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Agosto 2019 | Arándanos

La firma tiene presencia en zonas productoras de la costa y la sierra

El negocio del arándano, según Giddings Perú

Desde que Giddings Perú iniciara sus operaciones en el país, ha ido creciendo a un ritmo vertiginoso, siguiendo los pasos de la industria de arándanos. Hoy manejan casi 400 ha, entre productores terceros y un campo de explotación propia instalado en Virú. El lugar escogido para este último fue la ladera de un cerro que hasta febrero de este año nunca había sido plantada, y que transformaron por completo. Se trata de un huerto 100% orgánico de 130 ha, de las cuales hoy están plantadas 52.

Rodrigo Pizarro Yáñez

Es una de las frutas de moda en todo el planeta. Los consumidores, por sus beneficios para la salud, la desean, la buscan y la compran. Los productores, por su parte, no desean quedarse abajo de un carro exitoso. Tampoco esa es la intención de los inversionistas, que buscan tierras allá donde las haya, con tal de instalar un huerto que en poco tiempo comience a darles dividendos, sin ni siquiera pisar el campo. Dicho sea de paso, esa última figura no es el caso de Giddings Fruit, sino todo lo contrario, porque su fundador, Julio Giddings, está muy familiarizado con el negocio, al que llegó hace más de 30 años, cuando comenzara a trabajar en otra empresa líder del sector. Aunque antes de constituir la empresa, en 1993 Julio Giddings ya había iniciado sus primeras producciones de arándanos en Chile y de frambuesas en México y nueve años más tarde, en 2002, funda Giddings en ambos países.

De izquierda a derecha: José Miguel Nunton (jefe de producción), Andrés Rodríguez (gerente técnico), Henry Deza (gerente de proyectos) y Francisco Vizquerra (gerente general). Henry Deza ha estado a cargo del diseño e implementación del fundo, así como Jose Miguel Nunton estuvo a cargo de la supervisión de las labores en la implementación.

Hoy es una empresa global que además de tener producción en Chile y México, en 2016 se aventura a producir arándanos en Perú y cerezas en noroeste de EE UU, con fruta orientada a mercado asiático. “El fundador de la empresa y actual CEO del holding no es simplemente un inversionista que no entiende las dificultades del campo y de la complejidad de la vida rural, como suele ser común. Julio Giddings es un agrónomo que comenzó desde abajo y conoce el negocio hace décadas. Esa es una particularidad que le permite tener sensibilidad a detalles críticos, los cuales al final impactan en la cultura organizacional y nos tiene muy motivados a todos los que trabajamos aquí, en cada proyecto que emprendemos”, cuenta Francisco Vizquerra, gerente general de Giddings Perú, sobre una firma que se ha ido forjando gracias a alianzas internacionales con otras empresas del sector.
El establecimiento y desarrollo de Giddings Perú lo motiva el crecimiento de la demanda por berries de alta calidad en momentos del año en que los grandes mercados consumidores tenían que conformarse con la limitada oferta (en cantidad y calidad) de los productores tradicionales del hemisferio sur. Primeramente, fueron concretando alianzas con productores locales, hasta que en julio de 2018 concretan la implementación de una operación productiva propia en Virú, a una hora de Trujillo, cuyas primeras 52 ha fueron plantadas en febrero de este año.

Black Venture Farms, genética propia

Desarrollo de nuevas variedades en cuatro berries, a través de mejoramiento genético. Asimismo, se encarga de la evaluación y desarrollo de selecciones avanzadas de otros programas a través de acuerdos. Además, se encarga de la adquisición de nuevas variedades de otros programas de mejoramiento genético. Black Venture Farms, una subsidiaria de propiedad de Giddings, cuenta con un laboratorio de cultivo de tejido para el almacenamiento y multiplicación de selecciones y variedades avanzadas.

