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Agosto 2019 | Plagas

Mónica Narrea, entomóloga de la UNALM

“Han aparecido cuatro nuevos tipos de chanchito blanco que podrían afectar a la uva”

Planococcus citri podría tener un compañero de ‘batallas’. Todo parece indicar que no sería la única especie de chanchito blanco en Perú, tras la aparición de nuevos tipos en el arándano. Uno de ellos estaría en la vid, por lo que la situación de la plaga en el país se volvería más compleja. ¿Métodos de control? El químico,  está restringido debido a la prohibición de los neonicotinoides; entonces surge la alternativa de un control biológico.

Gabriel Gargurevich Pazos

La cochinilla harinosa, o chanchito blanco, es una plaga que causa graves daños en la uva de mesa y que, en los últimos años, ha crecido enormemente en población, afectando a las productividades y, por ende, la buena economía de los campos peruanos.
Para la entomóloga de la UNALM, Mónica Narrea, los fundos peruanos aún no ‘agarran la mano’ al Programa de Manejo Integrado de Plagas. “Estamos viendo que incluso hay más presencia de cochinilla, incluso en los ‘containers’. Por ello, se necesita un manejo serio y planificado de la campaña. Los gerentes, los dueños, los ingenieros, los jefes de sanidad, necesitan reunirse y conversar seriamente. Es fundamental contar con el personal adecuado para combatir a esta plaga. Hay que ser ordenados”, recomienda.
En el norte del país muchos productores manejan muy bien la fisiología de las plantas de uva de mesa, a pesar de que es un cultivo que tiene menos tiempo de existencia en esa zona que en Ica. Sin embargo, la experta sostiene que es necesario fortalecer la sanidad del cultivo en zonas productoras norteñas. “Se piensa que es algo fácil y que se puede ir ‘pateando’. Recuerdo la última campaña en el norte. Todo estaba bien hasta la última etapa, donde no solo la cochinilla fue un problema sino también la mosca de la fruta. Por eso es que hay que generar una data de campo, ya que estamos hablando de una plaga polífaga y debemos entenderla. En la uva, la cochinilla llena toda la planta, el tronco, los brazos, la fruta”, explica sobre la importancia de esta plaga.

En la uva, la cochinilla llena toda la planta, el tronco, los brazos y la fruta.

CON UNA SEGUNDA ESPECIE, EL PROBLEMA SE VUELVE SERIO

El chanchito blanco no es una plaga exclusiva de la uva de mesa. La especialista afirma que en el arándano han aparecido tres o cuatro especies diferentes, “y una de ellas, ya estaría en la vid”, advierte y señala que debe confirmar de qué especie se trata. “Debo hacer un viaje a EE UU para confirmar estas especies y trabajar con uno de los especialistas en chanchito, ¿cuál es la plaga más seria en el caso de la uva? Podría decirles que el chanchito blanco es la plaga más seria de la vid y en Perú solo tenemos un tipo de cochinilla: Planococcus citri, pero si entra otra, de las que ya está en el arándano, ya serían dos tipos. Es decir, es sería como tener una segunda plaga. Entonces, la cosa se está volviendo seria”.

ENTRE 25% Y 30% DE RECHAZO A FRUTA CON CHANCHO

La entomóloga es clara cuando señala que es preciso conocer la biología de la cochinilla, para saber el estadio de la plaga de acuerdo a las etapas fenológicas. “Puedo tener una cantidad mínima de población, que fluctúe en mi campo. El encargado de sanidad y el asesor caen en la cuenta de que hay dos hembras y están asustados, pues puede aumentar la población y ahí surge el problema. Por eso es que hay que saber reconocer los estadios, y eso solo se consigue en base a capacitaciones. La gente en el campo debe estar entrenada para hacer buenas evaluaciones para evitar que la plaga suba por el brazo que no revisaste, que no pelaste, y ahí había una o dos, ninfas, pequeñas, o grandes, que pueden pasar rápidamente a ser hembras, en dos o tres días”, explica.

“Falta fortalecer la sanidad, en el norte. Se piensa que es algo fácil y que se puede ir ‘pateando’”, dice Narrea.

La entomóloga advierte que son los machos los que forman cocones y que, a diferencia de las hembras, los machos son alados. Precisa: “Hay que saber reconocer al macho. A veces, cuando se coloca la trampa de feromonas, no sabe si lo que llega es un macho, una mosca blanca, una mosquita del vinagre o una mosca negra. Es importante reconocer que, en el caso de los chanchitos machos, las alas son bastante ahumadas, grises; las antenas son bastante largas y a veces tienen una colita; tiene las patas bastante desarrolladas y las alas podrían sobrepasar la mitad de su cuerpo, incluso; eso es muy importante: alas grises que sobrepasan la mitad del cuerpo”.
En cuanto al manejo integrado, Narrea subraya la importancia de la evaluación, que no tiene que ver con la estrategia de monitoreo ni control, sino con la metodología que se escogerá. “Siempre hablamos de 20 plantas, 25 plantas por lote. En el caso de uva, los lotes estarán determinados dependiendo de los parrones que tengamos, de la unidad de riego, del número de hectáreas, ya sean 5 o 3.8, por ejemplo. En base a eso se divide el campo en cinco sectores y se comienza a evaluar las plantas, luego de haberlas instalado. Esa es la metodología de evaluación; así, vamos viendo la población de plagas, presentes en los campos”.
En el Perú, el chanchito blanco está presente todo el tiempo, no como en otros países donde este solo aparece en invierno. “Aquí puede llegar en todo momento”, afirma, sobre una plaga que normalmente se aloja en la parte superior, media e inferior del tronco. Además, la especialista sostiene que quienes están encargados de la evaluación no evalúan la parte inferior porque dicen: ‘estamos en frío’. “Yo recomiendo dividir el tronco y ver dónde está el chanchito para saber qué podemos hacer. Quizás podremos hacer ‘desmanche’, alguna aplicación, un destole o algo puntual… Entonces, es muy importante la metodología de evaluación. La persona tiene que estar capacitada para reconocer los estadios y ver la proyección y la población de chanchitos tiene que estar desglosada. Lo felices que seríamos si un producto llega a agarrar hembras con huevos; sería una felicidad enorme para el dueño de la molécula. Hay que tener en cuenta que, según lo que dicen en los fundos, hay entre 25% y 30% de rechazos de fruta por culpa de chanchito. Por ello, todos, desde el ingeniero hasta los gerentes, debemos estar en la sintonía de la plaga”.

