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Mayo 2017 | Caña de azúcar

AgrOlmos

La agricultura de precisión se apodera de la producción de caña de azúcar en Olmos

El Grupo Gloria llegó a Olmos decidido a revitalizar el cultivo de caña de azúcar. Apoyándose en tecnología de punta ha logrado sembrar hasta el momento más de 9,200 ha y los primeros resultados son más que positivos, obteniendo en las primeras cosechas un 13% de sacarosa, que esperan aumentar en las próximas campañas, superando con creces el promedio nacional, que se sitúa en un 12.5%.

Héctor Rubina gerente de AgrOlmos.

El desarrollo azucarero del Perú se vio estancado por reformas políticas que dejaron al sector al borde del colapso económico, sobre todo en la época del cooperativismo (1969-2004) luego de que miles de hectáreas fuesen expropiadas. En el 2004 estos ingenios, casi obsoletos, fueron transferidos al sector privado, cuya decisión de continuar con el negocio permitió salvarlos e incluso tras casi quince años se están viendo resultados positivos.

Recorrer los antiguos ingenios hoy en día, muestra el cambio de rumbo en la industria azucarera y la puesta en marcha de una nueva fábrica, hace vislumbrar un panorama diferente. Arribar a las pampas de Olmos, en la costa norte del Perú, tres años atrás, era toda una odisea. El o los visitantes debían ingresar con ayuda de un guía (un poblador de la zona) y un GPS para no perderse, porque el inmenso arenal solo se volvía verde en épocas de lluvia, que suele ser una semana al año o cuando se pronosticaba el Fenómeno de El Niño.

Azúcar para el mercado interno

La producción de azúcar rubia se destinará al mercado doméstico, dando cobertura a las regiones de la zona norte y oriente de país: Lambayeque, Piura, Tumbes, Amazonas y San Martín, y si hay algún tipo de excedente irá al extranjero. El nombre comercial del producto será Dulce Olmos.

LEVANTAR UN INGENIO AZUCARERO DE LA NADA

En esas condiciones vinieron a conocer el lugar los ingenieros y técnicos de Coazucar, la rama agroindustrial del Grupo Gloria, para proyectar la idea de levantar un ingenio azucarero en la nada, imaginando y ubicando el lugar estratégico para la fábrica, con los sembríos de caña de azúcar alrededor, recuerda Héctor Rubina Gastañeta, gerente de AgrOlmos, el nombre con el que se bautizó a esta nueva aventura azucarera en suelos peruanos.

“Teníamos un polígono de varios kilómetros a la redonda para nuestro proyecto en el cual debíamos conocer el tipo de suelo para ver si tenía o no pendientes, conocer cuál era la incidencia del viento y ver si había disponibilidad de agua subterránea para decidir dónde ubicar la fábrica”, explica Rubina sobre una planta que comenzó a construirse a mediados de 2014 y que, tras dos años estaba lista para comenzar la producción de azúcar rubia, que es la que más demanda el mercado interno y, cuyas primeras bolsas de 50 kilos, se comenzaron a comercializar este mes de febrero.

SIEMBRA, CULTIVO Y COSECHA CONTROLADAS EN TODO MOMENTO

El proyecto Olmos está considerado como un modelo en el desarrollo agroindustrial del país, porque es la ‘colonización’ de un terreno que antes no producía ningún cultivo y que está alejado de zonas poblacionales. Los vecinos son otros proyectos agroindustriales, y para hacer una producción más

RECORD PRODUCTIVO. Se estima que las producciones rondarán las 140 t/ha. Además, los niveles de sacarosa ya superan al promedio peruano, que es del 12.5%

rentable llevó a tecnificar todo el proceso, desde la elección de la variedad más adecuada al tipo de clima y suelo, del proceso de siembra, del tipo de riego y de la cosecha mecanizada con los equipos adecuados, es decir, lo que AgrOlmos está realizando en Olmos es una siembra moderna de caña de azúcar, que implica el uso de la tecnología de punta en toda la etapa de producción.

“Teníamos los campos desbrozados y nivelados hasta cierto grado de pendiente para que los pivotes centrales, el sistema elegido para el riego, pudiesen circular sin problemas, pero era importante saber qué variedad de caña se adecuaba a este tipo de suelo”, explica Rubina. Por ello es que realizaron las pruebas necesarias, optando finalmente por tres variedades mexicanas y una brasileña. “Son variedades precoces, que cumplen todo su proceso en doce meses. Hasta el momento parece que no nos equivocamos, al comprobar los rendimientos que hemos obtenidos en las primeras cosechas” precisa.