Aprovechando las redes de contactos que la empresa tenía en Perú fueron invitando a agricultores consolidados en otros frutales, para que entrasen en el negocio de los berries. “Algunos eran bastante escépticos sobre lo que les podía ofrecer el arándano. Sin embargo, están muy agradecidos de que los hayamos involucrado en este negocio, porque luego de poco tiempo, han disfrutado de muy buenos resultados”, apunta Vizquerra.

CRECIMIENTOS AL 100% TODOS LOS AÑOS

“En Perú hemos ido creciendo, casi un 100% todos los años”, confirma Vizquerra. La oferta se ha duplicando cada 365 días, gracias a una planificación agresiva, que concuerda con otros proyectos, de mayor o menor tamaño, que se han realizado en diferentes zonas productivas del país, “aunque eso es algo que ya no sorprende en un rubro como este”, remarca. En concreto, hoy Giddings tiene doce alianzas de largo plazo y ocho alianzas de corto y mediano plazo con productores peruanos. “Les ayudamos a implementar el proyecto y les damos soporte técnico para que puedan sacarlo adelante tanto en el mantenimiento del cultivo como en las operaciones poscosecha. Además, por supuesto, de darles soporte comercial”.
Ya sea con alianzas con terceros como con operación propia, Giddings Perú se ha ido posicionando en diferentes zonas productoras. En la zona norte tienen presencia en Cajamarca, Lambayeque y La Libertad; en el norte de Lima, en Huacho; en el sur, en Cañete, Chincha e Ica y en la sierra de Áncash.

MITIGANDO EL VIENTO. El diseño del huerto incluyó mallas cortaviento en el perímetro de este y también entre terrazas, para proteger el cultivo del viento característico de esta parte de Virú.

ENVIAR LO QUE EL MERCADO QUIERA Y COMO LO QUIERA

Desde la casa matriz, en Giddings Fruit, la motivación para mejorar y crecer constantemente está en la satisfacción de los consumidores y clientes. En hacerles llegar productos inocuos, sanos, nutritivos, de excelente sabor, textura y apariencia. Además de lograr abastecerlo a tiempo y en los volúmenes acordados. Asimismo, buscan lograrlo en armonía con el medio ambiente y la comunidad.
También tienen claro lo cambiante que son los mercados, por eso es que todo lo relacionado a la poscosecha y logística no se deja al azar. “Hoy en día podemos atender un mercado al que enviamos cuatro tipos de empaque diferentes al mismo tiempo”, explica Vizquerra. Existe una constante evolución en los requerimientos de los consumidores y de los ‘retailers’. Por ello es que, si bien las exportadoras deben tener una estrategia operativa cuidadosamente planificada, también deben ser flexibles para aprovechar las oportunidades que brindan los mercados.

CRECIMIENTO HOMOGÉNEO. Plantadas en febrero pasado, las plantas están creciendo rápida y homogéneamente.

“Los supermercados tienden a manejar sus programas en ciertos empaques, pero cuando el mercado se va saturando de producto, los minoristas cambian a envases de mayor tamaño para incentivar un mayor flujo del mismo. Cuando el mercado está menos abastecido, la mayoría suele demandar empaques más pequeños. En Europa, algunos clientes piden empaques de menor peso por unidad a los que le aplican el ‘top seal’ con su marca. Otros demandan granel para luego empacar el producto en destino, pero hay clientes que quieren que el producto se envíe listo desde Perú”, explica el gerente general de Giddings Perú. Por ello es que la empresa está obligada a sacar el óptimo a cada campo y entender cuál es el perfil de cada variedad, en cada zona y en cada campo para, con anticipación, ir configurando su afinidad a cada mercado y a cada tipo de empaque.

