icon-category icon-close icon-closequote icon-down icon-download icon-evento icon-facebook icon-instagram icon-lang icon-linkedin icon-lupa icon-menu icon-next icon-openquote icon-paper icon-pluma icon-popular icon-prev icon-send icon-share icon-twitter icon-ultimo icon-video icon-youtube share-facebook share-gplus share-linkedin share-mail share-twitter

Junio 2018 | Agtech

Cada vez más sencillo con Smart Farm

Horticultura urbana y de autoconsumo

La ‘startup’ Smart Farm, cuyos promotores son dos agrónomos y un ingeniero mecatrónico, ha realizado innovaciones a las clásicas macetas que solemos tener en balcones, terrazas o esquinadas al interior de un departamento, para que de manera muy sencilla, basada en la agricultura sin suelo y en la aplicación de soluciones nutricionales, se puedan cosechar lechugas, albahacas, coles, arúgula e, incluso, fresas para un consumo directo; sacando el mayor provecho a todos los nutrientes de estos vegetales.

Marienella Ortiz

Smart Farm es una ‘startup’ que ha diseñado soluciones sustentadas en la aeroponía e hidroponía para que aquellos que quieran hacer agricultura urbana no tengan más que invertir unos 30 minutos cada diez o quince días de su tiempo, para renovar el agua y la solución nutricional, y así cosechar  productos libres de aplicaciones químicas.

COSECHA EN CASA. ‘Practihuerto’ y ‘minihuerto’ son los desarrollos de Smart Farm. Los emprendedores entregan a los usuarios un kit necesario para el cultivo en casa.

Para aquellos que viven en ambientes pequeños y con limitado ingreso de luz, está el ‘minihuerto’, una maceta autorregante con luz LED para cinco plantas,  basado en conceptos hidropónicos. Para quienes cuentan con un espacio exterior -un balcón o una terraza- está el ‘practihuerto’, una estructura vertical para 16 o 24 plantas, basado en la aeroponía.

Sea para interiores o para exteriores, la base de todo ello es la solución nutricional, por lo cual los expertos de Smart Farm han diseñado una fórmula, luego de análisis del agua potable de Lima y de validarla en diferentes especies.

La iniciativa nació hace un par de años, cuando la agrónoma Karín Coronado, la actual gerente general de la empresa, se unió con el mecatrónico Héctor Oscanoa, gerente técnico de la firma, para diseñar los equipos que se adaptaran mejor a la agricultura urbana local. “Hay una industria en el mundo, en especial, en EE UU y Japón, pero en Perú aún estamos creando todo de cero”, refiere Coronado. A ellos se unió el agrónomo Ivan León para impulsar la parte comercial y entender las necesidades de los consumidores locales.

De acuerdo a lo que explica Oscanoa, el objetivo de Smart Farm fue tener un formato sencillo que, con pocos pasos y con casi cero posibilidades de fracasar, se pueden cosechar hortalizas (lechuga, acelga, arúgula, kale, espinaca, beterraga, entre otras), frutas (fresas), hierbas aromáticas (menta, tomillo y otras) o flores (pensamiento y marigold, por ejemplo).

CONSTRUYENDO UNA INDUSTRIA

Cuando empezaron tenían claro que la tecnología existía en el mundo –Karin visitó Belgica y Holanda e investigó sobre la agricultura urbana-, pero debían adaptarla a la realidad local, donde no había nada parecido. Héctor recuerda que el primer prototipo fue en 3D. Sin embargo, su costo elevado  iba a impedir su acceso al público. Para las macetas autorregantes o ‘minihuertos’, se han fabricado en prolipropileno y les añadieron una lámpara LED para garantizar la fotosíntesis si es que la maceta se instala en el interior.

Las macetas autorregantes funcionan en base a la capilaridad, que permiten llevar el agua a través de tubos capilares a la parte superior. En este caso, la parte superior está asentada con sustrato de fibra de coco sin nutriente alguno. En la base se almacenan aproximadamente 2 o 3 litros de agua y el usuario puede monitorear visualmente el consumo de agua de la planta. En cada uno de los cinco agujeros pueden cultivarse distintos tipos de hojas, pero no son recomendables aquellas de gran tamaño.

La luz LED que ayuda en la fotosíntesis se enciende automáticamente de día y se apaga de noche. Se trata de una bombilla de 18 W que equivale a un consumo de S/.5 al mes. Estas las importan desde EE UU y son de diferentes colores, “para evaluar la longitud de la honda de la luz y cuáles ayudan mejor a la fotosíntesis, según especies”, cuenta la gerente.

 

Un sistema sencillo

El costo del ‘practihuerto’ de 16 agujeros o dos niveles es de S/. 470, que comprende además el kit de uso, instalación y asesoría. El ‘minihuerto’ tiene un valor de S/.250 con la luz LED, sin la luz LED es de S/. 150. Ambas tecnologías permiten el monitoreo a través de una ‘app’ del nivel de agua y las condiciones de los nutrientes. Actualmente están a la búsqueda de fondos para construir un molde de acero para poder masificar la elaboración de la estructura de los ‘minihuertos’.

COSECHAS A LA TERCERA SEMANA

La cosecha es mensual tanto en los ‘minihuertos’ como en los ‘practihuertos’. “Incluso, a las tres semanas uno va cosechando las hojas, sobre todo de lechuga, que son muy precoces. La ventaja es que no necesitas cosechar toda la planta, sino las hojas para ir haciendo ensaladas. El concepto es acercar a las personas y familias a la experiencia de producir hortalizas para el autoconsumo, no solo para lo ornamental”, refiere Karin. Por ello, se vende el ‘minihuerto’ o el ‘practihuerto’ con las plantas instaladas y se brinda el servicio de posventa de ir acompañando a la persona en el ejercicio de ver crecer sus plantas y de consumirlas.

El ‘practihuerto’ de dos módulos -16 agujeros- utiliza 30 litros de agua, a la que se añade una solución nutricional. El riego se activa automáticamente cada 10 minutos y dura 3 minutos. El agua con nutrientes del tanque es enviada por una bomba hasta la parte superior y cae en forma de lluvia. Es similar a la hidroponía, pero se diferencia en que su distribución es vertical y las raíces se mantienen en el aire, obteniendo mayor oxigenación. Así, las plantas crecen hasta tres veces más rápido que en el suelo.

El mantenimiento consiste en verificar el nivel del agua en el tanque cada 15 días y trasplantar las plántulas al ‘practihuerto’ mensualmente o cada 45 días. En la parte sanitaria se suelen hacer algunas recomendaciones muy sencillas como el retirar manualmente pulgones de las hojas o hacer algunos lavados de las hojas.

Karín Coronado comenta que aquellos que comen sus propios cultivos notan la diferencia tanto en sabor como en textura, debido a que los alimentos pierden vitaminas luego de varios días de cosechados. “No es que se pretenda desaparecer la venta masiva en los mercados o supermercados pero también hay gente que le interesa ver qué come. Y nuestro objetivo es que esas personas tengan sus plantitas en casa haciendo lo mínimo. Nuestro interés es que se concentren en disfrutar del resultado”, finaliza.