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Julio 2018 | Arándanos

Biloxi pierde peso frente a variedades licenciadas

Nuevas variedades para nuevas superficies

El mercado del arándano se mueve a un ritmo vertiginoso año a año. Prueba de ello es la cantidad de variedades nuevas y licenciadas que se están ofreciendo hoy a los productores del país. Si bien es cierto que la variedad con la que irrumpió el cultivo en Perú fue Biloxi, hoy está siendo desplazada por otras.

Gabriel Gargurevich Pazos

José Luis Dibós. Director de Proberries y gerente de operaciones de Fall Creek Perú.

“No pierdas el tiempo. El Perú no tiene las condiciones para ser competitivo en el arándano. Para sembrar y producir un poco de fruta de todas maneras, pero para ser competitivo, no. ¡El arándano no da en el Perú!”. Eso le decían al empresario agrícola José Luis Dibós, allá por el 2010, cuando recién se empezaba a hablar de proyectos con este cultivo en el país. ¿Quiénes? Productores de renombre, peruanos y extranjeros, con amplia trayectoria en el agro. “También me acuerdo que había ‘supuestos expertos’ que decían que en Piura no se podía producir uva y mira cómo está Piura ahora…”, grafica José Luis, y añade: “Es cuestión de encontrarle el cómo. Lo cierto es que el Perú cerró la temporada 2017 de producción de arándanos por encima de las 48,000 toneladas, ¿no está mal, no?”.

En el 2011 ya había campos trabajando con variedades abiertas como Biloxi, Misty, Legacy y O´Neal, que el propio Dibós llama de la ‘primera generación’. “Sorprende la precocidad que el arándano tuvo y tiene en el Perú. Los cultivos aquí consiguen productividades impresionantes desde la primera campaña. Tradicionalmente, se pensaba que había una curva mucho más gradual, como ocurre en otras latitudes donde hay experiencias de muchos más años con este cultivo, como en Chile o Argentina; en esos países, por ejemplo, hay un año de formación; al segundo año de repente ya hay algo; el tercero se pone interesante, y a partir de ahí se logran productividades serias. Aquí la productividad el primer año es una locura, dentro de las buenas experiencias, claro, porque también hay malas experiencias, donde pecaron de soberbia y se estrellaron contra el suelo”, señala Dibós.

60% DE LA FRUTA PARA EXPORTACIÓN

José Luis Dibós pertenece a una familia ligada al agro desde hace cuatro generaciones. Su abuelo dirigía una hacienda de nombre San Isidro, en el valle de Cañete, muy cerca de donde se encuentra Proberries S.A.C., a 140 km al sur de Lima, una empresa familiar que dirige José Luis y que inició sus operaciones en el 2011. Trabajan solo con arándano, por lo pronto. Empezaron sembrando Biloxi, pero en agosto del 2014 llegó al Perú Fall Creek Farm & Nursery, una empresa estadounidense que administra, vende y reproduce las patentes de las universidades de Florida y Georgia. Entonces Proberries (y otras empresas agrícolas) empezaron a trabajar con nuevas variedades. Hoy, José Luis Dibós, además de dirigir Proberries es el gerente de operaciones de Fall Creek Perú.

Ahora, en Proberries, todas las variedades con las que trabajan son patentadas, a excepción de Biloxi. “Tenemos Emerald, que a mí particularmente me gusta mucho… De las 5 ha que manejamos, la mitad es de Emerald, el 25% de Biloxi, y el otro 25% de Jewel, aunque también tenemos un poco de Springhigh. Esta es una empresa pequeña, que nos sirve como nido, como incubadora de conocimiento personal”, cuenta Dibós.

Pero Proberries es más que eso: produce arándanos y los vende a empresas agroexportadoras como Valle y Pampa, SunBelle y Vison’s Perú HG. El 60% de la fruta que producen se exporta; el 40% restante es para el mercado local.

“El mercado local es pequeño, pero atractivo. Ahora es mucho más competitivo pero hemos sabido mantener clientes de cuando empezamos, pocos, tampoco hay volumen para más, dos o tres; pero ellos han hecho un buen trabajo y tienen excelentes relaciones con los supermercados. Los supermercados locales venden cada vez más arándanos, la demanda por el arándano ahora explota por todos lados. También se venden en estas tiendas gourmet, en bioferias, pues es un producto con una connotación saludable e incluso exclusiva. Pero sí, el mercado local es pequeño para cualquier productor mediano o grande, que lo puede saturar con una fracción de su merma”, acota el director de Proberries.

PRECOCIDAD. “Sorprende la precocidad que el arándano tuvo y tiene en el Perú; los cultivos aquí consiguen productividades impresionantes desde la primera campaña”, dice Dibós.

