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Marzo 2017 | Cultivos

La mirada de un especialista internacional: Llegó la hora de hilar fino en el cultivo de arroz

El costarricense Geovanny Hidalgo reside en Panamá. Allí trabaja como Gerente Técnico para Centroamérica de la empresa mexicana Agroenzymas, lo que le permite tener una visión de muy diversos países. A fines de marzo, luego de visitar Perú, vino a Chile a dictar una charla técnica en Linares, y recorrió varios predios de agricultores. Tanto en el seminario como en los campos, mantuvo un animado intercambio de experiencias con los agricultores chilenos.

Un aspecto que llamó mucho la atención entre los asistentes a la charla es el uso en América Central de variedades que normalmente requieren 115 a 120 días, contra 160 a 170 días que se necesitan en Chile. Existen también cultivares manipulados genéticamente que tienen ciclos aun más cortos, de hasta 105 días: macollan a los 15-20 días después de germinación, a los 35 alcanzan la diferenciación del primordio y a los 65 días están en floración. Esto es, claro está, en condiciones climáticas con temperaturas que no bajan de los 20 ºC.

El tema resulta crítico en nuestro país, ya que ciclos breves permitirían evitar la incidencia de las bajas temperaturas en el rendimiento. Los investigadores, a juicio del especialista, debieran tener como prioridad la obtención de variedades más precoces, de manera que la polinización no coincida con los fríos.

Consultada la especialista Karla Cordero, de INIA Quilamapu (Chillán) confirmó que están desarrollando materiales de ciclo más corto que los actuales. De hecho existe una línea avanzada de grano largo ancho traslúcido alrededor de 15 días más precoz que la variedad Diamante. Está por presentarse al Comité de Liberación de Variedades este año 2011. De ser aprobada podría llegar a los campos de los productores alrededor del 2013.

Rendimientos en Chile y en América Central

Un rendimiento promedio de 90 qq/ha se logra en América Central con Oryza sativa var. indica, distinta de la variedad japonica adaptada a las condiciones de nuestro territorio. El promedio aquí se sitúa alrededor de los 50 qq/ha, pero con marcadas variaciones, dependiendo del clima en la temporada. Por supuesto, las circunstancias son totalmente diferentes. En América Central se siembra un 60% en secano favorecido, o sea en seco, incluso en terrenos arenosos, y el arroz depende de las abundantes lluvias. El 40% restante va, como en Chile, con lámina de agua, ambiente en el que se obtienen 150 qq/ha. También usan algunos suelos muy marginales, aclara el visitante, donde las expectativas de rendimiento van de 60 a 70 qq/ha.

Además hay una cultura alimenticia de intenso consumo de este cereal: “Nosotros sin arroz no podemos estar, hasta desayunamos con arroz”.

Así descrito, pareciera el Edén del arrocero, pero Hidalgo llamó a no equivocarse. Mencionó, por ejemplo, la ventaja que significa nuestra baja incidencia de plagas y enfermedades, aspectos que suben el costo de producción en Centroamérica a 2.000 dólares/ha, y a veces más. En particular, subrayó, es “una suerte enorme” que no tengan dentro de sus fronteras la principal enfermedad mundial, la “pyricularia” (Pyricularia oryizae).

Hualcacho resistente a herbicidas y ciperaceas

El especialista centroamericano notó serios problemas de hualcacho (una poacea, Echinochloa crus-pavonis) en algunos predios. Con él coincide Alejandro Espinoza, agricultor de Rincón de Achibueno: “uno tira los líquidos y vuelve a tirarlos, pero el hualcacho está demasiado resistente”.

Dicha maleza es hospedera del hongo Rhizoctonia, enfermedad que transmite al arroz.

El hualcacho florea y espiga primero y se cae, generando un cúmulo de semilla que queda en el campo. Además, al espigar, el hualcacho es más pesado que el arroz y lo vuelca. “Desde el momento en que el arroz se cae, la investigación indica que se están perdiendo por lo menos 7 qq/ha, porque la máquina no lo puede juntar” subraya Hidalgo. Además los granos germinan en contacto con el suelo, perdiendo todo su valor. Por otra parte, la presencia de malezas como hualcacho se traduce en impurezas, castigadas por la industria.

Alejandro Espinoza, quien cultiva 130 ha de arroz y este año calculaba sacar unos 75 qq/ha en promedio, ha usado una rotación con maíz como mecanismo de prevención adicional a la aplicación de herbicidas: “Si usted empieza a repetir los potreros, el hualcacho se va multiplicando por cien y al final se plaga”. El especialista costarricense coincidió en que una rotación ayuda a cortar el ciclo del hualcacho y adicionalmente el de Rhizoctonia.

Sin embargo, algunos agricultores indicaron que su mayor problema de malezas no correspondía a hualcacho, sino a ciperaceas.

