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Febrero 2018 | Frutales

Se pronostica crecimiento en la superficie de paltos y arándanos

La nueva ola de prosperidad en La Libertad

Los extensos arenales de la zona costera de La Libertad dieron paso al ‘boom’ de los espárragos entre 2005 y 2010, donde primaba el cultivo y comercio de variedades blancas. No pasó mucho tiempo hasta que se convirtió en la estrella de la agroexportación y a su vez en uno de los mayores motores económicos de la región. Sin embargo, las cosas no son estáticas. Tras diversos problemas con plagas, caída de precios y antigüedad de plantas, cayó el rendimiento productivo. Eso dio paso a la producción de otros cultivos de mayor rentabilidad. La nueva ola de prosperidad llega a los valles liberteños de la mano de frutales muy bien cotizados en los mercados internacionales, como son las paltas y los arándanos, de los que se espera en 2018 un crecimiento de 3,500 hectáreas.

Marienella Ortiz y Stefano de Marzo

El espárrago hizo girar sin descanso la maquinaria agrícola liberteña durante aproximadamente dos décadas consecutivas, tanto en los campos como en las plantas de producción especializadas en la elaboración de conservas. Hasta hace unos seis o siete años atrás a ningún productor en la zona se le ocurría plantar masivamente otra cosa que no fuese aquel tallo recto y cilíndrico. Esta hortaliza se convirtió en un monocultivo, lo que permitió una especialización tecnológica y logística del sector, pero también trajo serios problemas en temas sanitarios.

El llamado ‘boom’ del espárrago, a nivel precios, fue entre 2005 y 2010. Su mayor pico productivo se dio en 2007 con 9,000 ha plantadas, sobre todo, en la zona de influencia del Proyecto Especial Chavimochic, en los valles de Chao, Virú, Moche y Chicama irrigados con las aguas trasvasadas del río Santa, y todas esas hectáreas se desarrollaron bajo riego presurizado. El mayor aumento de superficie se produjo justamente en 2007 cuando creció un 18.4% en relación a 2006. Entre 2015 y 2016 hubo uno disminución de 21.5%. Según Teresa Rosales, jefa de Desarrollo Agrícola de la Junta de Usuarios de Riego Presurizado Moche Virú Chao, el área sembrada sigue siendo importante, aunque se haya reducido a la mitad (4,579 ha) si se compara con años anteriores.

LAS INVERSIONES NO SE DETIENEN

En la actualidad el espárrago es el segundo cultivo de producción de exportación de la región, porque el nuevo liderazgo lo tiene hoy la palta Hass con 8,218 ha en producción, estimadas en Chavimochic. Esa diferencia podría seguir agrandándose si se toma en cuenta que durante el presente año, desde la Junta de Usuarios proyectan la siembra de 1,000 ha adicionales de palta. El arándano es otro de los cultivos que lideran la reconversión en la zona y apunta a tener más área que la palta en un futuro cercano. Avanza a gran ritmo, pese a que la inversión duplica en valor a lo necesario para una hectárea de espárrago. De 3,612 ha que existían hacia finales del 2017 se espera que este año crezca en, por lo menos, 2,500 ha más, debido a que la mayor parte de empresas -grandes, medianas y pequeñas- cuentan con nuevos proyectos. Y, ocurre que los valles liberteños tienen grandes condiciones agronómicos para acoger todo tipo de cultivo.

Martín Delgado, director de la Escuela de Ingeniería Agrónoma de la Universidad Privada Antenor Orrego (UPAO), explica que la temperatura en la zona es óptima, con rangos que van de 14 a 24º C, además de registrar escasas precipitaciones que reducen la presencia de algunas plagas o enfermedades. Adicionalmente, son valles provistos de agua: la irrigación Chavimochic, que utiliza agua del río Santa, tiene una descarga anual promedio histórico equivalente a 135 m3/seg. Este proyecto de irrigación que empezó el 1996 fue el impulso que necesitaba la zona para su despegue agrícola. Al año siguiente de constituida ya se estaban sembrando 1,200 ha de espárragos en los terrenos de influencia.

Además de las condiciones excepcionales del clima, el sector ha logrado un desarrollo tecnológico que ha permitido desde un inicio que el desarrollo del espárrago fuera altamente productivo. Si en otras partes del mundo una planta esparraguera producía una cosecha al año, en el país se lograban 2,2 cosechas al año, cuyas producciones sobrepasan las 10 t/ha por campaña. Entre los avances tecnológicos que ha logrado el sector es utilizar plantines en lugar de coronas, logrando plantaciones más uniformes en 28 días y ya no en tres o cuatro meses.

