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Septiembre 2019 | Arándanos

Perú desplazaría a Chile como el primer proveedor global

El arándano peruano acelera rápidamente

El crecimiento explosivo que ha experimentado el arándano en Perú no se ha visto en ninguna otra parte del mundo. Ha sido gracias a empresarios arriesgados que no tienen miedo a la innovación y que han ido construyendo una industria que en 2018 exportó US$548 millones. Los pronósticos de 2019 dicen que este año los envíos representarán US$830 millones y que, en 2020, Perú se situaría como el primer exportador del planeta.

El paisaje agrícola de Trujillo ha sufrido varias transformaciones en el último tiempo. Primero, con la introducción del riego por goteo, se fueron trazando las primeras líneas del negocio del espárrago, del cual han vivido (y sobrevivido) importantes empresas del sector. En estas tierras se realizaron los primeros ensayos con la palta, un cultivo que ha crecido a tal punto, que hoy ha desplazado a Chile como segundo exportador global. Y en Trujillo es donde hace menos de una década se estaban realizando las primeras pruebas con un cultivo del que se presumía iba a ser la nueva alternativa para la agricultura peruana: el arándano.

¿TRADICIONALES O LICENCIADAS?. Como ha pasado con otros rubros de la industria agrícola peruana, se presume que el del arándano sería un negocio de variedades.

De eso, ya han pasado tiempo, y se ha confirmado lo que los pioneros sospechaban, que el arándano sería un ‘boom’, a tal punto que, en términos de superficie y producción, Trujillo es hoy la ‘capital del arándano’, cuya superficie se ha inundado con más de 5,000 ha de esta baya de color azul. “El arándano en el Perú es una demostración clara que este país está lleno de oportunidades para distintos cultivos”, afirmaba Ricardo Polis, presidente de la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (Agap). “Hace ocho años recuerdo escuchar a expertos decir que era imposible el desarrollo del arándano en el Perú, pero hoy somos el segundo exportador mundial de este producto”, añadía.

Si bien la producción se concentra en La Libertad, también se produce en zonas del sur como Cañete, Pisco e Ica e incluso hay empresas que buscando climas diferentes, para salir con su producto en una época distinta, se han ido a producir a zonas de la sierra. Las firmas son conscientes también que se están eliminando las ventanas comerciales. Si en una primera instancia, se presumía que la ventana comercial de Perú estaba en los meses de septiembre y octubre, hoy esta se ha alargado. Así, por ejemplo, Camposol, empresa que hoy maneja más de 2,000 ha del cultivo, concentra la producción desde la semana 28 hasta la semana 14, aunque las semanas pico son de la 40 a la 44, enviando en la semana 42 dos millones de kilos.

Botrytis,
el principal problema sanitario

“En la campaña pasada, el principal problema fue la botrytis, la enfermedad que necesitó el mayor número de aplicaciones. No solo afectó los brotes de la planta, sino también hubo mucho problema de fruta que llegó con la enfermedad a los mercados de destino. La incidencia fue de 10 a 50% de fruta afectada. Sin embargo, en algunos pude encontrar hasta el 100% de la fruta afectada”, informaba el fitopatólogo Luis Álvarez. “Definitivamente esta enfermedad es la que más aplicaciones requiere. En flor es cuando hay mayor problema, porque al hongo le gustan los pétalos necrosados, los que caen de manera natural; esa es su forma de crear esporas para la cosecha. De floración a la cosecha solo hay un par de meses. Entonces, a partir de floración se hacen aplicaciones preventivas para entrar lo más limpio posible a la etapa de cosecha”, continuaba.

El crecimiento de la superficie es continuo. Se calcula que esta se expande cada año entre 1,500 y 2,000 hectáreas cada año. Eso permitiría acabar el año 2021 con un área aproximada de 12,500 ha, la mayoría de ellas instaladas en zonas de la costa del país, aunque hay producción que se realiza que también se desarrolla en zonas de la sierra. Concretamente, se calcula que el 5% de la producción se realiza en los valles interandinos. Una empresa que ha trabajado en esa zona es Athos, donde ha instalado 40 ha, protegidas bajo techo, en el Caraz (Ancash), con producciones que se concentran entre julio y agosto. Ademas de este proyecto, otros productores de mediano tamaño se han instalado de la mano de algunos viveros y también de grandes empresas, que buscan en zonas de la sierra arándanos con otras características organolépticas. Además de Ancash, hay producciones en Lima, concretamente en Cañete, Huarochiri y Yauyos; incluso en el Cusco hay algunas experiencias con el cultivo.

