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Enero 2018 | Marketing

Trazabilidad en el contexto de la Ley FSMA

EE UU aumenta las exigencias en seguridad alimentaria

Tras reaccionar a los diferentes problemas de seguridad alimentaria, EE UU ha decidido prevenir. Por ello es que a fines de enero de 2018 entrará en vigor la ley FSMA. Esta ley impactará, entre otros aspectos, en la forma de hacer trazabilidad en los productos hortofrutícolas, la que de ahora en adelante deberá alinearse a la nueva normativa.

El 26 de enero de 2018 es una fecha que todos los exportadores de frutas, que envían sus productos a EE UU de­biesen tener marcada en sus agendas. La razón es sencilla. Ese día entrará en vigor la ley Food Safety Modernization Act, también conocida como FSMA, la legis­lación sobre inocuidad alimentaria más radi­cal que se haya aprobado en EE UU en los últimos 60 años.

Por décadas EE UU solo ha reaccionado ante problemas de inocuidad. La industria chilena lo sabe bien ya que aun se recuerda aquel 12 de marzo de 1989 cuando inspec­tores de la FDA (Food and Drug Administra­tion), tras inspeccionar el barco Almería Star en el puerto de Filadelfia, encontraron dos granos de uva de la variedad Flame, con tra­zas de cianuro, prohibiéndose la importación de fruta chilena al mercado estadounidense. Con la nueva ley lo que se intenta es un cam­bio de giro drástico, es decir, pasar de reacti­vo a la preventivo.

Ejemplo de etiqueta para cumplir con los requerimientos de trazabilidad de la PTI.

Uno de los impactos de esta nue­va ley para los exportadores peruanos (y también de otros países) es la realización de controles preven­tivos para alimentos de consumo humano. Y en caso de presentarse alguna emergencia alimentaria, ocasionada, por ejemplo, por contaminación con Salmonella spp, se pueda identificar de forma rápida su procedencia y retirar de forma eficiente ese lote específico.

¿EN QUÉ CONSISTE  EL SERVICIO?

Asesoría para armar los archivos maestros de productos, con las inscripciones en GS1, con la revisión de los parámetros de productor, con el arte de cajas y etiquetas accesorias.

Preparar a los administradores de sistema encargados de proveer y actualizar la información principal y a los usuarios operarios en los packing y frigoríficos.

Soporte técnico por mail, teléfono y visitas constantes para ver que todo funcione como se orquestó.

Almacenamiento de la información en línea por el tiempo que estime el cliente.

Incorporación del sistema con sistemas ERP u otros de gestión que las compañías pudieran tener, así como también soporte API REST para integración directa con sistemas de análisis visual como por ejemplo Tableau.

EN LA TRAZABILIDAD ESTÁ LA CLAVE

Por ello es que la trazabilidad del producto ex­portado es un aspecto clave. “Prácticamente todos los exportadores chilenos algún nivel de trazabilidad de sus productos”, afirma Manuel Castro, gerente de desarrollo, de Faber Inno­vatio. “Los productores conocen la historia que hay detrás de la fruta que han empacado, sin embargo, solo la conocen ellos, continúa. Y si hubiese algún problema en destino, el re­cibidor es quien debe ponerse en contacto con el exportador para rastrear que es lo que ha ocurrido hasta ahora y una vez que se ha sa­bido, poder aislar ese lote de fruta en destino.

Sin embargo, cada empresa tiene una forma particular de llevar su trazabilidad. Es como si cada uno hablase un idioma diferente, que nadie más que ellos entiende”, apunta. Esto ocasiona demoras, costos adicionales, pérdi­das de oportunidad de venta y un sinfín de situaciones que van en detrimento de la ade­cuada comercialización de la fruta.

Por ello es que desde 2010, la PMA junto a CPMA, United Fresh Produce Association y GS1 desarrollaron la Iniciativa de Trazabili­dad de Productos Frescos (PTI, en sus siglas en inglés), con el objetivo de que los expor­tadores puedan realizar una trazabilidad de sus productos de forma unificada, eficiente y rápida. Además, PTI permite unificar la iden­tificación de los artículos en un ‘idioma uni­versal’ abordable por máquinas y personas.

