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Mayo 2018 | Banano

Presente y futuro del banano en el Perú

Crecimiento Orgánico

El año 2000 fue clave para el desarrollo del banano orgánico en el Perú. Entonces, pequeños productores agrupados en asociaciones empezaron a exportar su producto, debidamente certificado. Luego llegaron las grandes empresas a Piura, pero aún así el grueso de los envíos continúa siendo de los pequeños. Los protagonistas de este cultivo cuentan cuáles son las claves para que el banano siga su rumbo de crecimiento.

Gabriel Gargurevich Pazos

Los ojos de los productores de bananos están puestos en EE UU. Y el objetivo es poder desplazar a las producciones provenientes de República Dominicana. No en vano ese es el mercado que absorbe más de un tercio de la producción local. Y es el objetivo al que todos quieren llegar. No en vano el banano se ha transformado en un cultivo importante en la zona norte y son varios actores los que están protagonizando un cambio.

1. Elbers Calle, gerente de cultivo de banano de Agrícola San José. 2. Ángelo Núñez, asesor externo en el área de producción de la asociación Bananeros Orgánicos Solidarios (BOS).

Agrícola San José es una de las empresas que ha protagonizado esta transformación. La firma, que también produce uva de mesa, maneja una finca de 176 ha, donde Elbers Calle, colombiano que trabaja hace 26 años en banano, es el gerente de cultivo de banano desde hace casi dos años. Machete en mano, realiza una de las labores más importantes del proceso: “deshijar”. “Se trata de decidir cuál es el próximo hijo, el que va a continuar dando racimos… Esta planta ha dado racimos pero, en determinado momento, da tres hijos y yo tengo que dejar solo uno. A los otros los elimino porque cuando aplicamos el fertilizante…¡Es mejor que este llegue a uno y no a tres! Porque si dejo los tres, el racimo no va a ser comercial, será muy pequeño”, explica.

Esa labor en un campo de bananos es clave. En Agrícola San José trabajan los ‘deshijadores’ que, cada diez semanas, hacen dos trabajos: refrescar la cosecha, cortando el chante o tallo falso del banano para que no sea una fuente de plagas cuando se pudra. Y además realizan la elección de la corona de los hijos, donde deben dejar solo una. Pero, ¿cómo la escogen? Por vigor, tamaño, y ubicación. No puede estar a menos de 80 cm de la línea de aspersores. “Si está muy cerca el agua llega y deja un triángulo seco. Luego de unas 16 o 20 semanas, el hijo elegido echa sus racimos. En el banano se cosecha todas las semanas, por ello es que la labor de ‘deshijar’ es súper importante”, advierte Calle.

Otras labores culturales importantes en el manejo del banano, explica Elbers, son el enfunde y el amarre. La primera función de la funda es proteger la fruta de los daños mecánicos e insectos; la segunda, es aumentar la temperatura interna para obtener mejores calibres en menos tiempo. En San José enfundan todas las semanas, desde que el racimo empieza a nacer, durante doce semanas.

LIBRES DE SIGATOKA NEGRA, PERO SIN BAJAR LA GUARDIA A OTROS PROBLEMAS

Uno de los principales problemas que existe en el trópico es la Sigatoka Negra, un hongo que ataca las hojas de las plantas, ocasionando la maduración prematura del fruto. En Piura, por las condiciones de humedad relativa, es bien difícil que el hongo se desarrolle; porque la Sigatoka Negra necesita una humedad relativa alta para crecer, arriba del 85 %. En Piura, a las seis de la mañana hay un 85 % de humedad relativa, pero dos horas después, se sitúa entre el 60 y 65%. La Sigatoka Negra es un dolor de cabeza para los competidores de Perú, como los son Ecuador y República Dominicana, quienes tienen que recurrir a los químicos para combatirla, dificultándoles la tarea de obtener la certificación orgánica.

“Pero en Piura luchamos contra otras dos plagas: las escamas y el trip de la mancha roja”, acota el gerente de cultivo, y agrega: “Ambas son difíciles de combatir porque en banano orgánico no tienes las mismas armas que con las uvas, por ejemplo, cultivo donde puedes aplicar productos químicos. Entonces, básicamente, se controlan con prácticas culturales como la limpieza de la planta. A la planta le aplicamos agua a presión para lavarla, como se lava un carro, para que la escama caiga. Hay insectos benéficos que procreamos acá, como las crisopas que nos ayudan en esta lucha”.

Un buen racimo podría pesar entre 25 kg y 30 kg. El caso es que el sistema radicular del banano no es tan fuerte como para sostener ese peso, por eso es que se les amarra, para que no se caiga el árbol. La planta en su conjunto pesa unos 150 kg y el 85% de su peso es agua. Entonces, la importancia del agua es clave en este cultivo.

