiene en niveles similares a la humedad al aire libre.

Debido a la modificación climática, a nivel de planta se modifica también la actividad fotosintética, la conductancia estomática y el vigor de la planta por lo general aumenta. En cuanto a la fenología se puede lograr adelantos importantes (2-3 semanas) debido a la mayor acumulación térmica al interior de la cubierta. En variedades que necesitan radiación directa alta para desarrollar color, este último puede retrasarse, aunque la respuesta es varietal.

EFECTO DE LAS COBERTURAS PLÁSTICAS

INIA en conjunto con la empresa Subsole y con el apoyo de Corfo han desarrollado durante los últimos 3 años un estudio para analizar los efectos del uso de estructuras plásticas en el cultivo de variedades de uva de mesa en la Región de O’Higgins.  El proyecto se enfoca en determinar los cambios en las condiciones microclimaticas que produce el uso de cubiertas plásticas en relación a parrones que permanecen al aire libre. Además analiza como las variaciones microclimaticas influyen sobre el crecimiento y fisiología del cultivo, destacando los efectos en los estados fenológicos.

Los ensayos fueron realizados en parrones comerciales de uva de mesa, en la variedad Thompson seedless y Timco en un sistema de conducción en parrón español. Una zona del parrón fue provista con cobertura plástica, con una ventilación central entre las hileras y un grupo de plantas, fueron mantenidas sin cobertura plástica.

Al analizar las temperaturas promedios, máximas, mínimas y medias durante la etapa de crecimiento de las vides comprendida entre octubre y marzo, no se logra identificar que las cubiertas plásticas tengan efectos sobre las temperaturas (Cuadro 1).

Sin embargo, cuando observamos en detalle lo que ocurre durante 24 horas continuas es posible observar los efectos de la cubierta. En la figura 1, se representa la variación diaria de la temperatura del aire durante dos días representativos de los meses de Octubre (izquierda) y diciembre (derecha), en diferentes alturas de medición bajo el parronal.  Durante el mes de octubre (Figura 9, izquierda), a 45 días post-brotación el parrón se encontraba con un 25% de sombreamiento y se observa una diferencia entre las temperaturas bajo cubierta (TEMCC) respecto a sin cubierta (TEMSC) independiente de la temperatura. Así, fue posible observar que la diferencia máxima de temperatura entre los tratamientos fue de 14°C a 2.2 metros de altura (SF) y de 8,7°C a 1.8 metros de altura (AR).

En diciembre (Figura 1, derecha), a 104 días post-brotación y con una cobertura del 85%, la situación fue diferente, la diferencia de temperatura máxima a 2.2 m  de altura (SF)  fue de 6.6°C, en tanto que a 1.8 m (AR) fue de 1°C.

Por otra parte, es posible analizar la relación entre la temperatura del aire sin cubierta y la temperatura del aire con cubierta plástica (Figura 2). En el mes de octubre (Figura 2, derecha) la temperatura del aire bajo cubierta es superior a la temperatura del aire sin cubierta, independiente de la altura de medición, por sobre la pendiente 1:1. En el mes de diciembre (Figura 2, derecha) en tanto, las diferencias térmicas no son tan marcadas. En ambos niveles los valores se distribuyen más próximos a la relación 1:1.

Las mayores diferencias de temperatura entre los tratamientos con cubierta plástica y sin ella se producen a fines de invierno, entre brotación y floración (Figura 3). Este periodo se caracteriza por un  menor desarrollo del follaje del parronal, donde la luz solar ingresa calentando todo el volumen de aire dentro del parronal. Posteriormente el aumento de la masa foliar hace que las diferencias de temperatura bajo cubierta y al aire libre sean menores.

La vid inicia su latencia invernal a fines de otoño, mientras esta dure la vid no crecerá. La latencia se va debilitando progresivamente por efecto de las bajas temperaturas invernales. Después que la vid ha iniciado su crecimiento en primavera, temperaturas bajo -1.5°C pueden producir daños por heladas. Sin embargo el período más sensible a las heladas es entre floración y cuaja, donde temperaturas inferiores a -0.5°C pueden causar daño. Las cubiertas plasticas, podrían influir sobre las temperaturas minimas, pudiendo tener un efecto protector sobre los fenómenos de heladas o influir en las horas frio requeridas durante el invierno.

