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Noviembre 2018 | Enfermedades

La clave está en las medidas preventivas

Estrategias para un correcto control de antracnosis en mango

La Antracnosis es un gran problema en el mango, que se ha acentuado en el último tiempo debido a las alteraciones climáticas. Las manchas en forma de lágrimas que ocasiona pueden significar graves pérdidas económicas, por ello es que, según explica el fitopatólogo Edgar Rodríguez, el camino correcto es el control preventivo y advierte que las aplicaciones en poscosecha, que comúnmente realizan los productores, no son efectivas.

Marienella Ortiz

Síntoma de pudrición peduncular, causado por Aspergillus spp.

Las condiciones climáticas han sido decisivas en la aparición y desarrollo de nuevas enfermedades de hongos en el mango, en especial, de aquellas que originan el manchado de fruta o la pudrición peduncular. Los expertos tienen identificadas aquellas vinculadas al manchado de la fruta (Antracnosis, Stemphylium y Colletotrichum). Sin embargo, en la campaña pasada, las alteraciones de temperatura y humedad originadas por el Fenómeno El Niño, activaron el ataque agresivo de la Alternaria, que al igual que la Antracnosis, deja manchas en forma de lágrima sobre la piel del fruto que lo inhabilitan para su exportación.

En un principio los productores tendían a confundir Alternaria con Antracnosis, debido a la similar sintomatología en el manchado de fruta. Sin embargo, su modo de actuar es diferente porque este hongo coloniza las lenticelas del fruto y allí se queda, para luego causar la necrosis de su piel. Al igual que en la Antracnosis, Edgar Rodríguez, fitopatólogo e investigador de la Universidad Nacional de Piura, explica que la infección se origina cuando la fruta está verde, es decir, que permanece latente. Por el momento, subraya que el control de esta enfermedad está siendo  más complicada que incluso la Atracnosis, debido a que está última es más estudiado desde su primera aparición en 1998, tras el Fenómeno El Niño que golpeó ese año.“La Alternaria lo que hace es meterse en la lenticela del fruto y empezar a desarrollar micelio, mientras que la Actracnosis rompe la pared celular, penetra hacia la pulpa del fruto”, agrega.

1. Síntoma inicial de Antracnosis causado por Colletotrichum gloeosporioides. 2. Síntoma avanzado de Antracnosisi causado por Colletotrichum gloeosporioides.

Debido a que la humedad relativa es importante para la aparición de los hongos y para la diseminación de las esporas, en Casma (Áncash), la Alternaria se está convirtiendo en un grave problema, porque el clima es más húmedo que en los valles de Piura.

Actualmente, se considera que los productos químicos que se usan para la Antracnosis también tienen efectos de control en la Alternaria. “Desde hace cuatro años comenzó a aparecer esta enfermedad, por eso se ha estudiado muy poco. Con el Fenómeno El Niño, al parecer, se ha venido a instalar y es necesario una investigación sobre su modo de actuar y el mejor método de control. Puede que algunos químicos que se usan en Antracnosis y muerte regresiva tengan efecto en Alternaria, pero eso habría que probarlo. Es necesario tener claro cuáles son los momentos más adecuados para realizar una aplicación. Incluso evaluar que otros métodos de control se pueden usar y que sean menos costosos”, indica.

Rodríguez y la Asociación Peruana de Productores y Exportadores de Mango (APEM) están evaluando si empezarán las investigaciones para validar las herramientas de control.

ANTRACNOSIS, GRAVES DAÑOS EN EL CULTIVO

En Perú, la enfermedad más importante del mango es la Antracnosis, principalmente debido a a los daños que causa en poscosecha y que se transforman en importantes pérdidas económicas en el país y también en otras zonas productoras.

La mayor incidencia está relacionada a la presencia de agua libre. Es decir, “siempre que hayan lluvias, debemos prepararnos para la presencia de la Actracnosis”, subraya el especialista. En Piura, las lluvias de verano coinciden con la cosecha, momento en que todos los agricultores realizan aplicaciones de manera preventiva, para reducir el riesgo. Sin embargo, los investigadores han corroborado de que habiendo ausencia de lluvias, el microclima interno de humedad relativa alta de algunas plantas, puede permitir el ataque de la enfermedad.

Este es un patógeno que ingresa directamente a los frutos, así como a las hojas y al raquis. “Gracias al agua libre, el hongo forma una estructura de penetración que se llama apresorio que, al adquirir mucha presión interna, rompe la pared celular de la fruta, algo que no hacen todos los hongos, como por ejemplo, la Lasiodiplodia, que entra por heridas de la planta de mango”, refiere Rodríguez.