SIN AGUA NO SE PUEDE CRECER. Si no hay abastecimiento de agua, la industria no crecerá. Y si lo hace, habrá caos porque en épocas sin agua el banano no puede subsistir. En la foto, el reservorio de 400,000 m3 en Agrícola San José.

MÁS RIEGO TECNIFICADO. Los pequeños productores de BOS (y la mayoría) riegan por inundación, a diferencia de las grandes empresas que lo hacen con riego tecnificado.

SIN AGUA NO SE PUEDE PRODUCIR

“El agua es un freno que tiene la región de Piura. Las zonas que dependemos del canal Daniel Escobar (que trae agua de Poechos, reservorio que por cierto está en la mitad de su capacidad), tenemos una limitante. El año pasado tuvimos dos cortes de agua. Uno de quince días en noviembre y otro en diciembre, quince días más. Entonces, un productor de la escala de San José que no tenga suficiente reserva de agua puede perder su cultivo ante esta situación. Nosotros tenemos reservorio de 400,000 m3 que nos puede abastecer de agua por unos veinte días. Pero, ¿qué pasa con las asociaciones de los pequeños productores de banano que juntas suman el 70% de todo el volumen de banano que sale de Piura?”, explica y se pregunta Calle.

Las asociaciones en Querecotillo, en la provincia piurana de Sullana, tienen, según Calle, un mejor suelo que el de San José. El banano responde muy bien al suelo franco arcillo limoso, y el suelo de Agrícola San José es en un 99.9% de arena. Se necesita tener un buen suelo para el banano, por supuesto, pero también un sistema de irrigación donde se garantice que el cultivo va a tener disponibilidad todo el año. “Estamos hablando de unos 25,000 m3/ha/año, que es, más o menos, el consumo de agua de los cultivos”, precisa el gerente.

La producción de Agrícola San José, al menos en tamaño, poco y nada se parece a la de los pequeños productores de la región. En la firma, hay momentos del año en que se cosecha durante seis días a la semana, procesando fruta para dos contenedores diarios. Al año, Agrícola San José embarca unos 450 contenedores y cada uno de ellos lleva 960 cajas. Dependiendo del mercado, la caja se cotiza entre US$12 y US$14”.

 

“La cadena de exportación de banano orgánico en el Perú, comienza realmente a inicios de este siglo y lo hace con el trabajo de los pequeños bananeros, en el marco de una certificación del banano orgánico y ‘Fair Trade’. Las asociaciones se empiezan a fortalecer, reciben capacitaciones de ONGs, ayuda de cooperaciones extranjeras. Así comienza la dinámica productiva. Entonces llegaron las grandes empresas. Primero llegó Dole y le empezó a comprar a las asociaciones. Recién tuvo su primera plantación en el 2010, que es cuando comienzan las primeras plantaciones privadas. Chiquita, otra empresa grande a nivel mundial, llegó el 2012 a participar en la cadena bananera peruana. Le siguieron San José, Port International, AgroFair, Del Monte y Orgánicos Río Verde, en el 2014, que ahora cuenta con 453 ha de banano. Actualmente, el Perú está exportando 180, 190 contenedores semanales. En el 2011 se exportaban 11”.

Diego Balarezo Camminati

Gerente de Programa de Frutas Perú de la ONG holandesa Solidaridad. Trabaja hace 17 años en la cadena de banano orgánico.

 

“Yo venía de la industria de banano, de trabajar en Costa Rica, en una multinacional grande, entonces me quedó el gusto por el banano orgánico. Lo primero que vi al llegar a Perú, cuando empecé a trabajar en San José, fue que no había un sistema de irrigación, nadie sabía cómo se debía regar el banano. Así que me fui a Israel, vimos sistemas de riego, los trajimos, y así empezamos a plantar banano en alta densidad. Normalmente, un buen rendimiento se traduce entre 1,500 a 1,600 cajas/ha. Nosotros obtuvimos 2,240 cajas/ha. También instalamos cable vía. Esto fue en el 2011. ¿El agua será un obstáculo para el crecimiento del banano? El banano es muy sensible a la falta y calidad de agua. Demanda mucha agua, casi un 80% más que la uva de mesa, dependiendo del tipo de suelo”.

Francisco Moraga

Gerente General de Agrícola San José.

 

“Desde el Gobierno Regional, ayudamos a los agricultores para que materialicen sus proyectos, a través de unos componentes muy específicos como el productivo, la investigación, la transferencia de tecnología, la asociatividad, la gestión estratégica empresarial, los mercados e inteligencia comercial. Los proyectos están dirigidos a los pequeños productores organizados. Son 75 asociaciones, en toda la región, que trabajan con banano orgánico. Con una población de 8,000 productores, hay casi 8,000 ha de banano orgánico en la región”.