En la figura 4 se presenta la evolución de la temperatura mínima con y sin cubierta plástica, en un parrón del cv. Thompson Seedless, entre agosto 2017 y marzo 2018. Las temperaturas mínimas bajo cubierta son más altas que las medidas al aire libre, con una diferencia promedio de 0.2°C, para el mes de agosto, incrementándose a un promedio de 0.9°C entre inicios de brotación y floración y  posteriormente mantenerse en un promedio de 0.6°C.

Durante las temporadas analizadas no se observaron temperaturas bajo cero, sin embargo antecedentes aportados por Subsole, indican que en promedio cuando las temperaturas mínimas caen bajo cero grados, normalmente bajo cubierta estas son 0.4°C más altas que al aire libre. Por otro lado, en respuesta a la radiación solar, la temperatura del aire bajo cubierta se incrementa más rápido que al aire libre (Figura 1). En este sentido, estos antecedentes pueden señalar que bajo cubierta el efecto de las heladas se vería atenuado.

Se sabe que la latencia de la vid se va debilitando progresivamente por efecto de las bajas temperaturas invernales. En consecuencia, para iniciar la brotación la vid requiere acumular una cierta cantidad de horas frio, entendiendo como tal el tiempo en que la temperatura permanece por debajo de 7°C.  La necesidad de acumulación de horas frio en la vid varía entre 500 y 1.400 HF, dependiendo del cultivar. En el caso de Thompson diferentes estudios han mostrado valores de horas frio diferentes según la zona de cultivo, para la zona norte se han reportado valores entre 500 a 800 HF, alrededor de 1000 HF para la zona central y 430 HF para el área de Aconcagua.

En la figura 5 se presenta la acumulación de horas frio, a partir del 1 de mayo, en un parrón con cubierta y en otro al aire libre. La presencia de cubierta plástica no afectó la acumulación de horas frio, comportándose de forma similar independiente de la cobertura. Alcanzando valores entre 800 – 1000 HF hacia la fecha de brotación (Septiembre).

No solo las mínimas se verán influenciadas por el uso de los plásticos, las temperaturas máximas también podrían tener un efecto “invernadero”. Los procesos bioquímicos y fisiológicos de las plantas se desempeñan en forma óptima en un rango de temperaturas, cuando la temperatura de la cubierta  vegetal excede ese rango óptimo, los procesos se pueden ver afectados. Por ejemplo, el rango óptimo de funcionamiento del sistema fotosintético de la vid varía entre 20 y 36°C.  Más aun, temperaturas sobre estos rangos, podrían además generar un sobrecalentamiento del sistema que pudiese dañar la fruta. En la figura 6 se presenta la evolución de la temperatura máxima con (izquierda) y sin  (derecha) cubierta plástica, en un parrón del cv Timco, entre noviembre de 2016 y  marzo 2017, medida a dos altura: a la altura de los racimos (1,8 m) y en el follaje (2,2 m). En la parte inferior de la misma figura se presenta la diferencia de temperaturas entre los dos niveles, con cubierta (izquierda) y sin cubierta (derecha).

La temperatura máxima en el follaje es mayor que a la altura de los racimos. En el caso del plástico la diferencia es en promedio de 4.5°C y sin plástico de 1.5°C. Es decir hay una mayor acumulación de calor en el follaje bajo plástico. Interesante ver que, en el período señalado, la diferencia promedio de temperatura máxima a la altura de los racimos es de solo 0.5°C bajo plástico respecto del aire libre. Esto probablemente asociado al sombreamiento que hacen la capas de hojas superiores.  Dentro del follaje (2.2 m) la diferencia promedio de las temperaturas máximas con y sin plástico es mayor, de 3.6°C.  Cabe señalar que bajo cubierta plástica, en las condiciones de este trabajo, la temperatura máxima superó los 40°C.  En otras condiciones ambientales, con veranos más cálidos que la zona del presente trabajo, probablemente requieran de la apertura temporal de la cubierta plástica, cuando la temperatura del follaje sobre pase 40°C, para evitar posible estrés térmico.