SÍNTOMAS EN FRUTOS, HOJAS Y EN OTRAS ZONAS

El principal problema que origina la Antracnosis es la necrosis en la piel del fruto. En un mango infectado se podrá apreciar manchas pequeñas redondeadas de color marrón a negro, con bordes indefinidos en la superficie del fruto. Las manchas pueden unirse y formar lesiones grandes y poco estéticas e incluso puede ocasionar la deformación de las hojas. Si se trata de hojas viejas, las lesiones no avanzan, pero el hongo permanece latente. Por lo general, en los raquis aparecen manchas elongadas gris oscuras o negras. En tanto, en flores causa necrosis hasta que adquieren un color negro.

Sin embargo, la lesión más típica es aquella que tiene forma de lágrima, que va desde la base hasta la punta del fruto. La afectación solo se restringe a la piel del fruto, pero si es grave puede invadir unos milímetros la pulpa.

 

Pudrición peduncular y muerte regresiva del mango

El agente causal principal de la pudrición peduncular es Lasiodiplodia theobromae. Sin embargo, también se ha observado en las últimas dos campañas daños producidos por otros hongos, como es el caso de Aspergillus niger y Penicillium spp. Rodríguez dice que viene realizando diversas investigaciones sobre estas enfermedades en las tres zonas productoras de mango más importantes: Alto Piura, Chira y San Lorenzo.

“Seguimos con graves problemas de Lasiodiplodia en mango., porque no se realizan las labores culturales necesarias que eviten la diseminación del hongo”, remarca, específicamente sobre las labores de  poda y eliminar los desechos del campo, que hoy sifnifican una inversión costosa como consecuencia del creciente déficit de mano de obra en Piura.

En cuanto a los síntomas, en muchos casos se puede formar micelio en la superficie del área afectada por el hongo. A la zona necrótica superficial del fruto le corresponde una pudrición blanda de la pulpa que se observa debajo de la misma, que compromete gran parte de la pulpa, pudiendo afectar la semilla. Esta enfermedad coloniza todos los tejidos de la planta, como son corteza, endodermis y cilindro central: Floema y Xilema.

La Lasiodiplodia también es causante de la muerte regresiva del mango de Piura y se ha identificado distintas especies: Lasiodiplodia theobromae, Lasiodiplodia pseudotheobromae, Lasiodiplodia brasiliense, Lasiodiplodia iraniensis, Lasiodiplodia laetiocattleyae, Lasiodiplodia sp.

Las aplicaciones preventivas se realizan en las fases críticas de infección, como son la poda (primera aplicación, la floración (segunda aplicación) y el desarrollo del fruto (tercera aplicación). Adicionalmente, cuando se siembra, se hace el deslechado (corte del pedúnculo) y en esta fase se siguen cometiendo errores. “Hace muchos años el deslechado se hacía en el suelo y había problemas con muchos hongos. Luego se puso parihuelas en las partes altas. Tuvieron efecto, pero también tienen que lavarse. Entonces, debe quedar claro que las heridas son puerta de entrada para cualquier patógeno”, precisa.

UNA INFECCIÓN QUE EMPIEZA POR EL HOMBRO DE LA FRUTA

Por lo general, el inicio de las infecciones ocasionadas por Antacnosis se da en los hombros del fruto, debido a que la estructura del mango permite la acumulación del agua que cae de las lluvias de verano. Por gravedad, ese agua acumulada y contaminada con las esporas desciende hacia la punta del fruto, diseminando la enfermedad a su paso y dejando un rastro muy parecido a una lágrima. “El viento y la alta humedad relativa son otros factores que, sumados al agua libre intensifican la presencia de la enfermedad. La fuente del inóculo son los restos de vegetales muertos y las conidias se forman todo el año en inflorescencias momificadas, brácteas florales y hojas”, explica Rodríguez.

Los agentes causales más comunes de la Antracnosis son Colletotrichum gloeosporioides y Colletotrichum acutatum, siendo el primero el que tiene mayor incidencia. El Colletotrichum es un hemibiotrofo, cuyas conidias son hialinas (transparentes). Este agente produce estructuras subepidérmicas llamadas acérvulos (puntos en el tejido infectado). En los acérvulos se forman abundantes esporas de color salmón.

