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Julio 2018 | Uva de mesa

Luis Garavito, gerente técnico de Sociedad Agrícola Saturno S.A.

“Ahora en Piura están mirando al sur”

Luis Garavito es un conocedor de la realidad de la producción de uva de mesa en el sur y norte del país. Adelanta que las producciones piuranas remontarán con creces las de la pasada campaña, y subraya el hecho de que algunas grandes empresas norteñas empezarán operaciones en Ica, para ampliar sus periodos productivos.

Gabriel Gargurevich Pazos

Este sería un año decisivo para la uva de mesa en el Perú, tanto para el norte como para el sur. Así, al menos, lo cree Luis Garavito, gerente técnico de Sociedad Agrícola Saturno S.A., empresa que trabaja con 420 ha de ese cultivo en Piura. “Creo que para el norte será aún más decisivo, debido a la campaña que tuvimos el año pasado; el Fenómeno El Niño tuvo como efecto mucha pérdida de fruta y tuvimos un mercado que nos aguantó ante el desabastecimiento, y prácticamente se pudo embalar todo, felizmente”, sostiene.

Luis Garavito, gerente técnico de Sociedad Agrícola Saturno S.A.

Algo de eso se vio en Ica también. Pero, Ica ya sabía que el norte se venía más complicado y aprovechó esa coyuntura para mandar su fruta. Así, los que salieron más temprano tuvieron la posibilidad de posicionarse en la ventana que Piura dejó desabastecida. El experto precisa: “Este es un año de calidad; la fertilidad viene muy buena, tanto para Ica como para Piura”.

Debido a la difícil campaña anterior, los productores de uva de mesa en el Perú empezaron a plantearse otros rumbos, como el que sugería matar las hectáreas de Red Globe, pues ya no resultaba rentable, para trabajar con variedades patentadas. Al respecto, Luis Garavito tiene una opinión: “Las plantas tienen un ciclo de vida y envejecen como los humanos; cuando pasan los años ya no rinden igual, digamos; y menos si se les sobre explotan, como les sucedió a las Red Globe. Mi temor es que las patentadas sean también sobre explotadas; por ello creo que hay que concentrarse más bien en la calidad de la fruta y no en la sobre explotación de las plantas, ya sean nuevas variedades o tradicionales”.

En todo caso, la dinámica de la industria nacional de uva de mesa sigue siendo intensa; algunas grandes empresas norteñas tienen pensado iniciar operaciones en Ica y, aunque Garavito no lo confirmó, Saturno no sería la excepción. Este año, dicha corporación instalaría alrededor de 300 ha en Ica, en la zona de California, cerca de Paracas; para el 2021, esas hectáreas ya deberían estar en pleno funcionamiento, con un packing incluido.

Según nuestras fuentes, la empresa con mayor superficie de uva de mesa de Piura y una importante empresa con sede en Chavimochic, ya tienen proyectos en el sur, y lo más probable es que sean grandes. Estas operaciones estarían más pegadas a la zona de Pisco, en el valle del sector de California, una zona donde el agua no es una limitante porque está en las cercanías del río Pisco. A Villacurí, el único proyecto fuerte que llegaría sería el de un grupo internacional que compró una empresa peruana para ampliar sus hectáreas, aunque Uvica este año espera concretar las primeras 135 ha que han proyectado en esa misma zona.

–¿Ya no conviene crecer en Piura?

–Antes las empresas de Ica se iban a Piura con la idea de que allí se podía cosechar más temprano, y ampliar así su tiempo productivo. Pero, ahora las empresas de Piura caen en la cuenta de que en Estados Unidos se está produciendo cada día más, lo que los lleva a pensar que deben extender la producción más allá de diciembre, hasta enero, febrero; entonces, ahora en Piura, están mirando a Arequipa, a Ica, por un tema de suelos, de mano de obra experimentada, de agua.

–¿Y va a haber mano de obra en esa zona de Pisco?

–Sí, va a haber mano de obra de Pisco, de Ica; eso ya es normal en el sur. La intención de las empresas es instalarse con packings. La realidad es que ya no hay capacidad en los packings en el sur; hay que hacer cola para que embalen tu fruta y mientras tanto esa fruta se deshidrató.

MANO DE OBRA Y AGUA EN EL SUR

–¿Cómo crees tú que harán las empresas grandes del norte que vendrán a Ica para armar sus equipos, tanto en el campo como en el packing?

–Gente de allá (Piura) podría venir para acá (Ica). En diciembre se termina Piura y luego habría que ir a Ica para empezar. Un jefe de operaciones, por ejemplo, tendría que estar una semana en Ica y la otra en Piura. Y, bueno, habría que armar un equipo en Ica, conseguir gente. Creo que la gente es lo que menos debería generar preocupación. En todo caso, lo más preocupante sería conocer qué situaciones adversas podrían presentarse en una nueva zona para una empresa que viene del norte, con tantos años allá. El tema es ver qué condiciones hay acá (Ica), relacionadas al agua, al clima… Pero en Pisco hay agua; está el río Pisco; por eso es que hay empresas que han decidido invertir allí.

–¿Hay posibilidades de crecimiento de área en Ica?

–Sí, hay para crecer, aunque no explosivamente como en el norte. Hay proyectos aislados que están creciendo en Ica, pero yo creo que se trata más de reconversión. Están matando variedades como Red Globe, para poner nuevas. Lo que pasa es que venimos de años que no son tan espectaculares. O sea, hay empresas que están trabajando con agua, pero al límite; dependemos mucho de que venga agua del río para poder jalarla. Por ejemplo, La Portada jalaba agua de la Achirana, un pulmón de agua, pero hace años que no viene mucha agua por ahí, estamos bien complicados. En todo caso, tenemos que trabajar más en mano de obra. Yo me he dado cuenta de que la gente de Ica es mucho más eficiente que la de Piura. He trabajado con gente iqueña en Piura y los rendimientos son tres o cuatro veces más.

–Tanta diferencia…

–Algo parecido sucedió cuando se traía a trabajadores chilenos. En Ica se raleaban 1,200 racimos en Red Globe, pero cuando llegaron los chilenos comenzamos a hacer 6,000, 8,000 racimos. Se generó un problema, una bronca enorme, porque los otros trabajadores no podían aceptar que ellos ganaran más. Entonces, pusimos a los peruanos en el grupo de los chilenos y comenzaron a aprender. Lo que hacen los trabajadores peruanos es un trabajo de chinos, prácticamente tallan el racimo, están ahí cortando, forman muy bien al racimo, pero hay que decirles que ese ya no es el camino. Como me decía mi antiguo jefe, Tallo Masías, no se puede vivir abrazado de las parras. Hay que entender que esto es un negocio y lo que se busca es eficiencia. Lo que tenemos que hacer ahorita es enseñarle a la gente a tomar riesgos. Yo veo que en Ica sí son más arriesgados en el tema de raleos químicos, por ejemplo. Otra cosa que nos falta técnicamente es ordenarnos; el técnico peruano debe comenzar a llevar estadísticas; hay mucha información, pero no está plasmada, guardada, analizada. Siempre he dicho que la gran diferencia entre un técnico peruano y uno extranjero, es que al técnico peruano lo llevas al campo y te va a explicar todo al cien por ciento, respecto a las variedades, a todo; y todo lo anota en su libreta; el técnico de afuera va al campo y abre la ‘laptop’ y te muestra una gráfica con estadísticas. Eso es lo que nos falta.