Las temperaturas sobre 10°C para la vid cumplen un rol importante, ya que son necesarias para su crecimiento. En términos prácticos para poder ver este proceso se determinan los Días Grado (DG). Desde la brotación a la madurez y cosecha, la vid pasa por diferentes estados fenológicos, las que están relacionados con las temperaturas que se presentan desde que la planta ha finalizado su acumulación de frio invernal para romper el receso. El término Días Grado corresponde a la suma térmica, por sobre cierto valor umbral, que en el caso de la vid es de 10°C.

En la figura 7, presenta la acumulación de DG en un parronal con y sin cubierta plástica. Consecuente con la mayor temperatura del aire en el parronal bajo plástico, la acumulación de DG es más acelerada en este sistema de cultivo, permitiendo que los procesos fenológicos se adelanten respecto del aire libre, como se puede observar en la figura 7.

Otro aspecto importante a considerar para el desarrollo óptimo de la vid, es la relación entre la cubierta plástica y los procesos fisiológicos involucrados, entre ellos el más relevante, la fotosíntesis. La fotosíntesis es la base del proceso productivo y está directamente relacionada con la energía solar. Durante la mañana, pocas horas después de la salida del sol, las plantas abren sus estomas produciéndose el intercambio gaseoso (captación de CO2 y perdida de agua por transpiración) y la producción de fotoasimilados, los cuales son esenciales para el desarrollo y calidad de la fruta. La intercepción de la radiación solar debida a las cubiertas plásticas podría alterar el intercambio gaseoso.  Sin embargo esto dependerá directamente de la magnitud de disminución de la Radiación global (Rg), que dependerá del espesor y tipo de plástico, pudiendo variar entre 20% y 40%. En ciertas circunstancias, esta reducción sería favorable, ya que excesos de luz (estrés lumínico) pueden traducirse en foto inhibición, con la consecuente disminución de la capacidad fotosintética, mermando la producción de la planta. En términos generales, la vid requiere aproximadamente 1000-1200 de radiación fotosintéticamente activa (PAR) para alcanzar su fotosíntesis máxima. En la zona central de Chile la intensidad lumínica durante los meses de verano puede alcanzar valores entre 2000-2200 PAR (datos obtenidos en campo para la región metropolitana). Ante esto, la reducción de la radiación producto del uso de cubiertas plásticas de espesores definidos no afectaría la fotosíntesis, es más podría tener efectos positivos sobre la foto inhibición.

Respecto a la radiación observada durante los ensayos establecidos en la VI región, la figura 8 representa la evolución diaria de la radicación solar (Rs), para dos fechas representativas en invierno (mayo 2017)  y primavera (diciembre de 2017). La intercepción de la cubierta plástica disminuye la intensidad de la radiación solar logrando una menor intensidad diaria. La variación de esta interceptación dependerá de las características de transmitancia del material utilizado (espesor, componentes químicos del material, entre otros). En el caso de los días presentados en la figura 8, en mayo, la intensidad máxima al aire libre llega a los 200 W/m2, en tanto que bajo plástico esta es de 180 Wm2, lo que corresponde a un 10% menos. En diciembre, al aire libre la intensidad máxima llega  1.100 W/m2, y bajo plástico a 811 W/m2, correspondiente a 26% menos.