El mayor problema con este hongo es que produce una infección endofítica, es decir, que el hongo ingresa al fruto cuando aún está verde y luego se activa. Entonces, los síntomas no se pueden presentar porque en el fruto verde existen sustancias que inhiben su desarrollo, entre ellas, las gallotaninas y resorcinoles, que son antifúngicos. Además no es posible el desarrollo del hongo porque el fruto no tiene los azúcares con que alimentarse.

Cuando el fruto es cosechado en madurez comercial, Rodríguez explica que no está totalmente maduro, sino que eso ocurre en el trayecto hacia el mercado de destino. Es en esta fase en que comienza a producir el etileno y disminuye los otros componentes antifúngicos. Entonces, empieza a activarse el patógeno.

El especialista explica que la fruta es embalada y exportada aparentemente sana, pero llega a destino con muchas manchas. “Hace tres años, algunas empresas exportaron su fruta y se registraron muchos casos de manchas en destino. Entonces, tuvieron que hacer reempaque, algo que es costoso y no conviene al exportador”, precisa el experto.

POR CULPA DE UNA SOLA CONÍDIA EN LA SUPERFICIE DEL FRUTO

El estado latente en que entra la infección se le conoce como quiescencia y es cuando el patógeno reduce su actividad metabólica, deteniendo el proceso de patogénesis por un período considerable de tiempo relacionado al hospedante. Los C. gloeosporioides sobreviven en estado de quiescencia cuando las condiciones del hospedante o ambientales le impiden desarrollarse y los cambios bioquímicos que ocurren durante la maduración del fruto permiten que la infección continúe su curso.

“La inoculación ocurre con una simple conidia en la superficie de un fruto inmaduro. Una vez que ocurre la germinación de la conidia se produce la formación del apresorio, estructura adhesiva, achatada, a partir de la cual se origina una hifa afilada que rompe la cutícula de una célula epidérmica del huésped. Este apresorio tiene internamente una capa de melanina y  tiene permeabilidad selectiva al agua, es decir, que deja ingresar pero no dejar salir el agua. Entonces, la presión osmótica del apresorio se incrementa mucho, formando la hifa de penetración que rompe la pared de la fruta. La penetración se da en estado de quiescencia o latencia”, expone Rodríguez.

UN NECESARIO MANEJO PREVENTIVO

Para Edgar Rodríguez el mejor método de control pasa por realizar tratamientos preventivos en campo, por sobre las aplicaciones en poscosecha, que es lo que realizan los productores hoy en día. “Cuando el hongo ingresa en campo es imposible que, luego, de un tratamiento poscosecha, ya sea con el mejor producto del mundo, se puedan obtener los mejores resultados y reducir la enfermedad. Algunos productores afirman que sí tuvieron buenos resultados con las aplicaciones poscosecha, pero lo que creo es que en esos casos no tuvieron realmente la infección y por eso nunca se desarrolló cuando la fruta maduró”, enfatiza el experto.

Para esta medida preventiva que mencione el especialista, es necesario el uso de fungicidas de contacto y sistémicos, para proteger las flores y los frutos en su etapa temprana de desarrollo. Hoy, es común el uso de Procloraz, como ingrediente activo. Las aplicaciones se inician luego de la floración, cuando el fruto tiene dos tercios de su tamaño.

Síntoma de pudrición peduncular, causado por Lasiodiplodia spp.

Rodríguez sostiene que se debe tener claro ciertas prácticas culturales. Básicamente, se requiere de un saneamiento de la plantación mediante podas sanitarias, con la finalidad de eliminar restos vegetales muertos que puedan albergar al patógeno. Asimismo, es necesario la eliminación de rastrojos que, igualmente, disminuyan fuentes de inóculo en el campo.

“Estos hongos son parásitos facultativos; si bien pueden afectar las plantas, también pueden crecer sobre restos de vegetales muertos que están en el suelo. Si dejamos restos de ramas secas o frutos momificados, allí están los hongos, no solo de la Antracnosis. Debemos tener la costumbre de limpiar los campos, de recoger todos los vegetales muertos y sacarlos de allí. Se pueden dejar hojas, pero no ramas ni tejido leñoso”, explica.

En cuanto al control biológico, considera que el uso de antagonistas, aún en estudio, puede disminuir el potencial de inóculos (la cantidad de esporas activas de un hongo en un campo). “La activación o desarrollo de hongos es muy dinámico y muy relacionado a los cambios climáticos. Por tanto, siempre existe la probabilidad de aparición en el futuro de nuevos patógenos causando daño en el cultivo”, finaliza.

Síntoma de Antracnosis causado por Colletotrichum gloeosporioides y corte transversal de la mancha, que muestra la infección de la pulpa.