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Febrero 2017 | Fitosanidad

Lobesia botrana en uvas, ciruelas y arándanos

Comportamiento biológico, sintomatología de daño y análisis de puntos críticos

Como lo señala Carlos Barriga en el artículo anterior sobre Lobesia botrana, el conocimiento de la plaga es una de las clave para mejorar los resultados de los programas de control. En este artículo David Castro, ingeniero agrónomo de la Fundación para el Desarrollo Frutícola (FDF), describe los diferentes estadios de desarrollo de la plaga, los factores que inciden en su desarrollo y señala los puntos críticos de control.

 Se ha constatado un aumento de las poblaciones de la polilla en base a las capturas en trampas de feromonas. “Este aumento sostenido en Chile pone en peligro otros hospederos alternativos por lo que la industria tiene que tomar algunas acciones preventivas a nivel de huerto e incluso de packing, mediante control de calidad. De hecho esta temporada comenzamos con un programa preventivo en huertos de cerezo”, señala David Castro.

En el gráfico 1 se aprecian las capturas totales en vides de cuatro años sucesivos, ya se ha determinado que se producen tres vuelos por temporada. El primero en octubre, el segundo en diciembre y el tercero en febrero. “Lo extraño es que cuando se hace control del primer vuelo, de salida del invierno, se logra un resultado positivo y las poblaciones bajan (al segundo vuelo). Pero se observa un efecto rebote ya que siempre la curva del tercer vuelo es más alta”, apunta Castro. “Esto se explica, continúa, porque en el primer vuelo el desarrollo de la plaga es más lento y por tanto se tiene más tiempo para realizar correctamente las aplicaciones de control. Ya en el segundo vuelo el tiempo de desarrollo es más corto por lo que la ventana de que se dispone es más pequeña y se requiere de mayor precisión”. Aunque indica que puede haber otros factores que inciden en el incremento del tercer vuelo, lo importante es que esa población es la que va a aparecer en el primer vuelo de la siguiente temporada. “En la medida en que logremos bajar el número de machos en el tercer vuelo vamos a poder asumir que estamos teniendo éxito en el tiempo”, señala.

En la última temporada el patrón se repitió exactamente igual a como se ha observado los últimos 4 años. “Un primer vuelo numeroso para luego disminuir la población en el segundo vuelo, lo que da para pensar que se está controlando adecuadamente, pero luego – a pesar de eso- se constata un alza de población en el tercer vuelo”, dice el profesional.

RECONOCIMIENTO Y DATOS BIOLOGICOS DE LOBESIA BOTRANA 

Gracias a la experiencia acumulada, tanto de campo como de laboratorio, en los últimos 4 a 5 años ya se conoce más sobre el comportamiento de la plaga en las condiciones de las distintas regiones de Chile.

Los diferentes estados de desarrollo de la plaga, foto 1, corresponden a huevo: huevo amarillo y huevo cabeza negra (0,9-0,8 mm); luego le siguen 5 estados larvarios: L1 (1,9-1,5 mm), L2 (1,9-3,0 mm), L3 (4,5-5,0 mm), L4 (6,0-7,0 mm) y L5 (10,0-11,0 mm); las pupas de hembra y macho (5,0-6,0 mm), que corresponde al estado invernante; y el adulto (6,0 mm).

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Dentro de los cinco estados larvarios, la larva más pequeña mide cerca de 1 mm para terminar siendo una larva de 1 cm. En la foto 2 se presentan larvas en las distintas etapas para poder apreciar las diferencias entre ellas. Como ya se dijo, los tiempos que tardan los desarrollos larvarios son diferentes, en el segundo vuelo el desarrollo es más rápido que en el primero y en el tercero es relativamente similar al primero.

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El principal factor que gobierna el desarrollo de la plaga es el clima, tanto la temperatura como el fotoperíodo son fundamentales. “Esta polilla bajo condiciones sostenidas de temperatura de 23ºC, en solo dos días logra madurar sexualmente, copular y oviponer. Esto corresponde a datos que hemos recogido en campo y que hemos observado en laboratorio. Pero con solo 14,5ºC de temperatura sostenida, el mismo proceso puede tardar 7 días. Es importante conocer estas dinámicas y sobre todo conocer cómo funcionan los adultos porque a futuro esa comprensión nos puede dar más precisión en el control”, advierte Castro.

Otros datos importantes que entrega son que la temperatura mínima requerida para la cópula es de 13,5ºC, en tanto que la ovipostura se produce con una temperatura mínima de 9,0ºC. En cuanto al potencial de fecundidad, la hembra de esta polilla logra poner 196 huevos a 23ºC en tanto que la literatura menciona un potencial superior a los 200 huevos. Esto indica un gran potencial para producir individuos y multiplicarse. Por su parte, el potencial de fertilidad a 23ºC es de entre un 85 a un 90% de eclosión. Es decir, del 85-90% del total de huevos que ponga la hembra van a salir larvas vivas.