Al interior de la figura 8 se indica la energía total (MJ/m2/día) que recibe el parronal al aire libre (2.7 mayor; 23 diciembre) y bajo cubierta (3.3 mayor; 32 diciembre). Esta energía es utilizada por las plantas tanto en el proceso fotosintético como en el proceso de evapotranspiración. La evolución temporal de la energía que recibe el parronal entre septiembre 2017 y marzo de 2018, se presenta en la figura 9. La mayor energía recibida corresponde al mes de diciembre, con cerca de 30 Mj/m2/día, en condiciones de aire libre, y de 22 MJ/m2/día, bajo cubierta plástica. La relación entre la energía recibida bajo la cubierta plástica y al aire libre es constante a lo largo de la temporada, llegando a un 76%  (figura 10) ya que depende solo de las propiedades del material que se utilice.

Otro factor que podría afectar el cultivo, es el viento, el cual podría influir en el crecimiento de las plantas, desarrollo foliar, apertura estomática, y/o la transpiración por la remoción de capas de aire desde la cubierta vegetal, entre otros factores

En la figura 11 se presentan dos días representativos (septiembre y enero) del comportamiento de la velocidad del viento al aire libre y bajo cubierta plástica.  Como se ve en la figura, la cubierta plástica atenúa la velocidad del viento, actuando como una protección mecánica. Sin embargo no en todos los días de la temporada el viento se ve atenuado, presentándose en algunos de ellos velocidades de viento similares con y sin cubierta plastica (Figura 12). Esto se observa principalmente en primavera e inicios del verano. Lo anterior podría estar relacionado con la dirección del viento, respecto de la orientación de las cubiertas.

Finalmente, entre los factores ambientales uno de los más observados en el uso de cubiertas plásticas es la humedad relativa (HR). Por el efecto visual que producen las cubiertas de encontrarnos bajo un invernadero es posible a priori suponer que la humedad del sistema será mas alta.

La HR, es “la concentración de vapor de agua del aire en relación con la concentración de vapor de agua máxima a esa”. Normalmente esta es menor que el necesario para saturar el aire, que corresponde a una HR de 100%. La HR del aire, interviene en los procesos de transpiración de las plantas, vía incremento o reducción del déficit de presión de vapor, y también en el posible desarrollo de enfermedades, como botritis.

En la figura 13 se presenta la evolución diaria de la HR con y sin cubierta plástica para días representativos de los meses de septiembre, octubre, diciembre y febrero. La HR máxima es muy similar en ambas situaciones, en todos los meses, sobre el 90% a las 6 de la mañana. En los meses de septiembre y octubre, en el curso del día la HR bajo cubierta plástica es ligeramente más baja que la medida al aire libre, para igualarse alrededor de las 18 a 19 hrs. En los meses de diciembre y febrero, sin embargo, la situación es a la inversa. Sin embargo estas diferencias son mínimas, no mayores del 6% entre el sistema con cubierta y sin cubierta, como se muestra en la figura 14.

El comportamiento diferente de la HR a partir de noviembre puede estar relacionado con el grado de cubrimiento (desarrollo del follaje) del parrón bajo plástico, que fue mayor que en el parronal al aire libre, generando un ambiente ligeramente más húmedo, como muestra la figura 7.

En resumen, podemos concluir que en términos prácticos los efectos de la cubierta sobre la HR del aire al interior del parronal son mínimas.

Todos estos factores ambientales que se ven modificados o alterados por las cubiertas plásticas, como la radiación solar, el viento, la temperatura y la humedad relativa, son esenciales para la determinación de la evapotranspiración de referencia (ETo).

La ETo se calcula mediante la ecuación de Penmam-Monteith , definida por la siguiente expresión:

Donde:

ETo : Evapotranspiración del cultivo de referencia (mm d-1)

Rn  : Radiación neta en la superficie del cultivo (MJ m-2)

G    : Flujo de calor del suelo (MJ m-2)

T    : Temperatura diaria media (° C)

g : Constante psicrométrica (KPa °C-1)

U2 : velocidad del viento a 2 m del suelo (m s-1)

(ea -ed) : Déficit de presión de vapor (Kpa)

D : Pendiente de la curva de presión de vapor (KPa °C-1)

A partir de los diferentes parámetros que definen la ecuación de Penmann-Monteith, medidos  bajo plástico y al aire libre, se procedió a calcular la ETo en ambas situaciones, durante toda la temporada (septiembre a marzo). En la figura 16 se presenta la relación entre la ETo calculada en condiciones de aire libre y bajo cubierta plástica.