LA HIDROPONÍA COMO OPCIÓN DE PRODUCCIÓN CON ‘ALTA TECNOLOGÍA’

La producción hidropónica es una tendencia que crece en el Perú, aunque los productores deben tener claro que se trata de producción e alta tecnología, que involucra una inversión en torno a los US$100,000/ha, mientras que el costo del cultivo en suelo ronda los US$30,000/ha. “Si el suelo es bueno y se puede lograr homogeneidad y precocidad, conviene producir en suelo”, sostenía el asesor internacional, Sebastián Ochoa. Sin embargo, cuando se trata de un terreno que no es homogéneo, con problemas de profundidad, arcilloso o calcáreo y con problemas de salinidad, “se justifica el uso de la maceta”, confirmaba. En caso contrario, producir en suelo, bajo esas condiciones, “llevará a tener plantas de mala calidad. Además, será un huerto desuniforma y con producciones bajas”, sostenía.

Pero, ¿qué hay que tener en cuenta a la hora de instalar un huerto hidropónico?. Lo primero, según Ochoa, es si existe la necesidad de hacerlo así. Tras ello, es importante preocuparse de la calidad de los contenedores. “Lo ideal es que sea un contenedor rígido”, recomendaba. Otro tema que no se debe descuidar es la calidad del sustrato. Para el asesor, un buen sustrato debe ser el sostén de la planta, tener un adecuado volumen de agua y aire para que la planta, a baja tensión, pueda tomar agua y la raíz pueda respirar.

Asimismo, debiera ser durable, con una muy alta relación carbono-nitrógeno y que no interfiera en la nutrición del cultivo. Así, no podría ser el aserrín, “porque se degrada con el tiempo, es hidrófugo y no es un buen sostén para la planta. Tampoco una mezcla de compost, corteza y tierra, porque no es estable en el tiempo, interfiere en la solución nutritiva y no tiene un adecuado ratio de retención de agua ni de volumen de aire”, explicaba. Otro aspecto que no se debiera descuidar es el sistema de riego, que debe incluir, según precisaba el asesor, goteros antidrenantes, con un caudal y número de emisores adecuados para el sistema.

UN NEGOCIO DE VARIEDADES

Al igual que en otros sectores de esta industria, se presume que el del arándano sería un negocio de variedades, porque para los expertos, el recambio varietal es la clave para tener un producto de calidad, el que dependería de tener acceso a material genético de última generación.
La reina de las variedades sigue siendo Biloxi, aunque los especialistas pronostican que poco a poco irá perdiendo importancia. Si bien en 2013, el 90% de la superficie instalada en Perú era de Biloxi, en 2018 fue de un 30%, mientras que se prevé que para 2021 que su participación descienda a un 20%, aunque hay empresas que siguen creciendo sobre la base de una variedad de la cual ya se conoce su manejo agronómico y los rendimientos en el país siguen siendo altos y que, si es bien manejada, se pueden obtener más de 25 t/ha de una fruta de calibre aceptable y de buen sabor.

“La revolución genética es una realidad”, afirmaba Ricardo Polis. Y en esta carrera por conseguir una mayor superficie en el país, la estaría ganando Ventura, de la que actualmente hay unas 3,000 ha instaladas en el país, con la posibilidad de instalar otras 2,500 ha este año. Si bien se espera que sea una variedad que esté vigente los próximos cinco años, no es menos cierto que comenzarán a aparecer nuevas variedades que le darán dinamismo a esta industria. Fall Creek es un vivero que ya ha anunciado la aparición de tres nuevas variedades: Atlas, Jupiter y Bianca.

Pero, ¿cuáles son los pilares que sustentan a una buena variedad? Carlos Gereda, gerente general de Inka’s Berries los explicaba así:
Calibre: debe ser superior a los 16 mm, para que pueda venderse mejor en los mercados internacionales.

Firmeza: es clave para que la fruta tenga una mejor vida de poscosecha.
Productividad: Con una variedad como Biloxi, un trabajador es capaz de cosechar 30 kg al día, mientras que con las variedades nuevas podrían cosechar hasta 60 kg al día, en la misma superficie recorrida.

 

Precios de la fruta

Y los precios de venta han bajado. Y continuarán bajando. Así, cuando en 2015 el precio promedio llegaba US$10.25/kg, al año siguiente había bajado a US$9.47/kg, mientras que en 2017 se pagaban US$8.76/kg y la campaña recién pasada se pagaron US$7.95.

