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Octubre 2018 | Papa

Arturo Durán, director senior de agricultura para América Latina de Pepsico

“No puede haber un agricultor que quiera trabajar con nosotros que no tenga su semilla certificada”

Detrás de cada bolsa de papas Lay’s hay un trabajo sin cesar, para proveer la mejor materia prima. Con presencia en toda América Latina, en algunos mercados se trabaja con variedades autóctonas, pero en otros con variedades propias, desarrolladas en los centros de investigación de Pepsico, una firma cuya hoja de ruta está marcada por el desarrollo de una agricultura sustentable y por la incorporación de modernas tecnologías.

‘Divertidos’, ‘buenos para ti’ y ‘mejores para ti’. Con esos creativos nombres ha dividido Pepsico sus tres líneas de negocios a nivel global. La primera de ellas hace referencia a los productos tradicionales, la segunda a aquellos que son más saludables (por ejemplo, bajos en sal y calorías) y la tercera a productos ‘premium’ y procedentes de la agricultura orgánica, con los que esta compañía que en 2017 facturó US$63,525 millones espera seguir conquistando los paladares de miles de millones de consumidores en todo el mundo.

Dividida prácticamente en partes iguales entre alimentos (53%) y bebidas (47%), la Pepsi-Cola es su principal producto y representa hoy el 12% de los ingresos de una empresa que ocupa el puesto 29 en el listado de las marcas más valiosas del mundo, elaborado por la revista Forbes. En el sector de los alimentos, son pocos los que pueden ‘presumir’ no conocer y no haber probado, al menos una vez en la vida, marcas como Cheetos, Ruffles, Quaker o las papas Lay’s.

 

Pepsico implementa su programa de agricultura sustentable en Perú

Stenio Zanin, gerente de agricultura sostenible de PepsiCo lidera la implementación del Programa de Agricultura Sustentable (SFP) para Latinoamérica y en el pasado Tech Summit 2018 para la Industria Alimentaria dijo: “En PepsiCo apostamos por la agricultura sustentable, pues permite asegurar nuestra cadena de suministro, al mismo tiempo que aumentar la productividad, mitigando los impactos en el ambiente y permitiendo el crecimiento futuro de todos los actores.

La compañía comunicó la implementación en el Perú de este programa. Asimismo, para  2025 PepsiCo espera alcanzar un crecimiento sostenible a largo plazo, alineado a su filosofía de Desempeño con Propósito.

Detrás de cada bolsa de papas Lay’s está el trabajo de miles de agricultores en América Latina. Son ellos los que producen la materia prima que luego se transforma en papas fritas y que satisface los gustos de cada uno de los consumidores en los diferentes mercados. Y es que, por ejemplo, todo lo que se produce en Chile, se come en Chile; todo lo que se produce en Perú, es para abastecer en exclusiva al mercado peruano y todo lo que se produce en México, tiene como destino al consumidor mexicano. Así, con cada uno de los mercados, aunque la excepción es República Dominicana, parte de cuya producción se exporta a las islas del Caribe, que no cuentan con planta de proceso.

Con motivo el Congreso Mundial de la Papa, que se realizó en mayo pasado en Cusco, Perú, Arturo Durán, director senior de agricultura para América Latina, de Pepsico, cuenta la compañía lleva más de 25 años trabajando con pequeños y grandes productores de la industria agrícola peruana. “Son parte fundamental de nuestro negocio”, subraya. Y lo hacen tanto en la sierra como en la costa, desde donde se abastecen de las 23,000 toneladas de papas que necesitan cada campaña. La cifra no es la más grande, si se compara que en Chile compran a los productores unas 50,000 toneladas, mientras que en México esa cifra se eleva a 260,000 toneladas.

¿Hay posibilidades de crecer en el mercado peruano? “Veo a la papa con un futuro prominente, pero todo dependerá de cómo se comporte el mercado”, sostiene.

– En ese sentido, ¿ven como una real posibilidad explotar la gran gama de papas nativas que tiene Perú?

– Como Pepsico, somo el que trabaja en la cocina, es decir, estamos esperando que nos ordenen para poder salir desde atrás. Perú tiene una cantidad de papas de colores con potencial, pero yo necesito que me hagan el pedido. También estamos incursionando mucho en el segmento de las semillas y granos, por ejemplo, se está trabajando la avena con semillas andinas como quinua o chía.

– ¿Y para el mercado chileno?

– En Chile siempre hay novedades en cuanto a los sabores que les gustan a los chilenos. Recientemente, lanzamos las Lay’s Artesanas con sabor a ‘salsa verde’. Cada vez que lanzamos un producto nuevo, queremos que los consumidores se identifiquen con él.