Un hecho decisivo fue la instalación de sistemas de riego por goteo. Eso permitió, por ejemplo, el explosivo crecimiento de la hortofruticultura en Chavimochic. Un manejo fino del riego permite que los productores de espárragos se concentren en el primer y ya no el segundo brote que suele estar más propenso a la infección de Prodiplosis longifila. Esta práctica requiere de un buen manejo del riego. Los resultados de este manejo son el de una plantación madura (primer brote) a las 14 semanas de cultivo y listo para corte a la semana 16. “Para nosotros un esparrago de 10 años de antigüedad tuvo al menos 24 cosechas, mientras esa actividad en Europa se logra con una planta de 24 años de vida”, recalca Delgado.

CHAVIMOCHIC EN PERSPECTIVA

Puede decirse que La Libertad es la zona agroexportadora del Perú por excelencia. Para Miguel Maticorena, encargado de operaciones de Germina, empresa especializada en obra civil de cabecera y sistemas de riego, esta afirmación es natural por dos temas. Señala que no es que tengan las mejores condiciones agroclimáticas del país, ni las mejores condiciones de suelo y agua, pero hay una alta unificación entre productores y estos, los grandes, tienen una estructura organizacional muy profesional y técnica.

Esto es muy valioso cuando se piensa en malas épocas, como por ejemplo el paso del Fenómeno El Niño el año pasado. En 1998 aún no era una zona tan articulada ni profesional como lo es hoy. El Fenómeno El Niño de aquel año fue un primer ‘filtro’. Los grandes grupos económicos que controlan la mayor parte del agro en la región aún no estaban constituidos. Eran muchas empresas. El proceso de maduración del sector en La Libertad las ha ido reduciendo y fortaleciendo a las actuales.

Durante las lluvias del 98 fue que las empresas más improvisadas no pudieron sobrevivir a falta de espaldas financieras. A continuación hubo una crisis sanitaria en el 2000: la mosca blanca. Fue ese año cuando las empresas se empiezan a asociar, primero para conformar la Junta de Usuarios de Riego Presurizado. De ahí nace el Comité de Sanidad para compartir información en cuestiones sanitarias, que hasta el día de hoy posee importancia a la hora de coordinar medidas sobre enfermedades o plagas.

Teresa Rosales recuerda cómo en el 2000 los campos se llenaron con la mosca blanca y grandes lotes de cosechas se fueron al tacho. Los productores debían entrar a los campos con un pañuelo en boca y nariz para que los insectos no fueran absorbidos. Esa pesadilla aún es muy recordada por los productores con años en La Libertad. “A partir de ese entonces se comparte información. Antes cada empresa era una isla, cada uno tenía un manejo diferente sanitario. Hoy se hace mucha salida de campo, para intercambiar información y ver qué se puede mejorar”, menciona.

LA NUEVA ERA FRUTAL

La luna de miel del espárrago acabó hace mucho. Teresa Rosales recuerda que en Chavimochic los primeros en apostar por esta hortaliza fueron Talsa (empresa del Grupo Rocío) y Sociedad Agrícola Virú (de la familia Nicolini). Esas mismas empresas han incursionado en la producción de paltas, la actual estrella de la zona.

Pero es también en esos años iniciales que otros grandes grupos económicos de hoy se empiezan a gestar. El Grupo Arato (de la familia González) nació luego de que sus dueños vendieron sus campos a la familia Dyer, hoy propietarios de Camposol. Con ese dinero constituyeron la nueva empresa y compraron tierras dentro de la irrigación con una fuerte apuesta por la palta.

Sin embargo, el primero en tirarse a la piscina en el cultivo de la palta fueron los Dyer de Camposol por el año 2005, instalando los primeros huertos experimentales. Cinco años más tarde, las primeras cosechas salían rumbo a EE UU, gracias a cerca de 2,500 ha que tenían sembradas en la zona. Igualmente, el sector quedó desconcertado cuando la firma anunció en el 2014 su ambicioso proyecto de 2,000 ha de arándanos en La Libertad. Esta fruta ya venía siendo cultivada y se conocía de sus buenos precios, pero aún para muchos era un gran riesgo. Ahora La libertad se prepara para superar las 6,000 ha.

