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Septiembre 2019 | Plagas

Mejora en la cosmética de las mandarinas y la urgencia de un plan contra el Huanglongbing (HLB)

Los retos que enfrenta la industria cítricola

Productivamente, en 2018 se cumplieron los pronósticos y la campaña de cítricos concluyó con 190,000 toneladas. Sin embargo, 10,000 de ellas se quedaron sin llegar a los mercados internacionales a causa del manchado que afectó su piel. Otro problema, del cual ya se ha comenzado a hablar, y los productores están tomando conciencia, es la aparición del Huanglongbing (HLB), cuyo vector ya fue encontrado en Sullana, Piura.

Unas manchas en la piel de las mandarinas alteraron la pasada campaña de los cítricos peruanos, confirmaba a inicios de año el gerente de Procitrus, Sergio del Castillo. Se habían cumplido los pronósticos productivos, pero los de exportación cayeron por este problema que se presentó en la fruta. ¿Por qué? Porque se trata de un problema, que si bien es cosmético, y que no afecta a la fruta en cuanto a su sabor ni tamaño, no es tolerado por los mercados de destino.

“Los kilos que se proyectaban entraron a las plantas empacadoras, pero la variación vino en los porcentajes exportados. Hubo un mayor volumen que registró defectos cosméticos en la fruta por diversos factores desde los climatológicos como humedad, cambios de temperatura y otros; entonces, eso generó deficiencias fisiológicas en la cáscara”, explicaba del Castillo. Ello ocasionó que las exportaciones crecieran solo un 8%, cuando estaba proyectada una expansión de un 15%. En concreto, las exportaciones llegaron a las 180,239 toneladas, y esas 10,000 toneladas que presentaron problemas se destinaron al mercado local.

Para los expertos, es complicado asegurar qué fue lo que desencadenó el problema. “Es difícil decirlo porque el cítrico es muy complejo”, sostenía Del Castillo. Para el asesor, Horacio Berrios, este tipo de problemas no obedecen solo a un factor, sino a una suma de ellos. “Cuando la plantación está muy estresada, la fructificación viene más del tipo ramillete, donde la competencia de los frutos por nutrientes es intensa. Entonces, esta fruta será la que se quede más chica o caiga. Asimismo, es la que tiene más condiciones para un manchado de fruta, porque tendrá una piel más delgada”, explicaba y añadía que un fruto con piel delgada es propenso al manchado, incluso en el proceso de poscosecha.

Cuando ocurre el manchado, es muy común que los productores lo asocien al uso de productos sanitarios, sin embargo, y como señalaba Berrios, una mala ‘construcción’ de la piel está relacionada con una mala nutrición. “Desde la floración, debemos trabajar en las aplicaciones de calcio, potasio y magnesio, así como el tema de la regulación de carga”, grafica el especialista.

Aunque los problemas sanitarios no escapan como causa del problema. El ácaro del tostado mancha directamente a la fruta y la pasada campaña fue de difícil control. A este, además se sumó la presencia del ácaro hialino. Junto con ellos, existiría un hongo, aunque aún no se puede asegurar, llamado Mycosphaerella, también llamada mancha grasienta de los cítricos, que genera problemas de piel. Hoy en día, para su control se está aplicando hidróxido de cobre que, si es mal manejado, también puede manchar la fruta.

El experto sostiene que lamentablemente la industria citrícola se ha quedado sin moléculas para trabajar estos problemas, debido a que se ha hecho abuso del ingrediente activo abamectina.

AMENAZA REAL. Diaphorina citri está presente en 12 países del continente y avanza hacia el sur del continente.

HLB, LA PRÓXIMA AMENAZA DE LA INDUSTRIA CITRÍCOLA

De apenas unos 3 a 4 mm de largo, Diaphorina citri, mantiene en vilo a la industria citrícola de todo el planeta. Y es que este psílido es el principal transmisor de las bacterias del género Candidatus, causantes del Huanglongbing (HLB), una enfermedad que hoy no tiene cura. Su importancia es trascendental en este sector, debido al grado de destrucción. Para tener una idea de la magnitud del HLB, ha reducido al menos en un 30% la superficie cultivada en diversas zonas productoras del mundo.

Hasta ahora, los citricultores peruanos han vivido en aparente paz, aunque siempre en alerta, debido a que el vector no había aterrizado en nuestro territorio. Sin embargo, todo cambió a finales de 2018, cuando D. citri fue detectado en los distritos piuranos de Sullana, Bellavista, Salitral y Querecotillo; en la murraya, una planta utilizada para decoración, que es su principal hospedero.

En una información difundida por el Senasa, este señalaba que el foco de infección había sido eliminado, aunque diferentes expertos consideran que en el corto o mediano plazo el insecto terminará instalándose en las zonas productoras de cítricos del país.

Para la entomóloga de la Universidad Nacional La Molina (Unalm), Mónica Narrea, el patrón observado es que llega el vector y, aproximadamente, a los dos años se presenta la enfermedad. Sin embargo, esos plazos podrían acortarse si no se cuenta con un plan de acción efectivo para controlar la presencia de la D. citri.

Berrios comentaba que en a pesar de que en California se pusieron todas las barreras sanitarias al vector, el vector ingresó y hoy los campos tienen la enfermedad. Sin duda, se trata de un problema serio, sobre todo porque aún no se descubre la estrecha relación entre la bacteria y la fisiología de la planta, entonces, aún no se tiene una receta para su cura. Por el contrario, la enfermedad ingresa a la planta y, si esta tiene una edad menor a seis años, se opta por eliminarla para evitar la contaminación del resto. Además, resulta imposible volver a sembrar cítricos en ese mismo lugar.

A diferencia de otros sectores, como el de uvas o paltas, Mónica Narrea ratificafa que, en efecto, el desorden en el sector es contraproducente para un control del vector. Por ejemplo, se desconoce la fenología del cítrico en cada zona productiva, “eso debería estar organizado desde ya, para un mejor control sanitario”, subrayaba.