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Agosto 2019 | Paltos Sin categoría

Su incidencia sobre la sanidad y productividad

Estrategias para el manejo de copa en palto

¿Qué identifica a un palto saludable? En primer lugar, una copa en activo crecimiento y que las hojas en su mayoría estén muy bien iluminadas, dependiendo del sistema de conducción con el que se está trabajando. Otros aspectos son un activo crecimiento vegetativo, una floración no muy intensa y de calidad, la existencia de equilibrio entre brotes y flores. Pero no es todo, porque además debe tener un sistema radicular agresivo en su crecimiento y producto de todo lo anterior un fructificación con calidad y velocidad de desarrollo.

Sin embargo, hay factores que pueden alejar a una planta del concepto de ‘saludable’ y que, generalmente, ello ocurre cuando la planta se enfrenta a condiciones estresantes. Probablemente en la costa peruana es muy difícil que llueva mucho para que ocurra un anegamiento en los huertos, algo que sí es común en Chile, por ejemplo, sobre todo en suelos pesados. Asimismo, la planta se enfrentará a un estrés cuando no hay suficiente profundidad de suelo. Sin embargo, en Perú, donde hay suelos arenosos y con poca estructura, son terrenos con muy buen drenaje interno, aunque tendientes a tener problemas de abastecimiento o mejor dicho retención hídrica.

1. La salinidad es un factor que afecta a la salud de los árboles. Esta condición se da especialmente en Perú.

Un factor de estrés que sí afecta a las plantas en Perú es la intensidad de radiación solar, la cual presenta valores muy diferentes a la zona de origen del palto y que, cuando se trabaja con copas muy abiertas, pueden ocurrir una serie de alteraciones, como por ejemplo, la deshidratación de las flores, la calidad de la madera en cuanto al daño que ocasiona el sol, saturación lumínica y trabas en el trabajo fotosintético, situaciones que desencadenan problemas de cuaja y de calidad de la fruta.

“En Perú, es común que, para defender a las plantas nuevas de la radiación, se cultive maíz en la misma hilera. Y, cuando la planta ya es mayor y tiene más copa, se puede defender mejor, aunque las hojas que están más expuestas a la radiación también sufren. La salinidad es otro factor estresante que, en algunas zonas, genera restricciones al crecimiento de la raíz y al funcionamiento general de la planta. Algo que es más marcado cuando hay escasez de agua”, explica Ricardo Cautín, profesor de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV).

Gráfico 1

En el gráfico 1, se aprecia que el flujo de fotones e intercambio gaseoso es exponencial hasta llegar en torno a 1,000 micromoles, que es cuando comienza a detenerse, presentando consecuencias directas sobre la actividad fotosinteica. “En la zona del norte de Perú podemos alcanzar en flujo de fotones, de 2,000 o 2,500 micromoles de fotones en días despejados y en primavera , verano y en el comienzo del otoño y eso, en alguna medida, es estrés”, sostiene. El aspecto sanitario del huerto también es un factor clave y en Perú la presencia de Lasiodiplodia theobramae causa una serie de alteraciones a nivel de madera, vasos para transporte de agua y nutrientes desde la raíz. “Lo que hace que se exprese o no este hongo de la madera, es la condición de estrés a la que está sometido el huerto. Es decir, si hay algún tipo de estrés, Lasiodiplodia se expresará generando cancrosis, muerte regresiva de ramas, defoliaciones y en general arboles débiles y con grados de estrés crecientes, lo que traerá una muerte de ramas, pérdida de follaje y pérdida de frutos. El gran problema es que cuando los vasos se obstruyen y deja de circular agua, se caen hojas y luego, cuando este árbol está más desnudo, aparece la radiación, que se encarga de darle un remate al sistema, dañando la madera que sin estar con el problema del hongo se daña por el sol.
El gran problema con el que nos encontramos en Perú hace unos años, fue la gran cantidad de madera envejecida, dañada y estresada; que no servía para producir calidad ni cantidad”, añade el experto. Y explica que, en la medida que se pueda generar una producción de crecimiento vegetativo intensa y de calidad, producto del manejo de poda y nutrición, se pueden reducir los efectos del estrés, teneindo una planta mucho más saludable pese a portar el hongo.