La jefa de sede de Sierra Exportadora en La Libertad Zulma Jerí comenta que este cultivo está concentrado en los grandes y medianos productores, sobre todo, de la irrigación de Chavimochic, mientras que los pequeños en la zona de costa producen más palta y también maracuyá. Este último no existía en la zona hace tan solo cinco años. “La tendencia es en general hacia los berries”, señala la especialista. “El arándano está creciendo y es un mercado impresionante, pero lo que le sigue es la frambuesa”. Aún incipiente, añade que empresas como Talsa y Camposol tendrían entre diez y veinte ha entre ellos. ¿Perú podría ser un gran productor de frambuesa? “No”, afirmaba en 2017 a Redagrícola Antonio Domínguez, presidente de la International Raspberry Organization. “Tienen buenas condiciones para producirla, pero creo que Chile tiene mejores ventajas climáticas.

Además de las millonarias inversiones de Camposol en arándano, otro jugador importante sería Hortifrut-Tal S.A.C., empresas que en octubre 2017 fusionaron su negocio de este cultivo por US$160 millones. En diciembre pasado concluyeron su proceso de ‘due diligence’. De manera reciente han comunicado que realizarán el proyecto Fundo El Tumi con una superficie de 217.4 ha.

En paralelo, la región liberteña es reconocida por ser la primera zona en producción de conservas de hortalizas ‘premium’. Las empresas que han impulsado con gran innovación este negocio son Sociedad Agrícola Virú y Danper (‘joint venture’ de capitales peruanos y daneses). Con departamentos de innovación propios ofrecen continuamente diferentes presentaciones de productos y empaques.

MUCHO MÁS QUE CHAVIMOCHIC

Si bien la mayor parte de estas empresas están asentadas en los valles de Chavimochic, La Libertad cuenta con otros proyectos de irrigación como Jequetepeque. En sus alrededores también se desarrollan medianos y pequeños productores que suelen exportar a través de las más grandes consolidadas. En su mayoría están abocadas a la producción de paltas y espárragos y, dependiendo del tamaño y economía, también están incursionando en arándanos. En la región también se puede encontrar 3,027 ha de caña de azúcar que corresponden en su mayoría a Agroindustrial Laredo, de propiedad de la empresa colombiana Manuelita. Su fábrica tiene una molienda diaria que supera las 5,000 toneladas de caña de azúcar.

Otro caso singular es el de la empresa Cerro Prieto de Alfonso Bustamante que no depende de irrigaciones emprendidas desde el sector público. Esta empresa desarrolló su irrigación 100% mediante un canal de 27 km de longitud proveniente del Reservorio Gallito Ciego. Actualmente, tienen 4,500 ha donde han instalado palta Hass, uva de mesa, espárrago verde y arándano.

Martín Delgado, investigador de la UPAO.

PALTA, UNA BUENA INVERSIÓN

De todas las empresas mencionadas no hay ninguna que haya obviado a la palta entre su cartera de cultivos. ¿Qué es lo que hace de La Libertad una de las mejores para su producción? Martín Delgado refiere que la región no es el lugar idóneo para la palta, pero le ha sacado provecho a sus ventajas: En La Libertad no llueve y no hay inundaciones. El palto viene de una zona altamente lluviosa, como es la zona de las Antillas, donde los problemas fitosanitarios abundan. Otra razón es que no se registran muy bajas temperaturas, pues cuando el palto tiene temperaturas por debajo de 10 o 12ºC tiene problemas en la fecundación. Claro está que el palto necesita temperaturas relativamente bajas, luego del cuajado que es cuando mejor almacena la grasa. Todo ello ha conllevado en que en la zona no se registren en un inicio enfermedades y plagas de consideración. Sin embargo, Delgado considera que ya la ‘luna de miel’ está culminando, lo que suele ocurrir cuando un cultivo se masifica y la plaga se acomoda al nuevo ecosistema. Eso mismo ocurrirá con el arándano en un futuro, avizora.

Más allá de lo mencionado, Delgado da otra razón de peso para que las principales empresas agroexportadoras apuesten por la palta y es el de la gran rentabilidad. “El palto puede cargar algo de 160 frutos. Si solo vendieran 16 a 20 paltos entre S/.3 y S/.4,5 el kilo, como pagan en el mercado interno, pagaríamos los costos de producción, que son equivalentes a entre US$7,000 y 8,000/ha”, indica.

Teresa Rosales,  jefa de Desarrollo Agrícola de la Junta de Usuarios de Riego Presurizado Moche Virú Chao.

