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Julio 2018 | Uva de mesa

Agroexportadoras están invirtiendo en esta zona

El próximo ‘boom’ agrícola se podría llamar Nasca

No parece descabellado que empresas que tienen campos en Ica, hayan iniciado o estén iniciando proyectos en Nasca, zona que, climáticamente hablando, presenta condiciones más favorables a las de tierras iqueñas. Si bien el agua también es un problema aquí, su escasez no es tan severa como en Ica. Quienes han apostado por cultivar en Nasca, lo están haciendo con dos cultivos: paltos y granados. ¿Y la uva de mesa? Se podría hacer, pero el problema es la escasez de mano de obra, aunque hay uno que otro proyecto, pero no de grandes dimensiones como sí ocurre a 165 km más al norte. Asimismo, se están iniciando ensayos con otros frutales, que podrían ser una buena alternativa productiva y comercial.

Rodrigo Pizarro Yáñez

Uvica se decanta por el palto y el granado

Tras la venta de Challapampa, los ex propietarios de esa empresa decidieron buscar nuevos rumbos. Es así como llegaron a Nasca, donde esperan levantar un proyecto de 600 hectáreas.

LA PRIMERA VEZ. Uvica no es la primera ni tampoco la última empresa que se instalará en Nasca. El palto es uno de los cultivos escogidos, un cultivo con el cual esta empresa no ha tenido una experiencia productiva previa.

No es fácil hacer agricultura en Ica. La escasez en la disponibilidad de agua frena cualquier tipo de nueva inversión que se quiera realizar en el valle. El valor de una hectárea puede llegar hoy en día los US$70,000 y, claro está, lo que se está pagando es el agua, porque sin ella es imposible hacer agricultura. Precisamente eso es lo que ha motivado que diferentes empresas hayan decidido invertir en el norte (Pisco) y también en el sur (Nasca).

Precisamente en Nasca se ha instalado Uvica, el nuevo proyecto liderado por los hermanos Frank y Derek Michell y Darío Núñez, antiguos propietarios de Challapampa. El propio Darío Núñez, gerente general de la compañía explica que la decisión no fue algo improvisado, de la noche a la mañana. “Nosotros venimos evaluando constantemente qué está pasando en el agro y dónde podemos instalar agricultura. Teníamos en la mira a Nasca y, sinceramente, no nos arrepentimos”.

 

El problema de la mano de obra

“El principal problema de Nasca es la escasez de mano de obra, por lo cual veo muy difícil poder desarrollar grandes extensiones de uva de mesa y arándanos. Nasca, que es una zona minera, basta que un día suba el precio del mineral para que la gente quiera ir a trabajar a la mina. Eso es un problema para todos nosotros. Pero, poco a poco estamos tratando de fidelizar a nuestros trabajadores para ir creciendo en Nasca”, explica Darío Núñez.

No se lamentan de esa decisión porque, según cuenta, Nasca tiene un clima bendito para desarrollar agricultura: una buena dferenciación térmica entre el día y la noche. Condiciones que son las ideales para desarrollar este nuevo proyecto, que contempla la compra de unas 600 ha en Chauchilla. Juan Pablo Núñez, gerente agrícola de la compañía, cuenta que en los meses de invierno, durante el día el promedio es de unos 30ºC, mientras que en la noche baja entre 14 y 15ºC. La situación cambia en veranos, donde la diferencia es mínima.

Otro aspecto que pesó en la decisión de instalarse en Nasca, aunque no es el más importante, es el económico, básicamente porque el costo de las tierras son entre un 20 y 30% más baratas que en Ica. “Pero hay que saber y tener tiempo para escoger en qué parte de Nasca entra. Por ejemplo, a nosotros nos tomó más de un año decidir en qué zona entrábamos”, confirma Darío. Sin embargo, en esta zona productiva también está latente el problema de la escasez de agua, aunque en menor grado que en Ica, porque aún se pueden perforar pozos para aobtener agua subterránea. En concreto, el agua de este nuevo campo la obtienen de dos pozos pequeños, de donde extraen entre 12 y 15 l/s, recurso que se saca a una profundidad de 120 metros.

Pero este no un territorio exclusivo del palto. El otro proyecto de uvica es de granados, de los cuales hoy tienen 35 ha de la variedad Wonderful. “Aquí en Nasca la granada colorea de forma espectacular, mucho mejor que en Ica, donde le cuesta tomar color”, afirma el gerente agrícola.