MODERNO INGENIO ENTRA EN PRODUCCIÓN

El proyecto de AgrOlmos no estaría completo si no se hubiese instalado un moderno ingenio para la producción de azúcar. Para ello, un grupo de asesores del Grupo Gloria buscó en EE UU una planta que estuviese disponible para su instalación en Olmos. La encontraron en Lousiana, la desmontaron, la trajeron, la instalaron y la complementaron con equipos traídos desde la India. Y tras dieciséis meses el ingenio ha embolsado sus primeras bolsas de azúcar.

Se trata de una planta que tiene una capacidad para moler 6,000 toneladas de caña de azúcar al día y extraer un promedio de 600 toneladas de azúcar rubia para el mercado peruano. “Todo el desarrollo tecnológico que lo respalda hace que podamos operar la planta desde una sala de control, donde un equipo de diez personas por turno monitorea el proceso con el apoyo de sensores y alarmas que permiten trazar líneas de producción. Un circuito cerrado de cámaras de video y poco personal en la misma planta, es suficiente”, explica Rubina.

Al frente de todo el proceso de extracción de jugo destaca un moderno difusor de 60 m de largo, donde la caña, previamente limpiada, es sometida a sucesivos lavados en contracorriente al flujo de la carga, con 15 etapas de recirculación para extraerle la sacarosa. La eficiencia llega casi al 90%, muy superior a los antiguos trapiches usados en la mayoría de ingenios azucareros del Perú.

Otra característica del ingenio es su sistema de generación de energía, que utilizará el bagazo resultante de la molienda para alimentar una caldera con capacidad para producir hasta 100 toneladas de vapor por hora y 20 mega vatios de energía eléctrica, suficiente para operar todo su ingenio, la red eléctrica para los pivotes e incluso, si AgrOlmos quisiera, podría vender energía a las otras empresas agroindustriales ubicadas en la zona.

SIEMBRA MECANIZADA AL 100%

AgrOlmos realizó por primera vez en el Perú un proyecto de siembra de caña mecanizado al 100%. La sembradora recibía la caña en su tolva y avanzaba guiada por GPS a una distancia de 110 metros lineales. En época de cosecha, como todo está georeferenciado, quienes gestionan el proyecto tienen información precisa de la producción de cada zurco.

Con el apoyo de drones se realizó el levantamiento topográfico con una precisión de 0.25 metros. Se ubicaron 56 puntos de referencia en toda la extensión del área del proyecto para obtener mejor precisión de medición. El mismo equipo es capaz de levantar planos de rendimiento de los campos con el sistema de NDVI (Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada) que, apoyado por un estudio detallado del suelo, la definición de los programas de riego y fertilización, entrega curvas de producción que, cuando esta se acerca al negativo, significa que hay problemas de crecimiento en un determinado sector, información necesaria para que los encargados del campo puedan aplicar todos los correctivos que sean necesarios.

En los primeros días de 2017 se inició la siembra de la tercera etapa de su cronograma, para llegar a un total de 13,500 hectáreas, extensión suficiente para auto abastecer su ingenio durante los doce meses. Un detalle importante de este cronograma es que lo realizaron teniendo en cuenta la ubicación del ingenio, para que este no quede desabastecido de la materia prima. Es decir, se sembraron simultáneamente campos distantes y cercanos, de forma que cuando un equipo esté cosechando a 10 km de la fábrica, otro lo esté haciendo más cerca de esta. De esta manera se van turnando los ingresos de caña en forma rotativa y, en la zona de recepción los trailers son capaces de jalar cajones con hasta 60 toneladas.

CÓMO FUNCIONA SU SISTEMA DE FERTILIZACIÓN Y RIEGO POR PIVOTE

Unos 500 km de tubería sirven de alimentador de fertilizantes y agua a los 140 pivotes instalados. Es un sistema muy poco usado para cultivos de caña en el Perú. Cada uno de los pivotes puede regar 95 ha, cuya lámina de riego es calculada apoyándose en datos meteorológicos y el estado del cultivo, lo que permite hacer un riego diferenciado en diferentes sectores del campo.