Con todos los datos y los cálculos realizados, observamos en la figura 16 que el efecto de la cubierta plástica sobre la demanda atmosférica por agua significa una disminución de 22% de la ETo respecto a la situación de aire libre. Lo que conllevaría efectos directos sobre el consumo y uso del agua bajo condiciones de cubierta plástica.

Considerando las variaciones en el microclima dentro del parrón producto de las cubiertas plásticas, existen efectos en la fisiología, calidad y productividad del cultivo que deben ser consideradas y evaluadas. A continuación se presentan los principales resultados asociados a estos parámetros obtenidos en las temporadas analizadas por este estudio.

La fenología es el primer parámetro que se ve modificado por la cubierta plástica. Las fechas de brotación (Cuadro 3), floración, envero y cosecha (establecida a los 16°Brix, para Thompson seedless) se adelantaron por efecto de la cubierta plástica. Ocurriendo entre 6 y 7 días después en los parronales sin cubierta plástica. Sin embargo, los periodos fenológicos no se ven afectados, es decir no ocurre un acortamiento de los periodos fenológicos, sino que simplemente el ciclo se adelanta una semana. En la Figura 17, se observa un racimo de Thompson seedless el 15 de noviembre 2017 en los dos sistemas evaluados, evidenciándose el adelantamiento de aproximadamente una semana en los estados fenológicos.

La cubierta plástica podría haber modificado la cobertura foliar, los valores de interceptación (Figura 17) evaluados mediante ceptometría directamente bajo los parrones, indican que bajo el plástico el sombreamiento  del parrón es mayor, independiente de la variedad evaluada. Para la evaluación de este parámetro no se consideró el porcentaje de sombreamiento inherente al parrón, por lo que la interceptación expuesta es referida a la producida por la cobertura foliar.

Este adelanto fenológico, durante la última temporada género una cosecha diferenciada según °Brix, ambos parronales con o sin cubierta se cosecharon a 16°Brix. El cuadro 3, resume las características de los racimos al momento de la cosecha. Se debe considerar que las uvas con cubierta plástica fueron cosechadas 7 días antes. Debemos tomar en cuenta además, al analizar el cuadro 4, que los racimos son sometidos a arreglos para asegurar su homogeneidad por lo que es difícil encontrar diferencias importantes en el peso de los racimos, número de racimos por planta o bayas por racimo, ya que estos parámetros son manipulados por el productor. Respecto al peso y diámetro de las bayas, aquí se observa que las bayas son un 11% más pesadas y un 6% más grandes en las plantas que crecieron bajo la cubierta plástica.

Al evaluar la distribución de los diámetros con cubierta y sin cubierta (Figura 18), podemos ver que con cubierta, CC, los diámetros están desplazados hacia la derecha, esto quiere decir que hay mayor cantidad de bayas en calibres más grandes.  Lo racimos bajo cubierta tienen en total un 63% de las bayas en calibres mayores o iguales a 20 mm; mientras que sin cubierta plástica solo el 31% de las bayas se encuentra en estos rangos.

La misma distribución de diámetro de baya se realizó para los pesos de baya (Figura 19),  donde se observa que el 58% de las bayas bajo cubierta plástica pesa 7 o más gramos, en comparación con un 39% sin cubierta para el mismo rango.

Tanto la figura 19 como 20, muestran que bajo la cubierta plástica las bayas presentaron mayor peso y mayor calibre en comparación con aquellas que se encontraban sin cubierta, lo que influye directamente en la calidad de los racimos.

Considerando los datos obtenidos, se realizó una proyección básica para evaluar la producción al momento de la cosecha. Para estandarizar el racimo se consideró el peso de las bayas y el raquis, en un racimo de 120 bayas. El cuadro 5 resume el peso del racimos estandarizado y la producción esperada por ha, con las condiciones estandarizadas. Podemos ver que el incremento del 11% en el peso de las bayas, se puede traducir en un aumento de 448 cajas/ha.