“A 23ºC los adultos viven 12 días pero la realidad es que pueden durar hasta 20 días ya que hemos visto que a temperaturas de 14,5-16ºC puede aumentar su longevidad. Así mismo hemos observado que si a la hembra no le gusta la superficie disponible para poner los huevos, la polilla es capaz de retenerlos, esperar y aumentar su longevidad hasta que encuentra el lugar ideal para depositar los huevos”, dice. 

También se han determinado temperaturas letales, “lo que es muy importante de considerar para desarrollar un system approach, que consiste en acciones de manejo de riego de plagas. Algo que hemos estado investigando en conjunto al SAG y la ASOEX”, anticipa el profesional.

“Esto, continúa, es un elemento interesante porque en la cadena se puede colocar un elemento importante de mitigación y con esto sabemos que de manera natural a 0ºC por 15 días podemos lograr una mortalidad del 99 a 100% en huevos y larvas”.

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LA DIAPAUSA DE VERANO PUEDE EXPLICAR EL PEAK DEL TERCER VUELO

Los estadios de desarrollo que son inducidos a diapausa invernal corresponden a huevos y larvas de la 1 a la 3. O sea, “cuando se acerca el otoño los estadios que van entre el huevo y las larvas hasta el tercer instar (L3) van a ser inducidos a invernar como pupa. Los siguientes estadios, cuarto y quinto instar (L4 y L5), pese a que comiencen a acortarse los días, estos continuarán su desarrollo por lo que hasta mayo es posible ver algunas polillas volando”, señala. A esas David Castro las llama polillas suicidas porque ya no queda sustrato de que alimentarse.

“Otro fenómeno interesante, apunta el experto, que hemos detectado en el campo es la diapausa estival (de verano). Es decir, si están dadas todas las condiciones de temperatura a lo largo del día la larva no tiene problema en quedarse como pupa. Calculamos que más o menos un 7,7% de la primera generación permanece en estado de diapausa estival en tanto que un 13,5% de los individuos de la segunda generación puede permanecer en ese estado. Posteriormente se produce el tercer vuelo y es cuando la diapausa de verano puede explicar el efecto rebote por el que este peak del tercer vuelo es más alto que el segundo (el número de capturas y por tanto de individuos que vuela es mayor)”. El porcentaje de emergencia de las pupas luego de la diapausa estival es del 80%, lo que se determinó en base a la observación de 1.500 pupas.

Se puede observar diferencias de capullo entre una pupa diapausada y una que va a seguir su ciclo normal (foto 3). “La pupa de la izquierda presenta un caparazón de capullo lo que le permite pasar diapausa sin deshidratarse, una de las razones por la que a la temporada siguiente logra emerger una gran cantidad de las polillas hibernantes”, afirma.

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SÍNTOMAS DE DAÑO EN UVA DE MESA 

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La foto 4 corresponde a una larva L1 o de primer instar. En ella destaca las mandíbulas que posee esta larva desde que nace, las que presentan el tamaño suficiente como para romper la superficie de la fruta. “Muchas de las fotografías que tenemos son resultado de las experiencias obtenidas gracias a los proyectos Corfo y FIA. Estas fotografía pueden ser útiles a quienes trabajan en campo para identificar el daño y la plaga”, dice.

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En la foto 5 se aprecia un huevo de cabeza negra depositado en una baya de uva de la variedad Crimson seedless. Así mismo se puede observar en la superficie las marcas de huevos eclosados. El huevo mide apenas algo más de 0,5 mm pero estos huevos brillan con la luz, lo que permite encontrarlos en el campo.

En las fotos 6, 7 y 8 se puede apreciar algunas de las primeras perforaciones. Las primeras perforaciones son de menos de 0,3 mm por lo que son casi imposibles de observar a simple vista. Sin embargo, según David Castro, con la experiencia que se adquiere en el campo se va afinando la vista. En el caso de la baya con cuatro perforaciones, estas son provocadas por una sola larva. Cuando sale del huevo la larva primero explora por lo que genera varias mordeduras hasta que se decide a entrar. “No es que las cuatro perforaciones, aunque presenten distintos tamaños, indiquen la presencia de cuatro larvas. La larva no abandona la baya puesto que se mantiene en la fruta alimentándose para continuar desarrollándose”, aclara.

La larva continúa creciendo, se continúa alimentando y cada vez las mordeduras son más grandes, lo que finalmente puede desencadenar problemas de pudrición gris (Botrytis cinérea). A esta altura se trata de larvas bastante más grandes por lo que el daño es más fácil de detectar.