Concretamente en Perú, hoy en día trabajan con dos variedades de papas: Capiro y Canchal. La primer se produce en Huánuco y Huancayo y se abastece a la planta con ella el primer semestres, mientras que Canchal se rpdocue y cosecha básicamente en la costa, para proveer a la planta durante el segundo semestre.

POSIBILIDAD DE NEGOCIO. “Perú tiene una cantidad de papas de colores con potencial, pero yo necesito que me hagan el pedido”, sostiene Durán, sobre la posibilidad de mercado de estas variedades.

DESARROLLO DE NUEVAS VARIEDADES

– ¿Pepsico trabaja en el desarrollo de nuevas variedades de papas?

– Sí, como Pepsico tenemos varios centros de investigación, por ejemplo en México y EE UU. Precisamente nuestro centro en EE UU es el que más está evolucionando en el desarrollo de nuevas variedades.

– ¿Tienen alguna nueva variedad de papa para el mercado peruano?

– Contamos con diferentes variedades en diferentes países, pero en Perú aún no tenemos, principalmente porque las variedades que están manejando los productores peruanos son consistentes y buenas y no tenemos un plan de desarrollo para el Perú. Por ejemplo, en México sí. Allí trabajamos con variedades públicas y también con variedades desarrolladas por la compañía.

 

El sexto CEO en 63 años de vida

Desde que se formara la compañía, en 1965, solo ha tenido cinco CEO. El sexto asumirá en octubre próximo y se llama Ramón Laguarta. De 54 años, ha ocupado varios puestos de dirección ejecutiva y general en sus 22 años dentro de Pepsico. Laguarta reemplazará a Indra K. Nooyl, que ha trabajado 24 años en la compañía, los últimos 12 como CEO, en cuyo periodo las ventas netas de la firma crecieron de los US$35,000 a los US$63,525 millones.

– ¿El trabajar, entonces, con semillas certificadas es un aval para la compañía?

– Por supuesto. En cada país trabajamos con un grupo de agrónomos que, en número, varía de acuerdo al volumen de cada país. Ellos son los que se dedican a dar un seguimiento a la semilla, para que nuesstros productores trabajen con semilla certificada, que garantice la calidad de la producción y, por ende, el éxito del agricultor. Ahí es donde estamos poniendo mucho énfasis. Por ejemplo, somos única industria dentro del Perú que tenemos la semilla certificada por el INIA (Instituto Nacional de Innovación Agraria). Eso nos garantiza asegurar el éxito del agricultor. No puede haber un agricultor, ya sea peruano o de cualquier otro país de América Latina, que quiera trabajar con nosotros, que no tenga su semilla certificada.

– ¿Cómo es la estrategia de trabajo con los productores latinoamericanos?

– Algo que hacemos en América Latina es que toda la materia prima que compramos está bajo contrato y nos regimos por una filosofía donde decimos que todos nuestros agricultores venden para producir, más que producir para vender. Por ejemplo, cada contrato tiene una validez ante instituciones financieras y le da una garantía a nuestro proveedor, en caso de tener que decidir alguna nueva inversión. Tenemos un ‘score card’, donde calificamos a cada uno de nuestros productores. Así, por ejemplo, si un agricultor produces más, le podemos pedir más volumen para la siguiente campaña, también si este trabaja de forma correcta, de acuerdo a cumpliendo los criterios que les exigimos, tanto de volumen como de  calidad.

SABORES PARA CADA CONSUMIDOR. No todos los consumidores tienen los mismos gustos, por ello es que la línea Lay’s ofrece diferentes sabores, de acuerdo a los mercados en que está presente.

– ¿Eso no solo ocurre con la papa?

– Claro. Por ejemplo, en Perú, también compramos maíz para la producción de Doritos. Hasta hace tres años realizábamos compras ‘spot’, pero ahora todo es por contrato. Eso es fantástico porque nuestros proveedores trabajan con los híbridos que necesitamos, porque muchas veces los agricultores trabajaban con maíz criollo, pero los rendimientos y la calidad no es la misma. En Perú los volúmenes del maíz son muchos menores que la papa, y están del orden de las 7,000 toneladas. Nos aseguramos de estar trabajando con materia prima de primera calidad, de casas de semillas como Cargill, que nos proveen los híbridos con los que trabajamos. Trabajamos con híbridos que se adecúan a las condiciones climáticas que de cada uno de los países. Por ejemplo, los híbridos que usamos en Chile, Perú o México son diferentes.

En Perú trabajan con productores de la sierra y costa, ¿en qué porcentaje?