Con los datos de cosecha, la pregunta decisiva será si la fruta se comporta bien durante el periodo de postcosecha. Respecto a la protección del cultivo frente a fenómenos climáticos extremos, consideraremos como ejemplo las lluvias que se presentaron en la localidad de San Vicente, VI región de aproximadamente 10mm, coincidente con la cosecha de la variedad Superior. La evaluación previa a la cosecha (Figura 20), indica que bajo cubierta aproximadamente el 70% de las bayas se encontraba sin partidura y sin pudrición al momento de la cosecha. Sin embargo, sin cubierta plástica, solo aproximadamente el 30% de las bayas estaba en óptimas condiciones. Esto indica que el plástico cumplió con su papel de protección en las condiciones de lluvia en periodo de cosecha.

Por otra parte, la evaluación de postcosecha para esta variedad determino mayor presencia de pudrición en las bayas sin cubierta (Figura 21). Esta pudrición fue principalmente observada como pudrición gris (Botrytis cinerea), con consistencia blanda y acuosa de la baya y piel suelta desde la inserción pedicelar (pudrición pedicelar) o lateral en la baya (pudrición lateral), y eventual esporulación superficial. Esto indicaría que la protección del plástico, se ve reflejada en una mejor calidad de bayas en postcosecha.

Considerando el efecto visual de un invernadero dado por las cubiertas plásticas, antes comentado, se pude creer que bajo la cubierta se incrementen las condiciones óptimas para el desarrollo de pudriciones. En Thompson seedless bajo cubierta, sin estar expuesta a lluvias u otros fenómenos climáticos durante la cosecha, la cubierta plástica no tuvo efectos negativos sobre la pudrición de las bayas al momento de la cosecha (Figura 22). La figura 23 muestra que las bayas con pudrición bajo cubierta no alcanzaron el 5%; frente a un 15% sin cubierta plástica, en la variedad Thompson seedless durante la temporada 2015-2016; repitiéndose porcentajes similares durante las siguientes dos temporadas.

La poscosecha de Thompson seedless fue evaluada a los 30 y 45 días de almacenaje. La pudrición total de las bayas, tanto con cubierta como sin cubierta fue en general menor del 5%, siendo en la mayoría de los caso mejor evaluada en condiciones sin cubierta (figura 23 A). La firmeza, figura 24B, se encuentra sobre los 250 g/mm considerado como firme hasta los 45 días en bayas con cubierta y sin cubierta. Tampoco se observaron diferencias importantes en las características de partidura y desgranetotal (Figura 23 C y D) a los 30 y 45 días de salida de frio. Esto indicaría que, el plástico no tiene efectos perjudiciales sobre las condiciones de post cosecha y que incluso en ciertos parámetros podría ser beneficioso.

En conclusión, el uso de cubiertas plásticas modifica el microclima de cultivo. Según se observa estas modificaciones parecen ser beneficiosas para la planta, generando condiciones óptimas para su crecimiento, lo que se traduce en un incremento del tamaño y peso de las bayas.

La tecnología es prometedora para enfrentar nuevos desafíos climáticos, cumpliendo su papel protector. Lo que se ve reflejado en el efecto protector frente a las lluvias en periodo de cosecha. Más aun, se observa que el uso de plásticos podría incrementar la producción en cajas por hectárea, manteniendo buenas condiciones de postcosecha.

Sin embargo, aún existen desafíos. Por ejemplo, se debe poner atención en el manejo de la canopia, sobre todo en el periodo entre brotación a floración. Además, y dependiendo de la variedad, se debe evaluar la carga, sobre todo en variedades coloreadas, donde un exceso de fruta puede conllevar a problemas de color. Asimismo, es necesario desarrollar planes de manejo para esta tecnología que incluyan: manejo de canopia; manejo de carga; determinación de riego por variedad y zona de cultivo; manejo de plagas y enfermedades, entre otros.

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