Actualmente, una de las tareas permanentes es mantener bajo control el hongo Lasiodiplodia, presente en todos los cultivos. “Hemos encontrado algunas herramientas para tratarla. El problema más serio es que el mercado exige cada vez menos productos químicos, entonces no tienen una gama de dónde elegir. El objetivo es dejar menos efecto residual pero a la vez hay que controlar la plaga”, indica Teresa Rosales.

De ser una irrigación donde predominaba el espárrago aconvertirse en una zona frutícola, otro problema a enfrentar es el de la mosca de la fruta. “Estamos rodeados de valle (fuera de Chavimochic), entonces, hay cultivos como huertos vergeles de diferentes árboles frutales. Las plagas no saben de fronteras, igual pasan. Desde el 2006 tenemos un convenio con Senasa para tener evaluaciones. Tenemos trampeados todos nuestros campos y a la vez hemos hecho un corredor para poder hacer trampas y hacer control donde hay colindancia con vecinos de valle para evitar el pase de la plaga, pero siempre va ocurrir”.

EL DESAFÍO: DESPARALIZAR CHAVIMOCHIC III

Uno de los desafíos para la región es que se concrete la III Etapa del proyecto Chavimochic. De esta manera se mejorará la irrigación de 47,800 ha e incorporará al riego a otras 63,500 ha en el valle de Chicama, al norte de Trujillo. Quizá la obra más importante de la III Etapa es la presa Palo Redondo de 97 m de altura y un embalse de 401 millones m3 que está en un 70 a 75 por ciento de construida.
El efecto del caso Lava Jato paralizó la culminación de la obra al haber sido Odebrecht la empresa constructora a cargo del proyecto. La firma ya se retiró y la gerencia del Proyecto Especial Chavimochic remitió el 29 de diciembre al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) una adenda al contrato de concesión de la mencionada obra, para que la entidad estatal dé el visto bueno y pueda realizarse un proceso de selección de la nueva empresa constructora que se haga cargo de la infraestructura.

 

Según fuentes del Proyecto Especial Chavimochic, se calcula que tomarán dos años la culminación de la represa, tras la selección de la nueva empresa. En especial, estaría pendiente la instalación de todo el sistema hidráulico y el canal que va del sector Virú hacia Moche. La entrega de los nuevos terrenos y costos será posible una vez que la obra esté por finalizar. La presa que almacenará aproximadamente 400 millones de m3 de agua permitirá la constitución de nuevas áreas, pero también el abastecimiento regular de los sectores I y II del proyecto que ven restringido el abastecimiento en época de estiaje.

Actualmente, es época de estiaje y suele haber restricciones puntuales en el reparto del agua. Por ejemplo, en un periodo de cuatro horas se puede reducir en un 50% el volumen de agua. Por ello es que la puesta en marcha de esta nueva fase es un reto importante para que la agroindustria continúe su crecimiento cuesta arriba.

RETOS EN MANO DE OBRA Y LOGÍSTICA

Asimismo, la disponibilidad de mano de obra es desde hace unos años un problema latente. Diversas empresas de la región lo sufren. La competencia es implacable entre ellos para captar personal en épocas de cosecha. Finalmente, la compañía que ofrece más beneficios es la que se lleva el grueso de la mano de obra. Este es un problema latente más aún si se espera que las áreas cultivables aumenten con la entrada en funcionamiento de la mencionada III Etapa de Chavimochic.

Otro desafío importante es el logístico. La producción agrícola debe viajar hasta al puerto del Callao y, si hay suerte, al de Paita. El transportar durante más de 500 km la mercadería hacia la capital es un sobrecosto logístico que los agroexportadores desean eliminar con la modernización del Puerto de Salaverry. El terminal está concentrado en sacar los minerales de la zona, pero las expectativas es que pueda también transportarse alimentos. “Al parecer no se ha considerado desde la primera fase una draga necesaria para transportar los productos agrícolas. Es importante tener un puerto para la agroexportación por el crecimiento que tiene la región”, comenta Rosales.

Por otro lado, se habla de que se viene un acelerado proceso de maduración del negocio del arándano, cultivo que pretende ser el nuevo ‘boom’. A pesar de que aún no toca su pico productivo ni su mejor precio, ya se habla de buscar un cultivo alternativo. A lo largo de los años, ha habido épocas de, además de mucho espárrago, mucha alcachofa, pimiento piquillo, entre otros. Ya se piensa con visión hacia los próximos cinco a diez años. Se mira mucho al mercado internacional. En los años venideros se definirá cuál será ese otro cultivo que seguirá abonando a la prosperidad agrícola de la región.