“Y aun cuando todo esté planificado, hay muchos ajustes y cambios que se deben hacer”, advierte Vizquerra. Y es que si no se tienen las herramientas y recursos para poder utilizarlas en el momento oportuno, puede que salga muy caro. “Esa es una lección que a muchos les ha costado carísimo aprender”, subraya, sobre todo si no se maneja ni planifica una campaña podría, por ejemplo, gastar el doble en mano de obra o malograr la mitad de la cosecha, por el simple hecho de no contar con materiales adecuados durante los momentos pico de la cosecha o si se ha hecho un cálculo erróneo de la cantidad de personas que deben estar dedicadas a la cosecha en un determinado momento.

Así, es sumamente fácil perder fruta. Y, cuando se trata de un producto de un alto valor por kilo, las pérdidas pueden ser millonarias. Más aún si se trata de un producto orgánico, como el que maneja y produce Giddings Perú, y que representa el 70% de los envíos desde el país.

China, el más exigente de todos

China es un mercado al que todos quieren llegar, también Giddings Perú. “estamos llegando a China recién. Como somos productores orgánicos, este tipo de agricultura tiene mucho más valor en EE UU casi todo el año. Sin embargo, en algunos momentos del año, cuando hay mucha oferta en el hemisferio norte, naturalmente Estados Unidos no es una alternativa muy interesante. Eso es a finales de julio, donde China sí tiene precios aun bastante interesantes. También China suele retornar valores competitivos a fines de temporada (diciembre-marzo), pero solo para aquella fruta que tiene las características que ellos demandan”, explica Vizquerra. En esas fechas, en China con la fruta de características adecuadas, se pueden obtener retornos de más del doble que los mercados occidentales. “El problema viene cuando se arriba a China con fruta de características que no están a la altura de sus expectativas. En esos casos el resultado puede ser desastroso”, advierte.

LA ELECCIÓN POR LO ORGÁNICO

El hecho de que la operación de Giddings Perú sea mayoritariamente orgánica no es algo fortuito, sino todo lo contrario, ya que están en una constante búsqueda de condiciones óptimas para lograrlo. Pareciera que las condiciones agroclimáticas son favorables para desarrollar este tipo de agricultura en algunas zonas áridas de la costa. Además, en esta región hay agua y su calidad es la óptima para este cultivo. Sumado a esto, encontramos suelos arenosos sin limitaciones fisico-químicas y tenemos ausencia de lluvias; lo cual combinado con un manejo técnico adecuado, permite obtener alta productividad con fruta de calidad requerida en los mercados. Ahora bien, eso no quiere decir que en la sierra no se pueda hacer agricultura orgánica, “aunque en esas zonas la complejidad es mayor”, confirma Andrés Rodríguez, gerente técnico de Giddings Perú.

El primer campo de gestión exclusivamente propia de Giddings en Perú, comenzó a implementarse en junio del 2018 y hasta febrero de este año nunca se había plantado algo allí. “Se podría decir que era un ecosistema más limitado o simple”, sostiene Rodríguez. “Sin embargo, con nuestra presencia, ese ecosistema va nutriéndose e irá apareciendo nueva flora y fauna allí e iremos aprendiendo a convivir con ella”, añade. En concreto, al hacer agricultura orgánica es ilógico pensar en lograrlo teniendo un impacto negativo sobre el ecosistema. Más bien, el trabajo se basa en gestionarlo de tal forma que el cultivo esté preparado para convivir como parte del mismo, sin perjudicarlo. En el peor de los casos, conducirlo a que no haya desequilibrios.

En esta primera etapa de cultivo, las principales plagas son los insectos de follaje como Heliothis y mosca blanca, mientras que Alternaria y Botrytis son las principales enfermedades, sobre todo cuando la humedad relativa aumenta y se tienen más días nublados. En manejo orgánico incluso hay algunas plagas que en algunas etapas del cultivo pueden ser dañinas, a su vez pueden ser de ayuda en otras fases del cultivo. “Por ejemplo, especialmente en algunas variedades, hay épocas en que podemos permitir que Heliothis pueda eliminar los ápices. Eso ayuda a que la planta emita brotes laterales y aumente los puntos de fructificación, lo cual repercute en una mayor producción”, explica el gerente técnico.