En eso está de acuerdo Carlos Cisternas, del campo El Almendro (ver artículo relacionado), donde Redagrícola pudo atestiguar la poca incidencia de hualcacho. Considera más difíciles a ciperaceas, como el pasto cabezón (estoquillo, totorilla, Scirpus mucronatus), y alismataceas, como las hualtatas (Alisma plantago-aquatica y Alisma lanceolada), dado que los productos y oportunidades de intervención contra ellas tienen opciones más reducidas. Consultado por su “receta”, explica que se basa en un uso combinado:

–Una sola aplicación no sirve. No existe el producto que solucione todos los problemas de malezas. Tengo que tener un programa. En presiembra, antes de la preparación de suelos, hacemos un barbecho químico total con glifosato, para controlar las malezas que están saliendo en septiembre. En postsiembra temprana, entre 3 y 5 hojas, aproximadamente a los 20 a 25 días, aplicamos un producto contra hualcacho, ciperaceas y lengua de vaca [alismatacea, Sagittaria montevidensis spp chilensis]. Ese producto deja escape, especialmente de malezas acuáticas, por lo que a los 50 a 55 días hacemos una tercera aplicación de una mezcla de dos productos. El programa se establece con productos que tengan modos de acción distintos para no generar resistencia. Igual es difícil, hay que hacer las cosas bien a tiempo. Por otra parte, muchos productores no tienen los equipos o las aplicaciones son mal realizadas. Nosotros hacemos todo por avión, monitoreamos el estado de las malezas, bajamos el agua si se necesita que el producto se exponga. Hay preocupación por el arrozal.

Rhizoctonia

A Hidalgo le llamó la atención la extendida presencia de Rhizoctonia y que se la confunda con un desorden fisiológico. La enfermedad se manifiesta como una mancha que comienza a subir por la planta hasta afectar el grano. Además, debilita la caña, con lo cual se produce un estrangulamiento y la espiga no logra llenar. Es un patógeno que se mantiene en el suelo.

El especialista sugirió el uso de fungicidas para semilla que actúan en forma sistémica y por contacto. El tratamiento debiera aplicarse al sacarla de la inmersión en agua que se acostumbra para pregerminarla. La desinfección inicial controla más o menos durante los 25 a 30 días iniciales y también ayuda a eludir las pérdidas por pudrición de raíz.

Agregó el centroamericano que hay que impedir que Rhizoctonia llegue al cuello de la planta y alcance la hoja de bandera. Ello puede hacer necesaria la aplicación de un fungicida como una carbendazima o benomil, en el momento de máximo embuchamiento, cuando la espiga está saliendo (preñez) y viene la polinización, etapa muy susceptible al ataque del hongo. De ser necesario en esa misma oportunidad, añadió, se puede aplicar un insecticida, especialmente por la presencia de insectos chupadores que no solo dejan una marca negra al meter su estilete en el grano, sino además le introducen enfermedades.

Fertilización basada en análisis de suelo

Respecto al manejo nutricional, Geovanny Hidalgo cree llegado el momento en Chile de hilar más fino. Sobre la base del análisis de suelos para ajustar los nutrientes a la realidad del predio, sin olvidar el nitrógeno y potasio, sugirió poner especial atención al potasio y los micronutrientes.

En síntesis, mencionó las aplicaciones foliares para elementos como el boro, el cual colabora a mejorar la calidad de la flor hacer más viable el polen para un máximo embuchamiento (preñez). El molibdeno también contribuye a la calidad del polen. El magnesio se aplica en poca cantidad, pero es importante. Efectos interesantes se han obtenido con la aplicación de calcio en el encañado. Asimismo es relevante tener en cuenta los efectos del fósforo, que puede bloquear la disponibilidad del cinc, y por lo tanto este último se puede adicionar a la semilla (junto con un fungicida y un insecticida), ya que ayuda a la germinación y a la formación de la raíz.

Destacó la importancia del potasio (K) para mejorar la estructura y el llenado. Agregó que frente a problemas de enfermedades y hongos, “levantar un poco las unidades de potasio puede tener un buen efecto”.

Eficiencia fisiológica del arroz

Las sustancias reguladoras del desarrollo vegetal todavía se encuentran poco difundidas entre los productores del arroz en Chile. El especialista explicó que “son como el interruptor eléctrico, el on-off” para que un fenómeno fisiológico se produzca y junto con un complemento nutricional logran la mayor eficiencia productiva del cultivo.

Geovanny Hidalgo indicó que su empresa ha diseñado un plan de eficiencia productiva utilizando herramientas específicas tales como sus productos Rooting y Vigofort Ultra. Junto con sus complementos nutricionales (Agroplex-BMo, Agrofos, Agrofos-K, Agroplex Ca, Agroplex-Zn, Agroplex Triple, Agroplex-Multi), apuntan a dar un nuevo paso para cumplir los requerimientos de los los productores de arroz y de la industria tanto en rendimiento como en calidad. Destacó finalmente la importancia que Agroenzymas le asigna a brindar una asesoría especializada a cargo de un equipo de asesores técnicos, de manera de lograr una mayor rentabilidad del cultivo.