“Así, en un clima benigno como el peruano, la producción de energía a partir de las hojas es tan grande, que el árbol puede pasar de una condición de estrés a una condición saludable. En condiciones de buen manejo de renovación de madera y nutrición, si se hiciera un balance energético, entre lo que se está produciendo por las hojas y lo que se está consumiendo por los distintos procesos que tiene la planta, el saldo sería positivo. Cuando eso es así, por ejemplo, Lasiodiplodia queda ‘esperando’ hasta que haya nuevas condiciones de estrés, para poder manifestarse”, explica Cautín.

MANEJO DE COPA, CLAVE PARA TENER UN ÁRBOL SALUDABLE

Entonces, la opción de generar a través de un manejo de copa como lo es a través de podas, es clave para tener una mejor condición general de salubridad. El experto señala que el árbol tiene una cierta capacidad para estimularse y producir crecimientos vegetativos. “La a idea es que haya muchos más, porque lo que nos interesa es que el balance esté a favor de una condición saludable en relación al estrés”, subraya y señala que la calidad del sistema vegetativo será diferente. Así, por ejemplo, cuando hay mucha oscuridad, los crecimientos vegetativos serán débiles. “Si a eso le sumamos un estrés y la presencia de Lasiodiplodia, tendremos un problema. Es un círculo negativo”, explica Cautín. Asimismo, para el especialista de la PUCV (Chile), la fructificación es un factor de detrimento o de mucha demanda que, en un clima tan bueno como el de Perú, el productor podría plantearse siempre la renovación de madera que produce frutos, sin dejar que la madera avance en edad ni que tampoco se aleje del centro del árbol. “La estrategia sería que después de cosechar, se debe realizar un porcentaje de renovación para ir cambiando brotes y nunca salir de este circuito potente y virtuoso del crecimiento vegetativo, altamente productor de energía”, recomienda Cautín.

2. Una copa activa e iluminada es sinónimo de un árbol saludable.

Cuando hay ramas que han pasado por dos o tres cosechas, y que también han sido afectadas por la radiación, entrarán en una fase de debilidad. Por ello es que Cautín es claro en sostener que, en la medida que se trabaje con reemplazos, se tendrá un árbol más saludable, con mayores posibilidades de producir buena madera y buena fruta.
Y los factores que inciden en una buena producción de madera son: edad, fructificación (anterior/sin fructificación), posición del brote y equilibrio del vigor. “Además, en la medida que tengamos un crecimiento normal y agresivo de la raíz en un árbol saludable, tendremos el abastecimiento hormonal necesario para lograr el crecimiento vegetativo. Debemos tener en cuenta la cantidad de agua que debemos tener para lograr ese crecimiento y, junto con ella, vienen los nutrientes”, explica y señala que ante una situación de estrés, el manejo del riego debe asegurar que este órgano esté en una actividad continua para soportar todos los procesos que haya en la parte alta.

EL MANEJO DE COPA Y SU INCIDENCIA

Para el experto, en el manejo de copa se deben considerar:

  • Poda de producción: Se produce una eliminación de las ramas que produjeron fruta.
  • Poda en verde: Se realiza para poder favorecer el ingreso de luz al centro de las copas y mantener a todas las hojas funcionando.
  • Iluminación de hojas externas e internas: En la medida que las copas son densas, las hojas que están más adentro son parásitas. Por lo tanto, se trata de ir abriendo las plantas, tanto dentro como afuera, para tener una tasa importante de iluminación.
  • Eliminación de ramas enfermas: Cortar aquellas ramas débiles que han sido atacadas por una enfermedad o afectadas por algún tipo de estrés.