Pero, ¿es obligatorio? “En estricto rigor no”, responde Castro. Sin embargo, lo solici­tan empresas que representan más del 70% del mercado de importación norteamericano. Por otro lado, la ley FSMA indica que es ne­cesario que se implemente una metodología de trazabilidad eficiente para las situaciones de ‘recall’, es decir, cuando se deba realizar un retiro masivo de productos, tal como ocu­rrió con la uva contaminada mencionada an­teriormente o en las 13 alertas de seguridad alimentaria que, por ejemplo, hubo en las dos primeras semanas de noviembre pasado.

 ¿QUIÉNES DEBEN CUMPLIR CON LA FSMA?

Todas aquellos que su facturación sea superior a US$250,000.

• Aquellos con una facturación sobre US$500,000 deberán iniciar en enero de 2019.

• Aquellos que tienen una facturación menor a US$250,000 deberán iniciarla en 2020.

¿INVERTIR O NO INVERTIR?

Pero cumplir con la PTI tiene un costo de I+D para las exportadoras, ya que la PTI dice que  es lo que se debe cumplir, pero no dice exacta­mente como hay que cumplirlo. “Las grandes empresas del sector pueden invertir en este tipo de desarrollo y hay quienes lo han he­cho. Sin embargo, las compañías medianas o pequeñas no tienen mucha chance de llevarlo a cabo porque deben hacer un fuerte gasto”, explica Gonzalo Hernández, asesor comercial de Faber Innovatio.

Lo que propone la PTI es un ordenamiento de la información mediante el uso de códigos de barras, números de selección por voz y otras herramientas, para así entender de qué producto se trata, qué unidades de consumo contiene, qué lotes componen el pallet, cuál es la fecha de empaque, cuál es el calibre y una serie de información adicional. “Hasta ahora, la forma de hacerlo es ambigua e inexacta, como por ejemplo el calibre en uvas es etique­tado actualmente usando números, otras em­presas exportadoras utilizan letras, algunos incluso colores”, explica Castro. Los super­mercados ven con mejores ojos aquellas cajas que vienen con una etiqueta uniforme, de fácil lectura, así, en caso de haber una emergencia alimentaria, saber con bastante certeza dónde se produjo el problema. “Esto es un tema prio­ritario para los recibidores de fruta, porque son ellos los co-responsables que lo que ocurre con la fruta”, apunta Hernández.

Las exportadoras no lo habían hecho por­que les resultaba costoso. Ahí es donde nace el desarrollo de Faber Innovatio, que pone a disposición de las empresas un servicio que cumple con todo lo que plantea la Iniciativa de Trazabilidad de Producción del PMA. Se trata de un software como servicio donde por un lado se ingresa la información al inicio de temporada, como embalajes, EAN13, DUN14, GGN, huer­tos, etcétera y cuando la fruta entra a la línea de embalaje, el operador de packing mediante una página web indica de qué producto se trata y el sistema genera las etiquetas de trazabilidad y accesorias e identificadores de pallet, según los dife­rentes programas comerciales.

De esta forma, queda la información en la nube inmediatamente y, en caso de que un comprador quisiese saber de qué pro­ducto se trata, puede usar su ‘smartphone’ y leer la historia completa de la caja desde cualquier parte del mundo. Esta informa­ción es también útil para los departamen­tos comerciales de las exportadoras.

“Nosotros ya hicimos el trabajo, el es­tudio, las pruebas y la puesta en marcha: tenemos todo listo para que las empresas puedan realizar su trazabilidad acorde con todos los requerimientos del Senasa, del PTI y de las exigencias de los princi­pales mercados donde Chile exporta”, ex­plica Castro.

Se trata de una solución que no es cara. “Tenemos un modelo de negocio por vo­lumen y el desarrollo del sistema ya está diluido en muchos clientes”, explica Cas­tro. Es decir, el servicio de Faber Innova­tio es más económico que si lo desarro­llara una empresa por su propia cuenta y desde cero. En términos numéricos, puede incluso llegar a ser un 85% más barato. No hay inversiones en servidores ni hardware especial, ya que todo está en la nube. Solo se necesita un PC con Internet y la impresora de etiquetas de transferencia de siempre, mientras que la operación del software lo hace directa­mente el operario de packing. Todo para cumplir con una normativa que promete ser la más rigurosa impuesta hasta ahora en el mercado estadounidense.

Para saber más:

www.fabin.io