HAY QUE PONER MÁS ÉNFASIS EN EL CONTROL BIOLÓGICO

Respecto al control cultural, Narrea advierte que en Piura están todos los chanchitos ‘habidos y por haber’, en las malezas. Y lo ratifica diciendo que no ha visto ningún fundo que tenga malezas y no tenga cochinilla. “No se puede tener malezas en cultivos convencionales u orgánico, porque la cochinilla gusta de las poáceas, un tipo de gramíneas que están en todas las malezas de Piura. Nada de malezas”, subraya. En la UNALM redactaron una serie de protocolos para varios fundos, sobre cómo eliminar las malezas correctamente, ya que si no hay un buen control de ello, puede haber presencia de chanchito blanco. “Hay un protocolo para sacar las malezas en lonas, llevarlas a una zona y enterrarlas o quemarlas. En las hojas secas, en las hojarascas, en todo está la cochinilla, en todo sobrevive. Las hormigas se alimentan de la melaza de la cochinilla y las cargan como si fuesen sus crías. Así que cuando hay hormigas en el fundo, puede ser un indicador de que hay cochinilla”, advierte la especialista.

De las armas químicas para luchar contra el chanchito blanco, recientemente ha aparecido una nueva norma para los neonicotinoides y el único que ha sobrevivido a esa lista es el acetamiprid. Conociendo las restricciones a las que se enfrentan los fundos, es que la experta desde hace un tiempo que está trabajando con fundos de Piura, Chiclayo y Olmos, con los cuales se ha conversado en la realización de un programa de manejo integrado, con énfasis en control biológico. “Hemos hecho algunas cosas. En Saturno, por ejemplo, el gerente, Juan Acevedo, supo escuchar los consejos e incluso desarrollamos un laboratorio. Si ya nos han quitado los neonicotinoides, hay que poner más énfasis en el control biológico. Hace tiempo que hemos querido hacer control biológico y nadie nos hace caso. Es momento de hacer trabajo de campo; hay que hacer ‘liberaciones’; hemos estado haciendo algunos trabajos en Olmos en ese sentido; nos falta liberar enemigos y ver cuánto baja la curva de la plaga”, explica.
¿Quiénes son los elegidos para realizar este control biológico? Según la experta, los enemigos estrella serían las crisopas. En el norte también funcionan los cryptolaemus, aunque no en el sur. Anagyrus siempre está presente. “En el caso de Anagyrus, incluso no se necesitaría liberar. Para tener Anagyrus en el campo hay que dejar de aplicar fosforados”, dice la entomóloga. ,“La pregunta es ¿van a hacer eso? Nadie, prefieren botar a Anagyrus. Pero, ¿qué dirá la gente que ya no trabaja con fosforados? Que, rápidamente, en ocho años podemos recuperar la fauna; y el Anagyrus, desde que tengo uso de razón, desde que me empezó a gustar la cochinilla cuando era estudiante, siempre estuvo. Si dejáramos de aplicar fosforado, podríamos tener la esperanza de que en unos dos o tres años tengamos Anagyrus, que es un insecto endémico en todos los países que tienen vid, pero aquí los estamos matando con los fosforados que aplicamos”, advierte.
Entonces, la especialista es una convencida de que sí es posible realizar control biológico de chanchito blanco. “Los arandaneros me dicen ‘ingeniera, queremos trabajar con usted más orgánico, ¿se puede hacer?’. Claro que se puede. Y la uva de mesa se presta para que el control biológico sea mucho más exitoso que en el arándano. Porque la uva tiene follaje, tiene brazos, tiene un colchón, tiene unas condiciones diferentes. Pero el arándano está ‘calato’. Por otro lado, ¿les estamos poniendo corredores biológicos para que esas crisopas adultas se queden con nosotros? No. Pero en dos semanas la crisopa se puede comer, en promedio, unos 500 chanchitos”.

Mónica Narrea. Entomóloga de la UNALM.

Cryptolaemus montrouzieri podría ser otro de estos enemigo estrella con los cuales se podría combatir la presencia de chanchito blanco en los campos del Perú, sobre todo en el norte. Se trata de un coccinélido al que le gusta bastante los climas cálidos. “Entonces, podemos, también, liberarlo en los campos de uva de mesa y de arándanos”, precisa. Sin embargo, se trata de un enemigo natural que se ha estudiado poco. “Nosotros, en algunos fundos, lo tenemos, pero todavía no se atreven a hacerlo masivo. Hay una persona nomás que los cría, sin embargo, para que funcione deberían de criarlo tres personas, por lo menos. Pero empiezan a sacar cuentas y las empresas se desaniman. A veces pienso que tienen cryptolaemus montrouzieri para la ‘pantalla’, para mostrarle a los compradores”, critica y finaliza la entomóloga de la UNALM.