¿Y qué sucede con la uva de mesa? ¿Se podría cultivar en tierras nasqueñas? “Podríamos hacerla”, dice Juan Pablo. “El problema es que aquí escasea la mano de obra y la que hay no es especializada en uva de mesa”, añade. Ese es el gran ‘pero’ para sembrar uva en esta zona.

Escogieron la palta porque es un cultivo versátil que se adapta bien a las condiciones de Nasca. “Solamente no se adapta al tema de sales, pero aquí tenemos un buen suelo y la calidad del agua también es buena, con una conductividad de 0.5”, confirma Juan Pablo.

 

PALTOS Y GRANADOS COMO PUNTA DE LANZA

Hoy el campo está sembrado con 80 ha de paltos y 35 ha de granado. “El potencial que tiene Nasca para el cultivo del palto es extraordinario”, sostiene Juan Pablo. Básicamente es así por una cuestión climática, como se explica líneas más arriba. Y no son los únicos que se han decantado por este cultivo en la zona. También lo han hecho Agrolatina, empresa que fue una de las primeras que se instaló en la zona, hace unos 5 años. No es ni será la única, porque Safco también producirá en esa zona, específicamente paltos, que añadirá a la uva de mesa que produce en Villacurí, Ica.

EL POTENCIAL DE LA CEREZA 

“La posibilidad e la cereza está latente en todas las agroexportadoras del país hace varios años, pero algunos miedos como el de las horas frío no hace que desarrollemos”, afirma Darío Núñez, pero al mismo tiempo prevé que el cultivo “va a dar en Nasca”. Así, se espera que las cosechas se concentren entre septiembre y octubre, para abastecer los mercados en una fecha donde no hay cerezas.

Otra de las ventajas de Nasca es que no llueve en época de cosecha. “Esa podría ser la gran diferencia con Chile”, pronostica el gerente general de Uvica.

El proyecto recién se ha iniciado y en una primera instancia se trabajará con variedades tradicionales que ya están en el mercado, aunque ya se está viendo la posibilidad de traer al país las nuevas variedades que están desarrollando los genetistas en EE UU, “que creemos se van a adaptar y desarrollar perfecto aquí en Ica. Ojalá todo resulte como esperamos. Espero que en dos años podamos ver si este emprendimiento empieza a dar logros”, sostiene.

EN CONSTANTE COMPRA

“Estamos en constante compra de terrenos aledaños a nuestra área actual para poder llegar a una meta de 600 ha en Nasca. De otras zonas, estamos esperando que salga el proyecto Angostura, en Arequipa que, como buenos arequipeños, queremos desarrollar agricultura de la buena en nuestra tierra”, sostiene el gerente general de Uvica.

La semilla la importaron desde EE UU y un vivero de Chincha es el encargado de injertarlo sobre Zutano. “Nos dijeron que aquí no era necesario el uso de polinizantes, pero igualmente hemos instalado en un 3% del campo”. Tras ello, iniciaron la siembra en enero pasado y, al momento de la visita, las plantas se veían de un tamaño pequeño, porque recientemente les habían hecho su primer despunte. “Lo hacemos para que los brotes laterales vayan hacia el costado. No queremos un árbol de gran tamaño, sino todo lo contrario; un árbol en el que se pueda trabajar controlando hacia el costado”, explica Juan Pablo y añade ese despunte se realizó cuando la planta tiene una altura de 90 cm. Ahí es cuando se hace el corte y se pinta para que no entren hongos como Phytophtora.

 

135 HA DE UVA EN ICA

Uvica, además de los cultivos que ha instalado en Nasca, tiene un nuevo proyecto de uva de mesa en Villacurí. Se trata de 135 ha, que se sembrarán entre mayo y septiembre de este año. Si de variedades se trata, los responsables del proyecto se han decantado por tres variedades licenciadas: Sweet Celebration, Sweet Globe y Sweet Saphire. ¿Por qué esas? “Porque son las que están pidiendo los consumidores en diferentes mercados”, confirma Juan Pablo Núñez y precisa que la inversión en este proyecto ronda los US$9 millones.

Este nuevo proyecto no contempla la instalación de Red Globe. “Principalmente porque hay mucha Red Globe en Perú y también en Chile. Ha habido tanta sobre producción de esta variedad, que cuando se ha llegado a los mercados, los precios no han estado tan buenos”, explica el gerente agrícola.