GENÉTICA Y COMPETITIVIDAD

¿Biloxi sigue siendo la variedad más sembrada en el Perú?, Según Dibós, “ya no tanto”. El mercado del arándano se mueve a un ritmo vertiginoso año a año y una de las consecuencias de ello es la cantidad de variedades nuevas, patentadas, que hoy se ofrecen a los productores del país. “Es cierto que la variedad que más se ha venido exportando ha sido Biloxi, pero yo te diría que, hoy por hoy, Ventura se está convirtiendo en la variedad más importante del Perú”, acota Dibós.

¿Ventura está superando a Biloxi en cuanto a producción? “Eso cambia rápido todos los meses”, advierte el especialista. En el Perú, dice, hoy se siembran miles de hectáreas al año, lo que se traduce en cientos al mes, por lo que la volatilidad productiva es algo común. En todo caso, para el gerente de operaciones de Fall Creek Perú, es un hecho que las variedades patentadas están siendo mucho más demandadas por las empresas agrícolas que trabajan con arándanos. “Estoy convencido de que en la actualidad la mejor herramienta para una mayor competitividad en este negocio es la genética; el mercado se ha dado cuenta de eso y está demandando mejor genética. La genética va a marcar tus eficiencias como productor, y tu competitividad como exportador, y proveedor del mundo. El mejoramiento genético sucede en Perú pero también sigue sucediendo afuera y ese material viene a Perú; y en Perú se propaga y se produce en serie”, explica.

En el 2016 se aprobó el protocolo para exportar arándanos frescos a China y es menester que la fruta que vaya a ese mercado, así como a otros de Asia, tenga ‘buenas piernas’, pues estamos hablando de 30 días de viaje en barco, en promedio. Para Dibós, las variedades que una empresa elija tienen que tener ciertas características que le permitan reducir las mermas y los daños en la fruta que terminan quitándole ‘piernas’ a la misma. “Lo que se necesita son frutas que sean fáciles de cosechar; la inserción de la fruta al pedúnculo, a veces genera rasgaduras en la misma; hay variedades que rasgan más que otras, lo cual hace que la cosecha sea más lenta; entonces hay que trabajar con frutas que no se rajen. Este es un detalle, claro está, pero los retos están en los detalles, y todo es una sumatoria de factores”.

LA FRUTA DEBE SER FIRME Y DULCE

Todas las empresas quieren que sus variedades produzcan más kilos, pero para Dibós la calidad es igual o más importante que la cantidad. La calidad del arribo es importantísima. La fruta debe ser firme y dulce, eso es algo fundamental.

“La experiencia del arándano tiene que ser positiva, agradable para el consumidor, porque la gente está pagando mucho dinero por la fruta; el consumidor tiene que percibir valor en su compra”, dice el director de Proberries.

Dibós afirma que las variedades que hoy existen en Perú son mejores que las de la ‘primera generación’. “El productor ha entendido que para seguir compitiendo se requiere sembrar nuevas variedades. El mercado está avanzando muy rápido y la tendencia es que Biloxi vaya a desaparecer, o que el interés en esa variedad vaya a caer tremendamente”. José Luis menciona un portafolio de la Universidad de Florida que contiene las nuevas variedades que más se siembran en Perú. Se refiere a Emerald, Spring High, Jewel, Snowchaser y, por supuesto, Ventura.

NUEVAS VARIEDADES PARA NUEVAS SUPERFICIES

José Luis Dibós señala que en las empresas se tiende a echarle la culpa a la variedad, al no llegar a la calidad y productividad deseada, cuando normalmente lo que no funciona es el agricultor. Aunque reconoce que, efectivamente, hay variedades que no se adaptan al campo. “Los resultados dependen mucho del manejo. El arándano es un frutal ‘plástico’, flexible, se amolda a muchos manejos… Claro, siempre hay un ‘abc’ del manejo, el mismo que se utiliza en realidad para todos los cultivos. Pero en el arándano hay que tener muy buena agua; el arándano es aún más exigente con el agua de calidad… Fíjate en el cortísimo tiempo que tenemos trabajando con arándano en el Perú y lo atrevidos que somos para decir ‘esta variedad no funciona’; hemos probado pocas cosas con al arándano aun. Creo que hay que ser lo suficientemente humildes para darnos cuenta de que no sabemos mucho de arándanos todavía, que tenemos que seguir probando y recurrir a los que realmente saben. Porque acá tenemos la mala costumbre de escuchar a cualquiera que dice ser un experto”, sostiene y acota que las nuevas variedades se siembran en áreas nuevas y que no se está arrancando lo anterior, algo que es coherente con el crecimiento exponencial de las superficies sembradas en el país.