“No hay que olvidar que la madera después de haber sostenido una producción importante, se agota, sobre todo cuando un brote vigoroso es capaz de producir doce o quince frutos y cuando tiene dos o más producciones va adquiriendo posición horizontal e incluso hay veces que se debe apuntalar. Ese brote podría volver a dar frutos en las puntas, pero después de todo el trabajo que soporto, es muy difícil que lo haga con la misma intensidad y calibre de frutos, lo mas probable es que descanse una temporada (alternancia productiva). Entonces, ¿qué hacer? Se cosecha, se elimina y el próximo año se producirá en otro brote de iguales características, que se estimulan en su aparición con poda y luz, este brote respecto del cosecho está desfasado en una temporada, constituyéndose como ´reemplazo efectivo’”, explica el especialista y remarca que, en la medida que la producción se distancie del centro teórico del árbol, hacia afuera, será más complicado lograr buenos calibres de fruta, “porque la madera se va envejeciendo y se va ramificando mucho”, afirma.

El crecimiento de la raíz y su incidencia en el crecimiento de la copa está dado por el abastecimiento hormonal, hídrico y nutricional; además de las condiciones de estrés.

Para Cautín, el problema está cuando los brotes vigorosos y ‘nuevos’ nacen muy arriba en la copa, porque van desnudando a las partes bajas del árbol, y generando otros problemas de manejo con el árbol proyectado en altura. “Entonces, los trabajos de poda tienen que realizarse abajo y adentro, para mantener el tamaño y altura definida en el marco de plantación utilizado”, recomienda y señala que, cuando se poda, hay que tratar de ir un poco más atrás para que el reemplazo venga desde el centro del árbol y no en forma natural. “No hay que tener miedo a reducir con la poda el número de flores porque sobran flores para las condiciones climatológicas existentes en el Perú durante la floración, habra siempre mucha cuaja, lo que puede suceder es que por estrés no se amarren bien los frutos, generando problemas productivos.

Es probable que cuando hay muchas flores, la calidad ‘morfologica’ y ‘fisiologica’ de estas sea variable”, advierte y añade: “Hay que tener conocimiento acerca de cómo se comporta el árbol, cómo crece y cuándo podar lo suficiente. Es decir, pocas ramas para no bajarle kilos al árbol, pero hacerlo buscando la renovación de ramas, que en el Perú es muy rapida. El otro consejo es que no hay medida estándar, sino que hay conceptos que se aplican en forma particular a cada planta”.

Cuadro 1. Número de flores por árbol en relación a su tamaño

PODA EN VERDE, AUMENTO DE EFICIENCIA EN UNA PLANTA GRANDE

Las ramas cuando caen por su propio peso generan espacios o boquetes, donde se estimulan la aparición de brotes jóvenes que van a reemplazar. La foto A muestra una copa densa y vacía por dentro, mientras que la foto B muestra una copa grande, pero llena de invaginaciones para que la luz propicie que todo el árbol trabaje y sea eficiente. “Es casi como un árbol guante, donde la luz está entrando por distintas partes. Entonces, de esa forma vamos a tener mucho equilibrio en las partes iluminadas, y eso está relacionado con la madera que la produce. Y veremos que, en la medida que contemos con flores de calidad, produciremos frutos de calidad. Y eso dependerá de la nutrición, del metabolismo de la planta, de dónde está plantada, de la edad de la ramilla y la posición en el árbol”, explica.
El calibre potencial está vinculado a la calidad de ese ovario de la flor. “Cuantas más flores tenemos, podemos dudar de la calidad de esas flores”, afirma Cautín, graficándolo en el cuadro 1.

Aquella madera que produce dos o tres cosechas sufre agotamiento y, en muchos casos, como el de la foto, hay que apuntalar la rama.