La primera cosecha la tienen contemplada para 2020, con un pronóstico de 1,800 cajas/ha, que subiría a unas 3,000 cajas/ha a la campaña siguiente. Sobre si existe la posibilidad de sembrar Red Globe en el futuro, Juan Pablo, sostiene que “hay la tentación de sembrarla un poco más adelante, porque suponemos que todo el mundo va a tratar de matar un poco su Red Globe para sembrar las nuevas variedades que está pidiendo el mercado”.

“Queremos una planta grande. Sin embargo, que no sea alta, sino que crezca hacia los costados. Lo ideal es que los árboles no sobrepasen los 5 metros”, sostiene el gerente agrícola. Hasta ahora las plantas van creciendo sin problemas y si se ven algunas hojas quemadas, eso es por efecto del viento. Para mermar el efecto adverso del viento es que han instalado maíz al lado de las plantas. “Funciona como cortina y una vez que se seca, lo cortamos y añadimos como ‘mulch’ y volvemos a sembrar maíz”, agrega.

Para quitar las sales es que se ha diseñado un sistema de riego por goteo a doble manguera. “Cuando el árbol está pequeño queremos botar las sales hacia los costados. El palto es un cultivo muy sensible a las sales y la única forma de ir manejándolas es haciendo lavados. Después, cuando las plantas estén más grandes, añadiremos una tercera manguera de riego”, explica el  gerente agrícola.

GRANADAS CON MEJOR COLOR

A diferencia del palto, el granado no tiene esos problemas con las sales. “Basta ver cómo han crecido las plantas, tras dos meses de estar sembradas”, afirma Juan Pablo. Y es que en corto tiempo, las plantas se ven fuertes, vigorosas y verdes, sobre todo tras haber cortado los mamones, un tallo que sale por debajo. “Lo cortamos porque no queremos que el árbol crezca hacia arriba. Queremos que sea igual que el palto, quecrezca hacia los costados”, precisa.

La decisión de trabajar con la variedad Wonderful pasa estrictamente por un tema de mercado. Y no es primera vez que se aventuran con este cultivo, porque en Challampampa, además de uva de mesa, también producían granadas. “El problema es que en Ica las granadas se dan lindas, de buen calibre, con buen sabor, pero el color no es el que quiere el mercado. En cambio, en Nasca, el color es espectacular, y el precio sube”, precisa Juan Pablo sobre un cultivo al que apuntan a exportar a Europa (fundamentalmente a Rusia) y EE UU.

Como son cultivos que no son perecederos rápidamente, no tienen contemplada la instalación de un packing en el fundo. Así, toda la producción (esperan una primera cosecha en 2020 para ambos cultivos) los llevarán hasta Ica, presumiblemente a la planta de Safco.

(IZQ.) DESPUNTANDO. Los responsables del campo han hecho el despunte para que los brotes laterales vayan hacia el costado. (DER.) HOJA QUEMADA. El viento es un gran problema en esta zona. Por eso se podían ver hojas quemadas. Para solucionarlo, han sembrado maíz que sirve de cortina y, una vez que se seca, se incorpora al suelo como ‘mulch’.

Darío Núñez cree que la inversión dará buenos frutos. “Creo que Nasca será un ‘boom’. En la actualidad ya hay varias empresas con desarrollo agrícola y otras que están viendo tierras para poder comenzar. Creo que no habrá espacio para todos como sí hay en Ica o en el norte, porque el área agrícola de Nasca no es tan grande y eso también hace que sea un sitio inmejorable par poder desarrollar un proyecto agrícola”, finaliza el gerente general de Uvica.

UN ENSAYO DE 20 HA DE PECANOS 

“Otros cultivos que estamos observando son los frutos secos (pecanos, almendros, pistachos, etc. ). Creemos que en Nasca se dan a la perfección y que se tienen todos los factores para poder desarrollarse de mejor manera. Se trata de cultivos que se manejan con poca mano de obra y gran parte de sus labores son mecanizadas”, explica Darío.

Juan Pablo confirma que ya han mandado a hacer las primeras plantas de pecano para poder sembrar y hacer los primeros ensayos. “Queremos sembrar unas 20 ha aquí en el fundo”, confirma. Ya hay quienes se han aventurado con este cultivo. De hecho el vecino de Uvica sembró sus árboles hace 3 o 4 años, con resultado dispar. “Con un manejo correcto, las producciones pueden ser espectaculares”, asegura el gerente agrícola.

No es un cultivo de corto plazo porque, según cuenta Juan Pablo, tarda en entrar en producción unos cuatro años y que llega al pico de producción al décimo año.