Ing. Axel Herrera Seminario

Coordinador del Proyecto de Inversión Pública de Banano de la Dirección Regional de Agricultura Piura, del Gobierno Regional de Piura.

PEQUEÑOS PRODUCTORES: EL 80% DEL VOLUMEN

Ángelo Núñez es asesor externo en el área de producción de la asociación Bananeros Orgánicos Solidarios (BOS), ubicada en la Comunidad Campesina de Querecotillo y Salitral. Sus padres son productores de BOS y él ha trabajado en otras asociaciones bananeras en Sullana como la Asociación de Productores de Banano Orgánico Salitral (APBOS) y en la Central Piurana de Asociaciones de Pequeños Productores de Banano Orgánico (CEPIBO). Además, es consultor del proyecto de medición de huella de carbono en el banano orgánico de BOS, para la empresa española de consultoría ambiental Abaleo.

En BOS, existen 847 pequeños productores y si se juntan sus hectáreas suman 600; en APBOS, son como 350 productores. Hay otras asociaciones que tienen 800, 600, 500 productores… Y estos manejan desde 0.25 hasta 5 ha. Aquellos que tienen 20 ha, al menos para estas asociaciones, son considerados como productores grandes.

“Las asociaciones representamos como el 80% de todo el volumen de banano orgánico que sale de Piura, frente al 20% de las grandes empresas. Más del 90% de la población de Sullana se mantiene gracias a la exportación de banano. Yo estudié en un buen colegio y estudié Agronomía en la Universidad Nacional de Piura porque mi papá es un agricultor que maneja una hectárea y mi mamá media hectárea. Son pequeños agricultores, y no han recibido otro ingreso en su vida que no sea el del banano. Con mis abuelos es la misma historia”, cuenta Ángelo Núñez.

Ángelo explica que antes de los años 80 en Sullana se sembraba yuca y maíz. Luego se cultivó banano, y a partir de los 90, se empezó a exportar. “En el  2000 nos pusimos las pilas con el tema de la exportación de bananos y no hemos parado hasta hoy”, precisa.

El caso es que prácticamente todas las asociaciones de pequeños productores de banano, como BOS, venden su fruta a mercados estadounidenses y europeos a través de grandes como Dole, Chiquita y Port International. Pero también exportan de manera directa a través de Discovery Organics, en Canadá, y Brochenin, en Francia. Pero el 80% del banano que se produce en Piura está destinado a los ‘mercados solidarios’, en Europa y EE UU, bajo el rotulo de ‘Comercio Justo’ o ‘Fairtrade’.

Fair Trade Labelling Organizations International (FLO) –organización que coordina a nivel internacional la certificación de productos de Comercio Justo–, es un aliado importante para los pequeños productores de banano en Sullana. Ángelo Núñez explica: “FLO vela para que los agricultores cumplan con las normas orgánicas y cumplan con los trabajadores de las asociaciones. Nosotros, como empresa, debemos ofrecer las condiciones adecuadas a los trabajadores. Por ejemplo, deben estar en planilla, tener seguro… Si cumplimos con todo eso, entonces nos dan US$1 adicional por caja empacada, y una caja se vende en US$13. Pero ese dólar se tiene que usar para mejorar las condiciones de vida de la comunidad y de la organización”.

Por ejemplo, parte de ese dinero se puede utilizar para ayudar a un agricultor cuyo campo se ha visto afectado por una plaga; o para los pobladores que no tienen acceso a desagüe. Así, Ángelo Núñez trabaja también de la mano con la municipalidad de su localidad y en ocasiones incluso ha recurrido al mismo gobierno peruano.

“El principal problema aquí es el agua, la falta o el exceso de la misma. Los fundos grandes tienen sus reservorios pero nosotros regamos por inundación y cuando Poechos baja su nivel, nos falta agua. Y claro que es un problema regar por inundación. Deberíamos tener un riego tecnificado y otro tipo de infraestructura, por ejemplo, tener un sistema de cable vías. Pero es muy difícil, pues no tenemos zonas compactas, como los fundos grandes. Para poder hacer cable vía habría que pasar por todas las pequeñas parcelas, no hay un grupo compacto de pequeños productores. Tenemos una empacadora de 25 ha que solamente pertenece a nuestra asociación. Hay otra asociación que tiene otra empacadora, y así… Habría que reunir todas las áreas de las asociaciones para generar un proyecto en beneficio de todos”, concluye Ángelo Núñez.