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Julio 2018 | Uva de mesa

El reto es seguir siendo competitivos

El año de la calidad

Asumido el recambio varietal, los fundos iqueños tienen un objetivo claro de cara a esta campaña: llegar con fruta de la más alta calidad a los mercados de destinos porque, de lo contrario, el acceso será restringido. El tamaño importa. El sabor y el color también, pero seguirá siendo más importante que la uva llegue firme, crocante y fresca. Ahí es donde cada una de las empresas se jugarán el todo, más aún cuando se pronostica una recuperación de las producciones piuranas, lo que seguramente redundará en una disminución de los precios.

¿Cómo se podía explicar hace treinta que se quería sembrar uva de mesa en el desierto iqueño? Esa era la osadía de unos pocos y muchos más los que los tildaban de locos. Sin embargo, aquellos que lo hicieron en un primer momento, lograron sacar adelante sus primeras producciones con variedades que ya no existen, comercialmente hablando, porque en esos años nadie hablaba de Red Globe o Superior ni menos de Sweet Celebration o Ivory; que ni siquiera estaban en el imaginario de los genetistas. De esas viejas variedades se cosechaban racimos de 30 o 40 centímetros, que eran limpiados por mujeres que llegaban con sus hijos a cuestas. La fruta se embalaba en cajas de madera hechas a mano y se enfriaban con grandes bloques de hielo antes de llevarlas al puerto y de ahí a los mercados de destino, sin generadores de anhídrido sulfuroso. El resto es parte de la historia más conocida, cuando los productores locales se comenzaron a fijar en lo que pasaba en los valles del norte de Chile.

RETO PERMANENTE. La buena gestión de la mano de obra es un desafío constante en Ica, sobre todo cuando un gran porcentaje de los trabajadores quiere hacer labores que se pagan de acuerdo a los rendimientos.

Poco y nada se parece eso a la realidad actual de la uva de mesa en tierras iqueñas, una industria que durante el primer trimestre de este año exportó US$245.1 millones, que representó el 78.6% del total exportado en ese periodo. Para la mayoría de los involucrados en este negocio la pasada campaña fue muy positiva, sobre todo en términos productivos. Salvo algunos problemas puntuales con huaicos, que mermaron la producción en algunos campos, la cosecha iqueña fue mayor que en el mismo periodo anterior. Y eso se debe, en gran medida, al recambio varietal, que se había iniciado en el valle hace unos cinco años atrás.

Fue una campaña en la que se había generado mucha expectativa por el mal año que había vivido Piura producto del Niño Costero. Y eso se cumplió, porque todo lo producido se vendió, aunque no fue una temporada espectacular como había ocurrido tiempo atrás, pero en el que muchas empresas del valle sintieron una recuperación tras la debacle vivida por la Red Globe en temporadas anteriores.

CALIDAD, CALIDAD Y, SOBRE TODO, CALIDAD

Quienes están en el negocio ya le han puesto nombre a la próxima campaña. Será el año de la ‘calidad’. Solo asegurándola se podrá ser competitivo en los mercados más exigentes. Porque en la temporada que recién pasó los recibidores, ante el desabastecimiento de Piura,  prácticamente aguantaron todo tipo de fruta que llegaba.

Sin embargo, 2018/19 será diferente. La fertilidad tanto en el norte como en el sur viene muy buena, entonces los productores están obligados a competir por calidad. Esa será la forma de acceder a los mercados y conseguir altos precios, los que se presume que serán un poco más bajos que los alcanzados en 2017/18.

Además, esta será la oportunidad para que los productores piuranos sepan cómo realmente se comportan los parrones tras el Niño Costero, algo de lo cual también estarán pendientes los iqueños, porque este año, al menos es lo que se presume, los compradores ya no permitirán que la uva llegue con en malas condiciones, por ejemplo, con el raquis deshidratado, con bayas blandas o fruta sin los grados Brix necesarios.

Para muchos el reto es claro: obtener el color que quieren los recibidores y llegar con fruta con el raquis verde. Solo así se podrán conseguir mejores precios. Llegar  con el raquis en buen estado implica un trabajo minucioso en el campo y el packing, que tiene que ver con la aplicación correcta de hormonas, por ejemplo, y con el mejoramiento de la humedad relativa en las cámaras.

UNA ‘FALSA ILUSIÓN’

Por eso es que se dice que la pasada campaña fue una ‘falsa ilusión’ para la industria en su conjunto. ¿Cómo así? Concretamente porque fue una campaña en la que se pudo embalar todo y los precios, a pesar de eso, fueron buenos, tanto así que hubo fruta del norte y del sur que optaron a precios superiores a los US$30/caja. Pero fue un tema coyuntural, porque se sabía que Piura venía con bajas producciones. Se embaló todo y se vendió todo.

Aunque esos valores se irán ajustando considerablemente, sobre todo de las nuevas variedades, que crecerán en producción y también en área sembrada. Y también porque se pronostica una recuperación de la producción piurana, concretamente entre 3 y 4 millones de cajas más que en la pasada campaña.  Entonces, quien no compita con calidad, quedará fuera. Así de simple. Y a aquel que la tenga, se le abrirán las puertas y podrá llegar donde quiera. Eso es lo que opina la industria, en general.