– Los productores de la sierra son un 60% y los de la costa representan un 40%. La intención de la compañía es aumentar el porcentaje de productores en la costa, principalmente porque estamos viendo condiciones climáticas más favorables. Estamos huyendo de las heladas, que estresa mucho a la papa, esta incrementa sus azúcares y tenemos como resultado una papa de un color más oscuro, que no nos sirve para los procesos de industrialización. De forma directa tenemos 45 productores, pero tenemos representantes en la sierra, que es la zona donde la tierra está más fraccionada y como es difícil para nosotros, de forma administrativa trabajar con cada uno de los agricultores, lo hacemos con uno, que hace de cabeza, que es con quien hacemos el contrato, de forma transparente. Con él solo trabajan agricultores que tienen semillas certificadas y saben el precio que estamos pagando. A través de esa figura estamos trabajando con alrededor de unas 400 personas en la producción de nuestros productos.

SUSTENATBILIDAD Y AGRICULTURA DE PRECISIÓN

Una de las iniciativas que ha venido trabajando la compañía en el último tiempo es en el Programa de Agricultura Sustentable, una iniciativa que fue puesta a prueba en 2011 y que al año siguiente ya estaba implementándose en 14 países y oficialmente lanzada en 2013 a través de EE UU, Reino Unido, Chile, México, Brasil y Argentina. “En la costa del Perú, he estado recientemente en Nasca y Huaral, donde nuestros proveedores trabajan con sistemas de riego por goteo. Todavía no llegamos a la fertirrigación y ese es el siguiente paso. Sin embargo, el riego por goteo nos ha permitido lograr una reducción del consumo de agua en el campo. En costa tenemos  superficies planas que nos permite hacer una mecanización del cultivo, pero en la sierra, si bien generamos riqueza, y eso es algo positivo para el país, a medida que  empiezan a crecer los volúmenes nos hemos dado cuenta que debemos tener más producciones en zonas planas, es decir, en la costa, algo que mencionaba antes”, explica Durán.

– El tema sustentable se asocia mucho a los agroquímicos, ¿también están trabajando en ese sentido?

– Sí, porque es el uso no indiscriminado es un desafío para todos los productores de América Latina. De ahora en adelante, todo será certificado en la compañía y el productor que no trabaje bajo ese esquema, no podrá trabajar con Pepsico, porque lo que queremos es tener la misma filosofía de ética dentro del campo.

En ese sentido, Pepsico realizó por primera vez en Chile la versión latinoamericana de Agro University, un evento que reunió a ejecutivos, técnicos, productores y socios estratégicos de la región, para compartir las mejores prácticas globales, con el objetivo de incrementar la productividad, eficiencia y calidad en los campos agrícolas asociados a la compañía.

¿Por qué se escogió Chile? Por sus reconocidos avances tecnológicos y altos estándares de sustentabilidad. Por ejemplo, en Chile, el 100% de los campos de papa de los productores que trabajan con Pepsico cuentan con certificación Rainforest Alliances prácticas globales a sus campos. En la oportunidad se reunieron 220 asistentes de 15 países, que conocieron la nueva tecnología disponible para el manejo y producción de semillas.

– ¿La agricultura de precisión también es un tema primordial para Pepsico?

– Por supuesto. Sin embargo, lo primero que tenemos que hacer es entenderla, porque hoy están muy de moda los drones o sensores. Lo voy a decir con mucho respeto, pero en el medio hay mucho charlatán, donde no somos capaces de entender lo que nos están vendiendo. Yo he atendido personalmente a muchos proveedores y es algo que le interesa a la compañía, porque hay herramientas que, por ejemplo, nos llevarán a hacer el seguimiento de toda la trazabilidad o solucionar un determinado problema en el huerto. Sin embargo, hay mucho desconocimiento al respecto. De hecho, hoy en México hay dos proveedores que vienen desde Alemana para ofrecernos un servicio que integra satélites y el uso de drones. Estas empresas harán pruebas in situ en el noroeste de México y le daremos un seguimiento para ver si esta tecnología funciona. Pero México no será el único país en el que pueden testear su tecnología, sino que también pueden realizar ensayos en todos los países donde estamos presentes, es decir, Chile, Perú, Argentina, Colombia, Brasil… Mi objetivo en América Latina es reconectar a la compañía con cada uno de los países del continente. Tenemos la ventaja del idioma y la idea es conectar a los agricultores pequeños, medianos y grandes empresarios. La idea es ponerlos en el mismo nivel de conocimiento. Es un desafío grande y no es algo rápido, pero estamos trabajando en esto y creo que vamos por el camino correcto.