“La amplia mayoría de lo nuevo que se siembra en Perú son nuevas variedades patentadas. Y están pasando cosas interesantísimas. Hay empresas que están realizando ensayos con selecciones. En el Perú hay empresas que han encontrado un manejo top en el arándano, a nivel mundial; hay experiencias en Perú que son espectaculares; con estas nuevas variedades se han logrado rendimientos y calidades impresionantes, no previstas en tan corto tiempo”, señala el jefe de operaciones de Fall Creek Perú.

AYER Y HOY. A la izquierda, foto de 2013, cuando se estaban trasplantando las plantas a las macetas. A la derecha, las plantas en 2018.

UN CAMPO DE 1 HA QUE COSECHA TODAS LAS SEMANAS

La productividad por hectárea ideal variará, dependiendo del tamaño del campo de arándano que maneje la empresa. Hay empresas que pueden ser rentables con 10,000 kg por ha, o con 12,000 kg. En todo caso, José Luis Dibós piensa que, en este negocio, “que se va a ir apretando”, hay que apuntar a unas 15 t/ha para ser competitivo. “Hay productores que tienen promedios más altos, de 18 o 20 t/ha, en el norte, por ejemplo. Yo aquí tengo una buena experiencia con Emerald, que produce más de 20 t/ha, en un campo de casi una hectárea. Este campo cosecha sin parar, todas las semanas, desde junio del 2015. No creo que haya otro campo en el mundo así”, afirma.

Como dijo José Luis, esta impresionante planta de Emerald empezó a dar cosecha en junio del 2015; se trata de una planta pequeña, precoz… Al inicio fueron pocos kilos los que dio, dentro de la temporada habitual de exportación, de setiembre a octubre; luego la cosecha se empezó a estirar a noviembre, diciembre, enero, febrero, marzo, abril y, casi sin darse cuenta, José Luis ya estaba cosechando incluso en junio, con esta Emerald, que ahora le permite cosechar todas las semanas del año. Pero esto no fue gratuito; unos clientes le empezaron a pedir fruta fuera de la campaña habitual, para el mercado local, que según José Luis, no tiene estacionalidad, pues busca tener más fruta disponible durante todo el año, “y fuimos estirando. Al final, como el arándano es un cultivo ‘plástico’, flexible, manejamos la planta, con podas, riego… Ayudaron, por supuesto, las condiciones climáticas en Cañete y de la variedad misma, con poco o cero requerimiento de frío, siempre verde… Así terminamos en una producción continua, en este campo de Emerald, de casi una hectárea”.

 

Los riesgos del sustrato

Los suelos más pesados son los más complicados para la producción de arándano, porque el arándano necesita aeración, espacio aéreo, suelos con capacidad de drenaje, macroporosidad. En el sur del Perú, se produce arándano en sustrato, ya sea en maceta o bolsa. José Luis menciona que en Proberries tuvieron que hacer muchos análisis para tener información respecto a los nutrientes que la variedad debe tomar y deben estar contenidos en el sustrato. Lanza una advertencia: “Hay un riesgo sanitario en el sustrato, pues es arena que viene de Cañete; el aserrín viene del tal lugar, de tal madera, que puede haber salido de un árbol con hongos, por ejemplo. Por eso, nosotros hemos fabricado nuestro propio sustrato, luego de muchos ensayos, de prueba y error”.

José Luis dice que no ha bajado de 200 kg semanales con esta planta, desde junio del 2015, pero que todo el tiempo el campo se encuentra en todas las etapas fenológicas, en cosecha, en floración, en cuaja, en diferenciación floral, en brotamiento… “Así que tenemos que hacer un poco de magia… La verdad es que es un monstruo que no sabemos muy bien cómo manejar, pero que estamos empezando a domar… Claro, qué bacán, produces todo el año, pero espera un poco, aguanta: bacán, sí, porque hay un mercadito, pero que en cualquier momento se llena y te quedaste sin mercadito…. Lo que hacemos en el campo de la Emerald, no lo puedes hacer en 50 ha”.

El director de Proberries señala que en el híper productivo campo de Emerald realizan todas las labores casi al mismo tiempo, y no pueden cumplir con un cronograma espaciado de manejo. “Cuando todo pasa al mismo tiempo, ¿cómo fertilizas?”, se pregunta Dibós, y sigue: “¿Qué haces con una planta que está cosechando y brotando al mismo tiempo? No come exactamente lo que necesita, teóricamente, para optimizar la cosecha; y tampoco está comiendo lo que necesita para optimizar el brotamiento; entonces, en teoría, no brota al 100% y no estás cosechando una calidad al 100%… Entonces, en la práctica, hay que tratar de hilar fino, de leer a la planta, monitoreando el riego a diario, podando todas las semanas, aplicando foliares permanentemente, analizando el suelo, el sustrato, porque acá trabajamos en maceta… Si sumamos los kilos que esta planta ha producido en el 2017, te da un rendimiento equivalente de unas 27 o 28 t/ha”, finaliza.