EN TERRAZAS. De cero a 52 ha plantadas en solo ocho meses y esperando la primera cosecha para octubre. Un equipo de topógrafos fue clave para dejar el terreno tal como se ve hoy.

EN VIRÚ APUNTAN A PRODUCIR FRUTA TEMPRANA Y DE ALTA CALIDAD

Buena parte de la estrategia de crecimiento de Giddings en el país se ha basado en buscar zonas productivas con climas diferenciados. Asimismo, buscan manejos diferenciados, por ejemplo, invirtiendo fuertemente en las últimas tendencias de nutrición vegetal, buscando nuevas alternativas para que la planta tenga una mayor capacidad de producir azúcares y transportarlos hacia los frutos o probando nuevas estrategias para aumentar la firmeza de la fruta y accediendo a genética moderna.

No es un misterio que los compradores internacionales están prefiriendo todos los beneficios del clima peruano, sumándole a ello fruta con excelente sabor y apariencia. “En Giddings Fruit y Giddings Perú buscamos, tener esa capacidad de diferenciación”, sostiene el gerente general. Y eso es lo que quieren conseguir en el fundo Napo, en Virú, que tiene un perfil térmico y de humedad distinto a otros predios que están en este mismo departamento a menor altura y al menos 10 kilómetros más cerca a la costa.

“Aquí tenemos una planta más equilibrada porque no tiene tanta presión de estrés abiótico, por ejemplo, de brisas salinas. En estas condiciones tenemos un delta térmico potencial más alto, que podría ser de 1.5ºC de mayor diferencia respecto a otros predios de la costa. Puede que parezca una cifra insignificante, pero ese 1.5ºC pesa y mucho. Estamos apuntando a producir fruta temprana, en alta productivdad por hectárea y con mejor calidad, cosa que no es posible en huertos que están más cercanos a la costa, ya que tienen una alta probabilidad de tener más días nublados que nosotros. Nuestro objetivo es producir fruta temprana con calidad y condición diferenciada. Así es que seremos sosteniblemente competitivos”, explica Rodríguez.

CAMELLONES A PUNTO. En la preparación de los camellones se aplicó azufre y se hizo un remojo para que reaccionara el azufre con una bajada de pH antes de la plantación. Los camellones llevan turba para que la partida de la planta fuese muy rápida y con un desarrollo acelerado de raíces desde el inicio.

LA PRODUCCIÓN ORGÁNICA VA PRINCIPALMENTE A EE UU

Hoy por hoy, la fruta orgánica que Giddings Perú produce en el país se envía mayoritariamente a EE UU porque al día de hoy es el mercado que más la aprecia. “Los consumidores de EE UU, en importantes proporciones y durante gran parte del año, están dispuestos a pagar más por fruta orgánica de origen peruano. En algunos momentos de año no la requieren porque tienen oferta local. Sin embargo, cuando ocurra un gran aumento de la oferta orgánica temprana del hemisferio sur, eso cambiará y los márgenes se reducirán. Sin embargo, nuestra cultura de producir fruta orgánica y sana, no cambiará. La seguiremos ofreciendo al mercado priorizando a quien más la aprecie”, subraya Vizquerra.

Técnicamente, la decisión de escoger un fundo de estas características, pasó por el ‘aislamiento’ ante la presencia de plagas y enfermedades. “En la parte baja de Chavimochic existe una alta presión de plagas y enfermedades, ha habido experiencias en el desarrollo de agricultura orgánica, pero la presión de plagas y enfermedades ha sido tan fuerte que la calidad de la fruta no ha sido adecuada y las empresas no han crecido como se pensaba en un inicio. Por eso es que buscamos una zona alejada, con buenas barreras naturales, las cuales potenciamos para poder independizarnos de cultivos que tienen y comparten plagas y enfermedades con el arándano”, explica Rodríguez. Asimismo, buscaron una de las mejores aguas del Perú y, por otra parte, los suelos arenosos de Chavimochic les permite un desarrollo homogéneo de las plantas, factor crucial para tener plantas iguales en todos los sectores. A diferencia de otros suelos arenosos del Perú, el terreno de Virú no presenta caliza activa, no tiene una alta carga de sales y tiene un pH neutro.