“Probablemente, gran parte de este millón de flores no servirá. Se caerá porque son de mala calidad”, advierte y señala que las flores que vienen sobre brotes indeterminados tienen alguna probabilidad de mayor cantidad de cuaja, debido a las hormonas que producen los brotes cuando son muy jóvenes.
El calibre del fruto es el objetivo fundamental de todo productor de palta Hass. “Tener fruta muy cerca de la ‘cañería principal’ es una forma de asegurar un buen calibre”, sostiene Cautín. “Los primeros cien días son fundamentales para lograr el calibre deseado”, afirma el experto de la PUCV y señala que la cuaja es el momento crucial para el objetivo productivo. “En Chile en sectores planos, en octubre pasado, en todo el mes solo hubo tres días donde se cumplían las condiciones ‘optimas’ en cuanto a temperaturas mínimas para la cuaja. Por lo tanto, ante una situación así, debemos tener polinizantes para asegurarnos cuaja. Estos frutos van a crecer cuando haya temperatura y cuando la calidad del tejido de la flor sea la mejor. En climas con primaveras frías, como donde se produce palta en Chile, son esenciales el apoyo de los microelementos zinc y boro, que pueden ser aplicados durante la floración en mas de una oportunidad y en baja dosificación, para fortalecer crecimientos a nivel de la germinación del polen, asegurando o mejortando la cuaja de los frutos”, explica. Además, sostiene que, en la medida que se tengan raíces activas durante el proceso de floración y cuajado, lo frutos se ‘amarrarán’ mejor y comenzarán a crecer.

La iluminación de caras internas produce renuevos.

El fruto crece por la actividad del embrión, por el abastecimiento de agua desde el pedúnculo, por el abastecimiento de azúcares desde las hojas y por la llegada de la hormona citoquinina desde la raíz. “Entonces, en la medida que tengamos embriones de flores con mucha calidad, tendremos un buen resultado de fruto. Y se ha visto que en Hass hay algunas anormalidades que son naturales, como, por ejemplo, ovarios con doble saco embrionales o sacos embrionales inmaduros. Óvulos deficientes. Todo este conjunto apunta a esa cantidad de flores que, finalmente, no cuajaron”, refiere.
Según Ricardo Cautín, una inducción floral exagerada en árboles débiles o estresados, producirá flores con problemas al cuajado y al desarrollo de calibre en el fruto. “En un experimento se evaluó cómo el cambio en diámetro y la relación largo-diámetro de frutos normales que después fueron pequeños. Se comprobó que al día noventa, después de plena flor, ya se separan los que van a ser frutos grandes de los que serán frutos pequeños. Y eso tiene que ver con la calidad de las flores y con las posibilidades de ‘sobre inducción floral’ que, en el caso de Perú, es muy proclive, debido a las condiciones de estrés que pueden afectar a los árboles”, advierte el especialista.

Poda en verde: aumento de eficiencia en una planta grande.

Eso genera una caída importante de frutos. “Es muy importante para lograr cuajar y hacer crecer muy rápido los frutos, sobre todo aquí, que se cosecha temprano”, recomienda. “Hacia al invierno esto se hace más lento y es difícil aumentar el calibre, sobre todo en climas fríos como en las zonas productivas de Chile”, explica. Además, en esa época el árbol está preparando las flores para la próxima temporada. “Es decir, en esta época es cuando nosotros podemos mejor resolver el problema productivo que viene hacia adelante. Son 120 días aproximadamente, donde se demanda mucha energía y eso significa tener cantidad y calidad de hojas”, añade. Para lograrlo, se necesita un buen abastecimiento hormonal, desde brotes y desde las raíces, para poder hacer crecer ese fruto. Y cuando eso no ocurre, cuando hay algún estrés, hay caída. “Puede que esa caída no ‘duela tanto’ porque se trata de flores que son anómalas. Pero, cuando se trata de frutos grandes uno a dos meses mas tarde de cuaja, eso sí que duele. Y es por un tema de estrés, de cómo se lleva la planta”, afirma.
Cautín concluye indicando que se necesitan raíces que constantemente estén en renovación. Para que eso ocurra, se debe tener mucho bastante con la oxigenación del sistema radical y eso se vincula a un adecuado manejo del riego, complementándolo con todo las otras consideraciones del manejo agronómico para lograr el calibre adecuado, aspectos nutricionales, aspectos sanitarios entre otros.