Aunque un mercado no se consigue de la noche a la mañana. Todo pasa por un análisis de las necesidades reales de los compradores. Por ello es que la relación entre la parte comercial y la productiva es importante y varias empresas están teniendo eso en cuenta. Ya no es llegar y sembrar una variedad porque está de moda. Hay que saber cuál produce bien y cuál es la que quieren los mercados, porque no sería nada raro tener un 80% de variedades rojas y un 20% de variedades blancas, cuando el mercado puede que esté pidiendo un 50% de cada una de ellas.

 

Mano de obra, un problema latente

La escasez de mano de obra es un tema recurrente en los campos iqueños. Con picos entre los meses de agosto y febrero, para muchos es complicado consegrir trabajadores incluso desde antes. En esta campaña, quizás como nunca, los campos han adelantado la poda que, comúnmente se realiza a finales de mayo o inicios de junio, para llegar con su fruta antes a los mercados internacionales. A inicios de mayo había varios campos que estaban podando, para tratar de llegar con su fruta en una fecha temprana, donde se presume que habrá altos precios. Y es aquí donde se ha iniciado el tira y afloja de los precios, que ha comenzado en S/. 1.50/planta, pero que finalmente los contratistas han terminado cediendo a S/. 1.20 o S/. 1.10 por cada planta podada.

El problema es que hay labores que las personas no quieren realizar, prefiriendo aquellas que se pagan por rendimientos(raleo, cosecha, poda, limpia…). Por ello es que las empresas de la zona ya están diseñando programas de fidelización, algunas basadas en bonos por rendimiento y otras en programas de capacitación a los trabajadores. Esa parece ser la única forma de mantener la fidelidad.

SALE RED GLOBE, ENTRA SWEET GLOBE

La tendencia más clara, si de variedades nuevas se trata, tiene un nombre propio: Sweet Globe. Nadie se quiere quedar fuera. Los que no la tienen están buscando cupos y los que ya la han sembrado tienen planes para seguir creciendo en superficie. Eso indica que la tendencia, al menos en Ica, es ir aumentando la presencia de la uva blanca, mientras que la superficie de Red Globe continúa disminuyendo, variedad de la cual se arrancaron 800 ha la última campaña.

Pero, ¿realmente el mercado quiere más uvas blancas? Según nuestros entrevistados ese es un análisis que se debe hacer con urgencia. Al menos en Piura, las empresas se han dado cuenta de que las necesidades de los mercados estarían están repartidas equitativamente en un 50% para las  variedades rojas y un 50% para las blancas. El abanico varietal es interesante y las empresas siguen en la búsqueda de aquella que más oportunidades comerciales les brinden, aunque muchas de ellas tienen los cupos cerrados hasta 2020.

LA TENDENCIA ES EMBALAR MÁS EN CLAMSHELL

Como se trata de variedades más productivas, los packings iqueños están ampliando su capacidad productiva, porque varios de ellos vivieron una temporada récord, algunos embalando 20,000 cajas/día, pero otros superando las 38,000 cajas/día. Y, si de tendencias se trata, los packings están embalando más fruta en clamshell que en bolsa. Eso ha implicado cambios en la forma de trabajar, porque es mucho lento embalar fruta en clamshell que en bolsa. Pero es lo que piden los clientes en EE UU y Europa, y los packings deben adaptarse a ello. Ejemplos hay muchos y, para graficarlo, solo basta saber que Walmart está usando cada vez más clamshells de 3 libras, aunque cuando se trata de variedades nicho prefiere embalar la fruta en clamshells de 1 libra.

AMPLIANDO LA FRONTERA DE LA UVA

El hecho de que haya empresas del norte queriendo instalarse en el sur no es un misterio. Más bien, es una realidad. Si bien es un hecho que en el valle de Ica es casi imposible levantar nuevas hectáreas, por un tema de disponibilidad de agua, las empresas están mirando más al norte, en Pisco, en la zona de California. Allí el agua no es un problema porque es una zona aledaña al río Pisco. Y son varias las empresas que han fijado sus ojos allí como Saturno o Agrícola Andrea, por citar algunas.

Sin embargo, en Ica hay posibilidades de crecimiento. Uvica está instalando un proyecto de 135 ha de nuevas variedades en Villacurí. Fundo Sacramento tiene área para crecer y está decidiendo si lo hará solo con las variedades de IFG o si se decanta por variedades de otro programa de mejoramiento. Vanguard busca consolidar su proyecto, también en Villacurí. Manuelita y La Portada buscan seguir expandiendo su superficie en Los Aquijes, y lo mismo pasa con Ica Fruta, en la zona alta. No son las únicas, varias más están en el mismo proceso.

Y también están aquellas empresas que han decidido irse al sur, aunque no precisamente con la uva de mesa. Nasca es la zona elegida que, por condiciones climáticas, muchos dicen que podría ser el próximo ‘boom’ agrícola del Perú. No con uva de mesa, porque hay una escasez de mano de obra en esa zona, pero sí con cultivos como el palto y granado; e incluso ya están haciendo ensayos con pecanos y cerezos. Pero la frontera de la uva de mesa en el sur podría ampliarse hasta Arequipa. Son varias las empresas que están sondeando oportunidades de comprar tierras allí, sobre todo cuando haya luz verde al proyecto de Majes, la que se presume será la próxima gran zona productora de uva de mesa del país.