Andrés Rodríguez, gerente técnico de Giddings Perú junto al asesor Sebastián Ochoa.

Si hay algo que les juega en contra es el viento, sobre todo porque el huerto está en medio de la ladera de un cerro. Para solventar ese problema, construyeron cortinas cortavientos en el perímetro del huerto, pero también en cada terraza, sobre todo para protegerse cuando haya rachas más fuertes. “A ello tenemos que sumar el hecho de que estamos en pendiente, por eso es que hicimos un diseño único para poder la lograr la disposición de las plantas e instalar estas cortinas cortavientos”, precisa Rodríguez.

Desde que Giddings tomó posesión del campo, en junio de 2018, en menos de ocho meses había ya plantas en pleno desarrollo. Para dejarlo como está hoy en día, un equipo de topógrafos acompañó a la maquinaria pesada que se encargó de preparar las terrazas y camellones, posteriormente, se le añadió el sustrato y se instaló el sistema de riego. “En este primer año, y para poder tener una primera cosecha en 2019, hemos hecho todo lo que se podía hacer, de manera rápida y eficiente en costo. En muy poco tiempo hemos hecho lo que tenemos hoy y vemos que las plantas están creciendo cómodamente. Hemos participado de otros proyectos, en los cuales lograr una infraestructura como esta, puede tomar tres años, sobre todo por la demora de permisos y licencias”, explica Vizquerra.

GENÉTICA ESCOGIDA PARA LA PRIMERA ETAPA

El fundo Napo tiene un total de 130 ha, de las cuales en febrero se plantaron 52 ha, principalmente variedad Ventura, cuyas plantas fueron importadas directamente desde el vivero Fall Creek en Oregon, EE UU. Las hectáreas restantes se plantarán a fines de año. Mientras tanto, se avanza en la preparación del terreno y en terminar todos los servicios del fundo. “Además, estamos terminando de estudiar el mix de variedades que vamos a incorporar”, confirma Vizquerra. Y la elección no es un asunto sencillo.

ACUMULACIÓN. El proyecto incluyó la construcción de dos embalses, uno de 3,000 m3, donde se realiza un tratamiento al agua y otro de 35,000 m3 (en la foto) donde se acumula agua para regar en periodos de escasez.

La elección de Ventura se hizo pensando en su productividad comprobada en Perú, así como su buena apariencia y calibre. “La fruta de buen calibre, impacta positivamente en la productividad, pero sobre todo hace más amigable y eficiente el trabajo del cosechador, lo cual es un factor crítico para ser competitivos”, sostiene Vizquerra. “Biloxi también es muy productiva, pero suele tener menor calibre y creemos que se ha ganado injustamente un mal prestigio de sabor. Hemos participado en producción de Biloxi que se ha vendido en China a precios excelentes por su calidad, sabor y apariencia. De forma natural, en algunas zonas sí se logra cosechar Biloxi de buen sabor”, complementa Rodríguez y subraya que el éxito con esta variedad depende de la combinación de factores como clima, suelo, agua y manejo. “He visto productores que sacan 4 TM/ha de fruta de pequeño calibre sobre todo por limitaciones técnicas, pero también hay muy buenos productores que obtienen excelentes productividades (por encima de 25TM/ha) de fruta con buen calibre y sabor”, remarca. Pero, más que Biloxi producida en el norte, centro o sur; lo que se debe buscar es un clima seco y con mayor delta térmico para poder tener fruta con baja acidez y apariencia destacable. “No es ningún secreto que una Biloxi de la sierra es más firme y de mejor sabor que Biloxi de la costa”, afirma el gerente técnico de Giddings Perú y confirma que dentro de la costa hay ciertos valles, quebradas y alturas donde sí es posible producir una Biloxi diferenciada.
Actualmente, Ventura es una variedad reconocida por su alto calibre, productividad y apariencia escepcional, con Giddings recibiendo la fruta y el manejo agronómico adecuado, esperamos lograr tambien un sabor y dulzura que el mercado distinga. “En mi opinión, Ventura es la variedad de arándano que produce la fruta más bonita que hay. Además, si gestionamos una nutrición y manejo adecuado a cada zona, deberíamos ser capaces de sacarle el mejor sabor”, explica Rodríguez.