UNA VENTANA COMERCIAL MÁS LARGA

El asesor, Federico Beltrán, pronosticaba que en 2021 la producción local de arándanos ascendería a las 100,000 toneladas. Ese crecimiento, según Miguel Bentín, vicepresidente de Proarándanos y gerente general de Valle y Pampa, hace que Perú tenga cada campaña una presencia más prolongada en los mercados internacionales, cuando en los inicios de esta industria en el país, se decía que la ventana comercial que más le acomodaba a Perú era entre septiembre y octubre. En general, Perú podría producir arándanos diez meses al año y, el hecho de tener una campaña más larga, evitaría el problema de tener eventos de sobreoferta en semanas específicas.

Y es que el tema logístico no puede quedar al azar en una industria que entre 2012 y 2018 creció un 206%. Y las empresas del sector siguen invirtiendo en el que es el ‘boom’ agroexportador del país. Además de plantaciones nuevas, hay empresas como Complejo Agroindustrial Beta y Danper que están invirtiendo en plantas de proceso. Se trata de inversiones necesarias en un sector que en 2018 US$548 millones, cifra que, según Scotiabank, llegará a un monto cercano a los US$830 millones en 2019, lo que significaría una expansión del 34%. El pronóstico de Fresh Fruit es que en 2020, Perú sea el principal exportador de arándanos, desbancando de ese sitial a Chile.

LA OPCIÓN POR LO ORGÁNICO

Una opción de diferenciación es trabajar con nuevas variedades. Eso, hay varias empresas que lo están haciendo. La otra opción interesante es la producción orgánica. Una de las compañías que ha iniciado un trabajo en esa línea es Giddings Perú. Algo que no es fortuito, sino todo lo contrario, ya que están en una constante búsqueda de condiciones óptimas para lograrlo. Pareciera que las condiciones agroclimáticas son favorables para desarrollar este tipo de agricultura en algunas zonas áridas de la costa. Además, en Chavimochic, donde está ubicado un campo de 130 ha, de las cuales hay instaladas 52 ha, donde han instalado un huerto 100% orgánico, cuentan con agua de calidad óptima para el cultivo. Sumado a eso, encontraron suelos arenosos sin limitaciones físico-químicas y ausencia de lluvias, lo cual, combinado con un manejo adecuado, permite obtener alta productividad con fruta de calidad requerida en los mercados.

Buena parte de la estrategia de crecimiento de Giddings en el país se ha basado en buscar zonas productivas con climas diferenciado. Asimismo, buscan manejos diferenciados, por ejemplo, invirtiendo fuertemente en las últimas tendencias de nutrición vegetal, buscando nuevas alternativas para que la planta tenga una mayor capacidad de producir azúcares y transportarlos hacia los frutos o probando nuevas estrategias para aumentar la firmeza de la fruta y accediendo a genética moderna.

No es un misterio que los productores internacionales están prefiriendo todos los beneficios del clima peruano, sumándoles a ello fruta con excelente sabor y apriencia. “En Giddings Fruit y Giddings Perú buscamos tener esa capacidad de diferenciación”, sostenía Francisco Vizquerra, gerente general de Giddings Perú. Y eso es lo que quieren conseguir en el fundo de Virú, que tiene un perfil térmico y de humedad distinto a otros predios que están en este mismo departamento a menor altura y al menos 10 kilómetros más cerca de la costa.

CRECIMIENTO MÁS ACOTADO. El arándano seguirá creciendo en Perú, pero no al ritmo de las últimas campañas, aventura el presidente de Proarándanos, Roberto Vargas.

EL FUTURO, CRECIMIENTO, PERO NO AL RITMO DE CAMPAÑAS ANTERIORES

Crecimiento sí, pero no al ritmo de las campañas pasadas. Ese es el análisis que realizaba Roberto Vargas, presidente de Proarándanos. “Vamos a seguir creciendo, pero no al ritmo que lo hemos estado haciendo en campañas anteriores”, afirmaba en el pasado mes de mayo, cuando aún no había estimaciones oficiales de cómo vendría la campaña. Sobre las tendencias comerciales, confirmaba que, si bien Europa y EE UU son los principales mercados de destino de las producciones peruanas, están a la espera de concretar la apertura de nuevos mercados. India y Taiwán son los que se abrirían en 2019/20, aunque la industria está trabajando para abrir, en un mediano plazo, Corea del Sur y Japón.

Otro reto es trabajar en el sabor de la fruta que, según confirmaba Vargas, “se viene mejorando a pasos agigantados en las últimas temporadas. Conforme agarremos más experiencia en Perú en el manejo del arándano, se podrán usar diferentes técnicas agronómicas para la mejora del sabor. Pero, en general, es algo que se viene mejorando campaña a campaña”, precisaba.