“La nube de agua se incrementa a medida que nos acercamos al fin del equipo. Hay más descarga de agua a medida que nos vamos alejando del centro del pivote para que así, el riego sea uniforme en todo el campo. Una red subterránea de energía eléctrica alimenta al pivote que, cuando avanza más rápido, arroja más agua y cuando su trayecto es más lento, arroja menos cantidad del recurso. Eso es posible gracias a un cálculo hidrológico con el que hemos determinado qué boquillas van regando en cada uno de los tramos. Además las mangueras que llevan el agua a los aspersores tienen unos conectores que, a medida que crece la caña, lo único que se hace es colocarlo a una altura adecuada para continuar con el riego”, explica Rubina.

Desde un centro de control se establecen y controlan presiones y caudales. El encargado de riego entrega el programa del día, de acuerdo a la necesidad de cada pivote y el personal de operación se encarga de ingresar los datos al sistema, encender todos los equipos y realizar el monitoreo de los que están regando, de acuerdo a lo programado.

PRODUCCIÓN PROPIA DE COMPOST

Todo aquel producto de ‘desecho’ que genere la planta servirá para producir materia orgánica, un compost especial para enriquecer orgánicamente a los campos. Incluso AgrOlmos podría abastecer con este subproducto a otras compañías instaladas en Olmos.

“El mismo programa traza una curva de riego durante el día, y si por alguna razón el pivote sale de esa curva, automáticamente emite una alarma, no solo en la sala de control, sino en el equipo móvil de la persona encargada de cada bloque, la que puede averiguar a qué se debió la alarma”, cuenta Pedro Chigchón, gerente agrícola de AgrOlmos.

LA NECESIDAD DE CONTAR CON AGUA SUBTERRÁNEA

Asimismo, en el centro del pivote hay una caja de control que se alimenta de cuatro sets de sondas de humedad que, apoyadas por la telemetría visualizan cuál es el estado de los campos antes y después del riego, lo cual permite saber si este ha sido eficiente o no. Además del agua que distribuye la empresa concesionaria, en el proyecto de AgrOlmos se necesitará perforar una serie de
pozos para completar la necesidad de agua de la superficie de caña. Hasta ahora se han hecho perforaciones de hasta 220 m (a un costo de US$1,000 por cada metro perforado) obteniendo entre 60 a 70 l/s. Conscientes de esta necesidad es que AgrOlmos ha solicitado a las autoridades que regulan los acuíferos del Perú el permiso para perforar unos 80 pozos dentro de sus campos.

GRANDES DIMENSIONES. El proyecto de AgrOlmos involucra la producción hoy en día de 13,500 ha de caña de azúcar. Para sembrar esa superficie se han escogido variedades mexicanas y brasileñas.

EL PRONÓSTICO ES ROMPER LOS RECORDS DE RENDIMIENTO Y PORCENTAJE DE SACAROSA

Héctor Rubina muestra con satisfacción los primeros resultados de los cultivos. “Estamos cosechando los primeros lotes y los resultados son muy buenos. Comparado a otros valles cañeros del país donde se manejan siembras con 14 y 15 meses de cultivo, aquí en Olmos, y con las variedades que hemos traído y con el riego tecnificado, no es más de 12 meses y estamos proyectando en tener cinco cortes en ese periodo”, explica.

Las primeras cosechas que han realizado han salido con niveles de un 13% de sacarosa. “Podemos mejorar en las próximas siembras tras conocer los diferenciales de temperaturas que hay y también por la disposición de agua. Entonces podríamos llegar a un 14% de sacarosa. En nuestra fase inicial sembramos con un sinnúmero de fallas, básicamente por falta de conocimiento de la zona, suelo y clima; pero en la segunda etapa de siembra ya se hizo mejor, obteniendo producciones de 140 t/ha”, explica y prevé que la tercera fase sea mucho mejor. “Nosotros debemos estar manejándonos entre 130 y 140 t/ha en doce meses. Ese es un indicador muy competitivo, algo de 260 kilos de azúcar por tonelada de caña producida. Con todos los elementos climatológicos que tenemos a disposición ahora, podemos presagiar que vamos a romper todos los records en cuestión de calidad, por encima del promedio nacional que es de 12.5% de sacarosa”, pronostica.