Un país, cinco zonas productoras

“Cinco zonas diferentes en un mismo país, pero es como si fuesen cinco países diferentes”. Así definea Francisco Vizquerra el territorio donde se cultiva arándanos en el Perú. “Un campo de la sierra no es igual a un campo en Ica, y ninguno de ellos es igual a un campo en la costa centro y mucho menos a un fundo de Piura o del norte de Chiclayo. Aquí trabajamos en climas diferentes, cada uno tiene su particularidad y tiene sus retos. Es decir, en Perú no podemos copiar los manejos de una zona a otra, pero sí la capacidad de leer las variables correctamente y saber interpretarlas. Nosotros tenemos la ventaja de que todas las semanas nuestros especialistas recorren campos en todo el Perú. Entonces, se nutren de experiencias diversas en cada una de las zonas productivas y las retornan como un beneficio a los mismos campos”.

UN HUERTO 100% MECANIZABLE

Debido a la pendiente del terreno, es que al momento del diseño del huerto se decidieron por las terrazas. “Desde un primer momento se pensó que esta plantación debía ser mecanizable y las terrazas eran la solución más adecuada”, confirma Rodríguez. Hoy, en cada una de ellas hay dos hileras plantadas y espacio suficiente para que puedan operar tractores. Si bien el huerto tiene un promedio de 4,100 plantas/ha, la densidad de plantas varía de acuerdo a las pendiente del terreno. Así, en zonas de mayor pendiente hay 3,800 plantas/ha, mientras que en los terrenos de pendiente más suave se llega a las 5,500 plantas/ha.

Pero, ¿al ser un terreno en pendiente, esa característica dificulta su manejo? “De manera general, sí suele ser más engorroso el manejo de la maquinaria, las labores de los trabajadores son más lentas porque deben caminar más. Es distinto cosechar en plano que en pendiente, pero en términos de manejo agronómico, no hay complicaciones”, explica Sebastián Ochoa, asesor de Giddings Perú. Por ese motivo, en el fundo Napo se diseñó el cultivo en terrazas de gran longitud plana. De este modo, las personas que hacen labores de campo, se pueden desplazar prácticamente toda la jornada en un mismo nivel, sin mayor esfuerzo adicional. Asimismo, la maquinaria también trabaja en plano más del 98% de su recorrido. Menos del 2% de este es la maniobra de cambio de terraza, la cual muchas veces coincide con el ciclo de recarga.

El hecho de que se pensara en la mecanización del huerto viene de la mano con la agricultura orgánica. “Si hubiese algún problema, necesitamos entrar rápidamente a controlar o bien a repetir aplicaciones en una misma semana. Si lo hiciésemos de forma manual, los aplicadores no alcanzarían a dar la vuelta completa al fundo. Tenemos un sistema de aplicación bastante eficiente que, generalmente, parte a las seis de la tarde y finaliza a las seis de la mañana. Al ser aplicaciones sin radiación y sin viento nos permiten que la eficiencia de los productos sea mucho mayor”, explica Rodríguez.

LA ESCOGIDA. Las primeras 52 ha del huerto fueron plantadas con Ventura, una variedad de gran calibre y excelente firmeza, a la que se espera sacar lo mejor de sí para obtener el mejor sabor.