ANALISIS DE PUNTOS CRITICOS

Este análisis de puntos críticos proviene de la experiencia con Corea e interesa para un futuro System Approach con EEUU. Afirma el profesional: “Es importante que a futuro contemos con un System Approach para uva de mesa a EEUU por lo que hay que manejar la plaga a niveles lo más bajo posible. En el caso de Corea, por ejemplo, se debe revisar 300 racimos para ver si estos son portadores de la plaga y esperamos contar con un sistema similar para EEUU a futuro”.

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Los agricultores deben preocuparse de su entorno, aconseja Castro, entre otras cosas quiénes son y a qué se dedican sus vecinos. En la foto 12 se ve que el predio en cuestión (perímetro rojo) está rodeado en casi todo su perímetro por manzanos, perales y kiwi. Pero abajo en la foto (al Este del predio en cuestión), se encuentra una viña, es decir un predio donde se cultiva uva para vinificación. Los cuatro puntos verdes, todos en el perímetro, representan los lugares donde se detectaron los estadios inmaduros. Es decir, “el mayor riesgo está en las orillas de los huertos y esto se fundamenta en que esta plaga vuela hasta 200 metros según lo que se encuentra en la literatura. Si es necesario conviene aplicar dos o tres veces por las orillas del predio para evitar la presencia de una larva viva. Hay que pensar que basta que se encuentre un huevo, que mide casi nada, o una pequeñísima larva, para que el huerto sea objetado y la fruta deba ser fumigada”, advierte el agrónomo.

En el otro caso, foto 13, nuevamente los puntos verdes representan los lugares donde se encontraron las larvas. “En la exploración para Corea revisamos alrededor de 200 campos y encontramos que en un gran porcentaje las detecciones se relacionaban con los sitios vecinos”, remata el especialista de FDF. 

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Es clave conocer las características y el comportamiento de la plaga en cada uno de sus estadios de desarrollo. También lo es seguir todos los procedimientos definidos por los protocolos que involucran a los frutales bajo control obligatorio, tanto en las zonas de contención como de erradicación. Pero así mismo es clave anticipar potenciales problemas en otras especies frutales, los llamados ‘hospederos bibliográficos’, entre los que destaca el cerezo. También conocer bien a los vecinos, preocuparse del entorno de los huertos y reforzar el control químico del perímetro de estos, especialmente cuando una viña está ubicada a menos de 200 m de distancia de su predio.

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CIRUELO JAPONÉS  

Infestación artificial en jaulas de campo var. Angeleno 

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Los ensayos en ciruelo se hicieron porque México solicitó que se estudiara si el ciruelo actuaba como hospedero de Lobesia botrana. En la foto izquierda se puede apreciar los huevos, en la foto central un huevo eclosado y en la foto derecha una larva que se ha quedado en la superficie de una ciruela.

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DAÑO EN ARÁNDANOS 

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De los huevos en los arándanos salen larvas que inmediatamente tratan de penetrar el fruto. Las larvas siempre buscan los sitios protegidos por lo que, por ejemplo, en los puntos en que se juntan los frutos son potenciales lugares donde se esconde la plaga. Como se aprecia en una de las fotos, la larva también puede morder superficialmente y no necesariamente penetrar de inmediato el fruto. 

En la foto de la derecha abajo se puede ver la perforación, la larva y la sintomatología en arándano. Se observan frutos deshidratados, de un color más oscuro y por tanto es posible apreciar un contraste.

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RESUMEN DATOS BIOLÓGICOS (Basado en experiencia en campo y laboratorio)

  • Tiempo mínimo para maduración sexual, copula y ovipostura = 2 días (23°C) y 7 días (14,5°C)
  • Temperatura mínima requerida para la copula = 13,5 ºC
  • Temperatura mínima requerida para ovipostura = 9,0 ºC
  • Potencial de fecundidad  ( Tº 23ºC)  = 196 huevos / hembra
  • Potencial de fertilidad (Tº 23ºC) = 85 a 90 % de eclosión
  • Longevidad de los adultos (Tº 23ºC)  = 12 días
  • Temperatura letal:  0ºC por 15 días = mortalidad de 89% a 100% huevos y larvas
  • Estadios de desarrollo que son inducidos a diapausa invernal = Huevos, L1 a L3
  • Diapausa estival ( verano) : 1ª generación  = 7,7% y 2ª generación = 13.5%
  • Potencial de emergencias desde pupas diapausadas = 80% (n=3.500)

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29 de Octubre: Jornada técnica de transferencia “Estrategias de control de Lobesia botrana para la temporada 2015/16”