Si bien el fundo está en una zona con baja presión de plagas y enfermedades, además de las aplicaciones fitosanitarias se realiza un control cultural con trampas y están incorporando enemigos naturales y nematodos entomopatógenos. El programa fitosanitario incluye monitoreo constante, aplicaciones preventivas y manejo de focos.

“En los límites del fundo también instalaremos plantas atrayentes, por ejemplo, tabaco para mosca blanca como cultivo trampa. No es la única porque también plantaremos corredores biológicos, especies aromáticas y flores atractivas para enemigos naturales”, cuenta. Dependiendo del estado de la plaga, aplican productos específicos para cada estado. Además, como confirma Ochoa, se realiza un manejo integrado de plagas, liberación de enemigos naturales, uso de hongos entomopatógenos y de nematodos entomopatógenos para el control de larvas de suelo y para el manejo de Lasiodiplodia se trabaja con pintura de poda orgánica de tuna o sulfato de cobre. “En definitiva, usamos todas las herramientas para hacer un control biológico”, precisa.

Al tratarse de un proyecto orgánico, en su diseño se ha contemplado mantener la biodiversidad del huerto, con barreras naturales, cultivos trampa, cultivos de cabecera, corredores biológicos y flores atrayentes de insectos benéficos. Pero, ¿por qué se escogió un predio de estas características? “Nuestra primera prioridad era buscar un entorno amigable donde desarrollar agricultura orgánica. No hay muchos terrenos vírgenes como este que estén disponibles, y que tengan los títulos de propiedad en orden licencia de agua formal y agua de buena calidad”, responde el gerente general sobre un campo que, en la parte baja, tiene como vecino a otro huerto de arándanos y bajo el canal hay un grupo bastante heterogéneo de productores que cultivan arándanos, paltas, caña de azúcar, maíz, y otros cultivos de ciclo corto y consumo local.

Una de las particularidades del manejo orgánico en un terreno como este, 100% arena, es que debieron aplicar muchas enmiendas de suelo para mejorar el contenido de materia orgánica y la retención de humedad. Concretamente aplicaron turba ácida (30 m3/ha), compost (80 tm/ha) y chip de pino (30 m3/ha). Además, en la preparación de los camellones se aplicó azufre y se hizo un remojo para que reaccionara el azufre con una bajada de PH antes de la plantación. También se aplicó turba en el hoyo de plantación para que la partida de la planta fuese muy rápida y con un desarrollo acelerado de raíces desde el inicio.

MORAS Y CEREZAS SE PODRÍAN SUMAR AL PORTAFOLIO

Vizquerra confirma que esta no será la única operación propia de Giddings en Perú. De hecho, en esta misma superficie aún podrían seguir creciendo. “En zonas aledañas estamos consolidando acuerdos para adquirir tierras”, cuenta. “También estamos evaluando crecer en otras regiones que tienen características óptimas para el desarrollo de las especies de nuestro portafolio corporativo”, afirma el gerente general. Sin embargo, ese crecimiento del que habla Vizquerra también se seguirá dando con alianzas con empresas que producen otros cultivos o con aquellas que ya mantienen acuerdos y desean aumentar su superficie. “Esa es la estrategia como hemos ido creciendo aquí en Perú y continuará siendo relevante en nuestro desarrollo a futuro”, remarca.

Y esa estrategia pasa también por incluir nuevos cultivos al portafolio. Hasta ahora Giddings Perú se ha especializado en la producción y comercialización de arándanos, a diferencia de la casa matriz y la filial de México, que producen también mora, frambuesa y cerezas (esta última es producida por Cerasus, en Chile y EE UU). Sin embargo, Giddings Perú ya está haciendo pruebas con moras y cerezas. “Los ensayos con cerezas llevan un año y en este tiempo nos hemos centrado en el comportamiento de la planta”, explica Vizquerra y sobre la mora dice que “hay una oportunidad muy interesante para Perú si se logra sacar fruta más temprano que México. Ese es el reto”, finaliza el gerente general.